{"id":137,"date":"2011-05-16T21:15:10","date_gmt":"2011-05-16T21:15:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=137"},"modified":"2011-05-16T21:15:10","modified_gmt":"2011-05-16T21:15:10","slug":"desde_cannes_4_contradictorias_sensacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2011\/05\/16\/desde_cannes_4_contradictorias_sensacion\/","title":{"rendered":"Desde Cannes (4): contradictorias sensaciones con Terrence Malick"},"content":{"rendered":"<p>Llego al Palais antes que ning\u00fan otro d\u00eda. A las ocho de la ma\u00f1ana ya estoy en la butaca, pero sentado en una lateral: ya est\u00e1 casi todo lleno y falta media hora para la proyecci\u00f3n. Es la pel\u00edcula m\u00e1s esperada de este Cannes, \u2018The Tree of Life\u2019, de Terrence Malick. Uno no se explica por qu\u00e9 ha crecido de esta manera el mito Malick. Vi su anterior pel\u00edcula, \u2018El Nuevo Mundo\u2019, en el Festival de Berl\u00edn, y entonces se le esper\u00f3 con ganas, pero no con la fiebre algo enloquecida de este Cannes. Y \u2018El Nuevo Mundo\u2019 tampoco era una obra maestra. Creo que parte de esa m\u00edtica gira alrededor de la fama de rarito que se ha labrado el director americano y que el inconsciente colectivo, dig\u00e1moslo as\u00ed, le ha ido colocando en el podio del \u2018nuevo Kubrick\u2019. Malick es sin duda un director fascinante, pero su obra es escasa, y no redonda: arriesga mucho y a veces se equivoca y otras acierta, normalmente dentro de la misma pel\u00edcula.<\/p>\n<p>El caso es que hab\u00eda una espectaci\u00f3n desmesurada ante el pase de \u2018The Tree of Life\u2019. Con cientos de personas en la calle sin poder entrar, incluidos algunos de los que tienen acreditaci\u00f3n de privilegio o invitaci\u00f3n en la mano, se hizo el silencio y la liturgia empez\u00f3. Parec\u00eda que el patio de butacas y el anfiteatro del Gran Theatre Lumi\u00e8re levitaban. Incluso el que se com\u00eda un bocadillo a mi lado, que casi no se atrev\u00eda a masticar.<\/p>\n<p>Dos horas y diecisiete minutos despu\u00e9s, cuando ya parec\u00eda que \u2018The Tree of Life\u2019 hab\u00eda terminado, aunque a\u00fan quedaba una imagen por aparecer en pantalla, los abucheadores hincharon los pulmones y lanzaron su \u2018boooooooo\u2019 huracanado. Contraatacaron los aplausos con intensidad, y la cosa qued\u00f3 en empate, mientras algunos ped\u00edan silencio, porque tras el fundido en negro aparecer\u00eda otra imagen.<\/p>\n<p>Pero dio la sensaci\u00f3n de que la mayor\u00eda no est\u00e1bamos ni con unos ni con otros. Que no se pod\u00eda expresar en una sola palabra o en una puntuaci\u00f3n, la \u2018experiencia\u2019 que propone Malick. Como me han pedido que no ponga spoilers, transmitir\u00e9 mis sensaciones, aunque algunos datos habr\u00e1 que dar. En la primera hora, fascinado por la forma de narrar de Malick, con secuencias que no empiezan y acaban de manera convencional, sino que son un c\u00famulo de retazos, pinceladas, frases de di\u00e1logos, acercamientos y barridos alrededor de los personajes. Eso, cuando hay personajes en pantalla, porque en buena parte del metraje no los hay. Pero llega un momento en que la vasta y cosmog\u00f3nica propuesta de Malick no avanza, da vueltas sobre s\u00ed misma o lo hace hacia una m\u00edstica con toques new age que a veces resulta irritante. \u2018The Tree of Life\u2019 es un empacho de belleza, un ampuloso deseo de abarcarlo todo y al mismo tiempo dejarlo todo el aire, con la naturaleza traspasando la pantalla, pero con un sentido mucho m\u00e1s abstracto que en \u2018La delgada l\u00ednea roja\u2019. Hay im\u00e1genes deslumbrantes, el uso del sonido es impresionante, pero las emociones que provoca en uno son de lo m\u00e1s variopintas, desde el gozo de dejarse llevar por el viaje sensorial que propone Malick, al disfrute de im\u00e1genes y composiciones bell\u00edsimas, al empacho o incluso el rechazo de algunos momentos de est\u00e9tica relamida, incluso cursi. <\/p>\n<p>Lo del \u2018nuevo Kubrick\u2019 no iba desencaminado. Muchos momentos recuerdan a \u20182001, una odisea del espacio\u2019, incluso la propia esencia de la pel\u00edcula, esa voluntad de abarcar el universo entero, la vida en su m\u00e1s amplia acepci\u00f3n. Incluso alg\u00fan detalle del dise\u00f1o de un escenario por el que pasa Sean Penn recuerda a algo de la nave de \u20182001\u2019 (cosa nada extra\u00f1a porque Malick ha contado con aportaciones del gran Douglas Trumbull) y se puede encontrar algo as\u00ed como una imagen paralela a la del monolito.<\/p>\n<p>Me gusta todo lo que ha hecho Malick, m\u00e1s o menos, pero no ha hecho tanto como para considerarle un dios. Tiene un atrevimiento raro de ver en el cine de hoy, y en ese sentido es muy considerable, y merece verse su pel\u00edcula, aunque cuando se estrene puede provocar m\u00e1s de un patat\u00fas en espectadores no avisados o fans de Brad Pitt sin m\u00e1s referencias. Los fans de Sean Penn no hace falta que se molesten, porque sale muy poco. Y hay que prepararse porque \u2018The Tree of Life\u2019 puede ganar la Palma de Oro: ser\u00eda el momento de hacerle un reconocimiento a Malick y es un caso un poco similar al Appitchapong Weerasethakul del a\u00f1o pasado, un cine transgresor, en el sentido de que se salta todas las reglas, y que se mueve con extra\u00f1eza entre lo m\u00edstico y lo humano. <\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/XW4cMNue4m8\" allowfullscreen=\"\" frameborder=\"0\" height=\"349\" width=\"425\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llego al Palais antes que ning\u00fan otro d\u00eda. A las ocho de la ma\u00f1ana ya estoy en la butaca, pero sentado en una lateral: ya est\u00e1 casi todo lleno y falta media hora para la proyecci\u00f3n. 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