{"id":1269,"date":"2013-11-19T13:20:31","date_gmt":"2013-11-19T12:20:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=1269"},"modified":"2013-11-19T13:20:31","modified_gmt":"2013-11-19T12:20:31","slug":"el-rio-que-lleva-a-bill-callahan-cala-hondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2013\/11\/19\/el-rio-que-lleva-a-bill-callahan-cala-hondo\/","title":{"rendered":"El r\u00edo que lleva a Bill Callahan cala hondo"},"content":{"rendered":"<p>No solo en el t\u00edtulo: la palabra <em>river<\/em> es recurrente en las letras de este <em><strong>Dream River<\/strong><\/em>, y tambi\u00e9n del anterior disco de <strong>Bill Callahan<\/strong>, <em><strong>Apocalypse<\/strong><\/em>. Otra que frecuenta es <em>ride<\/em>: cabalgar, en un pa\u00eds de silencio, como dec\u00eda en el \u00e1lbum previo, o sobre una flecha, como ahora en <em>Ride My Arrow<\/em>. El lenguaje de Bill Callahan se va haciendo cada vez m\u00e1s asombrosamente sint\u00e9tico y esencial: las palabras justas, la instrumentaci\u00f3n m\u00e1s austera y necesaria, las melod\u00edas construidas con los m\u00ednimos elementos, con una voz grave que en un par de s\u00edlabas te deja contra las cuerdas, emocionalmente hablando.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/Dream-River-portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1293\" title=\"Dream River portada\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/Dream-River-portada.jpg\" alt=\"\" width=\"298\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/Dream-River-portada.jpg 658w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/Dream-River-portada-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/><\/a>Con <strong><em>Dream River<\/em><\/strong> , el bardo elegante y grave que con su traje y su guitarra sobrevuela la Am\u00e9rica de los lugares perdidos, los grandes paisajes y los sentimientos \u00edntimos entrega solo ocho canciones, pero m\u00e1s que suficientes para completar otro disco importante, que cala hondo instant\u00e1neamente, pero tiene mucho recorrido en la belleza austera de cada uno de sus recovecos. Como los tres anteriores discos a su nombre (aparte del \u00e1lbum live <strong><em>Rough Travel For a Rare Thing<\/em><\/strong>), <em><strong>Dream River<\/strong><\/em> condensa todo lo que fue probando y logrando con el sobrenombre de <strong>Smog<\/strong> (hay otro buen pu\u00f1ado de grandes obras a degustar en su discograf\u00eda). Aunque siga en ese nicho sin forma pero con sus l\u00edmites que es el <em>indie<\/em>, tendremos que ir colocando a Bill Callahan de una vez por todas entre la primera divisi\u00f3n de <em>songwriters<\/em> de todos los tiempos: \u00a0<strong>Leonard Cohen<\/strong>, <strong>Nick Cave<\/strong>, <strong>Roy Harper<\/strong>, <strong>Peter Hammill<\/strong>, etc\u00e9tera. Aunque siga siendo minoritario.<\/p>\n<p>No s\u00e9 muy bien de qu\u00e9 hablan las letras, aunque hablen con palabras sencillas: <strong>Bill Callahan<\/strong> se vuelca cada vez m\u00e1s en una especie de jirones de im\u00e1genes evocadoras de lo impreciso. En <em>Small Plane<\/em>, una de las canciones m\u00e1s bonitas junto a <em>Ride My Arrow<\/em> (con su deje soul muy sutil), <em>The Sing<\/em> (aunque es en esta en la que cita a <strong>Marvin Gaye<\/strong>) y <em>Seagull<\/em>, s\u00ed hila algo m\u00e1s parecido a una historia (&#8220;Me gusta cuando tomo los controles tuyos \/ y t\u00fa cuando t\u00fa tomas mis controles \/ Realmente soy un hombre afortunado \/ Pilotando este peque\u00f1o avi\u00f3n&#8221;). Pero a veces basta con la sonoridad que da a una palabra, incluso la forma en que la acent\u00faa o le cambia el acento: v\u00e9ase c\u00f3mo dice <em>barroom<\/em> al comienzo de <em>Seagull<\/em>, una canci\u00f3n