{"id":646,"date":"2012-09-13T02:44:59","date_gmt":"2012-09-13T01:44:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=646"},"modified":"2012-09-13T02:44:59","modified_gmt":"2012-09-13T01:44:59","slug":"la-bella-gravedad-de-david-sylvian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2012\/09\/13\/la-bella-gravedad-de-david-sylvian\/","title":{"rendered":"La bella gravedad de David Sylvian"},"content":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1 un poco vago: ha publicado muchos m\u00e1s recopilatorios y reelaboraciones que discos nuevos. No han pasado a\u00fan muchos a\u00f1os desde la publicaci\u00f3n de <em><strong>Everything and Nothing<\/strong><\/em> (2002), <em><strong>Camphor<\/strong><\/em> (2002) y <em><strong>Sleepwalkers<\/strong><\/em> (2010), tres recopilatorios sucesivos con distintas perspectivas, cuando <strong>David Sylvian<\/strong> vuelve a hacer recuento de su obra en solitario (pero en permanente colaboraci\u00f3n con otros) en <em><strong>A Victim of Stars 1982-2012<\/strong><\/em>. <a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/david_sylvian_a_victim_of_stars_19822012.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-650\" title=\"david_sylvian_a_victim_of_stars_19822012\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/david_sylvian_a_victim_of_stars_19822012.jpg\" alt=\"\" width=\"401\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/david_sylvian_a_victim_of_stars_19822012.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/david_sylvian_a_victim_of_stars_19822012-300x268.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/a>La excusa son las tres d\u00e9cadas justas desde que termin\u00f3 con su grupo Japan (con el que a lo largo de cinco discos ya dio un salto de gigante). Pero sea porque sus fans necesitamos m\u00e1s y apreciamos cualquiera de sus exquisitos productos como obra nueva (su trayectoria no es muy f\u00e9rtil en cantidad, pero s\u00ed enorme en calidad), o porque realmente el \u00fanico tema in\u00e9dito del disco vale m\u00e1s que la mayor\u00eda de <em>long-plays<\/em> del a\u00f1o, queremos celebrar y disfrutar la publicaci\u00f3n de <em><strong>A Victim of Stars 1982-2012<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n es, como siempre, primorosa. Digipack regordete en acariciable cart\u00f3n, con fotos poco o nada vistas de distintas \u00e9pocas, y dos CDs que comienzan con <em>Ghosts<\/em>, esa pieza de eterna belleza a\u00fan perteneciente a Japan, pero que Sylvian siempre ha considerado su nacimiento como artista individual. En las 31 canciones emerge al mismo tiempo la gran diversidad y la total coherencia de la obra de Sylvian. Sus composiciones, en diferente secuenciaci\u00f3n, parecen decir cosas nuevas. <a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-trasera.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-649\" title=\"David Sylvian trasera\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-trasera.jpg\" alt=\"\" width=\"342\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-trasera.jpg 700w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-trasera-300x257.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 342px) 100vw, 342px\" \/><\/a>Y as\u00ed, aunque hayamos oido tant\u00edsimas veces <em>Forbidden Colours<\/em> (su colaboraci\u00f3n con Sakamoto para la pel\u00edcula <strong><em>Feliz Navidad Mr. Lawrence<\/em><\/strong>), <em>Red Guitars<\/em> o <em>The Ink in the Well<\/em> (dos de las canciones de su Lp inicial y una de sus obra maestras, <em><strong>Brilliant Trees<\/strong><\/em>, de 1984) todo fluye con absoluta naturalidad y frescura. Belleza, en mil sentidos, es la palabra que evoca continuamente la m\u00fasica de Sylvian, aunque a veces se ponga d\u00edscolo e inaprensible, como en sus dos \u00faltimos discos &#8216;novedosos&#8217;, <em><strong>Blemish<\/strong><\/em> (2003) y <em><strong>Manafon<\/strong><\/em> (2009), y sus correspondientes variacioens, <em><strong>The Good Son vs. The Only Daughter<\/strong><\/em> (2003) y <strong><em>Died in the Whool<\/em><\/strong> (2011).<\/p>\n<p>Como las de Robert Wyatt, Peter Hammill o Elvis Costello, la voz de David Sylvian es \u00fanica. Todo lo que canten es bienvenido. Pero cuando adem\u00e1s sus composiciones se mueven en terrenos comunes y \u00fanicos simult\u00e1neamente (hay ecos de pop, jazz, rock, ambient, \u00e9tnica y vanguardia, pero no pertenece a ninguno de esos estilos). En su permanente trabajo de b\u00fasqueda ha colaborado con m\u00fasicos que admiramos por otros caminos, y la fusi\u00f3n siempre ha sido enormemente enriquecedora: Sakamoto, Robert Fripp, ex integrantes de Can como Jaki Liebezeit y Holger Czukay, Marc Ribot, Jon Hassell, Kenny Wheeler, Derek Bailey, sus antiguos compa\u00f1eros de Japan bajo los nuevos nombres de Rain Tree Crow y Nine Horses&#8230; <a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-648 alignright\" title=\"David Sylvian 1\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/09\/David-Sylvian-1.jpg\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"301\" \/><\/a>con todos ha encontrado siempre una creatividad conjunta, una suma de genios. Y ah\u00ed quedan, una tras otra, maravillas como <em>Let the Happiness, Orpheus, Heartbeat, Jean the Birdman<\/em> (de su muy reivindicable disco con Robert Fripp, <em><strong>The First Day<\/strong><\/em>), <em>I Surrender<\/em> (fabulosa apertura de otra obra maestra, <em>Dead Bees on a Cake<\/em>), <em>Wonderful World<\/em> o <em>The Banality of Evil<\/em> (del espl\u00e9ndido disco \u00fanico de Nine Horses), no por conocidas menos reveladoras y admirables.<\/p>\n<p>Pero la joya para fans de este recopilatorio, muy adecuado y completo como introducci\u00f3n para ne\u00f3fitos, es la canci\u00f3n in\u00e9dita al final del disco, <em>Where&#8217;s Your Gravity<\/em>. Para los que consideramos excesivamente duro e impenetrable el camino de melod\u00edas imposibles de <em><strong>Blemish<\/strong><\/em> y <em><strong>Manafon<\/strong><\/em>, esta pieza sin fecha de grabaci\u00f3n pero al parecer reciente (Jan Bang, uno de los colaboradores de su \u00faltima \u00e9poca, est\u00e1 ah\u00ed) es de lo m\u00e1s reconfortante. Es el Sylvian m\u00e1s mel\u00f3dico y melanc\u00f3lico de siempre. Y en plena inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00f1orando a\u00fan ese concierto que iba a dar en el Victoria Eugenia en 2007 pero se cancel\u00f3 junto a otros de la gira por enfermedad\/agotamiento del delicado y esquivo artista, lamentando la cancelaci\u00f3n de otra gira que iba a emprender hace unos meses, esperando que vuelva a los escenarios aunque dijo hace un lustro que no iba a cantar m\u00e1s en directo sus canciones de siempre, nos conformamos con darle una y otra vez al play de <em>Where&#8217;s the Gravity<\/em>.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/8Ypikrr6KI8\" frameborder=\"0\" width=\"420\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1 un poco vago: ha publicado muchos m\u00e1s recopilatorios y reelaboraciones que discos nuevos. 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