{"id":496,"date":"2012-05-31T03:19:33","date_gmt":"2012-05-31T02:19:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=496"},"modified":"2012-05-31T03:19:33","modified_gmt":"2012-05-31T02:19:33","slug":"el-mejor-show-del-mundo-elvis-costello-en-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2012\/05\/31\/el-mejor-show-del-mundo-elvis-costello-en-paris\/","title":{"rendered":"El mejor show del mundo: Elvis Costello en Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil imaginar un concierto m\u00e1s completo, diverso, imprevisible y musicalmente rico que los que ofrece Elvis Costello, y sobre todo en esta gira <strong>The Revolver Tour<\/strong>, en la que, sin restar nada de rigor en lo musical, a\u00f1ade un componente de diversi\u00f3n y espect\u00e1culo absolutamente regocijante. Con una trayectoria de 35 a\u00f1os en los que no ha hecho un solo disco malo, y s\u00ed muchos sobresalientes, trabajando a destajo, componiendo cientos de canciones para \u00e9l y para otros y colaborando con m\u00fasicos de todo tipo, Costello sigue siendo insuperable en un escenario, acompa\u00f1ado por los tres Imposters, con los que la comunicaci\u00f3n es asombrosa.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Fachada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-497\" title=\"Fachada\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Fachada.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Fachada.jpg 580w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Fachada-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><\/a>El pasado martes ve\u00edamos el concierto de Elvis Costello and the Imposters en el Olympia de Par\u00eds y confirm\u00e1bamos el permanente estado de gracia de Costello, despu\u00e9s de casi tres horas arrebatadoras. Y eso que empez\u00f3 con problemas de voz: hab\u00eda tenido que suspender el concierto anterior por problemas vocales, y en la primera media hora en Par\u00eds se pod\u00eda apreciar que a veces le fallaba. Lejos de achantarse, acortar el concierto, o mantenerse a medio gas, Costello se lanz\u00f3 con un comienzo absolutamente rockero, se enfrent\u00f3 a las complicadas melod\u00edas de <em><strong>I Still Have Another Girl<\/strong><\/em> e incluso cant\u00f3 solo con un ukelele y hasta sin micr\u00f3fono.<\/p>\n<p>En esta gira Costello ha recuperado la famosa Spinning Wheel o ruleta de la fortuna, que llev\u00f3 en su tour de 1986, y en la que est\u00e1n se\u00f1aladas 40 canciones, o grupos de canciones, los llamados jackpots. <a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Cartel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-498\" title=\"Cartel\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Cartel.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Cartel.jpg 580w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/05\/Cartel-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><\/a>Una chica va reclutando espectadores entre el p\u00fablico y los lleva al escenario. Hacen girar la rueda y el grupo toca la canci\u00f3n que sale en suerte. Pero el juego es m\u00e1s complicado, y divertido, con la intervenci\u00f3n de Costello como maestro de ceremonias: solo en determinados momentos del concierto se hace girar la rueda, y el grupo tiene decenas de canciones m\u00e1s en la rec\u00e1mara, un centenar en total. Y cada noche pueden tocar cualquiera de ellas. Un repertorio siempre distinto e imprevisible, con m\u00e1s de treinta canciones por noche: \u00e9xitos o rarezas de cualquiera de sus discos y versiones de otros artistas, a veces metidas dentro de sus propias canciones.<\/p>\n<p>El comienzo fue en plan Ramones: enlazando una con otra, &#8220;one, two, three, four&#8221;, sonaron arrolladoras <em><strong>I Hope You&#8217;re Happy Now, Heart of the City, Mystery Dance<\/strong><\/em> y <strong><em>Radio, Radio<\/em><\/strong>, mientras bailaba la go-go Dixie de la Fontaine en su jaula-peana.