{"id":97,"date":"2013-08-05T08:21:33","date_gmt":"2013-08-05T06:21:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/poncho-verde\/?p=97"},"modified":"2013-08-05T08:21:33","modified_gmt":"2013-08-05T06:21:33","slug":"tijuana-no-es-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/poncho-verde\/2013\/08\/05\/tijuana-no-es-mexico\/","title":{"rendered":"Tijuana no es M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Acabo de volver de Tijuana. 900 kil\u00f3metros en coche para cruzar la frontera. No estaba en la lista de mis viajes so\u00f1ados, pero siempre es bueno conocer nuevos lugares. La responsable de esta decisi\u00f3n ha sido, en este caso, la dichosa visa. Los papeles no llegaron a tiempo desde Stanford para mi viaje a casa, as\u00ed que si quer\u00eda poder salir de USA para volver a entrar en alguna otra ocasi\u00f3n, me ve\u00eda obligada a escoger una entre dos opciones: Canad\u00e1 o M\u00e9xico. Opt\u00e9 por la primera.<\/p>\n<p>Sin embargo, siempre con la dichosa visa, el tiempo de espera para conseguir una cita en el consulado de Vancouver superaba los tres meses, y en Tijuana pod\u00edamos plantarnos sin problema al d\u00eda siguiente. Y all\u00ed nos fuimos. \u00c1ndale, \u00e1ndale (\u00bfQu\u00e9? \u00bfUn topicazo? Pues por aqu\u00ed hay m\u00e1s de uno que me lo canta a m\u00ed cuando les digo que soy vasca).<\/p>\n<p>Confieso que ten\u00eda mis reticencias. Hab\u00eda le\u00eddo que Tijuana es una ciudad peligrosa (en su momento la m\u00e1s peligrosa del pa\u00eds) debido al crimen organizado, y que el turismo que recib\u00eda era principalmente de despedidas de soltero\/a y chavales norteamericanos menores de veintiuno en busca de alcohol. Y, desde luego, que visitar la ciudad no pod\u00eda compararse a conocer el resto del pa\u00eds. Porque Tijuana es la ciudad fronteriza, y por lo tanto absolutamente &#8216;americanizada&#8217;.<\/p>\n<p>Y la llegada fue algo chocante. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el centro? \u00bfESTO es el centro? Un mont\u00f3n de locales destartalados de una o \u00a0dos plantas que\u00a0funcionaban como bares, restaurantes, talleres, supermercados&#8230; en calles pavimentadas en la Edad de Piedra, con &#8216;aceras&#8217; estrechas e imposibles de transitar por las decenas de socavones que hab\u00eda en ellas. Y a pesar de todo,\u00a0nos pusimos\u00a0a caminar. S\u00f3lo el Cient\u00edfico y yo. Nadie m\u00e1s a pie. Como en California. Los locales, at\u00f3nitos ante mis preguntas sobre la existencia de un centro urbano como tal, me dec\u00edan que s\u00ed, que por supuesto, que era donde estaban todos los bares, las tiendas&#8230; y que era peatonal. Si con &#8216;peatonal&#8217; entendemos que los viandantes pueden pasar por ah\u00ed, entonces bien. Pero se trataba m\u00e1s bien de una calle con una carretera y dos aceras a los lados (estas s\u00ed, sin agujeros). Definitivamente, la ciudad tiene problemas importantes de infraestructura. Tambi\u00e9n de pobreza. En los \u00fatimos a\u00f1os, Baja California est\u00e1 recibiendo inmigrantes de otras zonas del pa\u00eds que llegan sin trabajo y que han hecho aumentar la tasa de pobreza hasta el\u00a0trece por cierto, con el mayor incremento en\u00a0su capital: Tijuana.<\/p>\n<p>Pero a m\u00ed lo que me puede es la gente, y\u00a0en eso van sobrados. S\u00f3lo con cruzar la frontera desde la ciudad vecina (San Diego), me sent\u00ed feliz. Primero porque pod\u00eda hablar en uno de mis dos idiomas maternos -y eso cada d\u00eda lo aprecio m\u00e1s-, pero tambi\u00e9n porque me\u00a0encontraba casi como en casa. La filosof\u00eda de vida, esa que es tan diametralmente\u00a0opuesta a la m\u00eda en Estados Unidos, era muy similar all\u00ed. La gente, en la medida de sus posibilidades, trataba de disfrutar de la vida. Y con nosotros todo era amabilidad, detalles, buenas palabras&#8230;incluso la se\u00f1ora del estanco se aseguraba cada d\u00eda de darme el paquete de tabaco con la foto menos desagradable en la cubierta.<\/p>\n<p>He le\u00eddo en alguna parte -y no me extra\u00f1ar\u00eda- que los tijuanenses est\u00e1n tan habituados a lidiar con la poca amabilidad de los turistas norteamericanos que un simple &#8216;gracias&#8217; o un &#8216;por favor&#8217; les sabe a gloria. El hecho es que parec\u00eda que nuestra visita le hubiera supuesto al personal del hotel, a los camareros de bares y restaurantes, a los dependientes de los supermercados, a la se\u00f1ora del estanco&#8230; un golpe de aire fresco. Y lo mismo supuso para m\u00ed. Al contrario de lo que me sucede aqu\u00ed habitualmente, en Tijuana sent\u00ed que se me consideraba una persona independiente, y no solo la prolongaci\u00f3n de un cient\u00edfico de la Universidad de Stanford. Parece parad\u00f3jico si tenemos en cuenta la alarmante tradici\u00f3n machista del pa\u00eds. \u00bfSer\u00e1 porque soy extranjera? Sin conocer el pa\u00eds, y sin poder hablar de ello con propiedad, tuve la sensaci\u00f3n de que exist\u00eda una especie de mitificaci\u00f3n del &#8216;espa\u00f1ol&#8217; y de la &#8216;madre patria&#8217;.<\/p>\n<p>Pero como este no era un viaje de placer, sino m\u00e1s bien una necesidad pr\u00e1ctica, no tuve la oportunidad de profundizar tanto como habr\u00eda querido. Y me fui con la sensaci\u00f3n de no haber descubierto si efectivamente, como dicen, Tijuana no es M\u00e9xico; pero con las ganas de descubrirlo en nuevas visitas a otras partes del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed estoy, de vuelta, escribiendo en mi cuaderno rodeada de aut\u00f3matas que aporrean los teclados de sus Apple. Pero me siento bien. Porque tengo una visa nueva y muchos buenos recuerdos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabo de volver de Tijuana. 900 kil\u00f3metros en coche para cruzar la frontera. No estaba en la lista de mis viajes so\u00f1ados, pero siempre es bueno conocer nuevos lugares. La responsable de esta decisi\u00f3n ha sido, en este caso, la dichosa visa. 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