{"id":33,"date":"2016-06-10T05:40:00","date_gmt":"2016-06-10T03:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/miradas-peaton\/?p=33"},"modified":"2016-06-10T05:40:00","modified_gmt":"2016-06-10T03:40:00","slug":"locura-y-muerte-en-el-asilo-de-zorroaga-1926","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/miradas-peaton\/2016\/06\/10\/locura-y-muerte-en-el-asilo-de-zorroaga-1926\/","title":{"rendered":"Locura y muerte en el Asilo de Zorroaga (1926)."},"content":{"rendered":"<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><a href=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-cpxH5ni6LAA\/VyVCQFrWsHI\/AAAAAAAAWiw\/3bccZ1C6zZIe-S0eoCuhtAN5pmeO7nOFACKgB\/s1600\/ZORROAGA-2.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-cpxH5ni6LAA\/VyVCQFrWsHI\/AAAAAAAAWiw\/3bccZ1C6zZIe-S0eoCuhtAN5pmeO7nOFACKgB\/s640\/ZORROAGA-2.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"514\" border=\"0\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><span style=\"font-size: x-small;\">&#8220;Manuel Lecube, inconsciente autor de la tragedia de ayer. (F. Guer\u00e9zquiz.)&#8221;. Foto LVG.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>LOCURA Y MUERTE EN EL ASILO DE ZORROAGA.<\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son las 2 de la madrugada del 8 de junio de 1926. En el segundo pabell\u00f3n del Asilo Reina Victoria, un hombre yace en su cama despierto. Est\u00e1 inquieto y no deja de sollozar. Llegar\u00e1 el momento en que anuncie a voces que va a matarse. Se levantar\u00e1, se vestir\u00e1 y empu\u00f1ar\u00e1 un cuchillo que escond\u00eda con nefastas consecuencias. As\u00ed comienza una noche de locura y muerte en el Asilo de Zorroaga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL COMIENZO<\/strong><\/p>\n<p>Como cualquier otro d\u00eda, los asilados de Zorroaga marcharon a dormir a sus respectivos pabellones. Las Hermanas de la Caridad hicieron la \u00faltima ronda sin observar nada anormal. A la 1:00 de la madrugada, se retiraron a su propio pabell\u00f3n. Mientras todas las hermanas se dispon\u00edan a descansar, una de ellas\u00a0\u2014sor Justa Murga\u2014\u00a0decidi\u00f3 hacer una \u00faltima requisa hacia la 1:40. Seg\u00fan la prensa, si hubiera tardado cinco minutos m\u00e1s, habr\u00eda sido sorprendida por la tragedia.<\/p>\n<p>Hacia la 1:45 \u2014hay quien dice las 2:00\u2014, en el dormitorio del piso principal, mientras todos duermen, uno de los asilados, no pudiendo dormir, observa a su compa\u00f1ero, que tambi\u00e9n se ha despertado y solloza. El asilado que solloza, al cabo de un rato, anunci\u00f3 en voz alta: &#8220;\u00a1Me voy a matar!&#8221;. Tras decir esto, el presunto suicida, llamado Manuel Lecube, preso de una gran excitaci\u00f3n, salt\u00f3 de la cama, se visti\u00f3 y empu\u00f1\u00f3 un cuchillo que ten\u00eda escondido. En \u00e9ste instante es cuando comienza la tragedia.<\/p>\n<p>Por desgracia, hay varias versiones sobre c\u00f3mo se desarrolla la tragedia y que contradicen tanto el desarrollo de los sucesos como el orden de heridos. Aproximadamente, esto es lo que sucedi\u00f3:<\/p>\n<p>Lecube, muy alterado y dando voces, empez\u00f3 a acuchillar a los asilados que m\u00e1s cerca ten\u00eda y que a\u00fan dorm\u00edan. Seg\u00fan la versi\u00f3n de &#8220;El Pueblo Vasco&#8221;, el primero en ser acuchillado fue Mart\u00edn Cristobalena; seg\u00fan otra \u2014la del capell\u00e1n del asilo\u2014, fue el jorobado Jos\u00e9 Borda. Tras el primer ataque, se dirigi\u00f3 al resto de camas. Al parecer, los siguientes en ser acuchillados fueron los asilados Luis Manterola y Francisco Michelena, respectivamente.<\/p>\n<p>Pronto, el p\u00e1nico cundi\u00f3 en la sala. Los asilados, a medida que se despertaban, se encontraban con la enorme figura de Lecube, que, como pose\u00eddo por una rabia furiosa, avanzaba asestando cuchilladas contra todo aquel que le sal\u00eda al paso. La confusi\u00f3n es enorme, los asilados huyen como pueden y por donde pueden. Algunos ancianos, al advertir lo que ocurr\u00eda, se escondieron bajo sus camas. Un asilado, al ver que Lecube se dirig\u00eda sobre \u00e9l, ech\u00f3 a correr y salt\u00f3 desde una ventana al tejado, para librarse de las iras del agresor; tras salvar la vida, dar\u00e1 la voz de alarma.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n fue en aumento en el instante en que Lecube abandon\u00f3 la sala y corri\u00f3 por la escalera interior, ensangrentado y dando voces, con direcci\u00f3n al dormitorio de la planta baja.