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/fhlEHYMidhk\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Luego empez\u00f3 el show de la ruleta. Un jovencillo que hab\u00eda con sus hermanas, su madre y su padre (un fan loco \u00e9ste, delante nuestro), fue el primero en subir a escena, con Costello ataviado con chistera y haciendo de maestro de ceremonias de music hall. El chaval no pod\u00eda contener la emoci\u00f3n y Costello le vacilaba: &#8220;I love you, too&#8221;. &#8220;El entretenimiento del p\u00fablico est\u00e1 en tus manos durante los pr\u00f3ximos cinco minutos&#8221;, le dec\u00eda, por si no estuviera suficientemente nervioso. Gir\u00f3 la ruleta y sali\u00f3 <em><strong>Motel Matches<\/strong><\/em>, viraje country. El invitado se sentaba junto al mueble bar, pegado a Steve Nieve, y le daban un bebida rosa para disfrutar de la canci\u00f3n. Algunos fueron empujados tambi\u00e9n a entrar en la &#8216;jaula&#8217; y bailar durante la canci\u00f3n, cosa que hicieron la mayor\u00eda de ellos. La ruleta se\u00f1al\u00f3 a continuaci\u00f3n <em><strong>Accidents Will Happen<\/strong><\/em>, mientras Katerina Valentina segu\u00eda reclutando gente discretamente en la oscuridad de la sala. Cada frase de Costello con sus invitados era una ocurrencia brillante, demostrando sus dotes de <em>entertainer<\/em> total, queriendo casar a una chica china y su amigo italiano, y contando que en un concierto en Massachusets (o por ah\u00ed), un hombre se le declar\u00f3 rodilla en suelo y le pidi\u00f3 matrimonio.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/EYbvlK3oerE\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Costello citaba algunas de las canciones que estaban en la ruleta, y el p\u00fablico bramaba m\u00e1s o menos a favor de ellas. <strong><em>I Want You<\/em><\/strong> era la m\u00e1s requerida, pero todo era cuesti\u00f3n de suerte. En la siguiente tirada, sali\u00f3 uno de los <em>jackpots<\/em>, denominaciones a menudo caprichosas que engloban varias canciones que, por ejemplo, contiene en su t\u00edtulo la palabra <em>Girl<\/em>, o bien <em>Time<\/em>. En Par\u00eds sali\u00f3 <em>Joanna<\/em>, m\u00e1s rebuscada: como &#8220;Joanna&#8221; suena parecido a &#8220;piano&#8221;, seg\u00fan Costello, consiste en que Steve Nieve escoge las canciones que quiere tocar al piano, y Costello le secunda con la voz. Y ah\u00ed cayeron seguidas <em><strong>I Still Have Another Girl<\/strong><\/em> (la \u00fanica vez que Costello fue a consultar la letra de una canci\u00f3n, las tiene todas memorizadas), <strong><em>She<\/em><\/strong> y <em><strong>Talking in the Dark<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/XOMUNHE5GZI\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>El siguiente <em>jackpot<\/em> fue <em>Numbers<\/em>, que dio paso a la interpretaci\u00f3n de<strong> Less Than Zero, 45<\/strong> y <strong>One Bell Ringing<\/strong>. La ruleta provoca otros juegos: sali\u00f3 <strong>Detectives vs. Hoover Factory<\/strong>, se encendi\u00f3 el letrero luminoso de <em>Request<\/em>, y ah\u00ed el p\u00fablico ten\u00eda que decidir si quer\u00eda que tocaran <em><strong>Hoover Factory<\/strong><\/em> o <strong><em>Watching the Detectives<\/em><\/strong>. Sali\u00f3 \u00e9sta, por abrumadora mayor\u00eda y en un segundo ya estaba sonando el redoble inicial de Pete Thomas.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/3lhSMtb9kN4\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/3p_Uam05L7k\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Tras la celebrad\u00edsima <em><strong>Oliver&#8217;s Army<\/strong><\/em>, el siguiente invitado fue sorprendentemente Antoine De Caunes, conocido presentador de programas musicales en la televisi\u00f3n francesa durante las tres \u00faltimas d\u00e9cadas, entre ellos el c\u00e9lebre <em>Rapido<\/em>, que no solo extrajo de la ruleta <em><strong>Bedlam<\/strong><\/em>, sino que se subi\u00f3 con la go-go a la jaula y bail\u00f3 como loco esa canci\u00f3n. Al terminar se baj\u00f3, pero de un salto volvi\u00f3 a subir para seguir con el baile a go-go, porque los Imposters enlazaron sin descanso con un <em><strong>(I Don&#8217;t Want To Go To) Chelsea<\/strong><\/em> apote\u00f3sico, con unos juegos de guitarra y teclados memorables y un punteo brutal, que dio por finalizada la primera parte del concierto: sabido es que con Costello los bises pueden durar tanto como el concierto en s\u00ed, y as\u00ed fue: diez canciones en el primer bis, y seis en el segundo.