Hay personas que cuando nos dejan, se llevan con nosotros una parte muy importante de nuestra memoria y nuestra juventud. ¿Cómo no recordar esos veranos mágicos de vuelta a San Sebastián después de haber estado estudiando fuera? Lo primero era salir a ver a los amigos y después, asomarse a mirar el mar desde la terraza de Bataplán con la música del gran Manolo Tena. Sangre española, Tocar madera, Loco por verte, Quiero beber y no olvidar…
En una entrevista a la AgenciaEFEhace algo más de un año contaba que no había dormido en la calle porque su familia no le dejó y que estaba loco por vivir. Fue muy querido, tuvo una gran familia, buenos amigos, momentos de dificultades que superó y ahora se va demasiado joven. La poesía también fue su salvavidas y contaba que escribir siempre le había ayudado. Fue único, un poeta y me quedo con esta estrofa de una de sus canciones: “Quiero beber y no olvidar, quiero ser mar sólo consigo espuma.” Consiguió un océano de música y palabras que dejan un vacío en mi corazón. Envejecer es ir perdiendo. Hoy he perdido a Manolo Tena.