{"id":252,"date":"2014-04-29T05:00:12","date_gmt":"2014-04-29T04:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/ke-paren-la-rotativa\/?p=252"},"modified":"2014-04-29T05:00:12","modified_gmt":"2014-04-29T04:00:12","slug":"antes-de-que-odiemos-a-gabo-definitivamente-murio-hace-diez-dias-pero-ya-parecen-diez-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ke-paren-la-rotativa\/2014\/04\/29\/antes-de-que-odiemos-a-gabo-definitivamente-murio-hace-diez-dias-pero-ya-parecen-diez-anos\/","title":{"rendered":"Antes de que odiemos a Gabo definitivamente (muri\u00f3 hace diez d\u00edas, pero ya parecen diez a\u00f1os)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/ke-paren-la-rotativa\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-253\" src=\"\/ke-paren-la-rotativa\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz.jpg 2074w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz-300x214.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz-768x548.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/04\/GaboEnBiarritz-1024x731.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, ante el pelot\u00f3n de fusilamiento, legiones de lectores seguiremos odiando el d\u00eda que muri\u00f3 <strong>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/strong>. No por su desaparici\u00f3n f\u00edsica (ten\u00eda una edad, una vida bien vivida y una obra literaria redonda) sino por el tsunami necrol\u00f3gico que se desat\u00f3 despu\u00e9s. Y que habr\u00eda horrorizado al propio Gabo.<\/p>\n<p>Vamos a terminar odiando al autor de \u2018<strong>Cien a\u00f1os de soledad<\/strong>\u2019. Qu\u00e9 derroche de l\u00e1grimas, qu\u00e9 ceremonias tan excesivas, qu\u00e9 anecdotarios que parecen surgidos de la propia pluma del escritor (lo que hemos vivido s\u00ed es \u2018realismo fant\u00e1stico\u2019).<\/p>\n<p>Les supongo hartos de Garc\u00eda M\u00e1rquez, o m\u00e1s bien, del <strong>Gabocidio<\/strong>. Pero lo siento, ahora que empieza a remitir la marea (solo hace diez d\u00edas de su muerte y ya parece que han pasado diez a\u00f1os) tengo que hacerlo: <strong>\u00c9l y yo<\/strong>. Cinco o seis notas sin importancia en esta esquina \u00edntima antes de que odiemos a Gabo (a su pesar) definitivamente. Es, por as\u00ed decir, <strong>una autogeograf\u00eda<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1. Una pizarra  en Leioa<\/strong><\/p>\n<p>A todos nos pas\u00f3 lo mismo. De pronto, en la adolescencia, alguien pone en tus manos \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 y te deslumbra. En mi caso fue mi hermano mayor. Leer esa novela es un rito de iniciaci\u00f3n, como el primer beso o el primer \u2018barco\u2019 producido por el alcohol. Luego, con los a\u00f1os, compruebas que el \u2018realismo fant\u00e1stico\u2019 es el de la vida, no el de los Buend\u00eda y sus mujeres que ascienden a los cielos.<br \/>\nPero esto es hoy una autogeograf\u00eda de iniciaciones: comienzos de los 80, <strong>facultad de Ciencias de la Informaci\u00f3n en Leioa<\/strong>. Un joven profesor de la asignatura de Redacci\u00f3n Period\u00edstica escribe en la pizarra un nombre: \u2018Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez\u2019, y una profesi\u00f3n, \u2018periodista\u2019. El profesor es <strong>C\u00e9sar Coca<\/strong> (ustedes lo leen por aqu\u00ed) y entre los alumnos estoy yo. Desde entonces algunos pensamos que el mejor M\u00e1rquez es el reportero, el cronista del realismo&#8230; real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2. Un libro en la calle Corrientes<\/strong><\/p>\n<p>Estos d\u00edas, tras la muerte del escritor, muchos hemos revisado nuestros libros de Garc\u00eda M\u00e1rquez. Yo tambi\u00e9n. Y sent\u00ed un escalofr\u00edo cuando retom\u00e9 un ejemplar que forma parte de una autogeograf\u00eda con may\u00fasculas: \u00a0el libro <strong>\u2018Notas de prensa, 1980-1984<\/strong>\u2019, con escritos period\u00edsticos de Gabo, que compr\u00e9 en 1993&#8230; en <strong>Buenos Aires<\/strong>.<br \/>\nEl recibo de la compra est\u00e1 dentro del libro, guardado por fetichismo (al fin y al cabo fue un viaje feliz con la Princesa Rubia). Ah\u00ed lo pone: <strong>Librer\u00eda Hern\u00e1ndez, del n\u00famero 1436 de la calle Corrientes<\/strong>. El coste, 18 (supongo que pesos \u00bfo quiz\u00e1s d\u00f3lares?: eran momentos convulsos).