{"id":1068,"date":"2013-07-26T16:34:08","date_gmt":"2013-07-26T15:34:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=1068"},"modified":"2013-07-26T16:34:08","modified_gmt":"2013-07-26T15:34:08","slug":"jazzaldia-2-inmensos-elvis-costello-the-imposters-apasionante-vijay-iyer-recios-belako","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2013\/07\/26\/jazzaldia-2-inmensos-elvis-costello-the-imposters-apasionante-vijay-iyer-recios-belako\/","title":{"rendered":"Jazzaldia (2): Inmensos Elvis Costello &#038; the Imposters, apasionante Vijay Iyer, recios Belako"},"content":{"rendered":"<p>Esa maquinaria imparable y brillante que son <strong>Elvis Costello &#038; the Imposters<\/strong> estuvo el jueves a medianoche a pleno rendimiento de principio a fin, en un concierto compacto, intens\u00edsimo, plagado de \u00e9xitos y tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, con alguna sorpresa. Llov\u00eda al empezar, y llovi\u00f3 durante todo el concierto, aunque solo un genuino sirimiri, cuando Costello sali\u00f3 como un hurac\u00e1n y, tras un r\u00e1pido saludo, y prometer alguna canci\u00f3n sobre la lluvia, se lanz\u00f3 en plan Ramones: one, two, three, four y una tanda de pildorazos infalibles de &#8216;new wave&#8217; rabiosa y energ\u00e9tica: <strong><em>I Can&#8217;t Stand Up (For Falling Down)<\/em>, <em>High Fidelity<\/em><\/strong> y <strong><em>Radio, Radio<\/em><\/strong>, y enlazando tambi\u00e9n con el maravilloso soul blanco de <strong><em>Everyday I Write the Book<\/em><\/strong>. Una canci\u00f3n, por cierto, que en su anterior visita a San Sebasti\u00e1n con The Sugarcanes hizo de forma radicalmente distinta, muy country. Fue un comienzo m\u00e1s o menos habitual, dentro de la variaci\u00f3n diaria que Costello practica en sus setlist, pero sorprendi\u00f3 que a continuaci\u00f3n atacase ya con <strong><em>Alison<\/em><\/strong>, sobre todo trat\u00e1ndose de un lugar al aire libre, la playa de la Zurriola, y su gigantesco Escenario Verde, con su punto de frialdad y distancia.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed hay que se\u00f1alar el problema de este tipo de conciertos gratuitos: el p\u00fablico solo en una peque\u00f1a parte es fan, hay mucho parloteo insufrible por parte de gente que estar\u00eda mejor en un bar, y es m\u00e1s dif\u00edcil en esas circunstancias crear la comuni\u00f3n colectiva. Al ser <strong>Elvis Costello<\/strong> uno de los grandes, pero no con la popularidad, ni la ceremonia rockera, ni el repertorio de estadio de un <strong>Bruce Springstee<\/strong><strong>n<\/strong>, por ejemplo, falt\u00f3 calor y entrega en el p\u00fablico a la altura del conciertazo compacto y musculoso que ofrecieron <strong>Elvis Costello &#038; The Imposters<\/strong>.<\/p>\n<p>Seguramente conocedor de todo eso, Costello se movi\u00f3 en su repertorio m\u00e1s popular, que no facil\u00f3n, y por supuesto sin renunciar a las sorpresas. Y as\u00ed, continu\u00f3 en plan nuevaolero de finales de los 70 con <strong><em>Green Shirt<\/em><\/strong> y el excitante e inmarchitable reggae-rock-pop de <strong><em>Watching the Detectives<\/em><\/strong>, con su vibrante y afilado guitarreo. Acudi\u00f3 por fin a sus discos recientes con <strong><em>Bedlam<\/em><\/strong>, pero solo por un momento: hab\u00eda que hacer un alto en uno de los momentos emocinantes de la noche. Lo es la canci\u00f3n en s\u00ed, impresionante como pocas, esa <strong><em>Shipbuilding<\/em><\/strong> que Costello compuso en plena era antithatcheriana contra la guerra de las Malvinas y en doloroso homenaje a los soldados que all\u00ed murieron. Y ayer la dedic\u00f3 a las v\u00edctimas del accidente de tren de Santiago, recordando adem\u00e1s las veces que ha tocado all\u00ed y en Vigo. La gravedad de la hermos\u00edsima canci\u00f3n y el homenaje que conllevaba, de poner la piel de gallina de principio a fin, no fue \u00f3bice para que algunos de los parloteadores siguieran a lo suyo. Ni por esas.<\/p>\n<p>Costello sigui\u00f3 en tono de balada, pero intent\u00f3 relajar el dramatismo comentando que, como pod\u00edamos comprobar en la gran pantalla al fondo del escenario que amplia las im\u00e1genes del concierto, &#8220;mi cara solo puede enamorar a una madre&#8221;, pero le da igual y es capaz de cantar una balada amorosa tan enternecedora como <strong><em>She<\/em><\/strong>, quiz\u00e1s el mayor \u00e9xito popular de Costello, aunque la canci\u00f3n sea de Charles Aznavour.