La historia de la campana bicentenaria del antiguo hospital militar de San Sebastián.

Un tañido bicentenario (1818). | Miradas de un peatón

Blogs

Ion Urrestarazu

Miradas de un peatón

Un tañido bicentenario (1818).

El GOES descolgando la campana. Foto CNP.

El GOES descolgando la campana. Foto CNP.

 

Un tañido bicentenario

La campana del Hospital Militar de San Sebastián

1818-2018

 

UN TESTIGO NO TAN MUDO DE LA HISTORIA DE SAN SEBASTIÁN

Un nuevo objeto de la historia de San Sebastián ha sido recuperado del olvido. Se trata de una campana de bronce de doscientos años de edad, y que tiene grabada la siguiente inscripción: “Hospital Militar de San Sebastián / Año de 1818”. Bajo la premisa de presentar este excepcional objeto, pasaré a repasar la historia de los hospitales militares de San Sebastián, en los que pudo estar presente como un testigo no tan mudo.

 

UNA VIDA DE TRASLADOS E INCÓGNITAS

Tras la destrucción de 1813, el hospital militar de San Sebastián estaba instalado en el Convento de San Francisco, que se ubicaba en la zona denominada “El Churrutal”—actual Zuhaizti—. Este fue el lugar donde se supone fue colocada la campana en 1818. El hospital abandonaría su función en la década de 1830, a causa de la devolución del edificio a los monjes—Ley de 9 de marzo de 1822—. A partir de aquí, la campana se pierde temporalmente en la historia.

¿Y por qué se le pierde la pista a la campana? A mediados del siglo XIX ocurre una sucesión de planificaciones y cambios de ubicación para el Hospital Militar, al que es difícil seguir la pista. Las epidemias, guerras civiles y el paulatino abandono de San Sebastián como fortaleza complicarán su asentamiento.

Los militares, previendo futuros asedios, querían situar el hospital intramuros, en la antigua cárcel de la ciudad, que había sido Convento de los Jesuitas y hospital militar de los invasores franceses. Pero las autoridades locales se opusieron, razonando que preferían seguir usando dicho edificio como Beneficencia y cárcel. La otra razón, un tanto chocante, si atendemos a la razón principal, fue la falta de salubridad para su uso como hospital.

En la década de 1860, se sabe que estuvo instalado en el desaparecido cuartel del Baluarte de San Felipe, hoy calle Igentea; pero, con el derribo de las murallas, desaparecería. Hubo más proyectos para reubicarlo, como el de 1882, en el que se planeó construirlo en Gros, donde hoy se sitúa la iglesia de San Ignacio. Al final, el hospital quedaría definitivamente emplazado en el Alto de San Bartolomé. Y hasta allí, se supone, le seguiría nuestra broncínea protagonista.

 

Dos perspectivas de la campana. Foto Ion Urrestarazu.

Dos perspectivas de la campana. Foto Ion Urrestarazu.

 

SU DESTINO FINAL

En el siglo XX, el hospital militar vivirá los primeros y azarosos días de la Guerra Civil Española. Con la entrada de los sublevados, sufriría un último traslado, pasando al edificio de las Escuelas Públicas de Atocha—hoy Juzgados—, donde terminaría apellidándose “General Mola” y permanecerá funcionando hasta final de siglo. La campana quedará instalada en una esquina del patio.

No fue el único hospital militar en la ciudad durante la guerra. Llegaron a abrirse otros tres: “José Antonio”, en el Gran Casino; “Generalísimo Franco”, actual Nazaret Zentroa, y “Ntra. Sra. de las Mercedes”, en Uba, que ya antes de la guerra funcionaba como  sanatorio antituberculoso.

El “Hospital Militar General Mola” sería cerrado en 1982. El edificio, en estado ruinoso, se convirtió temporalmente en cuartel de la Policía Nacional, mientras se remodelaba el de Aldapeta. Una vez terminada la reforma, y previéndose la pronta demolición del antiguo hospital, la policía decidió conservar la campana, por considerarse de interés histórico. Miembros del GOES—Grupo Operativo Especial de Seguridad—, la descolgaron.

En 1993 la campana fue restaurada y conservada por la policía científica. Posteriormente, quedaría prácticamente olvidada en un rincón. Cuando se procedió al traslado a la nueva sede del Cuerpo Nacional de Policía del Paseo Urumea, fue redescubierta. En fechas recientes, gracias a las gestiones del actual comisario Iñigo Echauri Osinaga, la campana ha sido donada a la Sala Histórica del Acuartelamiento Loyola, donde será expuesta próximamente.

ION URRESTARAZU PARADA

 

 

Temas

Redescubriendo nuestro entorno con lo que miras y no ves

Sobre el autor

Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento

Archivos


octubre 2018
MTWTFSS
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031