<\/p>\n<p>En un momento que no queda claro, Nicol\u00e1s Cestona, un asilado que adem\u00e1s ejerc\u00eda como enfermero, despierto tras escuchar los gritos que profer\u00edan los asilados, vio que Lecube actuaba de manera extra\u00f1a, con &#8220;id\u00e9ntica actitud que cuando estaba acometido por el acceso de locura&#8221; y que su rostro estaba &#8220;como rojo de ira, de furor&#8221;. Decidi\u00f3 intentar calmarlo y le habl\u00f3; Lecube no hizo caso alguno. Alarmado, corri\u00f3 al piso superior en busca de ayuda; pero, no hallando nada m\u00e1s que silencio, decidi\u00f3 volver sobre sus pasos. Tan pronto como bajaba las escaleras, se encontr\u00f3 cara a cara con Lecube y, tras dirigirse a \u00e9l por segunda vez, tambi\u00e9n de manera infructuosa, escuch\u00f3 los lamentos de un herido y se dio cuenta de que Lecube se hab\u00eda vuelto peligroso. Entonces, Lecube se abalanz\u00f3 sobre Cestona y ambos forcejearon; pero Lecube, corpulento y fuerte como era, pudo desasirse y asestarle a Cestona una cuchillada en el hombro.<\/p>\n<p>Lecube, tras dejar a Nicol\u00e1s Cestona herido en las escaleras, volvi\u00f3 a la planta baja para proseguir en el dormitorio su macabra obra. Una vez dentro, fue directo a por la segunda cama \u2014ya que la primera estaba parcialmente oculta tras la puerta\u2014, apu\u00f1alando mortalmente al anciano Antonio Egurza. Al sentirse herido, Egurza intent\u00f3 incorporarse, pero las fuerzas le abandonaron. Tras herir a otros dos asilados en dicho dormitorio, sali\u00f3 de la sala. A partir de aqu\u00ed, Lecube desaparece. Todo hab\u00eda ocurrido en apenas cuarenta minutos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LAS AUTORIDADES HACEN ACTO DE PRESENCIA<\/strong><\/p>\n<p>Los gritos no fueron escuchados por las monjas, pues dorm\u00edan en otro pabell\u00f3n bastante alejado de los de los asilados. El asilado, antes mencionado, que salt\u00f3 por una ventana para refugiarse en un tejado, desesperado, corri\u00f3 en su busca. Golpe\u00f3 desesperadamente la puerta, despertando con ello a las monjas. Informadas de la desgracia, pidieron al asilado que fuera tambi\u00e9n en busca del capell\u00e1n.<\/p>\n<p>El capell\u00e1n y las monjas se encontraron un escenario dantesco: los ancianos asilados hu\u00edan despavoridos al campo, otros se hab\u00edan acurrucado en sus camas y los heridos, que estaban en los pasillos manchados por la sangre, &#8220;se revolcaban en la madera&#8221;, permanec\u00edan como &#8220;alocados&#8221; o petrificados, demandando auxilio.<\/p>\n<p>Desde las proximidades de Martutene, dos guardias rurales escucharon el griter\u00edo que proven\u00eda del Asilo Reina Victoria. Montaron en un coche que pasaba casualmente por all\u00ed y se dirigieron al lugar. Una vez all\u00ed, y tras la funesta sorpresa, se dio avis\u00f3 por tel\u00e9fono a las autoridades municipales y sanitarias. Poco tiempo despu\u00e9s lleg\u00f3 la ambulancia, que llevar\u00eda los heridos m\u00e1s graves al Hospital de Manteo y los dem\u00e1s a la Casa de Socorro.<\/p>\n<p>Tras tener noticias de lo sucedido, el alcalde El\u00f3segui se traslad\u00f3 al Cuarto de Socorro y desde all\u00ed al Hospital de Manteo, para luego seguir hasta el Asilo de Zorroaga. Le acompa\u00f1aban el teniente de alcalde, doctor Ma\u00edz, y el jefe de la Guardia Municipal, Antonio Vivar. Tambi\u00e9n se person\u00f3 en el asilo el Juez de instrucci\u00f3n Cobian, para comenzar la pr\u00e1ctica de las diligencias.<\/p>\n<p>El Juez Cobian interrog\u00f3 a los compa\u00f1eros de dormitorio del agresor, despu\u00e9s tom\u00f3 declaraci\u00f3n al herido Ram\u00f3n Santacreu\u00a0\u2014tras haber vuelto este de la Casa de Socorro\u2014\u00a0y las dem\u00e1s personas que pudieron\u00a0facilitar detalles para elaborar el sumario. Tras el interrogatorio, dispuso que el cad\u00e1ver de Antonio Egurza fuera trasladado al dep\u00f3sito judicial.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n es enorme en el Asilo, incluso despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de Lecube. No aparec\u00eda por ninguna parte. Los guardias registraban habitaci\u00f3n por habitaci\u00f3n y los alrededores del asilo. Se pensaba que Lecube pod\u00eda estar al acecho o, tambi\u00e9n, haber hu\u00eddo para ponerse a salvo o suicidarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LAS V\u00cdCTIMAS<\/strong><\/p>\n<p>Tras la llamada a las autoridades, es enviada una ambulancia a recoger los heridos. Se determin\u00f3 que los heridos leves fuesen trasladados a la Casa de Socorro de la calle Garibay y al Hospital de San Antonio en Manteo. En ambos establecimientos, la sorpresa de ver entrar por sus puertas a tantos heridos, quej\u00e1ndose y con las ropas ensangrentadas, fue grande.<\/p>\n<p>Los heridos desplazados a la Casa de Socorro fueron: Ram\u00f3n Santacreu, Prudencio Hern\u00e1ndez, Antonio Manterola y Jos\u00e9 Borda. Todos ellos presentaban heridas cortantes, la mayor\u00eda en las manos; salvo Manterola, que ten\u00eda una en el cuello. Fueron atendidos por el doctor Larburu y el practicante Santolaya, a los que se les sum\u00f3 el doctor Ma\u00edz, teniente de alcalde.