{"id":16,"date":"2013-02-28T08:29:16","date_gmt":"2013-02-28T07:29:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/poncho-verde\/?p=16"},"modified":"2013-02-28T08:29:16","modified_gmt":"2013-02-28T07:29:16","slug":"en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/poncho-verde\/2013\/02\/28\/en-casa\/","title":{"rendered":"En casa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pensando en el libro de Bill Bryson <em>En casa, <\/em>que le regal\u00e9 al Hombre Sabio hace unos meses, me ha parecido interesante hacer una descripci\u00f3n del espacio en el que paso gran parte del d\u00eda aqu\u00ed: mi casa. Hay cosas que ya conoc\u00e9is, pero he cre\u00eddo conveniente recopilarlas porque, como sab\u00e9is, el modo de estructurar, distribuir o acondicionar una vivienda puede diferir notablemente de un pa\u00eds a otro, y nos da pistas sobre la organizaci\u00f3n de la propia sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Palo Alto, vivo en un edificio de dos pisos, de madera. Delante hay un peque\u00f1o jardin, una estrecha acera y una carretera de un carril. Al otro lado de \u00e9sta, exactamente lo mismo. Lo primero que destaca al entrar en mi apartamento son sus paredes amarillas, que contrastan con la carpinter\u00eda blanca (un sue\u00f1o cumplido). Tambi\u00e9n las ventanas tama\u00f1o Jumbo, que la dotan de luminosidad (soy consciente de que esto parece un anuncio de inmobiliaria, pero nada m\u00e1s lejos de la realidad). Unas ventanas enormes, como dec\u00eda, y sin persianas. Porque por aqu\u00ed no tienen ni idea de lo que es eso.\u00a0 En su lugar, unos estores met\u00e1licos a los que me cost\u00f3 horrores acostumbrarme. Pero ahora los considero una gran ventaja. Quiero decir que, si\u00a0 venden un despertador que cuesta un dineral s\u00f3lo porque simula la luz natural al despertarse&#8230; pues yo lo tengo gratis. Eso s\u00ed, a la hora en la que al sol le de la gana. Pero a caballo regalado&#8230; Por cierto, que lo que s\u00ed tienen estas ventanas son mosquiteras fijas, que probablemente ser\u00e1n muy \u00fatiles para evitar que entren insectos a casa, pero que impiden gestos tan habituales como sacar la mano por la ventana para comprobar si llueve, o actividades l\u00fadicas del tipo lanzamiento de escupitajos por la ventana (algo que yo nunca har\u00eda).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mi casa la lavadora est\u00e1 fuera del apartamento, escondida en un armario del pasillo, junto a la secadora. Tambi\u00e9n he tenido que olvidarme de la idea del tenderete (cosa que no viene\u00a0 mal cuando se trata de espacios reducidos). As\u00ed que cada semana (como m\u00ednimo) salgo con mi cesta de Ikea repleta de ropa sucia a explorar el terreno.\u00a0 A veces, como es normal, los vecinos la est\u00e1n utilizando, as\u00ed que toca arrastrarla de nuevo hasta casa y volver m\u00e1s tarde. No os preocup\u00e9is, no es tan tedioso como parece; de hecho, est\u00e1 muy bien porque aprovecho para hacer ejercicio de brazos. Igual que lo hago\u00a0al abrir las ventanas, de abajo arriba, con ambas manos y a veces incluso con cuatro (ya os he dicho que son grandes).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay un detector de humos, que tiene la precis\u00f3n de un reloj suizo (manido, pero no se me ocurr\u00eda nada m\u00e1s preciso). Cuando llegu\u00e9, con la inexperiencia, me pon\u00eda a usar la sart\u00e9n con alegr\u00eda, sin pensar en lo peligroso que podr\u00eda llegar a ser freir unas pechugas, hasta que el detector se puso en marcha un d\u00eda y casi tuvieron que llevarme a urgencias. No por el fuego -que no hab\u00eda-, sino por el susto. Adem\u00e1s del pitido insoportable de un principio, al minuto empez\u00f3 a salir del aparato una voz de mujer que gritaba: &#8220;\u00a1Fuego, fuego!