<\/p>\n<p>Dispuesto a demostrar que puede hacer de todo (aunque no hizo todo lo que es capaz de hacer, hubiera necesitado varias horas), lanz\u00f3 su broma habitual: &#8220;Vamos a hacer rock &#038; roll&#8230;de los a\u00f1os 20, lo que sonaba en San Sebasti\u00e1n en 1922&#8221;. Y atac\u00f3 la divertida y cabaretera <strong><em>Slow Drag To Josephine<\/em><\/strong>, antes de volver al tiempo m\u00e1s lento e intimista en la que para m\u00ed fue la elecci\u00f3n m\u00e1s sorprendente de la noche, <strong><em>Almost Blue<\/em><\/strong>, la balada derrotada de 1982 que parec\u00eda una composici\u00f3n ideal para ser cantada y tocada por <strong>Chet Baker<\/strong>, y que as\u00ed hizo el genial trompetista y cantante a\u00f1os m\u00e1s tarde. Costello la present\u00f3 hablando de su mujer, <strong>Diana Krall<\/strong>, &#8220;que va a tocar aqu\u00ed al lado en un par de d\u00edas&#8221;, en referencia al Kursaal. &#8220;Ella est\u00e1 ahora viajando de Madrid a Cap Roig, y suele cantar tambi\u00e9n esta canci\u00f3n&#8221;. Conexi\u00f3n musical y sentimental en la distancia, por tanto, en esta curiosa circunstancia de que el matrimonio est\u00e9 girando por los mismos pa\u00edses pero distintas ciudades a la vez.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/puTqUfZPyV8\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Se comprob\u00f3 desde el minuto uno, pero en lo que vino a continuaci\u00f3n se hizo irrefutable la absoluta maestr\u00eda de The Imposters, con el que probablemene sea el\u00a0 mejor teclista del mundo, <strong>Steve Nieve<\/strong>, capaz de hacer cualquier cosa, y cada d\u00eda distinta, con el piano, el \u00f3rgano, los sintetizadores y hasta el theremin. Lo suyo es realmente grandioso, y aunque est\u00e9 por debajo de la voz y la guitarra de Costello, todo lo que hace resulta prodigioso. Y la contundencia del bater\u00eda <strong>Pete Thomas<\/strong> a sus casi 60 a\u00f1os es de envidiar por cualquier jovenzuelo rockero, m\u00e1xime teniendo en cuenta que se puede pasar as\u00ed tres horas. Y qu\u00e9 finura, por otra parte. Y en perfecta armon\u00eda con <strong>Davey Faragher<\/strong>, el hombre que consigui\u00f3 que no se eche de menos a <strong>Bruce Thomas<\/strong>. S\u00ed, tambi\u00e9n creo que <strong>The Imposters<\/strong> es la mejor banda de rock (en el sentido m\u00e1s amplio) del mundo, sobre todo porque es capaz de tocar absolutamente todos los estilos como si nada, y en perfecta comunicaci\u00f3n extrasensorial con su <em>boss<\/em>. No les hace falta ni mirarse para enlazar una canci\u00f3n tras otra en permanente climax.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento le flaque\u00f3 su inmensa voz a Costello, producto seguramente del mes y pico que lleva actuando casi a diario, o del sirimiri, o de la hora (empezar a las doce y media de la noche es un poco &#8216;too much&#8217;) pero fue pecata minuta, solo ocasional y moderado. La siguiente traca ochentera fue otra gloria: la contagiosa y maravillosa <strong><em>Oliver&#8217;s Army<\/em><\/strong>, la intrincada <em><strong>Beyond Belief<\/strong><\/em> y <strong><em>Clubland<\/em><\/strong>, con una de sus exhibiciones de lo buen y ca\u00f1ero guitarrista que Costello sabe ser.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/b5nGd8ngveQ\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>El segundo y \u00faltimo tema de la d\u00e9cada de los 2000 que son\u00f3 fue <strong><em>Stella Hurt<\/em><\/strong>, tremendamente vibrante, y de ah\u00ed subid\u00f3n total con <strong><em>(I Don&#8217;t Want To Go To) Chelsea<\/em><\/strong> y otra avalancha de excitante guitarreo rockero, m\u00e1s la tambi\u00e9n primeriza y coreable <strong><em>(The Angels Wanna Wear My) Red Shoes<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Segu\u00eda lloviendo, y Costello se sac\u00f3 un as de la manga: el <em><strong>Purple Rain<\/strong><\/em> de <strong>Prince<\/strong>. Aunque suele tocarla a veces, fue una sorpresa perfecta para la ocasi\u00f3n, celebrada colectivamente.