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Santacreu resultar\u00e1 ser el m\u00e1s leve de los heridos y por ello, volver\u00e1 al Asilo esa misma ma\u00f1ana. El resto\u00a0\u2014Borda, Hern\u00e1ndez y Manterola\u2014\u00a0ser\u00e1n trasladados al Hospital de San Antonio Abad\u00a0(Manteo).<\/p>\n<p>Los heridos desplazados al Hospital fueron: Nicol\u00e1s Cestona, Francisco Michelena, Mart\u00edn Cristobalena y Luis Manterola. Estaba de guardia el doctor Joaqu\u00edn Ayestar\u00e1n, pero debido a la necesidad tuvo que sumarse el doctor Jos\u00e9 Mar\u00eda Zurriar\u00e1n. Tras las intervenciones, los hospitalizados ser\u00edan atendidos por las hermanas de la caridad, que les sirvieron &#8220;caldos, a los que pod\u00edan tomarlos, y reconfortantes&#8221;.<\/p>\n<p>Esta es la lista de los heridos y sus historiales:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Ram\u00f3n Santacreu (o Santacruz)<\/strong>. De 62 a\u00f1os. El \u00fanico herido leve, con una peque\u00f1a lesi\u00f3n en el brazo. Tras ser curado en el Cuarto de Socorro, retorn\u00f3 al Asilo, donde qued\u00f3 asistido y fue interrogado por las autoridades.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Prudencio Hern\u00e1ndez<\/strong>, de 64 a\u00f1os, herido de pron\u00f3stico reservado. Fue trasladado junto con Jos\u00e9 Borda desde el Asilo a la Casa de Socorro.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Jos\u00e9 Borda (o Bordas o Bonda)<\/strong>. Un hombre que, al parecer, podr\u00eda padecer alg\u00fan tipo de deficiencia mental. La prensa lo tacha de &#8220;idiota&#8221;\u00a0o &#8220;idiotizado&#8221;, &#8220;que no se daba cuenta de lo sucedido&#8221; y &#8220;ni recordaba los a\u00f1os que tiene&#8221;. Era giboso y, para mayor desgracia, recibi\u00f3 una cuchillada en la parte superior de la joroba, pues en el momento del ataque se hallaba dormido boca abajo. Seg\u00fan la prensa, sus gritos de dolor solo hicieron que Lecube se enardeciera a\u00fan m\u00e1s y que arreciara en sus golpes.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Nicol\u00e1s Cestona<\/strong>, de 35 a\u00f1os (o 32), natural de San Sebasti\u00e1n. Presentaba una herida incisa en la regi\u00f3n escapular izquierda, considerada grave. Pese a estar asilado ejerc\u00eda como enfermero. Tras el ataque, Cestona se hallaba bajo los efectos del miedo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Francisco Michelena (o Michelarena)<\/strong>, de 59 a\u00f1os, natural de Orio. Presentaba una herida inciso-punzante en las regiones temporal derecha y en la occipital, con pron\u00f3stico muy grave.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Mart\u00edn Cristobalena (o Cristobalina)<\/strong>, de 69 a\u00f1os (o 60), natural de Villanueva (Navarra). Presentaba herida en la regi\u00f3n axilar derecha.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Luis Manterola (o Antonio)<\/strong>, de 56 a\u00f1os, natural de Guetaria. Presentaba una herida incisa en el maxilar (otros dicen en el cuello) izquierda con hematoma. Seg\u00fan la prensa, parec\u00eda ser un hombre &#8220;que no se asusta f\u00e1cilmente&#8221;.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL \u00daNICO FALLECIDO<\/strong><\/p>\n<p>El \u00fanico fallecido fue Antonio Egurza. Ten\u00eda en el momento del fallecimiento 64 a\u00f1os y era natural de Aya, Guip\u00fazcoa. Llevaba varios a\u00f1os asilado en Zorroaga. Era hermano del jardinero del campo de f\u00fatbol de los se\u00f1ores Satr\u00fastegui.<\/p>\n<p>La prensa especul\u00f3 que no sufri\u00f3, pues la pu\u00f1alada &#8220;le parti\u00f3 el coraz\u00f3n&#8221; y &#8220;que no sinti\u00f3 en absoluto el tr\u00e1nsito de la vida a la muerte&#8221;; pero seg\u00fan el diario &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, esto no debi\u00f3 de ser as\u00ed. Egurza, mientras dorm\u00eda recibi\u00f3 dos pu\u00f1aladas a la altura de la tetilla izquierda y, tras el ataque, intent\u00f3 incorporarse, desfalleciendo en el intento. Sigui\u00f3 vivo el tiempo suficiente para recibir del capell\u00e1n los auxilios espirituales.\u00a0Seg\u00fan &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, con su particular gusto para lo macabro, el rostro del difunto &#8220;ten\u00eda la boca abierta y su rostro se advert\u00eda como una mueca de terror&#8221;.\u00a0El cad\u00e1ver qued\u00f3 tendido en la misma cama, cubierto con una s\u00e1bana hasta las primeras horas del d\u00eda, luego ser\u00eda trasladado por orden del juez de instrucci\u00f3n, Covian, al dep\u00f3sito judicial.<\/p>\n<p>En la tarde del d\u00eda anterior, Egurza hab\u00eda estado hablando con Lecube, no habiendo ning\u00fan tipo de se\u00f1al que indicase lo que luego pasar\u00eda.<\/p>\n<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><a href=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-rTCL9FdW3to\/VyUuet6r1UI\/AAAAAAAAWiA\/bSA3IBsPhZkpe4-0mdLMZwvlYtDg-xdOQCKgB\/s1600\/0006-%252817%2529.