&#8221;. Tratando de desconectarlo, sin \u00e9xito, el detector se me cay\u00f3 al suelo. Cre\u00ed que la pesadilla hab\u00eda terminado , pero la mujer empez\u00f3 a gritar otra vez. Desesperada, le quit\u00e9 una pila. Seguia sonando. \u00bfAlguna vez hab\u00e9is tratado de ahogar con la almohada a un detector de humos? Ahora ya tengo mi estrategia: antes de cocinar abro la ventana de la cocina y enciendo el ventilador del ba\u00f1o. Si la cosa se pone intensa en los fogones, me lanzo a por las ventanas del dormitorio (que en realidad\u00a0est\u00e1n en el mismo espacio porque no hay tabiques, pero a m\u00ed me gusta nombrarlos de manera individual). Todo controlado. A los cinco minutos deja de sonar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra cosa que me sorprendi\u00f3 al llegar fueron los grifos que, aunque lo parezca, no se abren tirando hacia arriba, sino\u00a0 hacia los lados\u00a0 (s\u00ed, si lo haces mal pueden llegar a romperse). Y la alcachofa de la ducha&#8230; \u00a1no se puede sacar! Est\u00e1 perfectamente integrada en los azulejos de la pared. As\u00ed que nada de lavarse s\u00f3lo el pelo. Aqu\u00ed si te vas a duchar, hay que hacerlo en serio. Aunque no creo que sea lo m\u00e1s pr\u00e1ctico para una persona con problemas de movilidad&#8230; (Tampoco pasa nada porque dicha persona\u00a0ni siquiera podr\u00eda acceder a esta casa si, por ejemplo, va en silla de ruedas. Primero, porque todo son escalones, y segundo, porque no pasar\u00eda por ninguna puerta). Pero, si os parece,\u00a0dejemos este asunto\u00a0para tratarlo en profundidad en futuras entradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi casa tambi\u00e9n tiene un jardin trasero con una barbacoa, una mesa redonda y algunas sillas. No soy lo que se dice &#8216;un mujer de barbacoas&#8217;, pero tengo ganas de pasar un domingo t\u00edpicamente californiano, con vasos de pl\u00e1stico y palitos de verduras untados en salsa Dip, tost\u00e1ndome al sol mientras el Cient\u00edfico prepara unas hamburguesas veganas de agricultura org\u00e1nica. Tambi\u00e9n tengo un porche (que no es lo mismo que un Porsche) y buzones en la calle, de esos que llevan tapa. Y cubos de basura s\u00f3lo para los vecinos. En mi casa tambi\u00e9n hay, por supuesto, un desv\u00e1n que compartimos los vecinos del piso de arriba y en el que guardamos los trastos y ponemos setas a secar. Y un espacio habilitado para dejar las bicicletas, ese s\u00ed con la puerta cerrada y una clave para abrirla autom\u00e1ticamente. En la entrada hay timbres para cada uno de los apartamentos, pero resulta que no tienen el\u00a0 n\u00famero puesto, as\u00ed que no sabemos cu\u00e1l es cu\u00e1l. Tampoco importa demasiado, porque la puerta suele estar abierta casi siempre. Adem\u00e1s, los de Amazon, por ejemplo, ni siquiera se esfuerzan en jugar al juego de los timbres y adivinar; simplemente dejan las cajas en el porche de las casas, sin avisar a nadie. &#8216;Hor konpon!&#8217;, que dir\u00edamos nosotros. Algo as\u00ed como &#8216;arr\u00e9glatelas t\u00fa&#8217;, en este contexto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He vivido en unas cuantas casas a lo largo de mi vida\u00a0-unas doce, si no recuerdo mal-, y ninguna se parec\u00eda a \u00e9sta.\u00a0Me resulta curioso, por un lado, lo clara que es la traslaci\u00f3n del individualismo de esta sociedad al lugar de residencia (casa individual, jardin individual, cubo de basura individual,&#8230;).\u00a0Pero al mismo tiempo,\u00a0veo un ambiente de compa\u00f1erismo y una capacidad de compartir\u00a0entre los miembros de la vecindad no propio de una sociedad\u00a0 como la nuestra, por ejemplo. Es la percepci\u00f3n del\u00a0 vecindario como esfera de seguridad. Si\u00a0est\u00e1s dentro de ella, est\u00e1s a salvo y todos te ayudar\u00e1n. Si vienes de fuera, ni se te ocurra acercarte. Aunque la puerta est\u00e9 siempre\u00a0abierta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Pensando en el libro de Bill Bryson En casa, que le regal\u00e9 al Hombre Sabio hace unos meses, me ha parecido interesante hacer una descripci\u00f3n del espacio en el que paso gran parte del d\u00eda aqu\u00ed: mi casa. 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