{"id":1074,"date":"2013-08-06T02:39:49","date_gmt":"2013-08-06T01:39:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=1074"},"modified":"2013-08-06T02:39:49","modified_gmt":"2013-08-06T01:39:49","slug":"jazzaldia-y-4-john-zorn-masada-marathon-maxima-intensidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2013\/08\/06\/jazzaldia-y-4-john-zorn-masada-marathon-maxima-intensidad\/","title":{"rendered":"Jazzaldia (y 4): John Zorn: Masada Marathon, m\u00e1xima intensidad"},"content":{"rendered":"<p>Ha pasado m\u00e1s de una semana y la sensaci\u00f3n sigue siendo rara, como si el <strong>John Zorn: Masada Marathon<\/strong>, con sus 4 horas 45 minutos de duraci\u00f3n hubiera pasado en un suspiro, tan r\u00e1pido que no te ha dado tiempo a verlo\/oirlo; y tambi\u00e9n lo contrario, se dir\u00eda que hubo tanta m\u00fasica y tan intensa en ese tiempo, tantos int\u00e9rpretes extraordinarios (uno por uno merec\u00edan su propio concierto), que parece que uno no termina de asimilar todo lo que trajo John Zorn con su vendaval de amigos.<\/p>\n<p>En la cr\u00edtica en El Diario Vasco (apresurada, literalmente escrita sobre la marcha y con el agobio de entrar a tiempo antes de que se pusiera en marcha la rotativa), y en los tuits que intercambiamos algunos esa noche, ya agotamos, individual y colectivamente, todos los adjetivos m\u00e1s desaforados: a falta de definir todo lo que descargaron las doce formaciones a borbot\u00f3n, acud\u00edamos a lo supremo: impresionante, colosal, irrepetible, lo nunca visto\/o\u00eddo, el mejor concierto de la historia del Festival de Jazz de San Sebasti\u00e1n&#8230; Ese tipo de cosas se oyeron y dijimos.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1078\" title=\"John Zorn\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-.jpg\" alt=\"\" width=\"649\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-.jpg 2500w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn--300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn--768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn--1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 649px) 100vw, 649px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Fue, desde luego, \u00fanico. La estructura del concierto era inusual, y no solo porque tocaran doce bandas durante 20 minutos aproximadamente cada una, sino por lo que eso significaba, y la forma en que todos los m\u00fasicos se tomaban la regla: no hab\u00eda tiempo que perder, cada uno deb\u00eda dar lo mejor de s\u00ed mismo, con lo que cada intervenci\u00f3n se convert\u00eda en una especie de extracto de los momentos de climax que suele tener cualquier buen concierto. Es decir, el \u00e9xtasis era permanente. Esto deber\u00eda ser a la vez un handicap: igual que una pel\u00edcula que pretenda lograr en todas y cada una de sus secuencias la m\u00e1xima tensi\u00f3n o la m\u00e1s fren\u00e9tica acci\u00f3n acaba resultando aburrida, por lineal, permanecer cuatro horas y pico en m\u00e1xima intensidad musical deber\u00eda acabar abrumando, cansando, anulando las ganas de aguantar tanta excelencia. Y sin embargo no fue as\u00ed. Quiz\u00e1 por la variedad estil\u00edstica de todas las formaciones, a pesar de estar interpretando todos a un mismo autor, John Zorn, el caso es que ese enardecimiento permanente no resultaba cansino para el espectador, sino apasionante.<\/p>\n<p>Como en aquellos anuncios de coches, cada una de las doce maquinarias pasaba de 0 a 100 en un par de minutos. Si te parec\u00eda que <strong>Banquet of Spirits<\/strong>, por ejemplo, hab\u00edan empezado normalitos, en menos de cinco minutos ya estabas fascinado con los cambios de registro que iban aportando, m\u00e1s all\u00e1 de la sucesi\u00f3n de cachivaches percusivos o silbantes de <strong>Cyro Baptista<\/strong>, algo circense en el inicio, y absolutamente convincente unos minutos despu\u00e9s. Adem\u00e1s el cambio de una formaci\u00f3n a otra era tan veloz que ni te daba tiempo a comentar algo con los amigos; mucho menos a salir de la sala, en ese caso te perd\u00edas al siguiente grupo.