que, sorprendentemente, al cabo de un minuto se convierte en otra. As\u00ed escrito parecer\u00e1 una tonter\u00eda, pero es que una palabra en boca de Callahan cobra otra dimensi\u00f3n. Aunque no conozcas su significado. En serio. Lo mismo pasa cuando dice &#8220;as a map&#8221; en <em><strong>Ride My Arrow<\/strong><\/em>. O cuando mide el silencio que viene a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/Mh5km2xKlfk\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/rxggnPfEaSw\" frameborder=\"0\" width=\"420\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Ha vuelto a hacer uno de los mejores discos del a\u00f1o, pero no es f\u00e1cil explicar por qu\u00e9. Vuelve a ofrecer lo mismo que en los \u00faltimos discos, aunque hay matices en la instrumentaci\u00f3n que aportan nuevo color: detalles de flauta, un instrumento bastante presente, completando las filigranas atmosf\u00e9ricas que emergen de la guitarra de <strong>Matt Kinsey<\/strong> y crean ese ambiente siempre imaginativo alrededor de la voz de Callahan y su guitarra b\u00e1sica. Tambi\u00e9n hay \u00f3rgano, piano el\u00e9ctrico o viol\u00edn, con intervenciones que siempre dan la sensaci\u00f3n de crear un gran espacio con la mayor sencillez. No hay bater\u00eda, solo percusi\u00f3n. Todo muy limpio y c\u00e1lido. Lo mismo de siempre, quiz\u00e1s, pero es que Callahan es como esos artistas que poco a poco van depurando su obra siempre en una misma direcci\u00f3n, con una constancia y seguridad admirables, y siempre parecen dar en la diana, y abrir nuevas puertas.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/804_8_Apocalypse_Bill_Callahan.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1292\" title=\"804_8_Apocalypse_Bill_Callahan\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/11\/804_8_Apocalypse_Bill_Callahan.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"112\" \/><\/a>Simult\u00e1neamente con la publicaci\u00f3n de <strong><em>Dream River<\/em><\/strong>, m\u00e1s o menos, se vio en el In-Edit de Barcelona el documental <strong><em>Apocalypse: A Bill Callahan Tour Film<\/em><\/strong>. Su director <strong>Hanley Banks<\/strong> hace lo mejor que puede hacer un director de un documental musical: se contagia con todo respeto del esp\u00edritu del m\u00fasico analizado. Y as\u00ed la pel\u00edcula es igualmente esencial y austera, minimalista en las formas y muy c\u00e1lida en los contenidos. Puro catecismo Callahan. Dura poco m\u00e1s de una hora (ese es su \u00fanico fallo: \u00a1te deja con las ganas de m\u00e1s canciones!). Se trata simplemente de acompa\u00f1ar al m\u00fasico en su devenir por las carreteras en un tour por esa Am\u00e9rica retratada, aunque sea de forma el\u00edptica, en sus canciones. Pero sin recurrir al anecdotario t\u00f3pico (c\u00f3mo elige los trajes cada noche o el intento de salvaci\u00f3n de un animalillo atrapado en una valla son cosas importantes para definir al personaje), ni al colegueo entre m\u00fasicos, ni nada de eso. Algunas declaraciones de Callahan, siempre interesantes e inusuales, im\u00e1genes paisaj\u00edsticas y siete u ocho canciones en directo, filmadas con todo respeto y contenci\u00f3n. Preciso y precioso.<\/p>\n<p>Bill Callahan, que con su anterior disco dio un conciertazo en el Principal, vuelve el pr\u00f3ximo febrero a San Sebasti\u00e1n. Ser\u00e1 el 25 de febrero en el Kursaal (Sala de C\u00e1mara). Todo un lujo.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/MWNnjovwP6k\" frameborder=\"0\" width=\"420\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No solo en el t\u00edtulo: la palabra river es recurrente en las letras de este Dream River, y tambi\u00e9n del anterior disco de Bill Callahan, Apocalypse. 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