{"id":219,"date":"2019-10-26T20:21:39","date_gmt":"2019-10-26T18:21:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=219"},"modified":"2019-10-26T20:21:39","modified_gmt":"2019-10-26T18:21:39","slug":"leopoldo-alas-clarin-el-naturalismo-de-la-regenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2019\/10\/26\/leopoldo-alas-clarin-el-naturalismo-de-la-regenta\/","title":{"rendered":"Leopoldo Alas \u201cClar\u00edn\u201d. El naturalismo de La Regenta"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>La heroica ciudad dorm\u00eda la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no hab\u00eda m\u00e1s ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persigui\u00e9ndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles[\u2026]. Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hac\u00eda digesti\u00f3n del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sue\u00f1os el mon\u00f3tono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la Santa bas\u00edlica.<\/em><\/p>\n<p>Son las primeras l\u00edneas de <em>La Regenta <\/em>(1884), una de las mejores novelas espa\u00f1olas del siglo XIX y la m\u00e1s representativa de su autor, <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/portales\/leopoldo_alas_clarin\/autor_biografia\/\" rel=\"external nofollow\">Leopoldo Alas &#8220;Clar\u00edn&#8221;\u00a0<\/a>(1852-1901) . Vamos a \u00a0\u00a0intentar trazar las claves de su escritura y de su filosof\u00eda narrativa y de paso demostrar que, aunque en muchas ocasiones ha estado ensombrecida por <em>Madame Bovary<\/em> (1857), \u201cla Regenta es Leopoldo Alas \u201cClar\u00edn\u201d y esto le aporta un peso espec\u00edfico dentro del universo literario.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/rigortextual.com\/blog\/el-inicio-de-una-novela\" rel=\"external nofollow\">Como en todo buen inicio, ya se nos plantea el asunto, el tema central de la historia.<\/a> Ya se entrev\u00e9 detr\u00e1s de esas mariposas que revolotean busc\u00e1ndose y separ\u00e1ndose a los personajes principales de esta novela; ya se palpa el corrosivo ambiente sociocultural de Vetusta detr\u00e1s del denso y pesado, agobiante y caluroso, viento Sur, marco perfecto en el que sus habitantes van a dormir la siesta; ya se ve c\u00f3mo digieren unos contundentes platos de legumbre, platos corrientes que m\u00e1s que comida parecen vicios de una ciudad a la que Clar\u00edn adjetiva de forma aristocr\u00e1tica dot\u00e1ndola de una clase que brilla por su ausencia; y ya, por \u00faltimo, tras el solemne ta\u00f1er de las campanas de la bas\u00edlica que todo lo ve, intuimos el peso de la religi\u00f3n que vela los sue\u00f1os de sus habitantes. Ya tenemos, pues, conflicto amoroso, sociedad opresiva, cultura dirigida y religi\u00f3n dominadora. Y todo esto impregnado de un tono ir\u00f3nico a partir del ox\u00edmoron de la primera frase (dormir la siesta es de todo menos heroico).<\/p>\n<p><strong>La base de su literatura<\/strong><\/p>\n<p>Clar\u00edn, con este arrebatador inicio, nos est\u00e1 mostrando <strong>los cimientos de su literatura <\/strong>y, generalizando un poco m\u00e1s, los del arte. Para \u00e9l la base del arte es la vida, es concretamente aquella Espa\u00f1a de la Restauraci\u00f3n, a la que ya se refiri\u00f3 su contempor\u00e1neo, Gald\u00f3s, cuando afirmaba que la novela deb\u00eda reflejar los grandes problemas de la sociedad. Pues bien, en aquel momento eran dos: la religi\u00f3n y otro \u2014m\u00e1s vicio que problema\u2014 el adulterio que causaba estragos en el n\u00facleo de la familia. Si a ese caldo de cultivo a\u00f1adimos la experiencia vital de Clar\u00edn ya tenemos la materia prima, su inspiraci\u00f3n directa, que luego transformaba en arte.