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/7ucPeeHYPCQ\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>El regreso fue en solitario y ac\u00fastico y en tono de music hall: <em><strong>A Slow Drag With Josephine, Jimmie Standing in the Rain<\/strong><\/em> (en la que acab\u00f3 cantando la preciosa canci\u00f3n de la era de la Depresi\u00f3n, <strong><em>Brother, Can You Spare a Dime<\/em><\/strong>) y una composici\u00f3n de los a\u00f1os 20, <em><strong>Who&#8217;s The Meanest Gal in Town Josephine<\/strong><\/em>, solo con un ukelele. Luego enlaz\u00f3 con <em><strong>Veronica<\/strong><\/em> con la guitarra ac\u00fastica y desde la sombra se fue incorporando el grupo, esa m\u00e1quina impecable que a\u00fana precisi\u00f3n e improvisaci\u00f3n. Con su capacidad para pasar de los momentos m\u00e1s alegres y poperos a los m\u00e1s dram\u00e1ticos y escalofriantes, Costello entr\u00f3 directo a <em><strong>Shipbuilding<\/strong><\/em>, uno de los momentos m\u00e1s emocionantes de la noche. Sigui\u00f3 el tono dram\u00e1tico con <strong><em>National Ransom<\/em><\/strong>, una de las tres canciones que cayeron de su \u00faltimo disco. Y el show volvi\u00f3 con otro de los <em>gadgets<\/em> esc\u00e9nicos: el martillo de feria que produce distintos efectos en el repertorio, seg\u00fan la fuerza y habilidad de su ejecutor. Si alcanza la zona m\u00e1s baja, Costello promete los &#8220;\u00e9xitos del futuro, esas canciones que son tan buenas, que todav\u00eda no las he compuesto&#8221;. Nos quedamos sin saber c\u00f3mo se resuelve en la pr\u00e1ctica el asunto, porque la chica que empu\u00f1\u00f3 el martillo, Stephanie, le dio un buen golpe, hasta la campana. As\u00ed que ten\u00eda derecho a elegir la canci\u00f3n que quisiera de todas las de la ruleta. Comunic\u00f3 su decisi\u00f3n al o\u00eddo de Elvis, y este aprovech\u00f3 para crear un suspense hasta que empezaron a sonar las primeras notas de la preciosa <strong><em>So Like Candy<\/em><\/strong>. &#8220;\u00a1Buena elecci\u00f3n, Stephanie!&#8221;, grito alguien entre el p\u00fablico. En uno de esos detalles que revelan la incre\u00edble compenetraci\u00f3n entre los Imposters y Costello, que reaccionan instant\u00e1neamente ante casi imperceptibles gestos del jefe, <em><strong>So Like Candy<\/strong><\/em> se transform\u00f3 de pronto en <em><strong>Don&#8217;t Let Me Be Misunderstood<\/strong><\/em>, y esta en un <em><strong>Everyday I Write the Book<\/strong><\/em> mucho m\u00e1s r\u00edtmico que el original.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/KgulZobeTEU\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>Y por m\u00e1s que hayas escuchado <em><strong>Alison<\/strong><\/em> cientos de veces, Costello te vuelve a poner la piel de gallina: la canta siempre como si fuera su canci\u00f3n m\u00e1s reciente y preciada. Es algo que practica con todo su repertorio: las versiones son siempre distintas, entregadas al <em>feeling<\/em> del momento, pero sin distorsionar nunca el original.<\/p>\n<p>El segundo bis demostr\u00f3 que lo que Costello hab\u00eda advertido al principio era verdad: como en los casinos, la banca siempre gana, y si hace falta se hace trampa. Una pareja se encargaba de girar la ruleta, pero Costello metio mano y fue saltando posiciones hasta que la flecha se\u00f1al\u00f3 el \u00faltimo <em>jackpot<\/em> de la noche, <em>Happy<\/em>. O sea, dos canciones del inmenso Lp <em><strong>Get Happy!<\/strong><\/em> para arrancar la traca final. Y las escogidas fueron <em><strong>I Can&#8217;t Stand Up For Falling Down<\/strong><\/em> y <em><strong>High Fidelity<\/strong><\/em>. Ya todo el mundo levantado de sus asientos, y enlazando con la troglodita <strong><em>Pump It Up<\/em><\/strong> que una se\u00f1ora de entre 65 y 70 a\u00f1os, lo juro, bailaba como loca a nuestro lado, y que incluy\u00f3 en medio un trozo de <em><strong>Day Tripper<\/strong><\/em>, de los Beatles. Con el t\u00edpico &#8220;a\u00fan podemos m\u00e1s&#8221; de Costello y los Imposters, elevaron la locura enlanzando sin descanso con <em><strong>Peace, Love and Understanding<\/strong><\/em>, con el p\u00fablico absolutamente rendido. Lo normal era que con ese sudor y \u00e9xtasis colectivo acabara la cosa, y as\u00ed suele ser. Pero Costello se atrevi\u00f3 a bajar el pist\u00f3n con <em><strong>Poor Napoleon<\/strong><\/em>, para llegar a lo que fue ya la repanocha: la escalofriante declaraci\u00f3n de desamor <em><strong>I Want You<\/strong><\/em>, en sobrecogedora interpretaci\u00f3n que el p\u00fablico escuch\u00f3 sentado y con absoluta devoci\u00f3n. No se puede pedir m\u00e1s, s\u00f3lo que Costello vuelva pronto. Again and again.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/XWG57mZDy00\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil imaginar un concierto m\u00e1s completo, diverso, imprevisible y musicalmente rico que los que ofrece Elvis Costello, y sobre todo en esta gira The Revolver Tour, en la que, sin restar nada de rigor en lo musical, a\u00f1ade un componente de diversi\u00f3n y espect\u00e1culo absolutamente regocijante. 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