Lamentablemente esto es noticia. Y eso que han caído cuatro gotas contadas… Es que estamos viviendo el invierno más seco en los últimos setenta años. Desde la década de los cuarenta del siglo pasado no llovía tan poco.
La mala gestión y sobreexplotación del agua (regadíos, pozos ilegales, contaminación), la mala gestión del suelo (agricultura intensiva, negocio inmobiliario), los incendios (la mayor parte provocados), la tala indiscriminada y el cambio climático son aliados en el proceso de desertificación que se está dando en la mitad meridional de la península ibérica. Esta zona es, por cierto, el área más vulnerable de Europa a este fenómeno.
Por eso, cuando anuncian “buen tiempo”, y muestran por la tele a la gente encantada de la vida en las playas en pleno febrero, me pongo enferma. Deberían cambiar la retórica televisiva y anunciar “mal tiempo” cuando no llueve.