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/YVUGVr1QLeE\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Costello segu\u00eda intentando que aquello fuera un mar de brazos en alto y expresi\u00f3n de colectiva de felicidad, pero el p\u00fablico era demasiado fr\u00edo o demasiado variopinto para ello. Y lleg\u00f3 ya, demasiado pronto para los que esper\u00e1bamos un concierto de al menos dos horas, la traca final con las apotes\u00f3sicas <em><strong>Pump It Up<\/strong><\/em> y <strong><em>Peace, Love and Understanding<\/em><\/strong>, cuyo autor, <strong>Nick Lowe<\/strong>, tambi\u00e9n la toc\u00f3 a su modo en el teatro Principal hace unos meses, e hizo entonces referencia a las visitas de <strong>Costello<\/strong> a San Sebasti\u00e1n. Los fans, enloquecidos, pero no toda la masa, como est\u00e1 acostumbrado Costello. Hora y media exacta y se despidieron.<\/p>\n<p>Y lo que es realmente ins\u00f3lito en Costello, que ha llegado a hacer bises de 17 canciones, no hubo regreso. Sea por la hora, por la lluvia (aunque realmente esto no pareci\u00f3 importar mucho al p\u00fablico) o, poco probable, por exigencias de la organizaci\u00f3n, el caso es que se nos qued\u00f3 un poco corto de tiempo, aunque la intensidad y calidad fue tal que nos pudimos dar por plenamente satisfechos.<\/p>\n<p>Una inc\u00f3gnita: la organizaci\u00f3n suele repartir a la prensa el <em>setlist<\/em> que los m\u00fasicos le entregan antes del concierto; muchas veces no corresponde con lo que tocan despu\u00e9s, por una raz\u00f3n o por otra. Pero llama la atenci\u00f3n que en el caso de Costello, hay bastantes m\u00e1s canciones en esos apuntes de las que toc\u00f3 finalmente, como si se hubiera ido saltando temas sobre la marcha (aunque tambi\u00e9n toc\u00f3 <strong><em>Beyond Belief<\/em><\/strong> que no figura en esa lista). Y, en esas promesas estaba <em>Less Than Zero, God Give Me Strength<\/em> y, \u00a1oh desesperaci\u00f3n! <em>I Want You<\/em>. Bueno, es igual, Elvis Costello &#038; the Imposters estuvieron inmensos. Ahora que vuelvan al Kursaal.<\/p>\n<p>Por la tarde hab\u00edamos estado en el Victoria Eugenia, para asistir a la tercera visita de <strong>Vijay Iyer<\/strong>, en formato de tr\u00edo. Un excelente pianista, pero que sobre todo brill\u00f3 en su forma de conjugarse con contrabajista y bater\u00eda, en una endiablada y sin embargo apasionante deconstrucci\u00f3n de ritmos imposibles. El virtuosismo de los tres iba m\u00e1s por el camino de la imaginaci\u00f3n y pasi\u00f3n, que por el de la exhibici\u00f3n. Y fue un disfrute verles comunicarse tan bien para desarrollar su disco <strong><em>Accelerando<\/em><\/strong>. As\u00ed fue el final, antes de acometer un bis con su versi\u00f3n de <strong><em>Human Nature<\/em><\/strong>:<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/8idcZv7AJAU\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Pas\u00e9 tambi\u00e9n un rato por la plaza de la Trinidad para comprobar que prefiero a <strong>Carla Bley<\/strong> como jefa con <strong>Steve Swallow<\/strong> como m\u00fasico a su servicio, que al rev\u00e9s, como ayer en <strong>The Swallow Quartet<\/strong>. En ese rato hubo una parte delicada muy bonita, pero otra excesivamente fr\u00eda y tecnicista. El fascinante peinado de <strong>Carla Bley<\/strong>, impecable, como siempre.<\/p>\n<p>En las ant\u00edpodas musicales, <strong>Belako<\/strong> se adue\u00f1aban del megaescenario de la playa. Alguno se preguntar\u00eda qu\u00e9 hac\u00edan esos chavales que parecen reci\u00e9n salidos del instituto subi\u00e9ndose a semejante escenario. Pero se lo preguntar\u00eda por poco tiempo: en la media hora final al menos, los veinte\u00f1aeros vizca\u00ednos demostraron cohesi\u00f3n, actitud, potencia y, sobre todo, una variedad de lenguajes musicales ins\u00f3lito a su edad. Combinan indie rockero de los 90, postpunk de los 80, un algo de Beach House en los teclados y la voz y, para terminar su recio y rotundo concierto, un mano a pano por parejas de electr\u00f3nica anal\u00f3gica ochentera y percusi\u00f3n tribal. En los pr\u00f3ximos meses, o el pr\u00f3ximo a\u00f1o, se los deber\u00edan estar rifando todos los festivales m\u00e1s o menos &#8216;indies&#8217;.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/2J5VqQ2NbwI\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/-1U3c8WfKqQ\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esa maquinaria imparable y brillante que son Elvis Costello &#038; the Imposters estuvo el jueves a medianoche a pleno rendimiento de principio a fin, en un concierto compacto, intens\u00edsimo, plagado de \u00e9xitos y tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, con alguna sorpresa. 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