{"id":1065,"date":"2013-07-25T12:39:23","date_gmt":"2013-07-25T11:39:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=1065"},"modified":"2013-07-25T12:39:23","modified_gmt":"2013-07-25T11:39:23","slug":"jazzaldia-1-marea-humana-con-jamie-cullum-locura-colectiva-con-la-shibusa-shirazu-orchestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2013\/07\/25\/jazzaldia-1-marea-humana-con-jamie-cullum-locura-colectiva-con-la-shibusa-shirazu-orchestra\/","title":{"rendered":"Jazzaldia (1): marea humana con Jamie Cullum, locura colectiva con la Shibusa Shirazu Orchestra"},"content":{"rendered":"<p>Muy impresionante la marea humana que se aposent\u00f3 en la playa de la Zurriola para ver a <strong>Jamie Cullum<\/strong> en la primera jornada del Jazzaldia. Los expertos en multiplicaciones de la organizaci\u00f3n han dado una cifra de <strong>50.000 personas<\/strong> (v\u00e9ase <a title=\"Miguel Mart\u00edn\" href=\"http:\/\/youtu.be\/Y9Lw1oeuSgU\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">aqu\u00ed<\/a> un curioso v\u00eddeo en el que Miguel Mart\u00edn explica el m\u00e9todo de recuento). Sea o no exacta, lo cierto es que no se ve\u00eda casi un cent\u00edmetro de arena, el gent\u00edo lindaba con el mar por estribor y al fondo no se ve\u00eda el final de la audiencia. Y bien apretado que estaba el p\u00fablico: imposible tratar de meterse en sus entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Y lo bueno es que el chaval se tom\u00f3 con absoluto dominio de la escena la situaci\u00f3n. Despu\u00e9s de verle dos veces en el Auditorio Kursaal y otra en la plaza de la Trinidad, no hubo ocasi\u00f3n para la sorpresa, pero es lo que requer\u00eda el lugar. <strong>Jamie Cullum<\/strong> lanz\u00f3 todas las esencias de su show de alma jazz\u00edstica y pose rockera, dej\u00f3 un poco apartado su nuevo disco en favor de un grandes \u00e9xitos infalible, incluyendo la contagiosa y apasionada <em>You Can&#8217;t Stop the Music<\/em>, se lanz\u00f3 como suele del borde del escenario a la banqueta para acometer vibrantes solos de piano e hizo cantar al p\u00fablico exigi\u00e9ndole como a un profesional, dividi\u00e9ndolo en tres coros distintos, cada uno con su propia melod\u00eda. Y tras hora y media de show incansable y calidad musical incontestable, hizo su tradicional salto al aire desde el borde del piano y se despidio con una versi\u00f3n de Jimi Hendrix, reconvirtiendo al funk <em>The Wind Cries Mary<\/em>. Intachable.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/aRRJ81mt4iI\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Vimos beb\u00e9s de dos meses, como mucho, y ancianos de toda condici\u00f3n disfrutando de la tarde-noche. M\u00e1s todas las capas generacionales y sociales que quepan por enmedio. Todo se conjug\u00f3 para que el inicio del Jazzaldia fuera de los m\u00e1s multitudinarios que se recuerdan y plenamente gozado por la marea de locales y visitantes (muchos extranjeros tambi\u00e9n, s\u00ed). Y tras Cullum, el cambio de guardia hacia m\u00fasicas algo m\u00e1s experimentales. En el Frigo tambi\u00e9n era imposible acercarse al cogollo del p\u00fablico que segu\u00eda atento la propuesta de <strong>Robert Glasper Experiment<\/strong>. \u00bfHacer hip-hop con el piano y un cuarteto de tradicionales instrumentos de jazz es posible? Pues s\u00ed, ellos lo consiguen, con algunos a\u00f1adidos de otros artilugios. Veloz y espectacular pianista, Glasper conduce una mezcla de g\u00e9neros muy personal, que tiene el torrente improvisador del jazz y el coraz\u00f3n r\u00edtmico del hip-hop. Terminaron con una deconstrucci\u00f3n de <em>Smells Like Teen Spirit<\/em> que, cuando fue reconocida por el p\u00fablico, recibi\u00f3 v\u00edtores, quiz\u00e1s m\u00e1s que como reconocimiento a <strong>Nirvana<\/strong>, como complicidad ante la original y casi irreconocible forma de atacarla, con vocoder en la voz incluido. Habr\u00e1 que verlos con m\u00e1s calma en una pr\u00f3xima ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hubo otras actuaciones en otros rincones del abarrotado lugar, pero la noche terminaba de nuevo en la arena con la locura bien fundamentada de la <strong>Shibusa Shirazu Orchestra<\/strong>, que nos dio todo lo que esper\u00e1bamos de ella.