{"id":437,"date":"2013-11-29T08:34:10","date_gmt":"2013-11-29T07:34:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/lapsicologaencasa\/?p=437"},"modified":"2013-11-29T08:34:10","modified_gmt":"2013-11-29T07:34:10","slug":"cuentos-de-otono-reconoce-lo-que-sientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/lapsicologaencasa\/2013\/11\/29\/cuentos-de-otono-reconoce-lo-que-sientes\/","title":{"rendered":"Cuentos de Oto\u00f1o: Reconoce lo que sientes"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone\" src=\"\/\/4.bp.blogspot.com\/_nwKGhh6XsdU\/TP4qKJ0fZOI\/AAAAAAAAAEE\/yahZhGr-CaY\/s1600\/LA%2BISLA%2BDE%2BLOS%2BSENTIMIENTOS.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"343\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">Era conocida en el pueblo la bondad y generosidad de Mar\u00eda Pilar, una vecina que viv\u00eda sola, para quien las puertas de su casa siempre estaban abiertas a los dem\u00e1s.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">Todas las tardes, sacaba una silla a la calle y se sentaba en ella, durante un rato, a contemplar a la gente pasar. Aquella tarde se acerc\u00f3 hasta ella una amiga, Rosa, que se sent\u00f3 a su lado con ganas de conversaci\u00f3n.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201cMira, Mar\u00eda Pilar, la verdad es que, muchas veces, no espero nada de la vida. Aunque no tengo edad de morirme, a veces, s\u00f3lo deseo meterme en la cama, y que un buen d\u00eda, no me despierte porque me he ido al otro barrio mientras dorm\u00eda, sin sufrir.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">Mar\u00eda Pilar se levant\u00f3 sin decir nada y le hizo se\u00f1as a su amiga para que entrara con ella en casa. Le llev\u00f3 hasta la cocina y en silencio, le prepar\u00f3 un caf\u00e9 caliente con galletas. Se sentaron las dos a la mesa y cada vez que Rosa tomaba el caf\u00e9, Mar\u00eda Pilar, en seguida, le volv\u00eda a llenar su taza de nuevo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201cHija, qu\u00e9 andas, que me vas a reventar. Con una taza ya tengo bastante, no necesito que me la vuelvas a llenar.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201cSi eres capaz de tomar s\u00f3lo el caf\u00e9 que necesitas y escuchas a tu cuerpo que te dice \u201cbasta\u201d, entonces es que te preocupas por tu salud \u00bfno? Si s\u00f3lo esperas la muerte es que tu mente no se siente bien, Rosa, y no le est\u00e1s haciendo caso. Lo mismo que tu cuerpo quiere la salud, tu mente quiere la vida, as\u00ed que dale lo que necesite para vivir en positivo, no en negativo.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201cSi fuera tan f\u00e1cil como tomar menos caf\u00e9, dejar\u00eda de pensar en negativo, Mar\u00eda Pilar, pero no puedo.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">&#8211; \u201cTus pensamientos negativos no son el problema, el problema eres t\u00fa. Los pensamientos son como una se\u00f1al de que algo no funciona bien en ti, como antes en tu cuerpo tu est\u00f3mago te avisaba de que no pod\u00edas beber m\u00e1s caf\u00e9.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201c\u00bfY si mis pensamientos negativos no son el problema, entonces cu\u00e1l es, Mar\u00eda Pilar?\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">-\u201cRosa, tu problema es que no tienes ganas de vivir\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">Rosa se qued\u00f3 callada en silencio durante un buen rato. Su amiga hab\u00eda puesto en palabras un sentimiento que estaba dentro de ella desde hac\u00eda tiempo y que no quer\u00eda reconocer. Quiz\u00e1s, ten\u00eda raz\u00f3n, necesitaba aceptar lo que sent\u00eda para poder, as\u00ed, afrontarlo y sentirse mejor. Rosa, removida interiormente por lo que le hab\u00eda dicho su amiga, le dio un abrazo a Mar\u00eda Pilar y en silencio, una vez m\u00e1s, se march\u00f3 hacia su casa.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><em><span style=\"color: #003300;\">Autora: Bel\u00e9n Casado Mendiluce<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #003300; font-size: large;\">Caminamos\u2026Bel\u00e9n Casado Mendiluce<\/span><\/em><\/p>\n<p><a href=\"mailto:belencasadomendiluce@gmail.com\">belencasadomendiluce@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Era conocida en el pueblo la bondad y generosidad de Mar\u00eda Pilar, una vecina que viv\u00eda sola, para quien las puertas de su casa siempre estaban abiertas a los dem\u00e1s. 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