{"id":35,"date":"2016-12-04T11:42:10","date_gmt":"2016-12-04T10:42:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/?p=35"},"modified":"2016-12-04T11:42:10","modified_gmt":"2016-12-04T10:42:10","slug":"fidel-castro-el-caballo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/2016\/12\/04\/fidel-castro-el-caballo\/","title":{"rendered":"FIDEL CASTRO, &#8220;EL CABALLO&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>En las monta\u00f1as de papel que se han escrito sobre Fidel Castro y su paso por la tierra, en el mont\u00edculo que he podido leer de todo ese papel, mejor dicho, no me he topado con \u201cEl caballo\u201d, apodo con que se le designaba en Cuba al \u201cComandante en jefe\u201d en los a\u00f1os 59 y 60, no s\u00e9 si tambi\u00e9n m\u00e1s tarde. Me viene a la mente el caballo de Atila que iba por ah\u00ed y no volv\u00eda a crecer hierba donde \u00e9l hubiera pisado. Me viene tambi\u00e9n a la mente la gran charada (adivinanza, acertijo) cubana cuyo n\u00famero 1 dec\u00eda: \u201cel caballo\u201d. Fue en la Sierra Maestra donde de seguro alguno de los comandantes jugador de charadas, queriendo expresar \u00a1el M\u00e1ximo!, \u00a1el Primero!, le dijo \u201cCaballo\u201d a Fidel y acert\u00f3. \u00a1Mala suerte le trajo a Cuba jugar al # 1 de su Charada!<\/p>\n<p>\u00bfSe merec\u00eda Fidel tanta tinta? Unos se han desorbitado en elogios y otros en denuestos. Cada uno siguiendo sus propios personales criterios e intereses. Habr\u00e1n tenido todos sus razones para decir lo que han dicho. A unos y a otros les hubiera venido bien, creo yo, un poco de comedimiento o freno en la punta de sus dedos al posarlos en el teclado. Pero lo hecho hecho est\u00e1, lo dicho dicho est\u00e1 y lo escrito escrito est\u00e1. Hasta que el viento de la historia se lleve todo a los confines del olvido.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n yo quer\u00eda y pensaba participar en \u201cla danza del muerto\u201d. \u00bfPero queda algo por decir?, me pregunto, \u00bfpara qu\u00e9 echar m\u00e1s le\u00f1a al fuego?. Sin embargo, no resisto la tentaci\u00f3n. Voy a narrar dos experiencias que me tocaron vivir en solitario. Son s\u00f3lo m\u00edas y por eso es que nadie las ha podido escribir. Una de ellas la conocen ya los que hayan le\u00eddo mi librito \u201cA la medianoche\u201d. La otra no recuerdo haberla volcado en un papel para su publicaci\u00f3n.. Acaso s\u00ed, no lo recuerdo.<\/p>\n<p>El d\u00eda 1\u00aa de enero de 1959, yo era p\u00e1rroco de Casa Blanca, el barrio habanero, pobre, marginado, al otro lado de la Bah\u00eda. Dentro de su jurisdicci\u00f3n quedaban el Morro y La Caba\u00f1a. Hoy son centros tur\u00edsticos, pero por aquellos d\u00edas eran campamento y prisi\u00f3n militar al mismo tiempo. No fue pues como turista que yo vine a conocerlos. Sub\u00eda todos los domingos a decir misa en la capilla del campamento militar. La dictadura lo permit\u00eda de muy buen grado. En cambio, nunca me permitieron visitar la prisi\u00f3n. Me ment\u00edan que no hab\u00eda presos. Aunque sent\u00eda repugnancia y escalofr\u00edos al s\u00f3lo imaginarme como capell\u00e1n de una c\u00e1rcel militar, lo hubiera tenido que hacer porque entraba dentro de mis deberes.