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/BveTcMRLpWs\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>B\u00e1sicamente la actuaci\u00f3n fue igual que la que nos deslumbr\u00f3 hace tres a\u00f1os. Casi le ponemos el mismo t\u00edtulo a la cr\u00f3nica y todo: bendita locura. Pero no se puede decir que no hubo sorpresas, porque la cantidad de asombros que contiene el show en s\u00ed es tal que uno necesitar\u00eda muchas actuaciones para aclimatarse a lo suyo. La chica que mueve sus manos con dos bananas enormes en sus manos sobre una escalera de pintor durante todo el concierto, segu\u00eda ah\u00ed. Tambi\u00e9n el divertid\u00edsimo cantante en tanga y calcetines blancos. Y el que pinta un mural durante el concierto, y la bailarina aflamencada y fosforescente, y los extra\u00f1os seres de posturas imposibles, y el director bohemio&#8230; Visualmente, la <strong>Shibusa Shirazu Orchestra<\/strong> es un espect\u00e1culo tan delirarante como deslumbrante, pero lo mejor es la potencia y versatilidad de la maquinaria musical. Media docena de instrumentos de viento, dos guitarras el\u00e9ctrica, perscusiones y teclados y hasta un theremin, para hacer una m\u00fasica excitante e indescriptible durante m\u00e1s de hora y media sin ninguna pausa, pero con unos cambios de ritmo repentinos que asombran y mantienen siempre la tensi\u00f3n al m\u00e1ximo, jaleados por el del tanga, que no canta mucho, pero remata la locura colectiva a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El solo del guitarrista de la derecha, al que sum\u00f3 el de la izquierda (no es muy normal hacer dos punteos as\u00ed, a la vez, pero fue espectacular) fue uno de muchos momentos brillantes, pero tambi\u00e9n las cabalgadas de la secci\u00f3n de viento, el momento de reposo con voz femenina en plan banda sonora de animaci\u00f3n nipona, y la parte &#8216;flotante&#8217; y l\u00edrica en la que sacaron la plateada medusa voladora que sobrevol\u00f3 a toda la audiencia y provoc\u00f3 eso que se suele denominar como &#8216;momento m\u00e1gico&#8217;.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/4zUWYLvsiTo\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>El director (s\u00ed, ese que m\u00e1s bien tiene pinta de &#8216;clochard&#8217;) parec\u00eda algo &#8216;entonado&#8217;, a juzgar por su mirada, sus bailoteos espor\u00e1dicos y su deambular por el escenario con el cigarro siempre en la mano, pero estaba disfrutando de la orquesta tanto como nosotros, y llev\u00e1ndola con tanta firmeza como colegueo en cada uno de sus fascinantes requiebros.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/7_5tueeHCpA\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Lo hacen todo, y todo a la vez: jazz, punk, ska, heavy, gyspy, funk, pop, rock progresivo&#8230; una amalgama entre la continua excitaci\u00f3n de la banda sonora de una pel\u00edcula de Kusturica, el jazz de vanguardia y las m\u00fasicas populares de cualquier parte del mundo. Si les ves de lejos igual te parecen una pandilla de <em>colgaos<\/em>; a nada que te metas de lleno en su mundo de imaginaci\u00f3n desbordante, pasas hora y media de gozo musical y sonrisa sin fin. Que vuelvan otra vez cuando quieran.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy impresionante la marea humana que se aposent\u00f3 en la playa de la Zurriola para ver a Jamie Cullum en la primera jornada del Jazzaldia. Los expertos en multiplicaciones de la organizaci\u00f3n han dado una cifra de 50.000 personas (v\u00e9ase aqu\u00ed un curioso v\u00eddeo en el que Miguel Mart\u00edn explica el m\u00e9todo de recuento). 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