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Ion Urrestarazu

Miradas de un peatón

Y un avión cayó del cielo (1937).

Avión derribado, en el puerto de Pasajes. Fotos UNIDAD.

 

Y UN AVIÓN CAYÓ DEL CIELO (1937).

 

24 de mayo de 1937. Unos pescadores faenan tranquilamente en su lancha, como cualquier otro día en la Zurriola, cerca de la punta de Monpás. De pronto, el rugido de un motor les hace dejar la tarea y alzar la vista al cielo. Es un avión de caza, el piloto les hace señas y parece que tiene problemas; el motor deja de sonar y poco después el avión ameriza aparatosamente. Los pescadores acercan su lancha al avión, del cual el piloto ha conseguido salir y subirse a uno de los planos. Es José Bastida Porras, piloto de las Fuerzas Aéreas de la República.

 

UN ARRIESGADO PLAN

Tras un fracasado primer intento de llegar al Frente Norte desde Francia para reforzar las variopintas fuerzas aéreas republicanas, desde la base aérea de Algete (Madrid) se decide intentar nuevamente el envío de refuerzos. El objetivo era hacer un vuelo directo, sobrevolando territorio enemigo, y aterrizar en el aeródromo de La Albericia (Cantabria).

El refuerzo estaba compuesto de una escuadrilla, formada a su vez de tres patrullas de modernos cazas biplanos Polikarkov I-15, conocidos como “Chatos” —armados de 4 ametralladoras y con capacidad para portar bombas—. El mando de la expedición se otorgó al teniente piloto José Riverola Grua —al parecer con escasa experiencia, según testimonio del piloto veterano Andrés García Lacalle—.

Al poco de despegar la escuadrilla comenzaron los problemas. Uno de los aviones, cruzando la sierra de Madrid, tuvo que volver por problemas en el motor. Por si fuera poco, el resto de la escuadrilla comenzó a desviarse del rumbo. Cosa que fue advertida por el jefe de una de las patrullas, Juan Comas Borrás, que tras intentar de manera infructuosa advertir al teniente Riverola de su error — o tal vez una avería en la brújula, según el propio Comas Borrás—, decidió coger su patrulla y tomar el rumbo correcto, dirigiéndose a La Albericia, a donde llegarían sin combustible y capotando uno de los aviones en el aterrizaje. El resto de la escuadrilla seguirá rumbo a Irún.

 

UN AVIÓN CAE EN SAN SEBASTIAN

La escuadrilla volaba con dirección a Irún… Y aquí, por desgracia, las fuentes consultadas discrepan en cuanto al rumbo seguido por la escuadrilla. Las más de las versiones nos dicen que la escuadrilla llega directamente a San Sebastián, sin más explicación. Mientras que la prensa sublevada habla de que, haciendo un largo rodeo, los aviones entran desde Francia. Veamos ésta versión de los hechos, al menos por curiosidad.

Según “La Voz de España”, único diario local que explica el recorrido de la escuadrilla —los demás, incluidos los partes oficiales, solo se quedan en el internamiento desde Francia—, los aviones se fueron desviando hasta Lérida, internándose en territorio francés para, más tarde, retornar a España por Hendaya —cosa que debió ocurrir hacia las 17:00, siempre según el diario—. Luego, sobrevolaron el monte Jaizkibel tomando rumbo a alta mar, al parecer, con la intención de evitar las batería antiaérea emplazada en Ulía y proseguir bordeando la costa con dirección a Bilbao. Sea como fuere, si esta versión es cierta o no, la escuadrilla terminó sobrevolando la costa donostiarra.

Una vez llegada la escuadrilla a San Sebastián, a la altura de Ulía, y sin haber hecho tiro la artillería antiaérea—ambos bandos lo confirman—, esta sufre una baja. Nuestro protagonista, José Bastida, comienza a tener problemas. Viéndose en la tesitura de que el avión se había quedado sin combustible y debía amerizar, hace unas señas con la mano —siempre según el testimonio de Bastida, recogido por García Lacalle— a unos pescadores, que faenaban con su lancha en las inmediaciones, para que le siguieran.

