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	<title>Cuentos de Primavera: El ávido lector | La psicóloga en casa</title>
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		<title>Cuentos de Primavera: El ávido lector | La psicóloga en casa</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2014 07:49:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Belén Casado Mendiluce</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><img loading="lazy" class="alignnone" src="//www.matteobonanni.it/tmp/laboratori/lettura-espressiva/lettura-espressiva-big.jpg" alt="" width="500" height="508"></p>
<p> </p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>El hombre andaba siempre en busca de nuevas lecturas, nuevos libros con los que satisfacer su ansia de saber. En realidad, se decía a sí mismo, no leía cualquier cosa, sino libros de autoayuda o de tipo espiritual que le hicieran pensar, pero empezaba a dudar de que tanta lectura le sirviera para algo.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>“Ando buscando un cambio en mi vida, pero los libros que me enganchan y me dicen algo, me sirven mientras dura la novedad de la lectura, pero luego es como si me olvidara de lo que he leído y mi vida siguiera igual que antes, sin cambiar”, pensaba.</em></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>“¿De qué me ha servido todo lo que he leído? ¿Por qué no he conseguido cambiar mi vida como hubiera deseado? Lo veía todo tan claro mientras leía un libro que no entiendo por qué me ha resultado tan difícil aplicarlo a mi vida y mejorar”, se preguntaba.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Así que decidió tomarse una temporada de descanso, sin leer un libro detrás de otro. “Lo que podía ser importante para mi vida ya lo he leído, no tengo necesidad de más”, se dijo. </em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Entonces, siguió con su vida de cada día, dedicándose en sus ratos libres a pasear, charlar con los amigos y leer algún libro, sí, pero ya sin el ansia de encontrar en la lectura respuestas a las inquietudes de su vida.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Aparentemente, su vida seguía siendo la misma de siempre, pero parecía que algo se hubiera movido en su interior. Los cambios inmediatos que él esperaba seguían sin darse, seguía sintiendo dudas, miedos y no conseguía dejar de sufrir los vaivenes de las diferentes emociones que sentía cada día.</em></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Pero sentía, no sabía cómo expresarlo, como si estuviera escribiendo su propio libro, uno desde sus propias vivencias, no un libro leído desde las vivencias de los demás. Y su propio libro, aun no escribiendo nada en él, lo iba haciendo desde su simple día a día, sin más pretensiones que ir viviendo como podía.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>“¿En esto consistirá el cambio, en ir haciendo a mi ritmo lo que pueda para sentirme bien conmigo mismo, sin forzarme a nada que en este momento no pueda conseguir?”, pensaba.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em> “Mi libro es un libro de mi propia vida, sólo puedo reconocerme a mí mismo en mis propias experiencias, no en las de los demás, sólo me puedo reconocer en los pasos que yo doy por mí mismo al vivir cada día, en mis propios pasos” </em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>“Y no puedo aprender nada de fuera que no esté ya en mi interior porque sólo puedo aprendo aquello para lo que ya estoy preparado, y eso significa que su enseñanza ya existe dentro de mí”, se decía.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Entonces, el hombre se dio cuenta de que había descubierto el mejor libro espiritual: su propio LIBRO DE VIDA, aquel del cual no se iba a olvidar y del que siempre iba a seguir aprendiendo: de sí mismo.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;"><em>Ahora, por fin, había encontrado el camino del autoconocimiento: su propia vida, sus propios pasos, su propio caminar. Ya estaba dentro de él todo lo que necesitaba, sólo hacía falta vivir y ser consciente de que se está viviendo.</em></span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: small;">Autora: Belén Casado Mendiluce</span></p>
<p><span style="color: #003300; font-size: large;">Caminamos…Belén Casado Mendiluce</span></p>
<p><a href="mailto:belencasadomendiluce@gmail.com">belencasadomendiluce@gmail.com</a></p>
</body></html>
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