<\/p>\n<p>Este principio suyo, adem\u00e1s, le sirve para defenderse entre otros del cr\u00edtico Luis Bonafoux, que le acusa de plagiar la novela de Flaubert:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Cuando escrib\u00ed este cap\u00edtulo del teatro, no pensaba en Madame Bovary [\u2026]. Pero, aunque me hubiera acordado de ella, sin el menor escr\u00fapulo hubiera escrito todo lo escrito; pues, en efecto, no hay parecido ni remoto en lo que Bonafoux llama plagio. Ni por el prop\u00f3sito, ni por el asunto, ni por la forma, ni por la importancia en la econom\u00eda de la obra, hay analog\u00edas de ninguna clase. L\u00e9anse ambos episodios, y se podr\u00e1 ver m\u00e1s claro lo que digo. Siempre me encontrar\u00e1 Bonafoux copiando&#8230; lo que veo, pero no lo que leo.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong>El tema de la educaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este punto es fundamental no solo en <em>La Regenta<\/em> sino en toda su obra<em>. <\/em>Leopoldo Alas Clar\u00edn era un intelectual, \u00e1vido de conocimientos, que estaba al d\u00eda de las distintas corrientes filos\u00f3ficas, pol\u00edticas y literarias que se daban en Europa. De hecho, junto con <a href=\"https:\/\/serescritor.com\/4408-2\/\" rel=\"external nofollow\">Emilia Pardo Baz\u00e1n<\/a>, era de las pocas personas que entonces segu\u00edan tan puntualmente aquellos cambios socioculturales de dentro y fuera de nuestras fronteras.<\/p>\n<p>Sin embargo, no podemos adscribirle a un movimiento o tendencia concreta. Cogi\u00f3 de cada uno lo que le interes\u00f3 y fue famoso, por su mordacidad y por sus cr\u00edticas literarias despiadadas. Esto probablemente se debe a su formaci\u00f3n: estudi\u00f3 Derecho en Madrid y despu\u00e9s de doctorarse consigui\u00f3 una c\u00e1tedra de Derecho Can\u00f3nigo en Oviedo. Gran analista y perfeccionista, se preocupaba por los detalles y destacaba por su constancia en el trabajo. Se tomaba muy en serio su funci\u00f3n como docente porque persegu\u00eda un fin: elevar el nivel cultural de la gente y de paso censurar el mal gusto y la vulgaridad.<\/p>\n<p>Como buen naturalista, pretend\u00eda explicar los comportamientos del ser humano y mostrar las leyes que rigen su conducta. Por eso, en la descripci\u00f3n de los personajes, otorgaba mucha importancia a la educaci\u00f3n, tanta que la consideraba responsable de sus pensamientos y sentimientos. En el caso de <em>La Regenta<\/em>, se palpa una cr\u00edtica feroz a la educaci\u00f3n religiosa (dogm\u00e1tica, autoritaria y muy cerrada), <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/enc\/ece\/e30825.htm\" rel=\"external nofollow\">clara influencia del krausismo<\/a>, una l\u00ednea educativa que propon\u00eda una ense\u00f1anza liberal, plural y abierta que permitiera el desarrollo de las potencialidades innatas al individuo.<\/p>\n<p>Aunque Clar\u00edn nunca confirm\u00f3 su militancia dentro de esa l\u00ednea de pensamiento, s\u00ed que le influy\u00f3; el car\u00e1cter ejemplar de la personalidad de Leopoldo Alas es el de asumir <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/actcult\/clarin\/catalogo\/articulos\/lissorgues.htm\" rel=\"external nofollow\">los elementos dominantes del pensamiento del \u00faltimo tercio del siglo XIX<\/a> y el krausismo era uno de ellos. En este sentido era un ciudadano que viv\u00eda bajo los mismos par\u00e1metros que sus lectores, por eso la empat\u00eda entre estos y los personajes de su novela, en donde vierte todos sus conocimientos, es autom\u00e1tica y por tanto fruct\u00edfera.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica a la religi\u00f3n le acarre\u00f3 bastantes problemas, hasta el punto de que<a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/clarin_espejo\/serven.htm\" rel=\"external nofollow\"> <em>La Regenta <\/em>fue objeto de varios expedientes y se la consider\u00f3 altamente peligrosa<\/a>: <em>En esta obra, Clar\u00edn parece que tiene una cuesti\u00f3n personal con el clero. Las Dignidades eclesi\u00e1sticas lo ponen fuera de s\u00ed. La obra, meritoria en diversos aspectos, es, en general, peligrosa para personas que no est\u00e9n suficientemente formadas en el orden moral y religioso [&#8230;] en ocasiones roza la herej\u00eda. <\/em><\/p>\n<p><strong>Un narrador aparentemente neutral<\/strong><\/p>\n<p>En contra de lo que preconizaba Zola \u2014creador del Naturalismo\u2014 en sus art\u00edculos de cr\u00edtica literaria, Clar\u00edn no se mantuvo neutral ni distanciado con respecto a lo que contaba, no pod\u00eda ocultar sus simpat\u00edas y, mucho menos, sus antipat\u00edas. Era un naturalista con matices.<\/p>\n<p>Clar\u00edn ten\u00eda lo que aquellos llamaban \u201csentido de lo real\u201d: ver todo lo que sucede y adem\u00e1s intentar captar lo que los personajes piensan y sienten y hasta introducirse dentro de algunos de ellos a trav\u00e9s del <a href=\"http:\/\/lenguayliteratura.org\/proyectoaula\/estilo-indirecto-libre-y-narrador-omnisciente\/\" rel=\"external nofollow\">estilo indirecto libre<\/a> para escuchar su voz interior y calar en su conciencia. Con esta t\u00e9cnica narrativa consegu\u00eda tres objetivos: 1) compensar las intervenciones del narrador en la b\u00fasqueda de esa objetividad que preconizaba el naturalismo; 2) dar la impresi\u00f3n de vida real y 3) plasmar su idea de que la Literatura es un arte al servicio de la sociedad, no en vano cada uno de los 150 personajes que pululan por la novela y cada una de sus acciones busca criticar o ensalzar la realidad.<\/p>\n<p>El narrador de <em>La Regenta<\/em> ten\u00eda una t\u00e1ctica infalible: poner ante los ojos del lector a los personajes actuando, ofrecer su cara m\u00e1s social, su comportamiento en sociedad, pero\u2026 tambi\u00e9n les hac\u00eda a hablar. Era entonces cuando Leopoldo Alas Clar\u00edn se afilaba la lengua y dejaba que el personaje mismo se delatara revelando as\u00ed sus verdaderas intenciones. Dos formas contrastadas de mostrar a los personajes, doble personalidad del punto de vista clariniano o como explicaba <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/clarin_espejo\/gullon.htm\" rel=\"external nofollow\">Germ\u00e1n Gull\u00f3n<\/a> de una forma m\u00e1s literaria, <em>dos narradores: quien cuenta los sucesos y quien los colorea.<\/em><\/p>\n<p><strong>El lenguaje <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.rae.es\/la-regenta\" rel=\"external nofollow\">El lenguaje de <em>La Regenta<\/em><\/a> es una muestra de la riqueza ling\u00fc\u00edstica de aquella comunidad de hablantes de la Espa\u00f1a de finales del XIX y tambi\u00e9n de la de su creador. Domina varios niveles de lengua y lo plasma en la novela mezclando rasgos verbales inherentes a las clases bajas con extranjerismos, latinismos y cultismos, estos \u00faltimos en boca de una minor\u00eda ilustrada. Y todo ello aderezado con un maravilloso tono ir\u00f3nico que planea por cada uno de los rincones de Vetusta y que ya se palpa desde la primera l\u00ednea.<\/p>\n<p>Clar\u00edn utilizaba el l\u00e9xico culto para atacar mediante el sarcasmo y la parodia, como se ve en esta divertida escena:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u2014<em>En fin, una palabra para concluir: \u00bfniega usted que si a un borracho se le priva por completo del alcohol, es lo m\u00e1s f\u00e1cil que se presente un decaimiento alarmante, un verdadero colapso&#8230;?<br \/>\n<\/em>\u2014<em>Mire usted, se\u00f1or pedant\u00f3n, si sigue usted rompi\u00e9ndome el t\u00edmpano con esas palabrotas, le cito yo a usted cincuenta mil versos y sentencias en lat\u00edn y le dejo bizco; y si no, oiga usted: Ordine confectu, quisque libellus habet: quis, quid, coram quo, quo jure petatur et a quo. Cultus disparitas, vis, ordo, ligamen, honestas&#8230;<br \/>\n<\/em><em>Ripamil\u00e1n se retorc\u00eda de risa. Somoza, furioso, gritaba; y se o\u00eda: colapso, flegmas\u00eda&#8230;cardiopat\u00eda&#8230;y el ex\u2013alcalde, sin atender, continuaba mezclando latines: Masculino es fustis, axis, turris, caulis, sanguis, collis, piscis, vermis, callis, follis.