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAPAAAP\/\/\/wAAACH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAICRAEAOw==\" alt=\"\" width=\"473\" height=\"640\" border=\"0\" data-src=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-rTCL9FdW3to\/VyUuet6r1UI\/AAAAAAAAWiA\/bSA3IBsPhZkpe4-0mdLMZwvlYtDg-xdOQCKgB\/s640\/0006-%252817%2529.jpg\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><span style=\"font-size: x-small;\">&#8220;LA TRAGEDIA DEL ASILO DE ZORROAGA. \u2014Arriba: la sala en que dorm\u00eda Lecube, ocupando la cama que est\u00e1 marcada con un aspa. \u2014Abajo: la sala en que fu\u00e9 asesinado el anciano Antonio Egurza, que ocupaba la cama se\u00f1alada tambi\u00e9n por un aspa. \u2014En un \u00e1ngulo: Mart\u00edn Cristobalena, gravemente herido por Lecube. \u2014En el centro: la ventana por donde se di\u00f3 a la fuga el agresor. (Composici\u00f3n Fot. Mar\u00edn)&#8221;. Foto EPV.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA PRENSA LLEGA AL ASILO<\/strong><\/p>\n<p>Aproximadamente, a eso de las 2:30, la prensa es avisada del suceso. Los reporteros se presentan en el asilo, con Lecube todav\u00eda suelto y siendo buscado por la polic\u00eda tanto en el edificio como por los alrededores. Al entrar en el edificio, el cuadro que se encuentran los reporteros es desolador:<\/p>\n<p>En la entrada del pasillo, hab\u00eda un gran charco de sangre, que las monjas no osaron tocar hasta la llegada del juez. En el dormitorio que quedaba a mano derecha, estaba el cad\u00e1ver de Egurza, cuya sangre empapaba la cama y formaba un gran charco bajo la cama. En otras camas se pod\u00edan ver los charcos de sangre de los asilados que, mientras dorm\u00edan, sufrieron la ira de Lecube. La escalera que conduc\u00eda al primer piso tambi\u00e9n estaba llena de sangre, al igual que el dormitorio del primer piso, donde comenz\u00f3 la tragedia.<\/p>\n<p>El diario de &#8220;La Voz de Guip\u00fazcoa&#8221;, no puede ser m\u00e1s expl\u00edcito:<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8220;Cuando llegamos al Asilo, el aspecto de la casa no pod\u00eda ser m\u00e1s horrible. Desde la puerta de entrada los pasillos se hallaban regados con sangre, a grandes charcos, salpicadas las paredes, los z\u00f3calos y las escaleras. Por todas partes se ve\u00edan ropas empapadas de sangre y sobre la segunda cama de la sala se hallaba el cad\u00e1ver del asilado Antonio Egurza, natural de Aya, de 64 a\u00f1os, que presentaba una gran cuchillada en el pecho, debajo de la clav\u00edcula izquierda, que le hab\u00eda atravesado el pulm\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p><em>En el lecho y en el suelo hab\u00eda otro enorme charco de sangre, pues el desdichado Egurza qued\u00f3 exang\u00fce, por efecto de la terrible cuchillada.&#8221;<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Los periodistas interrogaron a algunos de los asilados, ancianos todos ellos, que, sin darse apenas cuenta de lo que hab\u00eda ocurrido, como comentaba &#8220;El Pueblo Vasco&#8221;, les &#8220;casta\u00f1eteaban los dientes&#8221; a causa del terror. All\u00ed les explicaron c\u00f3mo Lecube los hab\u00eda querido matar y c\u00f3mo algunos se hab\u00edan escondido bajo las camas para salvar la vida. Pronto recopilaron el material necesario para la &#8220;cr\u00f3nica roja&#8221; con la que sorprender\u00edan a la sociedad donostiarra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA B\u00daSQUEDA<\/strong><\/p>\n<p>Son cerca de las 4:30 y todav\u00eda no se sabe nada de Lecube. Pese a la presencia de las autoridades en el asilo, la confusi\u00f3n y la inquietud siguen siendo grandes. Los guardias siguen registrando el asilo y los alrededores. Piensan que Lecube puede estar al acecho o, simplemente, ha huido para ponerse a salvo o suicidarse. \u00bfPero d\u00f3nde est\u00e1 Lecube? \u00bfC\u00f3mo ha desaparecido?<\/p>\n<p>Sobre la desaparici\u00f3n de Lecube hay tres versiones:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>La primera:<\/strong>\u00a0Tras entrar en la sala de la planta baja, volvi\u00f3 a subir la escalera y salt\u00f3 desde la ventana del primer descansillo, pues todas las puertas se hallaban supuestamente cerradas. \u00c9sta versi\u00f3n es desacreditada por parte de la prensa, juzg\u00e1ndola poco veros\u00edmil, pues la ventana estaba a bastante altura y, si se hubiera arrojado por la misma, se habr\u00eda &#8220;fracturado las piernas o recibido un golpe mortal&#8221;, considerando como &#8220;un milagro&#8221; si hubiese quedado en condiciones de huir tras la ca\u00edda.\u00a0Seg\u00fan &#8220;La Voz de Guip\u00fazcoa&#8221;, el propio Lecube confesar\u00e1 haber hu\u00eddo por la ventana.\u00a0Tambi\u00e9n hay que recordar al asilado que huy\u00f3 de Lecube por una ventana para saltar a un tejado.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>La segunda:\u00a0<\/strong>Seg\u00fan el testimonio del herido Francisco Michelena, Lecube intent\u00f3 abrir una de las ventanas y al no poder hacerlo, r\u00e1pidamente, se dirigi\u00f3 con gran velocidad hacia la puerta del pabell\u00f3n, desapareciendo en pocos segundos. El testimonio contradice a lo afirmado arriba.