{"id":25,"date":"2009-04-03T01:29:33","date_gmt":"2009-04-03T01:29:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/puertaatras\/?p=25"},"modified":"2009-04-03T01:29:33","modified_gmt":"2009-04-03T01:29:33","slug":"el_unico_e_irrepetible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/puertaatras\/2009\/04\/03\/el_unico_e_irrepetible\/","title":{"rendered":"El \u00fanico e irrepetible"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\"><img src=\"\/puertaatras\/wp-content\/uploads\/sites\/10\" alt=\"Drazen Petrovic\" align=\"right\" border=\"2\" hspace=\"2\" vspace=\"2\" \/>Drazen\u00a0comenz\u00f3 el partido meti\u00e9ndolo absolutamente todo. Como siempre. Lo hac\u00eda hasta parecer sencillo. Sumaba puntos a golpe de talento. Veinte, treinta&#8230; nadie era capaz de pararle. Esa sensaci\u00f3n de superioridad, como si el tiempo transcurriera m\u00e1s despacio para \u00e9l, llevaba a\u00f1os sinti\u00e9ndola. Primero, con el equipo de su Sibenik natal, al que llev\u00f3 a dos finales de la Korac cuando s\u00f3lo contaba con 17 y 18 a\u00f1os. Adem\u00e1s, <strong>con la Cibona le endos\u00f3 112 puntos en un\u00a0partido\u00a0al Olimpia de Lujbliana<\/strong>. Despu\u00e9s, convirti\u00e9ndose en campe\u00f3n de Europa con la Cibona\u00a0con s\u00f3lo 20 a\u00f1os, adem\u00e1s de una Liga Yugoslava, una Copa, una Recopa&#8230; Drazen deseaba ganar por encima de cualquier otra\u00a0cosa en el mundo. Su objetivo era la excelencia sobre una pista de\u00a0Baloncesto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">Pero ese d\u00eda vest\u00eda de blanco. Era la temporada 1988\/89 y el Real Madrid hab\u00eda decidido unirse al enemigo, al enemigo que llevaba a\u00f1os destroz\u00e1ndole y provocando a su p\u00fablico despu\u00e9s de cada canasta anotada. Los gestos de Drazen desquiciaban al p\u00fablico madridista, que le odiaba hasta extremo, pero ahora que jugaba para ellos, \u00e9ste hab\u00eda pasado a adorarle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">Con el 5 a la espalda, ya que sus dos n\u00fameros favoritos, el 4 y el 10, estaban ocupados. El 4 lo llevaba el tipo que se dedicaba a darle m\u00ednimos descansos, Joe Llorente, y el 10 lo luc\u00eda el buque insignia del madridismo, Fernando Mart\u00edn; reci\u00e9n llegado de su aventura en la NBA con los Blazers y que finalmente compartir\u00eda el mismo fat\u00eddico destino que Petrovic.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">A Drazen le segu\u00eda entrando todo, estaba claro que \u00e9l iba\u00a0a decidir ese partido. <strong>Sus n\u00fameros sobrepasaron la barrera de los 40 puntos. Pero lleg\u00f3 el tiro decisivo y lo fall\u00f3.<\/strong> El delgado base de pelo rizado baj\u00f3 la mirada y sin decir una palabra tom\u00f3 el camino a los vestuarios, no sin antes advertir una mirada de reproche de Fernando Mart\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">Esa noche, por respeto a sus compa\u00f1eros, Drazen baj\u00f3 a cenar. Pero no prob\u00f3 bocado. Se limit\u00f3 a quedarse all\u00ed sentado. Callado y con la cabeza gacha.\u00a0Alg\u00fan compa\u00f1ero se acerc\u00f3 a animarle, record\u00e1ndole que antes de fallar ese tiro\u00a0hab\u00eda dado una exhibici\u00f3n, pero ninguna palabra podr\u00eda reconfortar al croata. <\/span><strong>\u00bfDe qu\u00e9 serv\u00edan todas las canastas anteriores si hab\u00eda errado la que de verdad importaba?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">Esa noche el Real Madrid regres\u00f3 a casa en avi\u00f3n. Y Drazen segu\u00eda sin articular palabra desde el bocinazo final del partido. Tras aterrizar, a las 6:30 de la ma\u00f1ana, el\u00a0croata se acerc\u00f3 a Clifford Luyk -entonces entrenador ayudante de Lolo Sainz- y le espet\u00f3\u00a0con el cl\u00e1sico acento de los Balcanes,<\/span><strong>\u00a0&#8220;T\u00fa consigues llaves de pabell\u00f3n&#8221;.<\/strong><span style=\"font-size: small\"> Luyk\u00a0quiso contestarle, pero antes de que\u00a0abriera la boca, Drazen cerr\u00f3 la conversaci\u00f3n con un convincente gesto afirmativo\u00a0con la cabeza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">A las 7:00 de la ma\u00f1ana,\u00a0ya estaba tirando a canasta. \u00c9l solo. Con Luyk pas\u00e1ndole el bal\u00f3n. Un tiro, otro, otro m\u00e1s&#8230; cientos, miles, y la inmensa mayor\u00eda acabando de la misma manera.\u00a0La ma\u00f1ana entera\u00a0luchando contra esa terrible\u00a0decepci\u00f3n del d\u00eda anterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\" align=\"center\"><span style=\"font-size: small\"><strong><img src=\"\/puertaatras\/wp-content\/uploads\/sites\/10\" alt=\"Romay, Petrovic y Mart\u00edn\" align=\"middle\" border=\"2\" hspace=\"2\" vspace=\"2\" \/><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Unos d\u00edas despu\u00e9s, Drazen meti\u00f3 62 puntos al Snaidero de Caserta en la final de la Recopa, en una\u00a0\u00e9pica e hist\u00f3rica batalla anotadora contra \u00d3scar Schmidt Becerra, y d\u00e1ndole el t\u00edtulo al Real Madrid. Fernando Mart\u00edn, que tantas veces le hab\u00eda gritado de rabia -incluso en ese partido-, ahora estaba exultante, era un ganador nato, como Drazen. Ambos acabaron bailando agarrados en el centro de la pista.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><span style=\"font-size: small\">Drazen Petrovic. Mozart, el Genio de Sibenik, como quieran. Pero el mejor jugador de Baloncesto que jam\u00e1s haya nacido en el continente europeo. El m\u00e1s grande.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><em><strong><span style=\"font-size: small\">&#8220;El verdadero valor de un jugador no\u00a0lo establece\u00a0la victoria, sino la memoria&#8221;.<\/span><\/strong> <span style=\"font-size: small\">Psicobasket CXIX, GV\u00e1zquez.<\/span><\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Drazen\u00a0comenz\u00f3 el partido meti\u00e9ndolo absolutamente todo. Como siempre. Lo hac\u00eda hasta parecer sencillo. Sumaba puntos a golpe de talento. Veinte, treinta&#8230; nadie era capaz de pararle. 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