{"id":119,"date":"2014-04-22T12:47:24","date_gmt":"2014-04-22T11:47:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/la-mirada\/?p=119"},"modified":"2014-04-22T12:47:24","modified_gmt":"2014-04-22T11:47:24","slug":"el-apelllido-de-las-vascas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/la-mirada\/2014\/04\/22\/el-apelllido-de-las-vascas\/","title":{"rendered":"El apellido de las vascas"},"content":{"rendered":"<p>En ese sano &#8216;topic\u00f3dromo&#8217; que es &#8216;Ocho apellidos vascos&#8217;, hay uno que ha pasado m\u00e1s desapercibido en medio de las carcajadas que despierta la desmitificaci\u00f3n patriotera: el retrato de la mujer vasca-vasca que compone la madrile\u00f1a Clara Lago, demasiado guapa toda la pel\u00edcula como borde irredenta. En realidad, los guionistas no han inventado nada: bajo la &#8216;guerra de las banderas&#8217; subyace una &#8216;guerra de sexos&#8217; que cada vez que se formula en el cine siempre acaba remitiendo, con mayor o menor fortuna, a la comedia irrepetible de &#8216;La fiera de mi ni\u00f1a&#8217;. Lo distintivo aqu\u00ed es que Clara Lago, Amaia en la ficci\u00f3n, es vasca-lo-que-se-dice-vasca envuelta en la est\u00e9tica m\u00e1s al uso de la izquierda abertzale. \u00bfSon -somos- las mujeres vascas capaces de re\u00edrnos de esa caricatura de nosotras mismas que nos dibuja como malhabladas, inflexibles hasta el agotamiento, cameladoras solo si no queda otro remedio, m\u00e1s desprejuiciadas con el sexo y todav\u00eda con prejuicios en las costumbres -ese imposible traje de novia casi de faralaes- y, al final, tan mimosas como para cargar con todo el alm\u00edbar que cierra &#8216;Ocho apellidos vascos&#8217;? \u00bfNos reconocemos en ese pseudo-elogio que pronuncia un amigo del protagonista, que dormir plat\u00f3nicamente un d\u00eda con una vasca es como acostarte tres noches seguidas con una malague\u00f1a?<\/p>\n<p>El t\u00f3pico reza que Euskadi conforma un gran y vigoroso matriarcado. Que quienes mandan en los hogares desde que somos lo que somos son las mujeres, por lo que \u00bfpara qu\u00e9 preocuparse si ese poder inmemorial se desvanece en cuanto se cruza el umbral de casa y se sale a la calle? Nuestra Amaia es bastante correosa y ejerce un oficio tradicionalmente de hombres, pero tambi\u00e9n la pintan como una ingenua enga\u00f1ada por su exnovio y con problemas para asegurarse su independencia. Seg\u00fan las estad\u00edsticas, disfrutamos de mayores niveles de preparaci\u00f3n y autonom\u00eda que muchas de nuestras vecinas territoriales, aunque la protagonista de &#8216;Ocho apellidos vascos&#8217; se topar\u00eda con parecidos d\u00e9ficits si fuera andaluza, catalana o castellana: desigualdades salariales y de acceso al mercado laboral. Tambi\u00e9n cuentan las estad\u00edsticas que las vascas han retrasado notoriamente la edad de matrimonio y de maternidad y que piden ellas m\u00e1s el divorcio que ellos. Y si las cifras se cumplen, Amaia tambi\u00e9n vivir\u00e1 m\u00e1s que el Rafa-Antxon con el que se empareja en la pel\u00edcula: las mujeres vascas -debe de ser ese car\u00e1cter de mal caf\u00e9- llegamos hasta los 85,5 a\u00f1os, por los 77,7 de media en que se quedan los hombres andaluces.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ese sano &#8216;topic\u00f3dromo&#8217; que es &#8216;Ocho apellidos vascos&#8217;, hay uno que ha pasado m\u00e1s desapercibido en medio de las carcajadas que despierta la desmitificaci\u00f3n patriotera: el retrato de la mujer vasca-vasca que compone la madrile\u00f1a Clara Lago, demasiado guapa toda la pel\u00edcula como borde irredenta. 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