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong>La tercera:\u00a0<\/strong>Se especulaba que pod\u00eda haberse escondido en alg\u00fan lugar del asilo, c\u00f3mo el desv\u00e1n o alguna otra sala usada como trastero. Como luego se ver\u00e1, esta teor\u00eda qued\u00f3 descartada.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 4:30, cuando las autoridades se dispon\u00edan a salir del asilo, uno de los asilados lleg\u00f3 precipitadamente para avisar que en el desv\u00e1n se escuchaban ruidos y que all\u00ed pod\u00eda estar escondido Lecube. Al parecer, esto una falsa alarma, ya que el muchacho deb\u00eda de tener &#8220;perturbadas las facultades mentales &#8221; y el miedo le hab\u00eda jugado una mala pasada.<\/p>\n<p>La polic\u00eda, pese a no encontrar a Lecube en el interior del asilo, sigui\u00f3 pensando que se hallaba en el interior, cosa que causaba espanto entre los asilados y las monjas. Para asegurar el lugar y tranquilizar los \u00e1nimos, Vivar, Jefe de la Guardia Municipal, y dos guardias rurales se quedaron de guardia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se dio aviso a la Polic\u00eda Gubernativa y a la Guardia Civil para detener a Lecube. La polic\u00eda se traslad\u00f3 al Muelle, antiguo lugar de residencia de Lecube y donde era muy conocido, para realizar pesquisas y averiguar su paradero. La Guardia Civil se sum\u00f3 a la batida por los aleda\u00f1os de Zorroaga. Buscaban a un hombre alto y fornido, que vest\u00eda camisa y alpargatas o, seg\u00fan otros, un traje.<\/p>\n<p>Vivar, al no ver resultados, perdiendo la esperanza por encontrarlo, sali\u00f3 a participar en la b\u00fasqueda. Acortando por un atajo, para llegar a la carretera de Hernani, lleg\u00f3 encima del t\u00fanel del ferrocarril del Norte. Desde all\u00ed vio a un guardia rural hablando con un hombre con ropas ensangrentadas y que estaba pr\u00f3ximo al paso a nivel de Chominenea. Aquel hombre era Lecube.<\/p>\n<p>Resulta que el guardia rural de Ategorrieta, llamado Sorbet, estaba patrullando por Loyola y vio de lejos a Lecube, en plena carretera, frente al conocido Chominenea. El guardia detuvo a Lecube, que no ofreci\u00f3 resistencia el ser detenido. En esas estaban, cuando apareci\u00f3 Vivar.<\/p>\n<p>Lecube estaba herido, presentaba un tajo poco profundo en el lado derecho del cuello y daba muestras de gran agitaci\u00f3n nerviosa. Vivar y el guardia Sorbet fueron hablando con Lecube hasta la casilla del fielato. Una vez all\u00ed, llamaron por tel\u00e9fono a la Inspecci\u00f3n municipal para que les enviaran una ambulancia. Eran las 5:30 y ya empezaba a clarear.<\/p>\n<p>En esos momentos de charla, le preguntaron quien le hab\u00eda causado la herida del cuello. Serenamente, Lecube contest\u00f3 que \u00e9l mismo se la hab\u00eda hecho, presentando una navaja peque\u00f1a que entreg\u00f3 a los polic\u00edas. Al ser interrogado por qu\u00e9 hab\u00eda escapado del asilo, Lecube, tras reflexionar un rato, afirm\u00f3 haber hecho mucho da\u00f1o all\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LECUBE EN EL HOSPITAL<\/strong><\/p>\n<p>La ambulancia llev\u00f3 a Lecube a la Casa de Socorro, en la calle Garibay. Pese a presentar un corte en el cuello, baj\u00f3 del veh\u00edculo por su propio pie. Seg\u00fan los m\u00e9dicos, la herida no era profunda y no revest\u00eda gravedad. Le fue inyectado un calmante para paliar la excitaci\u00f3n nerviosa y, luego, le fue practicada la primera cura. Convenientemente vigilado, fue trasladado nuevamente en ambulancia hasta el Hospital de Manteo, donde ingres\u00f3 a las 6:30 de la ma\u00f1ana. All\u00ed fue puesto a disposici\u00f3n del juez e instalado en la cama n\u00famero 2 de la galer\u00eda de San Blas y, en la puerta, se coloc\u00f3 a un guardia de Orden P\u00fablico para vigilarlo.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, la informaci\u00f3n vuelve a ser confusa. Seg\u00fan &#8220;La Voz de Guip\u00fazcoa&#8221; Lecube, una vez hospitalizado, y seguramente fruto del tranquilizante, demostr\u00f3 estar en pleno uso de sus facultades mentales, al menos hasta despu\u00e9s del interrogatorio, cuando le sobrevino un ataque epil\u00e9ptico. Sin embargo, &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221; contradice esta informaci\u00f3n, diciendo que Lecube pas\u00f3 toda la ma\u00f1ana preso de &#8220;la m\u00e1s tremenda excitaci\u00f3n nerviosa&#8221; y &#8220;con intervalos daba grandes voces, pidiendo auxilio y llorando&#8221;, hasta que al mediod\u00eda le dio el ataque epil\u00e9ptico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan &#8220;La Voz de Guip\u00fazcoa&#8221;, Lecube confes\u00f3 querer matar a una monja \u2014tal vez Sor Justa Murga\u2014 