<\/p>\n<p>Predomin\u00f3 la ra\u00edz jud\u00eda que est\u00e1 en la base de las composiciones de John Zorn agrupadas en los libros <em>Masada<\/em> y <em>Book of Angels<\/em>, pero la aproximaci\u00f3n es tan distinta en unos y otros (y entre las propias composiciones) que acab\u00f3 sonando de todo: jazz ortodoxo (dig\u00e1moslo as\u00ed), un free jazz perfectamente compuesto (valga la contradicci\u00f3n), cl\u00e1sica contempor\u00e1nea, lounge music, mucho klezmer por supuesto, rock progresivo, metal, gospel, funk abrasivo, surf tarantiniano&#8230; en fin, una amalgama tan disparatada como perfectamente coherente. A ello est\u00e1 acostumbrado cualquiera que haya seguido m\u00ednimamente la carrera de John Zorn. Hay que a\u00f1adir que el sonido fue espl\u00e9ndido durante todo el concierto y no hubo disonancias ni desniveles a pesar del reto que supon\u00eda estar continuamente cambiando los instrumentos y la disposici\u00f3n de muchos de los 32 m\u00fasicos participantes.<\/p>\n<p><strong>MASADA QUARTET<\/strong>: Desde el principio tuvimos que acostumbrarnos a lo m\u00e1s duro de la noche: la frustraci\u00f3n de tener delante un grupazo de la talla del que forman <strong>Dave Douglas<\/strong> (trompeta), <strong>John Zorn<\/strong> (saxo), <strong>Greg Cohen<\/strong> (contrabajo) y <strong>Joey Baron<\/strong> (bater\u00eda) y que apenas pudi\u00e9ramos hincarle el diento. Claro, que esos 20 minutos valieron m\u00e1s que un concierto entero de tant\u00edsimos otros, pero hay muy pocas oportunidades de verles en directo y que fuera tan fugaz ten\u00eda su punto angustioso&#8230; Pero eran las reglas del juego. Y ver a <strong>John Zorn<\/strong> lanzado como un misil, haciendo sordina con su pierna en la boca del saxo en gestos como patadas, maravillosamente acoplado con <strong>Dave Douglas<\/strong> en las melod\u00edas conjuntas y los duelos a espada, dirigiendo al mismo tiempo con una de sus manos las rupturas permanentes de ritmo y forma del segundo tema, y disfrutando como un espectador m\u00e1s en el tercero, casi asombrado de la alta temperatura que hab\u00edan conseguido en unos minutos, fue un enorme placer. <strong>John Zorn<\/strong> solo toc\u00f3 con el primero y el \u00faltimo de los grupos, dej\u00f3 a varias formaciones solas en el escenario, y dirigi\u00f3 a las dem\u00e1s de forma harto peculiar. El bater\u00eda <strong>Joey Baron,<\/strong> el m\u00e1s activo, acab\u00f3 tocando en cinco de los doce miniconciertos, con su permanente sonrisa desbordada.<\/p>\n<p><strong>DUO SYLVIE COURVOISIER \/ MARK FELDMAN<\/strong>: El sonido que <strong>Mark Feldman<\/strong> saca a su viol\u00edn es como de otro mundo. De una finura y agudeza inauditas. Al mismo tiempo hace verdaderas filigranas, por s\u00ed mismo y en asombrosa conjunci\u00f3n con la pianista Sylvie Courvoisier, furia y delicadeza al mismo tiempo, cambiando de registro instant\u00e1neamente. Un prodigio de t\u00e9cnica, belleza y pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>BANQUET OF SPIRITS<\/strong>: El l\u00edder del grupo, el hiperactivo percusionista <strong>Cyro Baptista<\/strong> toc\u00f3 tantos cachivaches en los primeros minutos que parec\u00eda que le iba a sobrar medio concierto, desde lo que parec\u00edan juguetes infantiles a un bombo enorme que se dir\u00eda que hab\u00eda tra\u00eddo solo para darle un par de golpes. Pero lo que pareci\u00f3 en un primer momento exhibici\u00f3n y m\u00fasica m\u00e1s convencional, se trasmut\u00f3 veloz y continuamente a lo largo de su intervenci\u00f3n, sobre todo cuando el bajista <strong>Shanir Blumenkranz<\/strong> tom\u00f3 el protagonismo de forma sorprendente, con un extra\u00f1o y fascinante sonido, arrastrando a toda la banda a un intensa mezcla de klezmer, rock progresivo y jazz-fusi\u00f3n de lo m\u00e1s vibrante. Y, ahora s\u00ed, <strong>Cyro Baptista<\/strong> coronando la energ\u00eda juvenil del bater\u00eda <strong>Tim Kelper<\/strong>,\u00a0 con su arsenal al servicio de su imaginaci\u00f3n y rapidez. Un crescendo imparable hasta el \u00e9xtasis final.