Eso es lo que tiene que ser para ti tu perro/gato, uno más en la familia, como dice el nombre del blog. Vale, tener un animal de compañía te requiere un trabajo, sobre todo si eliges un perro, pero ¿y todo lo que él te da a cambio? ¿Quién te recibe con esa alegría cuando llegas a casa si no es él? Por favor, que por muy triste que llegues se te pone una sonrisa tontorrona al verle así… ¿Quién lo daría todo de esa manera tan incondicional por ti? ¿Quién no se separa de tu lado ni un minuto cuando siente que estás triste o enfermo? Porque siempre lo notan, siempre…
¿Visteis la semana pasada la película “Siempre a tu lado. Hachiko”? Hago un breve resumen de la historia real de Hachiko, en la que está basada la película, para quien no la haya visto. Hachiko fue un perro de raza akita adoptado por un profesor de la universidad de Tokio en 1924. Este profesor cogía cada un día tren para ir a trabajar y desde el primer día a la vuelta tenía a Hachiko esperándole en la estación. Esto sucedió todos los días hasta que un día de 1925 el profesor no regresó porque sufrió una hemorragia cerebral. Hachi, como lo llamaba su amo, siguió acudiendo a la estación cada día a esperarle, hiciese frío o calor. Esta escena conmovió tanto a las personas que acudían habitualmente a esta estación, que le apodaron “el perro fiel”. En 1934 se erigió una estatua de bronce en dicha estación y el mismo Hachiko estuvo presente. La fidelidad a su amo llegó hasta tal punto que Hachi murió en 1935, podéis imaginaros dónde, ¿no? Exacto, frente a la estación… Os pongo el enlace a la historia completa de Hachi, por si alguien la quiere leer: http://es.wikipedia.org/wiki/Hachik%C5%8D.
Este vídeo es otro fiel reflejo de lo que te da ese amigo a cambio de muy poco: