{"id":119,"date":"2018-01-26T20:10:26","date_gmt":"2018-01-26T19:10:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=119"},"modified":"2019-03-11T09:38:45","modified_gmt":"2019-03-11T08:38:45","slug":"roland-barthes-la-interpretacion-literaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2018\/01\/26\/roland-barthes-la-interpretacion-literaria\/","title":{"rendered":"Roland Barthes. La interpretaci\u00f3n literaria"},"content":{"rendered":"<p>A la figura humana de <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/b\/barthes.htm\" rel=\"external nofollow\">Roland Barthes<\/a> (1915-1980) se le han adherido m\u00faltiples adjetivos: cr\u00edtico, ensayista, fil\u00f3sofo, m\u00fasico, escritor\u2026 y semi\u00f3logo. En esta \u00faltima faceta, revolucion\u00f3 la cr\u00edtica literaria de su \u00e9poca, situando <a href=\"http:\/\/www.culturamas.es\/blog\/2017\/03\/07\/roland-barthes-la-redencion-del-lector\/\" rel=\"external nofollow\">al lector en una posici\u00f3n de privilegio para interpretar el texto<\/a> de manera diferente a la intenci\u00f3n que tuvo el autor al escribirlo. <a href=\"https:\/\/seminariomiguelmarinas.wordpress.com\/2008\/11\/05\/la-comunidad-del-lujo-la-paradoja-de-las-exposiciones-universales\/\" rel=\"external nofollow\">Jos\u00e9 Miguel Marinas<\/a> ha publicado un ensayo en el que analiza dos de las obras de Barthes: <a href=\"https:\/\/www.traficantes.net\/libros\/el-placer-del-texto-y-leccion-inaugural-0\" rel=\"external nofollow\"><em>El placer del texto<\/em> (1972) y <em>La lecci\u00f3n inaugural<\/em> (1977)<\/a>, que nos ha servido para escribir este art\u00edculo, limitado a <a href=\"http:\/\/ceiphistorica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/rbplac.pdf\" rel=\"external nofollow\">sus impresiones relacionadas con la escritura y la lectura<\/a>, cuya lectura resultar\u00e1 ardua por la profundidad de sus definiciones innovadoras.<\/p>\n<p>Barthes expone que <strong>la literatura<\/strong> son letras que hay que juntar, que hay que ir leyendo para que el mundo cambie, para que a cada uno de nosotros le pase algo. Que engloba todas las ciencias, y, en consecuencia, muchos saberes. Por ejemplo, en la novela de Robinson Crusoe, existe un saber hist\u00f3rico, geogr\u00e1fico, social, bot\u00e1nico, antropol\u00f3gico\u2026 es pues verdaderamente enciclop\u00e9dica. Por esto, re\u00fane el sentido de la tarea tit\u00e1nica y hermosa de quien decide <a href=\"http:\/\/dadun.unav.edu\/retrieve\/4918\/license.txt\" rel=\"external nofollow\">imitar la vida (mimesis)<\/a>, repartir el saber (mathesis) y crear sentido (semiosis).<!--more--><\/p>\n<p>Es curioso c\u00f3mo califica de creadores tanto al lector como al <strong>cr\u00edtico<\/strong>, que lo define como a un lector m\u00e1s avisado; aunque matiza que la figura del autor, una vez terminada su obra, importa poco, que siempre se encuentra atrapado en la guerra de las ficciones, como si fuera un comod\u00edn.<\/p>\n<p>Para \u00e9l escribir es una tarea de exploraci\u00f3n de lo no dicho, es un continuo ir y venir, del coraz\u00f3n de lo \u00edntimo a los asuntos de la polis. La escritura no es un sistema secundario de signos. Y lo demuestra en el grado cero de la escritura (su primer libro), esto es, en los textos donde campea el lenguaje oral y se muestra todo en su conjunto: la escritura, la gestualidad, el habla\u2026<\/p>\n<p>La <strong>escritura <\/strong>para \u00e9l no es ni la lengua, com\u00fan a todos, ni el estilo, particular de cada uno, sino la forma que, deliberadamente, el escritor elige. Lengua y estilo pertenecen al orden natural; en cambio, la escritura pertenece al orden electivo y ella sola compromete y significa. Cabe una \u00e9tica de la escritura, est\u00e1 en ella; por esto, los materiales con los que trabaja quien escribe y quien lee son muy delicados, son fragmentos de mundos y troquelan a quien lee y a quien escribe. Defiende la escritura como pr\u00e1ctica activa frente a los discursos arrogantes propios de la pol\u00edtica, la ciencia\u2026 Est\u00e1 convencido de que \u00fanicamente la literatura puede corregir la distancia que hay entre la ciencia, que es basta, y la vida, que es sutil.<\/p>\n<p>Segmenta la escritura, alude a la frase y al texto. Define la <strong>frase <\/strong>como algo acabado. Aunque seg\u00fan Chomsky, en teor\u00eda, la frase es infinita, la pr\u00e1ctica obliga siempre a terminar la frase. El profesor es alguien que termina sus frases. El pol\u00edtico entrevistado se preocupa por imaginar un final a su frase. El escritor no expresa su pensamiento, su pasi\u00f3n o su imaginaci\u00f3n mediante frases, sino que piensa frases. El placer de la frase es muy cultural, no deja de ser un objeto excepcional, infinitamente renovable.<\/p>\n<p>En cuanto al texto, le gusta porque es un espacio raro del lenguaje en el que toda \u201cescena\u201d est\u00e1 ausente. No es nunca un \u201cdi\u00e1logo\u201d, en el sentido de que no corre ning\u00fan riesgo de simulaci\u00f3n, ninguna rivalidad de <a href=\"http:\/\/glosarioling.blogspot.com.es\/2012\/09\/idiolecto.html\" rel=\"external nofollow\">idiolectos<\/a>; resulta una especie de islote en el seno de la relaci\u00f3n humana, manifiesta la naturaleza asocial del placer (solo el ocio es social) y hace entrever la verdad escandalosa del gozo. Concluye alegando que un texto es una clave para interpretar y cambiar la cerraz\u00f3n de la cultura.<\/p>\n<p>En la escena del texto, no hay bambalinas: no hay detr\u00e1s del texto alguien activo (el escritor), ni delante alguien pasivo (el lector), no hay un sujeto y un objeto. El texto es la lista abierta de las se\u00f1ales del lenguaje, tiene una forma humana, es un anagrama de nuestro cuerpo er\u00f3tico. Por lo tanto,<strong>el placer del texto<\/strong> ser\u00eda irreductible a su funcionamiento gramatical, como el placer del cuerpo es irreductible a la necesidad fisiol\u00f3gica. El placer del texto es ese momento en que mi cuerpo comienza a seguir sus propias ideas. No es forzosamente un placer de tipo triunfante, heroico.<\/p>\n<p>El escritor de placer est\u00e1 obsesionado con la letra, como lo est\u00e1n todos los que aman el lenguaje, por eso es posible hablar de textos de placer. La cr\u00edtica se ejerce siempre sobre textos de placer, nunca sobre textos de gozo. Con el escritor de gozo, comienza el texto imposible; ese texto est\u00e1 fuera del placer y fuera de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Todo el mundo puede testimoniar que el placer del texto no es seguro pues nada nos dice que el mismo texto nos gustar\u00e1 por segunda vez. El placer se disgrega por el humor, el h\u00e1bito, la circunstancia\u2026 es un placer precario. El gozo del texto no es precario, es precoz. Todo se realiza de una vez y este arrebato es evidente. Ni el texto de placer relata forzosamente placeres, ni el texto de gozo narra un gozo.<\/p>\n<p>El texto de placer es el que contenta, da euforia. Proviene de la cultura y est\u00e1 ligado a una pr\u00e1ctica confortable de la lectura. El placer es siempre decepcionado, reducido en provecho de los valores nobles: la Verdad, la Muerte, el Progreso, la Alegr\u00eda\u2026 su rival victorioso es el Deseo. Se nos habla del Deseo, pero nunca del placer. Los libros llamados \u201cer\u00f3ticos\u201d representan m\u00e1s que la escena er\u00f3tica, porque se hace hincapi\u00e9 en su presentaci\u00f3n, en su preparaci\u00f3n, por eso resultan \u201cexcitantes\u201d. Cuando la escena llega, en cambio, hay decepci\u00f3n. Tendr\u00edan que calificarse m\u00e1s bien como libros del Deseo, no del Placer. Se pretende hacer del texto un objeto de placer como cualquier otro. El placer del texto es una reivindicaci\u00f3n dirigida con la separaci\u00f3n del texto, pues lo que el texto dice a trav\u00e9s de la particularidad de su nombre es la ubicuidad del placer, la atopia del gozo. Curiosamente, el placer es individual, pero no personal. Cuando intenta \u201canalizar\u201d un texto placentero es su \u201cindividuo\u201d, su cuerpo de gozo el que reencuentra. Y ese cuerpo de gozo es tambi\u00e9n su sujeto hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Si fuese posible imaginar una est\u00e9tica del placer textual, ser\u00eda necesario incluir en ella la escritura en alta voz. Esta no es expresiva, pertenece a la significancia, es sostenida por el tono de la voz.<\/p>\n<p>Si el escritor escribe en el placer, eso no asegura el placer de su lector. Lo tiene que buscar, se crea un espacio de gozo. La escritura es la ciencia de los gozos del lenguaje, su kamasutra. En las obras de autores como Zola, Balzac, Tolstoi, Dickens\u2026 nos saltamos partes de lectura (las descripciones, las explicaciones, las consideraciones\u2026) buscando la figura del placer. El ritmo de lo que se lee y de lo que no se lee construye el placer de los grandes relatos. Sin embargo, el autor no puede prever esto a la hora de escribir. Si acepto juzgar un texto seg\u00fan el placer, no puedo permitirme decir este es bueno, este es malo. Y esto ser\u00e1 as\u00ed para m\u00ed, pero no es subjetivo es nitzscheano.<\/p>\n<p><strong>El texto de gozo<\/strong> es el que pone en situaci\u00f3n de p\u00e9rdida, desmoraliza, hace vacilar los fundamentos hist\u00f3ricos, culturales, psicol\u00f3gicos del lector, pone en crisis su relaci\u00f3n con el lenguaje. Y es que el <strong>gozo<\/strong> es el estallido de un sujeto desaforado.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que el placer no es un elemento del texto, no depende de una l\u00f3gica del entendimiento y de la sensaci\u00f3n. Entre el placer y el gozo no hay m\u00e1s que una diferencia de grado. De ah\u00ed que el texto de gozo no ser\u00e1 m\u00e1s que el desarrollo l\u00f3gico, org\u00e1nico, hist\u00f3rico, del texto de placer. Y todo esto porque la vanguardia no deja de ser la forma progresiva de la cultura pasada, el hoy sale del ayer. En definitiva, el <strong>placer y el gozo<\/strong> son fuerzas paralelas que no pueden encontrarse, hay una incomunicaci\u00f3n entre ellas.<\/p>\n<p>Proveniente del <strong>psicoan\u00e1lisis<\/strong>, tenemos un miedo indirecto de fundar la oposici\u00f3n entre texto de placer y texto de gozo: el placer es decible, el gozo no. Y es que el gozo como tal no puede ser dicho sino entre l\u00edneas. Asimismo, define el miedo como la clandestinidad absoluta, el lenguaje delirante no es accesible a quien lo escucha nacer en \u00e9l. El miedo no expulsa ni reprime ni realiza la escritura: gracias a la m\u00e1s inm\u00f3vil de las contradicciones, la escritura y el miedo coexisten separados.<\/p>\n<p>Para el escritor, la lengua es el \u00fanico objeto que est\u00e1 en relaci\u00f3n constante con el placer. Muchas lecturas le producen placer, pero no gozo. El gozo del escritor solo puede llegar con lo nuevo absoluto, solo lo nuevo trastorna la conciencia. <strong>Lo nuevo <\/strong>es un valor, fundamento de toda cr\u00edtica. La evaluaci\u00f3n del mundo depende de lo oposici\u00f3n entre lo Antiguo y lo Nuevo. Lo Nuevo es el gozo. Excepci\u00f3n y regla se oponen. La regla es el abuso, la excepci\u00f3n es el gozo.<\/p>\n<p>Un hombre como Barthes, que ha estudiado la obra de infinidad de escritores, confiesa su predilecci\u00f3n por la obra de Proust; la considera su obra de referencia, el <a href=\"http:\/\/conceptodefinicion.de\/mandala\/\" rel=\"external nofollow\">mandala<\/a> de toda la cosmogon\u00eda literaria, pero esto no quiere decir que sea un especialista en este autor. Proust es lo que le llega, esto es, el intertexto: la posibilidad de vivir fuera del texto infinito, el libro hace el sentido, el sentido hace la vida.<\/p>\n<p>Se atreve a criticar a su pa\u00eds. Ya en la d\u00e9cada de los setenta dejaba claro que un franc\u00e9s de cada dos no lee, con lo que esto supone: la mitad de Francia se priva del placer del texto. Generalmente se deplora esta desgracia nacional desde un punto de vista humanista.<\/p>\n<p>Como intelectual que es, se le pide que haga frente al Poder con may\u00fasculas, pero su lucha es contra los poderes; m\u00e1s complicado de lo que parece, porque el poder es perpetuo en el tiempo hist\u00f3rico. Se destruye y vuelve a aparecer; es el par\u00e1sito de un organismo transocial, ligado a la entera historia del hombre. Desde toda la eternidad humana, el poder se inscribe en el lenguaje o en su expresi\u00f3n obligada: la lengua. Hablar no es comunicar, sino sujetar: toda la lengua es un r\u00e9gimen generalizado. En la lengua, servilismo y poder se confunden. Teniendo en cuenta todo esto, afirma que solo fuera del lenguaje puede haber libertad, puesto que el lenguaje somete y es un recinto clausurado. Y lo \u00fanico que permite escuchar a la lengua fuera del poder ser\u00eda la literatura. Para \u00e9l la literatura es la graf\u00eda compleja de las marcas de una pr\u00e1ctica, la pr\u00e1ctica de escribir. Aqu\u00ed estar\u00eda el texto, es decir, el tejido de significantes que constituye la obra. En el texto aflora la lengua, dentro de la lengua es donde la lengua debe ser combatida. As\u00ed se equiparan, literatura, escritura, texto.<\/p>\n<p>Roland Barthes es un autor que cre\u00eda poco en las autor\u00edas y mucho en el continuo ejercicio de nombrar lo que nos duele, los resquicios de lo que nos ata, los sonidos de lo que a\u00fan no nos atrevemos a contar.<\/p>\n<p>Cerramos esta peque\u00f1a incursi\u00f3n en su vasto mundo aludiendo a otra definici\u00f3n de la literatura que nos gusta. Adem\u00e1s de lo mencionado con anterioridad, para \u00e9l la literatura equivale a una apertura de territorios, en el sentido de que quien escribe y quien lee son como don Quijote, que salen para no volver.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roland Barthes revolucion\u00f3 la cr\u00edtica literaria de su \u00e9poca, situando al lector en una posici\u00f3n de privilegio para interpretar el texto de manera diferente a la intenci\u00f3n que tuvo el autor al escribirlo.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,10,11],"tags":[503,502,500,505,504,499,501],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":120,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119\/revisions\/120"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}