{"id":802,"date":"2013-02-10T11:36:28","date_gmt":"2013-02-10T10:36:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/?p=802"},"modified":"2013-02-10T11:36:28","modified_gmt":"2013-02-10T10:36:28","slug":"berlinale-i-decepciones-iniciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/mononcle\/2013\/02\/10\/berlinale-i-decepciones-iniciales\/","title":{"rendered":"Berlinale (I): Decepciones iniciales"},"content":{"rendered":"<p>La Berlinale comenz\u00f3 sin apenas nieve en las calles, pero con algunos chaparrones en el \u00e1nimo del cin\u00e9filo. En las primeras sesiones los nombres consagrados han estado por debajo de lo acostumbrado en ellos, y tampoco en territorios m\u00e1s desconocidos ha surgido nada destacable.<\/p>\n<p>El primer desconcierto lo provoc\u00f3 Wong Kar Wai, que en la inaugural <strong><em>The Grandmaster<\/em><\/strong> se hace un verdadero l\u00edo. La pel\u00edcula quiere ser una de kung fu, pero mezclada con el lirismo de In the Mood For Love, la \u00e9pica de la lucha de clanes, el fresco hist\u00f3rico de varias d\u00e9cadas y una grandilocuencia oper\u00edstica de obra magna recargada de im\u00e1genes bell\u00edsimas. Pero su esteticismo cae en gui\u00f3n roto. Se dir\u00eda que Wong Kar \u00adWai ten\u00eda un mont\u00f3n de material filmado y no sab\u00eda c\u00f3mo construir algo coherente con ello. Recurre a carteles explicativos y voces en off para situar en el tiempo y en los acontecimientos al espectador, pero solo crea confusi\u00f3n, eso s\u00ed, con algunos momentos de enorme belleza.<a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-804\" title=\"Promise Land\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land.jpg\" alt=\"\" width=\"638\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land.jpg 1404w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/Promise-Land-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 638px) 100vw, 638px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Gus Van Sant tampoco estuvo a la altura de la devoci\u00f3n que provoca su firma. En <strong><em>Promise Land<\/em><\/strong>, una pel\u00edcula tan convencional como su t\u00edtulo, nada hay que identifique al director de <strong><em>Elephant<\/em><\/strong>, ni siquiera al de la m\u00e1s ortodoxa pero hermosa <strong><em>Restless<\/em><\/strong>. Los actores Matt Damon y John Krasinski son, adem\u00e1s de protagonistas, guionistas y productores, y suya es una pel\u00edcula agradable de ver, de buena conciencia ecologista y muy correctamente realizada, con personajes perfectos para los dos impulsores del filme. Pero todo resulta muy previsible y convencional en este drama de entorno rural en el que Frances McDormand se encarga de poner el punto ir\u00f3nico con su habitual estilo perfilado en <strong><em>Fargo<\/em><\/strong>. Pero esto no es<em><strong> Fargo<\/strong><\/em>, sino algo m\u00e1s parecido a un telefilme de calidad.<\/p>\n<p><a href=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-803\" title=\"paradise\" src=\"\/mononcle\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise.jpg\" alt=\"\" width=\"642\" height=\"347\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise.jpg 1993w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise-300x162.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise-768x416.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2013\/02\/paradise-1024x554.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 642px) 100vw, 642px\" \/><\/a>El austriaco Ulrich Seidl completa su trilog\u00eda <em><strong>Paradise<\/strong><\/em> con <strong><em>Hope<\/em><\/strong>, que no est\u00e1 a la altura, en imaginaci\u00f3n y mordiente, del excelente primer cap\u00edtulo. Centrada en adolescentes con sobrepeso reclu\u00eddos en un centro para adelgazar, tiene el habitual estilo s\u00f3rdido y fr\u00edo de su autor, pero no termina de entrar a fondo en algunas situaciones descriptivas, aunque conserva el tono inquietante y la descarnada mirada del autor sobre la sociedad actual.<\/p>\n<p>Y la selecci\u00f3n oficial se va desarrollando con algunas pel\u00edculas realmente anodinas, como la polaca <strong><em>In The Name Of<\/em><\/strong>, de Malgoska Szumowska que tuvo una cierta difusi\u00f3n con <strong><em>Elle<\/em><\/strong>, pero ahora no saca mucho partido a los dilemas de un cura homosexual, y la rusa <strong><em>A Long and Happy Life<\/em><\/strong>, de Boris Khlebnikov, con los problemas de un joven granjero y una est\u00e9tica nerviosa, pero m\u00e1s bien viejuna.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Berlinale comenz\u00f3 sin apenas nieve en las calles, pero con algunos chaparrones en el \u00e1nimo del cin\u00e9filo. 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