<br \/>\nTodo real. Pero visto hoy, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, me resulta m\u00e1s fant\u00e1stico que el propio Macondo&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3. Una aparici\u00f3n  en Cuba<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>M\u00e1s realismo fant\u00e1stico, pero verdadero. Verano de 1994. Un grupo de periodistas vascos viajamos a Cuba al rodaje de <strong>Mait\u00e9,<\/strong> la coproducci\u00f3n vasco-cubana. Una tarde una furgoneta nos lleva hasta <strong>la m\u00edtica escuela de cine de San Antonio de Ba\u00f1os<\/strong> para el acto de fin de curso, que preside el propio Gabo. Todo parece una ceremonia papal: el escritor aparece vestido de blanco, los alumnos e invitados se le acercan como a un santo y \u00c9l, en vez de andar, levita. Sonr\u00ede, da manos, habla y m\u00e1s que saludar, bendice a la gente. A los plumillas llegados desde <strong>la recia Euskadilandia<\/strong> la escena nos resulta demasiado religiosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4. Un desayuno  en Sevilla<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>La culpa no es de Garc\u00eda M\u00e1rquez, sino de quienes le admiraron hasta el exceso: fue un hombre preso de la fama, enfermo de su propio \u00e9xito por la veneraci\u00f3n de los dem\u00e1s. Hace unos d\u00edas publicamos en este peri\u00f3dico una conversaci\u00f3n deliciosa del periodista <strong>Tom\u00e1s Garc\u00eda Yebra<\/strong> con Gabo durante un desayuno en Sevilla. El escritor confiesa que ya no puede m\u00e1s con la fama: &#8220;pagar\u00eda por ser an\u00f3nimo&#8221;.<\/p>\n<p>Me fascina la fama como c\u00e1rcel de sus v\u00edctimas. Le\u00eda la confesi\u00f3n d e M\u00e1rquez (\u00abno puedo ir al cine, o a un restaurante, porque todo el mundo me para, me piden aut\u00f3grafos o una frase ingeniosa, no me dejan ser uno m\u00e1s\u00bb) y recordaba mis conversaciones similares con <strong>Karlos Argui\u00f1ano<\/strong>, por ejemplo. Son magnitudes, oficios y personalidades diferentes, pero el chef sabe bien que <strong>la \u2018fama\u2019 puede llegar a amargar<\/strong>. Ah\u00ed hay un documental por hacer, amigos.<br \/>\n<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>5. Y el verbo se hizo carne en Biarritz<\/strong><\/p>\n<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez termin\u00f3 viviendo clandestinamente para evitar el asedio. \u00bfPor ejemplo? <strong>1995. Biarritz<\/strong>. Se celebra el festival de cine latinoamericano y nuestra corresponsal de entonces, la entra\u00f1able <strong>Nathalie Goulet<\/strong>, llama al peri\u00f3dico. \u00abHay rumores de que va a aparecer por aqu\u00ed Garc\u00eda M\u00e1rquez, pero nadie lo confirma\u00bb.<\/p>\n<p>Y apareci\u00f3, sin ruido, sin anunciarse. Asisti\u00f3 a algunas proyecciones, concedi\u00f3 unas breves declaraciones y firm\u00f3 algunos libros ante la c\u00e1mara de nuestro compa\u00f1ero <strong>Mikel Fraile<\/strong>\u00a0(es la imagen que se reproduce en este post). Y como lleg\u00f3, se fue. Condenado a vivir sus propios \u2018cien a\u00f1os de soledad\u2019.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>y 6. Una calle  en Donostia\u2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>Nos quedan sus libros. Y algunos podemos enorgullecernos de vivir en una ciudad, Donostia, con <strong>una calle dedicada a Macondo<\/strong>, vecina a la <strong>calle Obaba<\/strong>, territorio de <strong>Bernardo Atxaga<\/strong>. \u00abNo todo lo hice mal en el Ayuntamiento\u00bb, me dice con iron\u00eda<strong> Ram\u00f3n Etxezarreta<\/strong>, concejal \u2018culpable\u2019 de que haya calle Macondo en San Sebasti\u00e1n desde 1995.<br \/>\nS\u00ed: estuvo bien. Un poco de realismo fant\u00e1stico en una ciudad que tambi\u00e9n se mueve entre Kafka y los Buend\u00eda. Como la vida misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, ante el pelot\u00f3n de fusilamiento, legiones de lectores seguiremos odiando el d\u00eda que muri\u00f3 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. 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