{"id":80,"date":"2010-11-17T17:46:17","date_gmt":"2010-11-17T17:46:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=80"},"modified":"2010-11-17T17:46:17","modified_gmt":"2010-11-17T17:46:17","slug":"los_chicos_del_berrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2010\/11\/17\/los_chicos_del_berrio\/","title":{"rendered":"Los chicos del Berrio"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/RafaelBerrio.JPG\"><\/p>\n<p>Fue un acto de devoci\u00f3n, de comuni\u00f3n y casi hasta una experiencia religiosa. La sala Club del Victoria Eugenia era el sitio perfecto para escuchar las nuevas canciones de Rafael Berrio, con el recogimiento de un bar pero con el silencio y la concentraci\u00f3n de un teatro. Con la solemnidad de las cosas importantes. Aquello estaba lleno de amigos, s\u00ed, y la canci\u00f3n dedicada a ellos cobraba especial relevancia. Pero m\u00e1s que el empuje de los amigos (y de las rendidas amigas de siempre, y otras nuevas que por primera vez le escuchaban en directo), importaba la admiraci\u00f3n por unas canciones, una forma de estar y unas letras, que Berrio ha llevado en su nuevo disco, \u20181971\u2019 a un ins\u00f3lito nivel de perfecci\u00f3n y emoci\u00f3n. Es dif\u00edcil, muy dif\u00edcil, encontrarse hoy en d\u00eda con un repertorio en castellano que merezca la pena ser escuchado por sus palabras, tanto o m\u00e1s que por su m\u00fasica. Y un repertorio en el que la tristeza sea acogedora, y la borrachera de melancol\u00eda resulte dolorosa pero bals\u00e1mica. En el ambiente del Club, la m\u00edstica de arrabal y la confesi\u00f3n \u00edntima de Berrio cobraba un especial significado, dando m\u00e1s grandeza a\u00fan a cada una de sus palabras minuciosamente escogidas (es sorprendente el libreto del CD, que en lugar de reproducir las letras de las canciones tal como han quedado, muestra los bocetos iniciales, y c\u00f3mo algunos de los textos han cambiado radicalmente con el tiempo).<\/p>\n<p>Con un formato m\u00e1s \u00edntimo a\u00fan que en el disco, s\u00f3lo guitarra, piano (Jos\u00e9 Luis Lanzagorta) y viol\u00edn (Imanol Solores), las canciones quedaban m\u00e1s desnudas, cosa que fue aprovechada por los m\u00fasicos para aportar otros detalles y colores, y por el propio Berrio para demostrar que en su esqueleto ya son grandes esas composiciones; o para hacer versiones m\u00e1s reposadas y entregadas a\u00fan, de \u2018T\u00fa tienes a tu lado un \u00e1ngel\u2019 y \u2018Este \u00e1lbum\u201d, que quedaron especialmente conmovedoras. La voz de Berrio sonaba en la amplificaci\u00f3n algo opaca, pero la demostraci\u00f3n de que cada vez canta mejor y el poder\u00edo de sus letras se impusieron sin problema. Faltaron un par de temas del disco, pero ofreci\u00f3 las tres piezas del \u2018Lieder\u2019, las preciosas \u2018Absoluci\u00f3n\u2019 y \u2018En tu nombre\u2019, y el recogido homenaje de \u2018In memoriam\u2019. El concierto fue demasiado corto, o eso nos pareci\u00f3. Hubi\u00e9ramos estado otra hora m\u00e1s escuchando esas canciones, u otras del pasado arregladas de esa manera. S\u00f3lo regal\u00f3 \u2018Algo delicado y dif\u00edcil\u2019, de Deriva, perfecto colof\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora lo que nos gustar\u00eda es que una docena de m\u00fasicos de la Orquesta de Euskadi, por ejemplo, se animaran a acompa\u00f1arle y que, con direcci\u00f3n de orquesta de Joserra Senperena, Berrio pudiera interpretar estas canciones en el Teatro Victoria Eugenia, con todos los matices que ha aportado Senperena,. Y, ya puestos, que el mismo concierto tuviera una segunda parte, en la que Amor a Traici\u00f3n tocara entero su primer Lp. Los 30 a\u00f1os de Berrio en la m\u00fasica lo merecen. Sus amigos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>(Foto: Nagore Iraola)<\/p>\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue un acto de devoci\u00f3n, de comuni\u00f3n y casi hasta una experiencia religiosa. La sala Club del Victoria Eugenia era el sitio perfecto para escuchar las nuevas canciones de Rafael Berrio, con el recogimiento de un bar pero con el silencio y la concentraci\u00f3n de un teatro. Con la solemnidad de las cosas importantes. 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