<\/p>\n<p>En parte por curiosidad y en parte por protocolo, el D\u00eda de Reyes, 6 de enero, sub\u00ed a La Caba\u00f1a con intenci\u00f3n de acercarme a la residencia del Comandante, a ver si ten\u00eda suerte y encontraba al Che Guevara. Me sorprendi\u00f3 no que me recibiera sino la simpat\u00eda y la efusi\u00f3n con que lo hizo. Charlamos sobre una hora larga. Me dijo que nones, ni se le ocurra pensar en ello, a la misa. A la c\u00e1rcel, a ver y a hablar y a consolar a los presos s\u00ed, cuantas veces se me ofreciera y a la hora, d\u00eda o noche, que quisiera. Y sonri\u00e9ndole maliciosos los ojos, Prep\u00e1rese que le vamos a dar trabajo, mucho trabajo. Entre otras muchas cosas me habl\u00f3 de tribunales y juicios revolucionarios. Y tambi\u00e9n de ejecuciones en el pared\u00f3n.<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 a visitar todas las ma\u00f1ana, hacia las 10.00, la c\u00e1rcel. En cuanto pisaba el cemento del patio, sent\u00eda en plena cara la bofetada del rechazo de la mayor\u00eda de los presos. Como si leyeran mis pensamientos y sentimientos m\u00e1s \u00edntimos. Ten\u00edan raz\u00f3n, no era de los suyos. Un grupo reducido me aceptaba bien. Pero a\u00fan con ellos el di\u00e1logo deca\u00eda en cuanto acababan las noticias del d\u00eda: qu\u00e9 se respiraba en la calle, c\u00f3mo respond\u00eda el mundo a la huida de Batista y el advenimiento de la revoluci\u00f3n. A sabiendas de que se avecinaban para ellos d\u00edas muy oscuros, de que los tribunales revolucionarios se abrir\u00edan pronto, de que el primer juicio en el nuevo coliseo deportivo ten\u00eda ya fecha, 28 de enero, me apresur\u00e9 a organizar una especie de misi\u00f3n a cargo de los Padres Paules y Monjas de la Caridad. Con conocimiento y autorizaci\u00f3n del Che, por supuesto. \u00bfSirvi\u00f3 de algo? No sabr\u00eda responder. De mucho no, desde luego.<\/p>\n<p>El juicio de Jes\u00fas Sosa Blanco, Pedro Morej\u00f3n y Luis Ricardo Grau en un Palacio de los Deportes medio vac\u00edo, quiz\u00e1s porque era televisado, result\u00f3 un fiasco, una aut\u00e9ntica chapuza. Lo que pretend\u00eda ser un juicio mod\u00e9lico vino a ser una verg\u00fcenza para quienes lo montaron. No volvi\u00f3 a darse de hecho ni un solo juicio m\u00e1s con entrada libre al p\u00fablico y con la televisi\u00f3n p\u00fablica presente. El juicio hab\u00eda comenzado a la ca\u00edda de la tarde y a la media noche fue suspendido por orden de la plana mayor revolucionaria, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, el \u201cChe\u201d, Ra\u00fal Castro , que lo segu\u00edan por televisi\u00f3n. Me lo dijeron al d\u00eda siguiente en la oficias de la Auditor\u00eda Militar de La Caba\u00f1a. Me lo dijo el capit\u00e1n Miguel Angel Duque Estrada, jefe de la oficina.<\/p>\n<p>Aquella noche, como a las dos de la madrugada, se estren\u00f3 la que vendr\u00eda a conocerse como \u201cLa Galera de la Muerte\u201d. Un reducto oscuro con cuatro celdas cuya puertas de barrotes daban a un pasillo con un ventanuco al fondo, en el que pasaban sus \u00faltimos d\u00edas los condenados a muerte. En un espacio en el que doce personas apenas podr\u00edan moverse, se apretujaban el doble en ocasiones. Entre sentencia de muerte y fusilamiento transcurr\u00edan normalmente unos cuatro o cinco d\u00edas, a veces m\u00e1s, hasta que el tribunal de apelaci\u00f3n, presidido siempre por el Che, ratificara la sentencia. Todas las noches \u201cla Galera de la muerte\u201d se convirti\u00f3 en espacio de encuentro y charla de amigos. En ella nos comunic\u00e1bamos animosamente, fum\u00e1bamos, me hac\u00edan preguntas y yo respond\u00eda guard\u00e1ndome entre pecho y espalda lo que les pudiera molestar. Luego, a petici\u00f3n de Luis Ricardo Grau la primera noche y con la anuencia de todos el resto de las noches, rez\u00e1bamos sin prisas un rosario explicado. Luego yo daba una vuelta por las salas de los tribunales y a la hora prevista regresaba a la galera para acompa\u00f1ar al pared\u00f3n a los se\u00f1alados para ser fusilados esa noche.