y a Nicol\u00e1s Cestona, para seguir explicando lo sucedido:<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8220;\u2014Yo comenc\u00e9\u2014sigui\u00f3 diciendo el demente\u2014a repartir golpes a todos los que se hallaban en las camas durmiendo, y despu\u00e9s volv\u00ed a subir la escalera, arroj\u00e1ndome por la ventana para huir y, cuando me hall\u00e9 libre en el campo y comprend\u00ed lo que hab\u00eda hecho, me dirig\u00ed a la v\u00eda para arrojarme al paso del tren, llegando a ella cuando ya hab\u00eda cruzado el tren. Pens\u00e9 en echarme al paso del primer tranv\u00eda y all\u00ed me esper\u00e9, d\u00e1ndome un tajo con la navajilla para ver si me mataba, no consigui\u00e9ndolo. Luego me detuvieron y me trajeron al Hospital&#8221;.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, tambi\u00e9n se habla de la intencionalidad, pues afirma que no quer\u00eda matar a nadie sino &#8220;saldar una antigua cuenta con un asilado y un empleado del Asilo&#8221;. Tanto este diario como &#8220;El Pueblo Vasco, coinciden en que, al ser interrogado por el juez, &#8220;no recordaba nada de lo ocurrido&#8221;.<\/p>\n<p>Lecube record\u00f3 que su mujer, Cristina Elizgaray, trabajaba en el hospital como enfermera y pidi\u00f3 verla y que la avisaran de que \u00e9l estaba all\u00ed; pero no se le hizo caso para evitar &#8220;una dolorosa escena&#8221;.<\/p>\n<p>Tras el interrogatorio, como se ha dicho m\u00e1s arriba, Lecube comenz\u00f3 a alterarse y a sufrir un ataque epil\u00e9ptico, teniendo que ser asistido por el m\u00e9dico de guardia. Desde ese momento, se fueron repitiendo los ataques, quedando en &#8220;un estado de sopor&#8221; que le dur\u00f3 el resto del d\u00eda. Debido a esto, el juez Cobian, no pudo interrogarle convenientemente.<\/p>\n<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><a href=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-OcV2b0ESdQY\/V1i-yiucMUI\/AAAAAAAAXgk\/d9K1XUyA_foyaDaW67CdXcMKXK_tWA2CwCLcB\/s1600\/ZORROAGA.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-OcV2b0ESdQY\/V1i-yiucMUI\/AAAAAAAAXgk\/d9K1XUyA_foyaDaW67CdXcMKXK_tWA2CwCLcB\/s640\/ZORROAGA.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"404\" border=\"0\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Las instalaciones del asilo de Zorroaga a mediados del S XX. Kutxateka.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL &#8220;LOCO&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Lecube era un hombre alto, fornido, de 49 a\u00f1os de edad, natural de Motrico y antiguo pescador de profesi\u00f3n. Hab\u00eda vivido en el Muelle de San Sebasti\u00e1n, donde era muy conocido.<\/p>\n<p>Lecube padec\u00eda con frecuencia de ataques epil\u00e9pticos. A causa de esto, fue ingresado en el Hospital San Antonio Abad (Manteo), al parecer, durante varios meses. All\u00ed, seg\u00fan &#8220;La Voz de Guip\u00fazcoa&#8221;, &#8220;gozaba de generales simpat\u00edas entre los enfermos y entre los superiores, por su buen car\u00e1cter, afable y compasivo, y jam\u00e1s dio muestras de violencia, ni aun en los momentos de los ataques epil\u00e9pticos que padec\u00eda&#8221;. Cabe recordar que la mujer de Lecube trabajaba como enfermera en dicho hospital. Tras darse de alta en el hospital, pas\u00f3 al asilo Reina Victoria (Zorroaga). Parece ser que de tener simples ataques epil\u00e9pticos pas\u00f3 a manifestar s\u00edntomas de enajenaci\u00f3n mental.<\/p>\n<p>En el asilo, se hab\u00edan repetido los ataques y, por ello, siempre hab\u00eda sido atendido con gran cuidado. Seg\u00fan &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, ten\u00eda la man\u00eda de bajar &#8220;con frecuencia extraordinaria&#8221; al pabell\u00f3n inferior. Pese a los ataques, parec\u00eda ser un hombre relativamente normal. Uno de los heridos, tras ser interrogado, manifest\u00f3 que &#8220;era hombre que razonaba con extraordinario discernimiento, en los momentos de lucidez, que eran muy frecuentes&#8221;. Como hemos visto, los asilados no le tem\u00edan, pues nunca mostr\u00f3 signo alguno de agresividad.<\/p>\n<p>El diario &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221; nos describe los s\u00edntomas que padec\u00eda antes de sufrir los ataques:<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8220;Los s\u00edntomas del ataque eran los siguientes: comenzar un paseo, en actitud ligeramente descompuesta; abiertas las manos, avanzar con las manos abiertas, como si fuese en busca de alguien, pero manteniendo constantemente la actitud de ser un ser ausente de s\u00ed mismo; pasaba cerca de los otros asilados y jam\u00e1s les dirigi\u00f3 una palabra molesta, una frase en la que pudiera revelarse el prop\u00f3sito de agresi\u00f3n.