<\/p>\n<p><strong>MYCALE<\/strong>: Lo \u00fanico que supuso un poco de baj\u00f3n, una sensaci\u00f3n de intermedio liviano que no encajaba del todo en el men\u00fa. Dicen que tiene su sentido que Zorn incluya en el marat\u00f3n a estas cuatro chicas que cantan a capella, porque son las \u00fanicas entre todas las formaciones, que viven en Israel. Muy meritorio su dominio vocal, pero fue el \u00fanico caso en que la duraci\u00f3n de su intervenci\u00f3n fue suficiente.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1077\" title=\"John Zorn Bar Kokhba\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba.jpg 2418w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba-300x161.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba-768x413.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/John-Zorn-Bar-Kokhba-1024x551.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>BAR KOKHBA<\/strong>: Hubo un ligero cambio en el orden sobre el programa impreso, y antes que David Krakauer sali\u00f3 el imponente sexteto en que hac\u00eda su primera aparici\u00f3n de la noche <strong>Marc Ribot<\/strong>, con sus punzantes y apasionantes solos. A su lado se hab\u00eda sentado <strong>John Zorn<\/strong>, supuestamente para dirigir, pero actuando m\u00e1s como hooligan (bueno) en un partido de f\u00fatbol: les jaleaba, les hac\u00eda gestos instigadores con el brazo, y a Ribot incluso le daba en la pierna como pidiendo m\u00e1s ca\u00f1a con todo su cuerpo. El cello de <strong>Erik Friedlander<\/strong>, y de nuevo el violin de <strong>Mark Feldman<\/strong>, se enroscaron en los sinuosos y seductores ritmos haciendo preciosidades, en uno de los momentos con mayor sabor klezmer.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1075\" title=\"David Krakauer\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer.jpg\" alt=\"\" width=\"651\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer.jpg 2500w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/David-Krakauer-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 651px) 100vw, 651px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>DAVID KRAKAUER &#8216;ANCESTRAL GROOVE&#8217;<\/strong>: De David Krakauer sorprendi\u00f3 sobre todo que con un instrumento aparentemente fino y delicado como el clarinete, pueda desplegar semejante fuerza. Empezaron con aplastante ritmo funk y <strong>Krakauer<\/strong> ya soplando a plena potencia en las notas agudas, algo que a\u00fan aumentar\u00eda en intensidad a lo largo de su concierto, y en el momento en que estuvo manteniendo las notas sin pausa durante un par de minutos, respirando sin dejar de soplar seg\u00fan denotaban los movimientos de m\u00fasculos de sus mofletes y garganta. Pero no solo \u00e9l, toda la banda result\u00f3 arrolladora.<\/p>\n<p>Se encendieron las luces para un descanso no anunciado (entre grupo y grupo permanec\u00edan pr\u00e1cticamente apagadas, como si fuera un cambio de canci\u00f3n y no de banda) y uno aprovech\u00f3 para escribir parte de la cr\u00f3nica para el peri\u00f3dico, por lo que me perd\u00ed al primer grupo de la segunda mitad, <strong>SECRET CHIEFS 3<\/strong>. Por lo que o\u00ed en el monitor del hall, y lo que comentaba luego el personal, una descarga asombrosa de rock progresivo, metal y jazz que dej\u00f3 aplastado a m\u00e1s de uno.<\/p>\n<p><strong>ERIK FRIEDLANDER<\/strong>. S\u00f3lo con su cello gris oscuro, en elegante conjunci\u00f3n est\u00e9tica con su traje, Friedlander nos mantuvo en vilo en todo momento, movi\u00e9ndose en terrenos algo m\u00e1s cercanos a la cl\u00e1sica, pero desplegando en todo momento la capacidad de sorpresa. Muy bonito.<\/p>\n<p><strong>THE DREAMERS.<\/strong> El sonido dominante del vibr\u00e1fono de <strong>Kenny Wollesen<\/strong>, con la guitarra de <strong>Marc Ribot<\/strong> como escudero, marca el tono afable y acogedor de la faceta m\u00e1s melodiosa de las composiciones de John Zorn. Una delicia total, de nuevo con Zorn dirigendo, aunque al final tambi\u00e9n alcanz\u00f3 alg\u00fan momento de furia.