<\/p>\n<p>En otros puntos de la Isla ya en el mes de enero se hab\u00edan producido muchos fusilamientos. En Santiago de Cuba, a la \u00f3rdenes de su Comandante Ra\u00fal Castro, entre una media tarde y la medianoche fueron juzgadas, condenadas y fusiladas \u00a182 personas! En La Caba\u00f1a el primero fue Pedro Morej\u00f3n a mediados de febrero. Mientras viva, se mantendr\u00e1n vivos en mi recuerdo los detalles de aquella noche. Y los de otras muchas. Noches que cayeron sobre mi alma como un oto\u00f1o fr\u00edo y ventoso que se llev\u00f3 consigo, como las hojas de un \u00e1rbol, las ilusiones y esperanzas que yo hab\u00eda depositado en la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la Semana Santa sent\u00eda necesidad de descansar. \u00bfY si pidiera al Che Guevara que cesaran los fusilamientos en memoria de la Pasi\u00f3n y Muerte de Cristo? Nnnnno, me dije, al Che no debe decirle nada la Semana Santa. Mejor voy a dirigirme a Fidel. El lunes, terminada la misa en la parroquia de Casa Blanca, llam\u00e9 al tel\u00e9fono de Duque Estrada. Capit\u00e1n, \u00bfpodr\u00eda averiguarme d\u00f3nde se encuentra esta ma\u00f1ana Fidel Castro? Quiero ir a saludarle. Al poco rato, me llam\u00f3 \u00e9l. Ha dormido en el N\u00famero tal de la Calle tal del Vedado. Si va temprano, me dicen, seguro que le encuentra ah\u00ed. Una hora m\u00e1s tarde estaba llamando a la puerta. Me la abrieron dos milicianos. Entiendo que el Comandante Fidel se encuentra aqu\u00ed. Soy el p\u00e1rroco de Casa Blanca, me gustar\u00eda hablar con \u00e9l. Pase, espere un momento. Y ciertamente, no fue mucho m\u00e1s que un momento lo que tuve que esperar.<\/p>\n<p>Se encontraba ya trabajando en una habitaci\u00f3n habilitada para oficina en el piso de arriba. La mesa abarrotada de cartapacios, de papeles, de folletos y libros. No me acuerdo de si se levant\u00f3 o no de su asiento para darme la mano. Tome asiento. Y sin m\u00e1s comenz\u00f3 a hablarme de la Reforma Agraria cuyo borrador preparaban esos d\u00edas. El mismo Fidel de los discursos ante las c\u00e1maras de televisi\u00f3n, como si se estuviera dirigiendo a centenares de personas. Que si los propietarios antiguos, que si los nuevos, el monocultivo y el pluricultivo, el az\u00facar, el tabaco, el caf\u00e9, el arroz, los granos, las hortalizas, las ganader\u00edas, las granjas de aves, el cuento de nunca acabar. Comenzaba a darme vueltas la cabeza. Por fin, se detuvo. Bueno, padre, \u00bfy qu\u00e9 es lo que le trae aqu\u00ed? En el torrente de su verborrea se me hab\u00edan olvidado las frases que llevaba preparadas. Pues ver\u00e1, Comandante. Acaso le haya informado el Comandante Guevara. Soy el p\u00e1rroco del Barrio de Casa Blanca, al pie de La Caba\u00f1a, y asisto como tal a los condenados a muerte cuando son conducidos al pared\u00f3n. He pensado que estos d\u00edas de la Semana Santa nos basta con un muerto, el de la Cruz, y que deber\u00edan suspenderse los fusilamientos. \u00a1Qu\u00e9 fue eso, Dios m\u00edo!. Ni que le hubiera escupido a la cara, a sus barbas. Parec\u00eda que iba a comerme vivo. Me asust\u00e9, cierto que me asust\u00e9, y sin pensarlo dos veces, me levant\u00e9 del asiento. Perdone, Comandante, perdone, ya me voy. Y me retir\u00e9 sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente me esperaba Duque Estrada a la puerta de su oficina. Fidel hab\u00eda llamado para dejar saber que esa semana, por ser Semana Santa, no abrieran las salas de juicios ni se fusilara a nadie. \u00a1Sinverg\u00fcenza, m\u00e1s que sinverg\u00fcenza! Se hac\u00eda pasar ahora como el cat\u00f3lico educado en colegios religiosos, La Salle en Santiago de Cuba y Bel\u00e9n de los Jesuitas en Marianao, respetuoso con las tradiciones cristianas.