{"id":222,"date":"2019-11-27T20:13:50","date_gmt":"2019-11-27T19:13:50","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=222"},"modified":"2019-12-03T20:00:46","modified_gmt":"2019-12-03T19:00:46","slug":"el-realismo-estetico-de-valera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2019\/11\/27\/el-realismo-estetico-de-valera\/","title":{"rendered":"El realismo est\u00e9tico de Valera"},"content":{"rendered":"<p>Bajo su apariencia de hombre moderado, <a href=\"https:\/\/www.fideus.com\/literatura\/l-valera.htm\" rel=\"external nofollow\">Juan Valera (1824-1905) tuvo una vida muy intensa<\/a>. Por su carrera diplom\u00e1tica, permaneci\u00f3 largos periodos fuera de Espa\u00f1a, pero buena parte de su vida la pas\u00f3 en Madrid, dedicado a actividades muy variadas: funcionario de la Administraci\u00f3n, director de varios peri\u00f3dicos, diputado a Cortes, secretario del Congreso y ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<p>En medio de esos quehaceres, tuvo tiempo para las letras. Dotado de una curiosidad sin l\u00edmites y de una memoria prodigiosa, altern\u00f3 el estudio de los cl\u00e1sicos griegos y romanos con los de filosof\u00eda; se interes\u00f3 por los descubrimientos cient\u00edficos que florec\u00edan en Europa \u2014en varias ocasiones, se quej\u00f3 del poco inter\u00e9s que la ciencia despertaba en Espa\u00f1a\u2014 y se entreg\u00f3 con ah\u00ednco a la cr\u00edtica literaria, desplegando acierto en los juicios y benevolencia en el trato \u2014salvo <a href=\"https:\/\/www.persee.fr\/doc\/hispa_0007-4640_1991_num_93_2_4749\" rel=\"external nofollow\">alguna desavenencia por rivalidad con P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/a>\u2014, lo que le vali\u00f3 para adquirir fama de hombre culto y refinado.<\/p>\n<p>Juan Valera y Alcal\u00e1-Galiano naci\u00f3 en Cabra (C\u00f3rdoba) en el seno de una familia ilustre, pero en decadencia. Su madre, do\u00f1a Dolores Alcal\u00e1 Galiano, era marquesa de la Paniega, t\u00edtulo que hered\u00f3 su hermanastro; su padre, don Jos\u00e9 Valera y Via\u00f1a, tuvo que abandonar la carrera militar por sus ideas liberales, hasta que, a la muerte de Fernando VII, fue rehabilitado en 1833 para ser nombrado comandante de armas de Cabra y, m\u00e1s tarde, gobernador civil de la provincia de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo de su padre, el Valera adolescente sue\u00f1a con la carrera de armas y prepara su ingreso como cadete en la Academia de Artiller\u00eda, pero su madre se opone y le anima al estudio de las humanidades, por la excelente disposici\u00f3n que muestra hacia ellas. A los once a\u00f1os, ya hab\u00eda escrito su primer poema y, a los trece, publicado sus versos en <em>El Guadalhorce<\/em>, peri\u00f3dico de M\u00e1laga y, m\u00e1s tarde, en la revista <em>La Alhambra<\/em>, de Granada.<\/p>\n<p>Valera fue un lector precoz. \u00c9l mismo confiesa que \u201c<em>a los doce o trece a\u00f1os hab\u00eda le\u00eddo a Voltaire y presum\u00eda de sprit fort, si bien me asustaba cuando estaba a oscuras y tem\u00eda que me cogiese el diablo. El romanticismo, las leyendas de Zorrilla y todos los asombros, espectros, brujas y aparecidos de Shakespeare, Hoffman y Scott re\u00f1\u00edan en mi alma una ruda pelea con el volterianismo, los estudios cl\u00e1sicos y la afici\u00f3n a los h\u00e9roes gentiles<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Lee con avidez a los autores rom\u00e1nticos en boga \u2014sus preferidos, Byron y Espronceda\u2014, que le dejaron una huella significativa de la que no pudo escaparse a lo largo de su vida, a pesar de que \u00e9l lo niega: \u201c<em>Ni aun en la \u00e9poca de mayor fervor y entronizamiento del romanticismo, hab\u00eda sido yo rom\u00e1ntico, sino cl\u00e1sico a mi manera<\/em>\u201d, alegando que los rom\u00e1nticos desatend\u00edan la forma, presumiendo de espiritualistas y poniendo la belleza en lo sustancial y rec\u00f3ndito.<\/p>\n<p>A los trece a\u00f1os, ingresa en el seminario de M\u00e1laga para estudiar Lengua y Filosof\u00eda (1837-1840) y luego, Filosof\u00eda y Derecho en la Universidad de Granada, hasta que marcha a Madrid para proseguir sus estudios de Derecho. En 1844, se grad\u00faa como bachiller en jurisprudencia y en 1946, obtiene la licenciatura. En esa \u00e9poca, aflora su afici\u00f3n literaria: descubre a los cl\u00e1sicos, traduce fragmentos de Byron y compone sonetos al estilo de Lamartine. Se enamora entonces de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda, una poetisa diez a\u00f1os mayor que \u00e9l, a la que dedica un encendido poema, <em>A Leila<\/em>.