&#8221;<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Otro diario\u00a0\u2014&#8221;El Pueblo Vasco&#8221;\u2014, a\u00f1ade un dato que podr\u00eda ayudar a comprender el probable or\u00edgen de la enfermedad: Lecube\u00a0era alcoh\u00f3lico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, seg\u00fan el testimonio del capell\u00e1n del asilo, Lecube era &#8220;card\u00edaco&#8221;\u00a0\u2014es decir, padec\u00eda del coraz\u00f3n\u2014\u00a0y desde hac\u00eda unos d\u00edas no se sent\u00eda bien. Dos d\u00edas antes de la tragedia, hab\u00eda discutido acaloradamente con otro asilado, hasta el punto de llegar a decir que &#8220;estaba cansado de todo y que o iba a suicidarse o iba a matar a alguien&#8221;.<\/p>\n<p>La tarde del mismo d\u00eda de la tragedia, a las 19:00, estuvo en el despacho del director del asilo \u2014el sacerdote Timoteo Iraola\u2014 hablando con \u00e9l &#8220;correcta y reposadamente&#8221; y sin que revelase ninguna clase de anormalidad. Esa misma tarde, tambi\u00e9n estuvo hablando con Nicol\u00e1s Cestona. Hizo la vida normal del asilo y se acost\u00f3 como de costumbre en la galer\u00eda superior, hasta que uno de los compa\u00f1eros que se hallaba despierto, le oy\u00f3 sollozar y decir \u00e1 voces: &#8220;\u00a1Me voy \u00e1 matar!&#8221; El resto, como ya hemos visto, no hace falta explicarlo. Lecube llevaba asilado desde hac\u00eda algo m\u00e1s de un a\u00f1o \u2014hay quien dice dos a\u00f1os\u2014, sin haber causado conflicto alguno.<\/p>\n<p>Una vez capturado, los diarios contar\u00e1n los pormenores de su vida y, por si fuera poco, &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, en un alarde de sensacionalismo, contar\u00e1 un suceso pasado que ten\u00eda a Lecube por protagonista, para reafirmar que Lecube estaba &#8220;perturbado&#8221; de hac\u00eda tiempo:<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8220;Era el a\u00f1o pasado, paseaba una tarde con un amigo suyo por el muelle. Entraron ambos a beber vino en una taberna de aquella parte de la poblaci\u00f3n. Libaron bastante, y al salir, sin que entre ambos mediase palabra alguna, Lecube se abalanz\u00f3 sobre su amigo, lo cogi\u00f3 por las solapas y sin darle explicaci\u00f3n alguna, lo arroj\u00f3 a la d\u00e1rsena.&#8221;<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL ARMA DEL CRIMEN<\/strong><\/p>\n<p>Nadie sabe de d\u00f3nde sac\u00f3 Manuel Lecube el arma del crimen. Las monjas aseguraron que se hab\u00eda efectuado hac\u00eda escasas semanas una recogida de armas \u2014recogida hecha bajo la supervisi\u00f3n de un concejal\u2014, no dejando ni tan siquiera &#8220;la m\u00e1s insignificante navajita&#8221; y que a los asilados se les hab\u00eda comprado cuchillos de mesa para el comedor. La prensa especula con que pudo haber adquirido el arma en una de sus salidas del asilo, ya que los asilados pod\u00edan salir a pasear los domingos y los d\u00edas festivos sin control alguno.<\/p>\n<p>Por otro lado, nadie se pone de acuerdo en el tipo de arma: si un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, un pu\u00f1al o una simple navaja. Seg\u00fan el testimonio de los asilados, el capell\u00e1n y las religiosas: un cuchillo de grande, de cocina. Seg\u00fan la opini\u00f3n de los m\u00e9dicos, tras analizar las heridas de los asilados en la Casa de Socorro y el Hospital de Manteo, debi\u00f3 de ser una simple navaja. El diario &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221; al interrogar a los m\u00e9dicos nos dice lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8220;Seg\u00fan nos expres\u00f3 uno de los m\u00e9dicos el arma con que se cometi\u00f3 la agresi\u00f3n fue una navaja, como lo demuestra el corte que tiene uno de los heridos, corte que demuestra que el arma se cerr\u00f3 en el momento de chocar con aquella.&#8221;<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>El propio Lecube reconoci\u00f3, durante su confesi\u00f3n en el Hospital, &#8220;que no emple\u00f3 ning\u00fan cuchillo para cometer sus fechor\u00edas y s\u00ed solo la peque\u00f1a navaja&#8221; \u2014navaja que fue entregada a la polic\u00eda tras la detenci\u00f3n\u2014; pero el diario &#8220;El Pa\u00eds Vasco&#8221;, desmiente este comentario argumentando la gravedad de las heridas, contradici\u00e9ndose con lo arriba afirmado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, el miedo y la propia fuerza de Lecube, hicieron pensar a los aterrorizados asilados y personal de Zorroaga que pudiera tratarse de un arma de mayor tama\u00f1o. La prensa, \u00e1vida de sensaciones fuertes, se mostrar\u00e1 claramente inclinada por la &#8220;historia&#8221; del gran cuchillo de cocina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A POSTERIORI<\/strong><\/p>\n<p>Los diarios aprovecharon la ocasi\u00f3n para causar sensaci\u00f3n con la noticia del suceso.