<\/p>\n<p>A finales del mes de mayo abandon\u00f3 La Caba\u00f1a el Comandante Ernesto \u201cChe\u201d Guevara. Mientras \u00e9l fue jefe del Campamento Militar fueron fusilados en su pared\u00f3n, en el Foso de los laureles, 55 hombres. No son ciertas las cifras que se han solido dar y no vale que los n\u00fameros vayan acompa\u00f1ados de nombres. Yo viv\u00ed aquello y s\u00e9 lo que digo. Que en la Sierra Maestra, que en la Sierra del Escambray, que en Santa Clara \u2026 No s\u00e9, yo no estuve en esos lugares. Yo hablo de La Caba\u00f1a \u00fanicamente.<\/p>\n<p>Hacia mediados de a\u00f1o pod\u00eda observarse un como nerviosismo en la Iglesia, en su jerarqu\u00eda, el clero y el laicado. No s\u00e9 de qui\u00e9n o de qu\u00e9 sector surgi\u00f3 la idea de celebrar un Congreso Cat\u00f3lico a finales del mes noviembre. Algunos tuvimos la impresi\u00f3n de que habr\u00eda encuentros de di\u00e1logo, una Carta Pastoral de los Obispos, conferencias, algo que respondiera a la tensi\u00f3n, unos a favor otros en contra a todos los niveles, claramente observable. El Congreso Cat\u00f3lico, como todas las medallas, las religiosas igual que las acad\u00e9micas y las deportivas, tuvo dos caras. En una de ellas, se vio a las cuatro Ramas de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, la vanguardia de laicos junto con la Juventud Obrera Cat\u00f3lica (JOC), de la Iglesia, cambiar sus cuadros directivos. En la otra, la m\u00e1s llamativa y sorprendente, sin duda una conmoci\u00f3n nacional, una veintena larga de procesiones, antorchas en alto, iluminaron y cubrieron La Habana de cantos y plegarias, camino a una concentraci\u00f3n multitudinaria en presencia de la imagen de la Virgen de la caridad del Cobre tra\u00edda para esa noche de su Santuario en la Provincia de Oriente. Las procesiones confluyeron todas en la Plaza Jos\u00e9 Mart\u00ed a la medianoche.<\/p>\n<p>(Ya por esos d\u00edas la Plaza comenzaba a cambiar de nombre para llamarse hasta el d\u00eda de hoy Plaza de la Revoluci\u00f3n. Iron\u00edas de la vida: la enorme columna o monolito o faro o como se le quiera llamar en la cabecera de la plaza y a cuyos pies celebr\u00f3 Fidel sus grandes concentraciones en los largos a\u00f1os de su \u201creinado\u201d y el pasado mi\u00e9rcoles la capital del Pa\u00eds despidi\u00f3 sus cenizas, no es obra de la revoluci\u00f3n sino de la dictadura de Fulgencio Batista). La noche del Congreso Cat\u00f3lico y en dicha plaza me vi por segunda vez cara a cara con Fidel Castro.