{"id":140,"date":"2011-05-23T20:54:52","date_gmt":"2011-05-23T20:54:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=140"},"modified":"2011-05-23T20:54:52","modified_gmt":"2011-05-23T20:54:52","slug":"bill_callahan_en_el_reivindicable_teatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2011\/05\/23\/bill_callahan_en_el_reivindicable_teatro\/","title":{"rendered":"Bill Callahan en el reivindicable teatro Principal"},"content":{"rendered":"<p>Basta con que abra la boca para decir \u201cthankyou\u201d y la voz de Bill Callahan te impresiona y atrapa toda tu atenci\u00f3n. No se sabe de d\u00f3nde sale esa profundidad, esa cercan\u00eda confesional, ese tono tan grave y emocionante. Pero basta con que Callahan rasgue suavemente las cuerdas de su guitarra o elabore uno de sus intrincados arpegios, y se ponga a cantar, para que el ambiente se quede en suspenso, y los fieles escuchen anonadados al trovador. <\/p>\n<p>Le hab\u00edamos visto dos veces en el Primavera Sound, pero en el concierto del s\u00e1bado en el teatro Principal de San Sebasti\u00e1n fue especial. Bill Callahan volvi\u00f3 a demostrar que con su austeridad, su traje claro, su pose de piernas abiertas, su imagen que evoca a los pioneros del rock y el folk, ese flequillo de chico bueno y esa voz y esas palabras inquietantes, alcanza un intimismo que pone le piel de gallina. El dramatismo de sus canciones nunca es engolado, y parece esconder un rasgo de humor. No hace falta entender sus palabras: la densidad de sus tonos graves, la delicadeza cuando se lanza a los agudos, la dicci\u00f3n llena de convencimiento, esa forma de elaborar frases de distintos tama\u00f1os y encajarlas en una misma canci\u00f3n como un guante, todo contribuye a la fascinaci\u00f3n que produce el mundo, mitad rural, mitad de novela negra, que elabora Bill Callahan.<\/p>\n<p>El cantautor antes conocido como Smog estuvo acompa\u00f1ado por el guitarrista Matt Kinsey y el bater\u00eda Neal Morgan. El primero hizo adornos bonitos al tiempo que cubr\u00eda el flanco de los graves ante el ausente bajo, pero tambi\u00e9n se pas\u00f3 un poco en algunas intervenciones, especialmente en la hermos\u00edsima \u2018Too Many Birds\u2019, rompiendo un poco la magia. El bater\u00eda en cambio estuvo impecable, acariciando tambores y platillos, a los que arropaba con toallas para cambiar sonidos o atacaba sin miedo en ciertos momentos en que dejaba a un lado la contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Callahan se bas\u00f3 en sus dos \u00faltimos discos, \u2018Sometimes I Wish I Were An Eagle\u2019 y \u2018Apocalypse\u2019, con algunas versiones un poco distintas, caso de \u2018Eid Ma Clack Shaw\u2019, m\u00e1s desnudas en arreglos, pero plenas de intensidad, como la inmensa \u2018Jim Cain\u2019 que cerr\u00f3 la primera parte del concierto. Pero tambi\u00e9n toc\u00f3 algo de \u2018Wake On a Whaleheart\u2019 (\u2018Honeymoon Child\u2019 como segundo tema del bis) y \u2018A River Ain\u2019t Too Much To Love\u2019 (\u2018Say Valley Maker\u2019). No hubo suerte y no hizo la sublime \u2018Rock Bottom Riser\u2019, una de las mejores canciones deprimentes que se puedan encontrar, ni la emblem\u00e1tica \u2018Cold Blooded Old Times\u2019. Pero cerr\u00f3 rescatando la primeriza \u2018Battysphere\u2019 en tensa y contagiosa versi\u00f3n. <\/p>\n<p>El espl\u00e9ndido concierto de Bill Callahan tuvo un plus en el hecho de celebrarse en el teatro Principal, lugar perfecto para el tono cercano y algo decadente del americano. Y nos hizo pensar por qu\u00e9 no se utiliza m\u00e1s a menudo el Principal para conciertos as\u00ed, especiales, delicados, relativamente minoritarios: hay que recordar que Bill Callahan agot\u00f3 el taquillaje y que algunos se quedaron sin poder entrar. La feliz idea de Ginmusica trayendo el concierto y Donostia Kultura acogi\u00e9ndolo dentro de Literaktum, deber\u00eda tener continuidad. Ya a finales de los 70 se organizaban conciertos de rock en el Principal, a finales de los 80 y principios de los 90 hubo una gran actividad con los llamados Jueves del Principal y la esforzada programaci\u00f3n del entonces llamado Patronato de Cultura. Pero en los \u00faltimos a\u00f1os pocas ocasiones ha habido de disfrutar adecuadamente del buen sonido y el acogedor ambiente del Principal en cuestiones musicales, aunque el concierto de Lambchop en 2002 fue otro hito. <\/p>\n<p>Gazteszena en Egia y el renovado Victoria Eugenia que quer\u00eda ser joven y parecerlo, desviaron hacia esos espacios la mayor\u00eda de los conciertos de formato indie o similares. Pero hagamos un llamamiento para que la espl\u00e9ndida noche del s\u00e1bado con Bill Callahan, en la que 500 personas se olvidaron de que la Real se jugaba la permanencia, tenga continuidad.<\/p>\n<p>La foto es de I\u00f1igo Royo, gentileza de Donostia Kultura. <\/p>\n<p><IMG src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\" width=\"565\" height=\"336\"><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Basta con que abra la boca para decir \u201cthankyou\u201d y la voz de Bill Callahan te impresiona y atrapa toda tu atenci\u00f3n. No se sabe de d\u00f3nde sale esa profundidad, esa cercan\u00eda confesional, ese tono tan grave y emocionante. 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