\u00a0La noticia corri\u00f3 como la espuma por San Sebasti\u00e1n. Como es evidente, la gente qued\u00f3 consternada y, como tambi\u00e9n era de esperar, comenzaron las cr\u00edticas contra la direcci\u00f3n del asilo y la escasez de vigilancia del lugar. Las propias monjas del asilo manifestaron a la prensa su descontento por la falta de vigilancia en el establecimiento, en el que los asilados pod\u00edan entrar y salir por la puerta cuando lo deseaban, burlando la vigilancia del \u00fanico guardia disponible.<\/p>\n<p>Se ir\u00edan sucediendo diferentes visitas oficiales: El Alcalde Elosegui gir\u00f3 una visita al Asilo para ver a la Superiora y hermanas. El Gobernador Civil, Chac\u00f3n, visit\u00f3 el Hospital de Manteo, interes\u00e1ndose por las v\u00edctimas y aprovechando la coyuntura para inspeccionar todo el establecimiento; llev\u00e1ndose buena impresi\u00f3n de los observado.<\/p>\n<p>En los siguientes d\u00edas fueron sucediendose las noticias sobre el estado de los heridos. En el Hospital de Manteo, todos los heridos se restablec\u00edan, salvo Mart\u00edn Cristobalena, que debido a su avanzada edad no progresaba.<\/p>\n<p>El juez Cobian volvi\u00f3 a visitar a los heridos y, junto con el forense, tom\u00f3 declaraci\u00f3n a todos los heridos. Tanto Lecube como sus v\u00edctimas, prestaron declaraci\u00f3n, no difiriendo de lo que dijeron el d\u00eda del suceso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se sucedieron los funerales por el asesinado Antonio Egurza. Uno se celebr\u00f3 en la capilla del Hospital de San Antonio Abad, al que asisti\u00f3 el alcalde El\u00f3segui. El otro se celebr\u00f3 en la capilla del Asilo Reina Victoria y al que asistieron el alcalde El\u00f3segui, varios vocales de la Junta de Beneficencia y el personal del asilo junto con los asilados.<\/p>\n<p>Por desgracia, no sabemos a ciencia cierta cu\u00e1l fue la suerte de Lecube. Los diarios dan por sentado que ser\u00eda trasladado al manicomio de Santa \u00c1gueda (Mondrag\u00f3n) cuando su estado lo permitiese y, hasta entonces, quedaba vigilado en su celda del Hospital de Manteo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPremeditaci\u00f3n o Locura? No podemos asegurarlo con certeza. Como ya se ha dicho m\u00e1s arriba, la propia informaci\u00f3n aportada por la prensa tiende a contradecirse. Por un lado, muestra inclinaci\u00f3n por hablar de locura espont\u00e1nea, para luego a\u00f1adir que &#8220;el loco&#8221; Lecube ten\u00eda como objetivo asesinar a ciertas personas. Me inclino a pensar que Lecube no estaba tan loco como quer\u00eda hacer creer la prensa \u2014el amarillismo est\u00e1 presente en todo momento\u2014 y que pod\u00eda albergar cierta inquina por algunas de las v\u00edctimas y la monja antes mencionada, pudi\u00e9ndose excusar en su &#8220;demencia&#8221; para proceder al asesinato. Pero nada de \u00e9sto se puede afirmar sin tener los datos del juzgado de instrucci\u00f3n y la opini\u00f3n de un psiquiatra forense.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>ION URRESTARAZU PARADA<\/strong><\/p>\n<p><strong>FUENTES:<\/strong><\/p>\n<p>HEMEROTECA<\/p>\n<div>\n<ul>\n<li>El Pueblo Vasco. Martes 8 de Junio de 1926. P\u00e1g. 2.<\/li>\n<li>El Pueblo Vasco. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 2.<\/li>\n<li>El Pueblo Vasco. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 9.<\/li>\n<li>El Pueblo Vasco. Viernes 11 de Junio de 1926. P\u00e1g. 5.<\/li>\n<li>La Voz de Guip\u00fazcoa. Martes 8 de Junio de 1926. P\u00e1g. 5.<\/li>\n<li>La Voz de Guip\u00fazcoa. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 6.<\/li>\n<li>La Constancia: diario \u00edntegro fuerista. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 1.<\/li>\n<li>La Constancia: diario \u00edntegro fuerista. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 4.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Martes 8 de Junio de 1926. P\u00e1g. 1.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Martes 8 de Junio de 1926. P\u00e1g. 2.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Mi\u00e9rcoles 9 de Junio de 1926. P\u00e1g. 3.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Jueves 10 de Junio de 1926. P\u00e1g. 3.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Viernes 11 de Junio de 1926. P\u00e1g. 3.<\/li>\n<li>El Pa\u00eds Vasco. Domingo 13 de Junio de 1926. P\u00e1g. 3.<\/li>\n<\/ul>\n<p>WEB<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.zorroaga.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Web Fundaci\u00f3n Zorroaga.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/www.euskomedia.org\/aunamendi\/147663\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Web Enciclopedia Au\u00f1amendi. Entrada Zorroaga.<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Manuel Lecube, inconsciente autor de la tragedia de ayer. (F. Guer\u00e9zquiz.)&#8221;. Foto LVG. &nbsp; &nbsp; LOCURA Y MUERTE EN EL ASILO DE ZORROAGA. &nbsp; Son las 2 de la madrugada del 8 de junio de 1926. En el segundo pabell\u00f3n del Asilo Reina Victoria, un hombre yace en su cama despierto. 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