<\/p>\n<p>Resulta que el estado mayor de la revoluci\u00f3n, Fidel y sus m\u00e1s allegados comandantes, hab\u00edan sido invitados por el Arzobispo de La Habana para que asistieran al acto. Desconozco si se hab\u00eda encomendado a alguien que los atendiera cuando llegaran y los acompa\u00f1aran durante el acto. Estoy seguro de que no se les hab\u00eda reservado un espacio en la tribuna, a un lado por ejemplo del altar, y mucho menos que se le hubiera invitado a Fidel a hacer uso de la palabra. Hubiera sin duda tratado de robarle el show a la mism\u00edsima Virgen de la Caridad. Se dijo que el Comandante en Jefe no pensaba asistir, que se encontraba con su gente en el s\u00e9ptimo piso del Ministerio de Agricultura, aleda\u00f1o a la plaza, y que s\u00f3lo al ver las dimensiones que el acto iba adquiriendo, decidi\u00f3 bajar y hacer acto de presencia. El caso es que llegaron, que en medio de la algarab\u00eda de la multitud nadie advirti\u00f3 su presencia, que nadie sali\u00f3 a atenderles y que instalaron a ras de piso a una lado de la tribuna.<\/p>\n<p>Yo me encontraba en el espacio reservado al coro, en la tribuna justo arriba de Fidel y su comitiva de unos seis comandantes de segundo nivel, Juan Almeida y Victor Bord\u00f3n Machado entre ellos. Sin decir nada a nadie, baj\u00e9 de la tribuna y me dirig\u00ed a saludarles. Les tend\u00ed la mano. Hab\u00eda que gritar para hacerse entender. La muchedumbre, aleccionada desde los altavoces, vociferaba acompasadamente \u201c\u00a1Caridad, Caridad, Caridad!\u201d, saludando a la Virgen que en ese momento era colocada en su plataforma. De pronto, Fidel rompe su silencio y grita: \u00bfQu\u00e9 caridad y caridad? \u00bfY la justicia para cu\u00e1ndo? No se dirig\u00eda a nadie, simplemente gritaba al aire. Tonto de m\u00ed, me plant\u00e9 delante de \u00e9l y, mir\u00e1ndole fijamente, le respond\u00ed: Comandante, nacieron para caminar juntas. Ni caridad sin justicia ni justicia sin caridad. Como un rayo, Juan Almeida se interpuso entre los dos. Padre, ret\u00edrese, por favor, d\u00e9jenos tranquilos. Est\u00e1 bien, le respond\u00ed, y me retir\u00e9.<\/p>\n<p>Si a alguien le interesa qu\u00e9 he pensado siempre y qu\u00e9 sigo pensando acerca de Fidel, puede adquirir el libro \u201cA la medianoche\u201d. Cuento en \u00e9l lo que me toc\u00f3 vivir y sufrir en Cuba en el 1959 revolucionario. Como si un caballo me hubiera pisoteado bajo sus cascos. El mismo caballo que se pase\u00f3 arriba y abajo sobre Cuba y no dejaba que la hierba volviera a crecer donde pisaba. Igual que el caballo de Atila.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a title=\"Ir al Blog de Javier Arzuaga (WordPress)\" href=\"https:\/\/javiarzuaga.wordpress.com\/\" target=\"_blank\">Mi otro Blog<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a title=\"Informaci\u00f3n sobre el documental A LA MEDIANOCHE\" href=\"http:\/\/semillaseneltiempo.com\/2.html\" target=\"_blank\"><strong>Documental &#8211; A LA MEDIANOCHE &#8216;Momentos con Javier Arzuaga&#8217;<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a title=\"Libro A LA MEDIANOCHE (pdf y f\u00edsico)\" href=\"http:\/\/txaudiovisuales.com\/epages\/61980511-a14f-4a73-8869-20fb4439d563.sf\/es_ES\/?ObjectPath=\/Shops\/61980511-a14f-4a73-8869-20fb4439d563\/Categories\/7\/SeeT\" target=\"_blank\">Libro &#8211; A LA MEDIANOCHE (Autor: Javier Arzuaga)<\/a><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las monta\u00f1as de papel que se han escrito sobre Fidel Castro y su paso por la tierra, en el mont\u00edculo que he podido leer de todo ese papel, mejor dicho, no me he topado con \u201cEl caballo\u201d, apodo con que se le designaba en Cuba al \u201cComandante en jefe\u201d en los a\u00f1os 59 y [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":122,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/users\/122"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/noria-javier-arzuaga\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}