<\/p>\n<p>El primer libro que escribi\u00f3 fue de versos (<em>Ensayos po\u00e9ticos<\/em>, 1844). <a href=\"http:\/\/digibuo.uniovi.es\/dspace\/bitstream\/10651\/5152\/1\/2073101_480.pdf\" rel=\"external nofollow\">Pero la cr\u00edtica no se ha preocupado mucho de su obra po\u00e9tica<\/a>. El p\u00fablico no la aprecia: su lenguaje po\u00e9tico es fr\u00edo, sin fantas\u00eda; le falta emoci\u00f3n l\u00edrica. Su intenci\u00f3n, en l\u00ednea con su formaci\u00f3n neocl\u00e1sica, era verter en verso conceptos filos\u00f3ficos m\u00e1s que exaltar el \u00e1nimo del lector. Valbuena Prat en su <em>Historia de la Literatura espa\u00f1ola<\/em> lo define acertadamente: \u201c<em>Valera da se\u00f1ales de una poes\u00eda presidida por la musa de la inteligencia, entre traducciones de cl\u00e1sicos y delicadas notas circunstanciales<\/em>\u201d. <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/poesias--50\/html\/\" rel=\"external nofollow\">La poes\u00eda de Valera no lleg\u00f3 nunca a ser popular, a pesar de ser vasta y estar bien construida<\/a>, lo que le caus\u00f3 fuerte pena:<\/p>\n<p><em>Di vida, amor y cuerpo a la poes\u00eda<br \/>\n<\/em><em>pero no hall\u00e9 la luz del alma m\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Convertido en abogado, frecuenta los ambientes intelectuales de Madrid a la espera de un empleo. Su car\u00e1cter mundano y su origen aristocr\u00e1tico le abren las puertas de la sociedad madrile\u00f1a en la que obtiene sus primeros \u00e9xitos amorosos, hasta que, por influencia de su padre, es nombrado agregado sin sueldo en la legaci\u00f3n de N\u00e1poles: \u201c<em>Me vine a Madrid con el intento de buscarme alguna ocupaci\u00f3n lucrativa y honrosa, con cuyo objeto ven\u00eda decidido a pasar un a\u00f1o con un abogado y despu\u00e9s abrir bufete; pero como mi fuerte no es el trabajo, y menos de esta clase, ahorqu\u00e9 la toga, quem\u00e9 la golilla y, aprovech\u00e1ndome de una buena coyuntura, me met\u00ed de patitas en la diplomacia, donde con bailar bien la polca y comer pastel de foiegras, est\u00e1 todo hecho<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En 1847, se instala en N\u00e1poles, siendo embajador el tambi\u00e9n cordob\u00e9s <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/portales\/duque_de_rivas\/\" rel=\"external nofollow\">duque de Rivas, figura emblem\u00e1tica del romanticismo espa\u00f1ol<\/a>. All\u00ed vivi\u00f3 dos a\u00f1os y medio y aprovech\u00f3 ese tiempo para aprender griego y perfeccionar sus facultades como cortejador. Luego fue destinado a diferentes ciudades (Lisboa, R\u00edo de Janeiro, Dresde y San Petersburgo) lo que le permiti\u00f3 mejorar el nivel de los idiomas que ya conoc\u00eda \u2014portugu\u00e9s, franc\u00e9s, italiano, ingl\u00e9s y alem\u00e1n\u2014, as\u00ed como enredarse en nuevas aventuras amorosas.<\/p>\n<p>En 1858, se retira provisionalmente de la carrera diplom\u00e1tica y se establece en Madrid para ingresar en la pol\u00edtica, siendo elegido diputado por el partido Moderado. <a href=\"https:\/\/biblioteca.org.ar\/libros\/132335.pdf\" rel=\"external nofollow\">Fue este el periodo m\u00e1s fecundo de su vida<\/a> y dura hasta que, en 1881, por razones econ\u00f3micas, retoma su carrera diplom\u00e1tica. Desenga\u00f1ado de la escena pol\u00edtica, abandon\u00f3 sus esperanzas cortesanas y se entreg\u00f3 al fabuloso mundo de la creaci\u00f3n literaria. Su estado an\u00edmico est\u00e1 recogido en el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n americana de <em>Pepita Jim\u00e9nez<\/em>, cuando afirma que se encontraba \u201c<em>en la m\u00e1s robusta plenitud de mi vida, cuando m\u00e1s sana y alegre estaba mi alma, con optimismo envidiable y con un panfilismo simp\u00e1tico a todo, que nunca m\u00e1s se mostrar\u00e1 ya en lo \u00edntimo de mi ser, por desgracia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En 1861, fue elegido miembro de la Real Academia Espa\u00f1ola en la que ingresa con un discurso sobre <em>La libertad en el Arte<\/em>. A sus 37 a\u00f1os, le hab\u00edan bastado sus versos, sus art\u00edculos, sus ensayos para obtener este puesto preeminente en <em>La Rep\u00fablica de las Letras<\/em>.