<\/em><\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n se val\u00eda de frases hechas, incorrecciones y expresiones coloquiales en boca de personajes humildes con el fin de aportar frescura y espontaneidad a los di\u00e1logos; esta es una caracter\u00edstica por la que probablemente hoy en d\u00eda leemos con deleite esta obra.<\/p>\n<p>Con esta utilizaci\u00f3n total del espectro ling\u00fc\u00edstico de entonces (de 1877 a 1880, \u00e9pocas internas de la obra), Clar\u00edn lograba no solo caracterizar los ambientes y situaciones en que se desenvuelve la trama sino retratar verbal y psicol\u00f3gicamente a los personajes de su novela. Esto \u00faltimo lo consigue hasta el punto de que<a href=\"https:\/\/books.google.es\/books?id=K69SPPNZO9MC&amp;pg=PA150&amp;lpg=PA150&amp;dq=El+materialismo+degradado+(%C3%81lvaro+Mes%C3%ADa)&amp;source=bl&amp;ots=rYnzD8suLo&amp;sig=ACfU3U2moSl5q0u6umo9Gu0NUFnoC2-ijg&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi0kp7imrLlAhXx4IUKHWPMB_UQ6AEwAHoECAgQAQ#v=onepage&amp;q=El%20materialismo%20degradado%20(%C3%81lvaro%20Mes%C3%ADa)&amp;f=false\" rel=\"external nofollow\"> ha habido cr\u00edticos que han visto, detr\u00e1s de varios personajes, cualidades simb\u00f3licas representativas de la sociedad de la \u00e9poca<\/a>: la Iglesia restaurada con ambici\u00f3n de poder (Ferm\u00edn de Pas); el materialismo degradado (\u00c1lvaro Mes\u00eda); la tradici\u00f3n del honor al estilo de Calder\u00f3n (V\u00edctor Quintanar) y, por supuesto, Ana Ozores como representante de la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea con sus virtudes y sus vicios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ha habido estudiosos que han propuesto a alg\u00fan personaje secundario como portavoz del verdadero pensamiento del autor (Fr\u00edgilis, el obispo Fortunato Camoir\u00e1n, el m\u00e9dico Ben\u00edtez). Es cierto que cada uno de ellos refleja alguna caracter\u00edstica de la personalidad y forma de entender el mundo de Clar\u00edn, pero el \u00fanico que lo cumple a la perfecci\u00f3n es la Regenta: Anita. Entre otras cosas porque comparte con el autor educaci\u00f3n, sentimiento religioso, sensibilidad moral y sentido \u00e9tico.<\/p>\n<p>Pero es que adem\u00e1s Ana \u2014en esa escena final que adjuntamos a continuaci\u00f3n\u2014 le ofrece a Clar\u00edn la posibilidad de quitarles la raz\u00f3n a todos los que ponen en tela de juicio el valor de su novela como naturalista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Celedonio sinti\u00f3 un deseo miserable, una perversi\u00f3n de la perversi\u00f3n de su lascivia: y por gozar un placer extra\u00f1o, o por probar si lo \u00a0 gozaba, inclin\u00f3 el rostro asqueroso sobre el de la Regenta y le bes\u00f3 los labios.<br \/>\nAna volvi\u00f3 a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba n\u00e1useas.<br \/>\nHab\u00eda cre\u00eddo sentir sobre la boca el vientre viscoso y fr\u00edo de un sapo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Con este grotesco y demoledor final, Leopoldo Alas Clar\u00edn cumple uno de los grandes preceptos de ese movimiento literario: sacar a la luz la fealdad humana, social y moral de una Vetusta murmuradora y provinciana que rodea al personaje principal, la Regenta, una mujer que al igual que su creador luchaba por mantener sus principios a salvo.<\/p>\n<p>Ya lo hemos dicho al inicio de este art\u00edculo, y lo suscribe <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/madame-bovary-en-la-regenta-0\/html\/0230c7cc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html\" rel=\"external nofollow\">Gonzalo Sobejano<\/a>: <em>E<\/em><em>l alma de Alas es el alma de Ana y \u00e9sta, el foco de la obra entera. <\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Regenta es una de las mejores novelas espa\u00f1olas del siglo XIX y la m\u00e1s representativa de su autor. 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