Hace ya bastantes años, el entoces entrenador de la Real Sociedad, John Toshack, puso de moda el “No comment”, transformada en “Sin comentarios del exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza. Su sucesor en el cargo, Juan Karlos Izagirre prefiere lo de “hoy no toca”. En defensa de los tres hay que decir que sus palabras respondían o responden a cuestiones que no tienen nada que ver con el tema de la convocatoria pública aunque a los compañeros y a mí nos dé rabia.
No puedo imaginar la situación de quienes, encerrados en la sala de prensa del PP, han cubierto la triste puesta en escena de Mariano Rajoy para hablar de corrupción. Para decir que cualquier acusación es falsa y hacer de estas palabras una mera cuestión de fe, el dirigente ha tardado más de una hora en comparecer, lo ha hecho para hablar a la cúpula de su partido, “amigos y amigas”, ha comenzado. No solo no ha admitido preguntas, sino que ha actuado como si los medios de comunicación ni siquiera existieran salvo para ejercer el malvado papel de confabularse contra su gente.
Se olvida que detrás de micros o grabadoras está la gente, ciudadanía que le ha votado y que no, a la que hoy ha tratado como si no tuviera ninguna importancia. Ha puesto la mano en el fuego por todos sus correligionarios, dentro de ese discurso en el que sólo los albañiles cobran en B . El mismo que afirmó, por ejemplo, que nunca subiría el IVA, pidió confianza a los suyos.
En su momento, Rajoy se definió como hombre previsible, pero sus actos han demostrado lo contrario salvo en este caso. Nadie esperaba ni autocrítica y menos después de días de espera para una comparecencia que se ha retrasado una hora.
Como diría mi compañero y amigo, “no tengo mas que comentarios”.