<\/p>\n<p><strong>MASADA STRING TRIO<\/strong> se situaron en serio semic\u00edrculo, con el extravagante a\u00f1adido de John Zorn sentado entre ellos en el suelo, como un ni\u00f1o con las piernas cruzadas, mirando a los m\u00fasicos hacia arriba en se\u00f1al de admiraci\u00f3n y esta vez m\u00e1s comedido, casi desapercibido hasta la \u00faltima parte. Tres m\u00fasicos de cuerda que ya hab\u00edan pasado por el escenario <strong>Erik Friedlander<\/strong>, <strong>Mark Feldman<\/strong> y <strong>Greg Cohen<\/strong> en prodigiosa armon\u00eda, de nuevo con el sonido cristalino y emocionante de Feldman sobresaliendo. Y una vez m\u00e1s, nos asombramos no solo con la calidad de los conjuntos, sino de las individualidades: todas sobresal\u00edan lo justo y necesario.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1076\" title=\"Uri Caine\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine.jpg\" alt=\"\" width=\"649\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine.jpg 2500w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/08\/Uri-Caine-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 649px) 100vw, 649px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>URI CAINE<\/strong>: Se presentaba solo al piano, pero en el \u00faltimo tema se unieron a \u00e9l <strong>Greg Cohen<\/strong> y <strong>Joey Baron<\/strong>, quiz\u00e1s empujados por el director <strong>Zorn<\/strong>, que para entonces ya hab\u00eda mostrado de sobra que estaba exultante y, aparentemente, satisfecho de c\u00f3mo estaba saliendo el fluido marat\u00f3n. <strong>Uri Caine<\/strong> es un m\u00fasico de una versatilidad pasmosa, lo hemos comprobado varias veces en el Jazzaldia pero quiz\u00e1s no le encajaba demasiado bien el formato, o no en ese lugar, a punto ya de alcanzar el climax final. Su actuaci\u00f3n estuvo muy bien, pero algo menos rotunda y redonda que otras.<\/p>\n<p><strong>ELECTRIC MASADA.<\/strong> Y casi sin darnos cuenta est\u00e1bamos llegando al final. Pocas butacas estaban vac\u00edas, no parec\u00eda que hubiera claudicado casi nadie (y alguna que lo hizo fue debido a motivos profesionales, y con harto dolor) y el octeto, de nuevo con el saxo de <strong>John Zorn<\/strong> al frente, lanz\u00f3 una sacudida de volumen, electricidad y potencia interpretativa, verdaderamente aplastante. Un sonido brutal, pero limpio, con Zorn tocando y dirigiendo, o m\u00e1s bien exprimiendo a los m\u00fasicos, incluida <strong>Ikue Mori<\/strong>, aunque la pobre no pod\u00eda darle m\u00e1s ca\u00f1a a su cacharillo electr\u00f3nico. Si la sensaci\u00f3n a lo largo del marat\u00f3n era de que todos lo daban todo todo el tiempo, en Electric Masada ya fue con sprint a\u00f1adido. El entusiasmo del p\u00fablico al final estuvo a la altura de semejante entrega, y hubo un bis, remate de una tarde-noche gloriosa que, sin poner podiums, est\u00e1 ya entre los momentos m\u00e1s singulares y de mayor plenitud en toda la historia del Jazzaldia.<\/p>\n<p>John Zorn no quiso que hubiera fot\u00f3grafos de prensa y solo permiti\u00f3 al fot\u00f3grafo del Jazzaldia, Lolo Vasco, hacer fotos del ensayo, una colecci\u00f3n de gran importancia teniendo en cuenta lo poco que le gusta a Zorn ser retratado. Tambi\u00e9n se advirti\u00f3 por megafon\u00eda antes de comenzar la marat\u00f3n que estaba prohibid\u00edsimo fotografiar y filmar nada del concierto, y teniendo en cuenta la fama de &#8216;especial&#8217; que tiene Zorn, no parece probable que nadie se atreviera. As\u00ed que solo tenemos esto, el saludo final de los m\u00fasicos.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/xkCyXENcfpM\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha pasado m\u00e1s de una semana y la sensaci\u00f3n sigue siendo rara, como si el John Zorn: Masada Marathon, con sus 4 horas 45 minutos de duraci\u00f3n hubiera pasado en un suspiro, tan r\u00e1pido que no te ha dado tiempo a verlo\/oirlo; y tambi\u00e9n lo contrario, se dir\u00eda que hubo tanta m\u00fasica y tan intensa [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":30,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[94,124,134,176,185,242,247,261,337,404],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1074"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}