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Ion Urrestarazu

Miradas de un peatón

10 cosas que tiene que saber sobre el escudo de Guipúzcoa.

1. Sello de 1463. 2. Sello de 1513. 3. Talla de 1596.

1. Sello de 1463. 2. Sello de 1513. 3. Talla de 1596.

Ante el presente despropósito del “Ecce-Homo” heráldico, voy a explicar en diez partes el porqué de las piezas que componen el viejo escudo de Guipúzcoa.

  1. Primero fue un sello.

Antes que escudo fue un sello, del cual se tiene la primera noticia en 1466. En él figuraban ya los tres árboles tejos, sobre las aguas, y la figura del rey, sentado en su trono y empuñando una espada desenvainada. Al sello le acompañaba el título en latín, concedido por Enrique IV, “Noble y Leal Provincia de Guipúzcoa” (modificado por Carlos I en 1525 por el de “Muy Noble y Muy Leal”). Sobre cuándo pasó el sello a ser escudo no hay fecha clara, pero para 1513 aparece ya en otro sello con tal forma.

  1. Tejos.

Desde la primera descripción conservada del sello, los árboles son identificados como tejos. Se considera que representan a los tres partidos (Segura y Villafranca, Mondragón y Vergara, y la costa) en los que se dividió la Provincia en 1457. Se piensa que los tejos podrían estar relacionados con leyenda romántica de que los guipuzcoanos éramos los supuestos descendientes de los cántabros que lucharon contra Roma y que se suicidaban tomando hojas de dicho árbol, antes que rendirse. También pudieran representar árboles de reunión y juramentos, como el de Guernica.

  1. Aguas.

Según Mª Rosa Ayerbe Iríbar, en su “Estudio histórico-jurídico sobre el escudo y blasón de Guipúzcoa“—el más moderno y completo estudio sobre la materia—, representarían las ondas del mar y simbolizarían “la estrecha unión del pueblo guipuzcoano con ese medio tan fundamental para su desarrollo y supervivencia”.

  1. El Rey: Enrique IV “el impotente”.

Todos los eruditos serios dan por seguro que el rey representado en el sello es Enrique IV de Castilla. Él era quien reinaba cuando se creó el sello (Guipúzcoa era parte de Castilla), y luchó por la pacificación de la provincia, asolada por los avariciosos y brutales señores feudales que en sus luchas banderizas hacían la vida imposible a los naturales. Él impondría justicia y confirmaría las Ordenanzas de Hermandad de Guipúzcoa en 1457 y 1463. En 1466 prometió, por petición expresa de Guipúzcoa, no enajenarla de la Corona Real. Y lo más desconocido para  los actuales guipuzcoanos: fue el primero en intitularse “Rey de Guipúzcoa”, título que sería usado también por los Reyes Católicos y Juana “la loca”, desapareciendo posteriormente.

  1. Salvajes.

Los salvajes tenantes—figuras que sostienen el escudo—aparecen por primera vez en el sello de 1513, en el que también se estrenaban los 12 cañones. Desde entonces han escoltado con sus mazas al escudo. No se sabe a ciencia cierta el porqué, pero podría representar una vez más la figura romántica de los cántabros o várdulos… En la heráldica tradicional suelen representar a seres mitológicos de los bosques, equiparables a nuestro “Basajaun”.

  1. Corona.

En 1596 aparece por primera vez la corona real en el escudo, al ser esculpido este en el techo de la Sacristía de la iglesia de Santa María de Tolosa, sede del archivo de las Juntas provinciales. Al parecer, fue producto de una orden de las Juntas, a partir de la denuncia hecha por la villa de San Sebastián a causa de una intentona de la villa de Tolosa de incluir sus armas en el escudo. Esta fue también la primera vez que se talló en piedra el escudo provincial; la siguiente sería en 1890, para la fachada del Palacio de la Diputación, en San Sebastián.

  1. Cañones.

Durante la Conquista de Navarra, los guipuzcoanos se distinguieron al servicio de Castilla. En Belate y Elizondo se batirían contra las tropas bearnesas y gasconas del ejército francés, aliado de Navarra, capturándoles 12 cañones. A modo de “condecoración”, la reina Juana “la loca” otorgó a Guipúzcoa el privilegio de sumarlos al escudo.

  1. ¿Dorado?.

La primera descripción conservada sobre el color base del escudo se encuentra en los Fueros de Guipúzcoa de 1696—sí, no solo los vizcaínos tenían fueros—. En dicha descripción solo se enumeran las piezas del escudo, apuntando que el color del fondo es “colorado”. Posteriormente, al parecer por una serie de errores de interpretación de los sucesivos heraldistas—más unos “copia y pega”, que diríamos hoy—, se cambiaron los colores y esmaltes de piezas y fondo del escudo, quedando al final el tercer cuartel, con fondo dorado en vez del gules (rojo) original.

  1. Lema.

La primera constancia del lema “Fidelissima Bardulia Nvnqvam Superata” es de 1660. Aparece en la portada del “Nobiliario de la Provincia de Guipúzcoa”. No se sabe el origen; pero terminaría usándose oficialmente a partir de 1896. Curiosamente, en dicho nobiliario aparece también un escudo de Guipúzcoa con un rey encadenado sobre fondo azul, variante que hoy es escudo de Anzuola.

  1. Profanaciones.

La primera y más conocida profanación es la que el nacionalismo vasco perpetró al desmembrar el escudo, quitando al rey y los cañones. Los argumentos fueron chuscos, incluso para hoy, como que el rey era Alfonso VIII, especie de conquistador “españolista” de Guipúzcoa–siempre según la mitología nacionalista–, y los cañones capturados a los franceses que ofendían a la actual Navarra… Abreviando: rigor histórico nulo y motivación meramente partidista.

Hubo intentonas de implantar el politizado diseño por los ayuntamientos nacionalistas a lo largo de la II República. Otro tanto ocurriría durante la Guerra Civil Española, cuando el Gobierno Provisional de Euzkadi incluyó en su nuevo escudo—hoy autonómico—el diseño espurio, además de inefablemente esmaltado. Muerto Franco, no fueron pocas las reuniones de los diputados nacionalistas exigiendo la modificación. En 1979 se aprobaría el engendro, y en 1990 aparecería oficialmente en banderas y sellos. En definitiva: 500 años de historia, identidad cultural y tradición, a la porra. Todo al gusto del “nuevo orden”.

La segunda profanación es la actual del “Ecce-Homo”, y poco hay que decir del asunto: desidia, mentiras y, sobre todo, incultura, han llevado a cabo el bochornoso hecho del puente de Santa Catalina.

ION URRESTARAZU

Cronología del escudo de Guipúzcoa

Cronología del escudo de Guipúzcoa

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Sobre el autor

Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento

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