El avión capotó cerca de la punta de Monpás —otros afirman que lo hizo en la propia bahía de la Concha, incluido el propio Bastida— y, tras conseguir salir de la carlinga, se subió a un plano. El piloto fue recogido por los pescadores y llevado a tierra. Según la prensa sublevada, fue capturado por los artilleros de Monpás —después de “haber nadado rápidamente” hasta la orilla— y conducido a San Sebastián para ser entregado al Gobierno Militar donde, al parecer, fue interrogado. Tras esto, custodiado, es enviado a Vitoria. A partir de aquí se le pierde la pista, por un tiempo. No se preocupen, esta historia tiene final feliz.

Sobre el avión… No piensen que yace en el fondo del mar como un pecio olvidado. Si lo que nos cuenta la prensa sublevada es cierto —prensa que llega a vanagloriarse de que el susodicho fue derribado por cazas sublevados—, el avión fue rescatado del fondo marino inmediatamente tras el amerizaje, “batiendo un record” de 4 horas desde la extracción del aparato desde el fondo marino —unos 20 metros de profundidad— hasta su posterior traslado al puerto de Pasajes, donde sería fotografiado. Sobre cuál fue el destino de los restos no he hallado dato alguno.

A todo esto, el resto de la escuadrilla siguió en ruta, llegando hasta Lamiako (Vizcaya), donde otro avión capotaría al aterrizar. Tras la pertinente parada técnica, seguirían hasta La Albericia, en Santander, siendo derribado uno de los cazas por el camino, sobreviviendo el piloto, y reencontrándose con el resto de la escuadrilla, que ya les creían perdidos.

 

UN HOMBRE CON SUERTE

Nuestro protagonista, Juan Bastida Porras, recordemos, había caído en manos de las autoridades sublevadas. Tras tres meses de cautiverio, fue canjeado, junto con otros pilotos republicanos —el italo-yugoslavo Josip Križaj y el guatemalteco Manuel Gómez—, por unos pilotos italianos. Seguirá combatiendo el resto de la guerra hasta que la situación se haga insostenible, exiliándose primero a Francia y, luego, a México (1941), donde seguirá ejerciendo de piloto comercial y terminará dirigiendo la “Escuela de Aviación México”, la cual fue la más importante del país durante los años 60 y 70.

 

ION URRESTARAZU PARADA

 

FUENTES:

  • Buergo Troncoso, José Ramón. Pilotos Republicanos en México. México. Recuperado de: http://www.mexicanaviationhistory.com
  • Comas Borrás, Juan.  Diario de Juan Comas Borrás en la Guerra Civil Española de 1936 al 1939. AEROPLANO: Revista de Historia Aeronáutica. Año 2004. Nº 22.
  • Elejalde Aldama, Félix. La aviación en Guipúzcoa. Crónica y anécdotas: 1909-1996. Edit. Michelena. España. 1996.
  • García Lacalle, Andrés. Mitos y verdades de la aviación de caza en la guerra española. Edit. Oasis. México. 1973.
  • Saiz Cidoncha, Carlos. Aviación Republicana: Historia de las Fuerzas Aéreas de la República Española (1931-1939). Tomo II. Edit. Almena. España. 1999.
  • Salas Larrazabal, Jesús. Guerra Aérea 1936/39. Tomo II. Edit. Instituto de Historia y Cultura Aérea. España. 1998.

 

HEMEROTECA

  • El Diario Vasco. Martes, 25 de Mayo de 1937. Pág. 1.
  • El Diario Vasco. Miércoles, 26 de Mayo de 1937. Pág. 3.
  • El Diario Vasco. Jueves, 27 de Mayo de 1937. Pág. 1.
  • La voz de España. Martes, 25 de Mayo de 1937. Pág. 1.
  • Unidad. Martes, 25 de mayo de 1937. Pág. 1.
  • Unidad. Miércoles, 26 de mayo de 1937. Pág. 6.
  • Unidad. Sábado, 29 de mayo de 1937. Págs. 3 y 4.

 

Temas

Donostia-San Sebastián, Guerra Civil Española, Historia, Ulía

Redescubriendo nuestro entorno con lo que miras y no ves

Sobre el autor

Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento

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