
Me he vuelto a despertar con mucho esfuerzo. Estas noches de insomnio me están matando. Desde que leí el libro de
Almudena Solana,
La importancia de los peces fluorescentes (Suma) que trata sobre este tema, creo que la cosa aún va para peor. Viene a mi cabeza la imagen de la portada (muy bonita) pero que no me ayuda a conciliar el sueño: unos peces nadan y nadan y nadan … Y yo me desvelo, me desvelo, me desvelo…
Tengo que confesar que abuso del café y que el chocolate por la noche, dicen los expertos que no es lo mejor para dormir. Confieso también que anoche salí a cenar a
La Gorda,
un restaurante peruano muy recomendable, pequeño y familiar, regentado por
Rosa Delgado – cocina ocasionalmente para Mario Vargas
Llosa cuando el escritor está en Madrid – Está en el barrio de prosperidad de Madrid,
(
C/ Matilde Díez 16, Madrid – 915 153 534 ) Los miércoles se transforma la carta y sólo se ofrece “Cocina Chifa”‚fusión chino-peruana que surgió en los barrios de inmigrantes chinos de Lima al principio del Siglo XX -al igual que la “Nikkei” ‚cocina peruana-japonesa‚lo hizo en los de de inmigrantes japoneses-.
Sigo confesando que el exceso o la falta de actividad , no me ayuda a dormir bien.
Debo de ser como los niños : no se me puede sacar de mi rutina. Y ayer pequé más por exceso que por falta. Por la mañana estuve en la Fundación Fernando de Castro, un edificio con cierto aire colonial muy a propósito para la presentación de la novela de Boris Izaguirre, Y de repente fue ayer (Planeta).

Boris estuvo menos histriónico que otras veces y mucho más sensible, emocionado, preocupado al máximo por el resultado de esta segunda novela que promete (Villa Diamante tuvo más de 150.000 lectores). Habla sobre la amistad de dos chicos en Cuba, país que no ha visitado jamás y que no va a hacerlo. Dijo una cosa que comparto : “ No quiero ir a Cuba. No quiero ver la miseria como algo turístico. “ Calificó la escritura de la novela como de “ un largo e intenso paseo “y añadió, “ es una novela íntima, arriesgada, con colores y sabores. Sucede en una Cuba muy deslumbrante. Efraín Rotundo y Óvalo se conocen por accidente como ocurre casi todo lo extraordinario de nuestra vida. Es la historia de una amistad.”
Por la tarde estuve entrevistando a Bernardo Atxaga, que acaba de publicar Siete casas en Francia (Alfaguara). La elección del antiguo Congo belga como escenario de su nuevo libro no es casual.
Atxaga (Asteasu, 1951) recuerda que el continente africano es
“casi un subgénero de la literatura, el cómic y el cine”, y ahí están escritores como Conrad, André Gide, Mark Twain o Conan Doyle para probarlo, y ahí están también Tarzán, Tintín o “Memorias de África”.
Atxaga huye de la denuncia directa y de la crónica periodística. aparcó por unos meses la dimensión mágica de Obaba, marchó esperando encontrarse a la vuelta “un país mejor” y llegó gracias a una beca, con su mujer y sus hijas a la Universidad de Nevada (en Reno, EEUU
) “Es como si en vez de haberme puesto un marcapasos en el corazón, me lo hubiese puesto en la cabeza y no parase de bombearme las imágenes de Nevada, una y otra vez. Ahora escribo desde ese paisaje”.
El encuentro con Bernardo Atxaga fue el Hotel de las Letras (Gran Vía , 11), en estos años casi casi mi segunda casa. En él he entrevistado a Donna Leon, Muriel Barbery, Mercedes Abad, Michael Connelly, Gioconda Belli …
Su cafeteria es acogedora, punto de encuentro de intelectuales, periodistas , hombres y mujeres de negocios, gente joven y variada … Las habitaciones son luminosas, cómodas, modernas, contienen cada una de ellas, una cita diferente de un célebre autor. Tuve la suerte de tomarme un café delicioso (el que acabó de rematarme ) y una tarta de manzana como para chuparse los dedos. Ya veis, meriendo como los niños.
Desde allí, mientras que esperaba a Blanca Fontán, la responsable de marketing, llamé a Ángela Becerra para felicitarle por el Premio Planeta Casa de América, ¡Cuánto me alegro! ¡Un beso enorme Ángela!: “La esencia de Ella que todo lo tuvo son las soledades acompañadas, son todas las soledades que vive el ser humano incluso casados, con parejas, en reuniones. Esas soledades que a lo largo de la historia se van rozando, se acercan, se alejan como en una danza de perdidos, y al final es la comprensión y la compasión hacia los demás, en donde es la soledad en los otros pero no la ves en ti, lo que hace que finalmente te entiendas y encuentres un camino”. Estoy deseando que esté en las librerías la novela. Se merece lo mejor. Hemos quedado en celebrarlo en Madrid.
Hoy es el día Internacional del libro infantil. Ahí va mi recomendación: Nur y el gnomo irlandés de Toti Martínez de Lezea.