<\/p>\n<p>Sus tres novelas m\u00e1s acertadas \u2014de las ocho que escribi\u00f3\u2014 tienen a mujeres como protagonistas. En la primera, <a href=\"https:\/\/es.diarioinca.com\/2008\/12\/resumen-de-pepita-jimenez-juan-valera.html\" rel=\"external nofollow\"><em>Pepita Jim\u00e9nez<\/em><\/a> \u2014escrita en 1874, cuando ya ten\u00eda 50 a\u00f1os y la m\u00e1s famosa\u2014, relata el proceso de enamoramiento de un seminarista hacia una joven viuda, prometida de su padre, con final feliz. En la segunda, <a href=\"http:\/\/www.lecturalia.com\/libro\/36799\/dona-luz\" rel=\"external nofollow\"><em>Do\u00f1a Luz<\/em> (1879)<\/a>, vuelve a plantear el antagonismo entre amor humano y amor divino, pero esta vez, con final tr\u00e1gico. Y en la tercera, <a href=\"https:\/\/www.iasj.net\/iasj?func=fulltext&amp;aId=120311\" rel=\"external nofollow\"><em>Juanita la Larga<\/em> (1896)<\/a>, triunfa el amor que existe entre un hombre entrado en a\u00f1os y una joven veintea\u00f1era. En los tres casos, las intrigas amorosas se suceden de forma civilizada, sin romper la armon\u00eda social, tal y como Valera preconiza. Y en los tres casos, las tres hero\u00ednas proceden con una fortaleza impropia de la \u00e9poca, lo que confirma el talante idealista \u2014y hasta rom\u00e1ntico\u2014 de su autor.<\/p>\n<p>En 1865 es nombrado ministro plenipotenciario en Frankfurt, pero dimite al a\u00f1o siguiente. En su viaje de regreso, se reencuentra en Paris con Jos\u00e9 Delavat \u2014el que hab\u00eda sido su jefe en la legaci\u00f3n espa\u00f1ola de R\u00edo de Janeiro\u2014 y con su familia; se prenda de una de sus hijas, con la que se casa en 1867. Pero pronto empiezan las discusiones matrimoniales: ella se queja de sus galanteos amorosos y \u00e9l de sus despilfarros econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1868 \u2014conocida como <em>La Gloriosa<\/em>\u2014 le pilla en Madrid, cuando la reina Isabel II es destronada y ha de partir al exilio. Se inicia, a continuaci\u00f3n, el <a href=\"http:\/\/www.historiasiglo20.org\/HE\/10c-1.htm\" rel=\"external nofollow\"><em>Sexenio Liberal<\/em> (1868-1874)<\/a>, del que fue cronista de excepci\u00f3n. La restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda le abri\u00f3 un espacio de ostracismo pol\u00edtico que solo desaparece en 1881, cuando acepta el cargo de ministro de Espa\u00f1a, en la legaci\u00f3n de Lisboa. Washington, Bruselas y Viena completan el periplo, que finaliza en 1885, al regresar a Madrid y abandonar definitivamente la profesi\u00f3n. Empieza a perder la vista y a tener apuros econ\u00f3micos, lo que le obliga a potenciar su producci\u00f3n literaria, dictando a su secretario.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, casi completamente ciego, apenas escribe, solo frecuenta diversas tertulias y mantiene una en su propia casa, a la que asisten destacados intelectuales, entre otros, <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/ave\/001\/a040.htm\" rel=\"external nofollow\">su amigo Men\u00e9ndez Pelayo<\/a>. En 1904, es nombrado miembro de la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, fallece en Madrid a la edad de 80 a\u00f1os y es enterrado en la Sacramental de San Justo. En 1975 sus restos fueron exhumados y trasladados a Cabra, su ciudad natal, en cuyo cementerio de San Jos\u00e9 reposan.<\/p>\n<p>Para entender la obra de Valera es preciso conectar su figura con el medio en que se educ\u00f3 y la \u00e9poca en que vivi\u00f3. El esp\u00edritu del siglo \u2014como se dec\u00eda entonces\u2014 gravitaba sobre la creencia en el liberalismo como origen del progreso de las naciones, una idea fuertemente arraigada en la mentalidad de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola, cualquiera que fuese su estrato social. Valera mismo se cre\u00eda muy liberal, tanto por tradici\u00f3n de familia como por formaci\u00f3n intelectual, aunque, en alg\u00fan caso, lleg\u00f3 a escribir: \u201c<em>A pesar de mi liberalismo filos\u00f3fico, soy aficionad\u00edsimo a la gente de alto copete, y tanto, que me aflige y me entristece la de mal tono<\/em>\u201d. Y es que Valera fue un arist\u00f3crata liberal, un hombre refinado apegado al elitismo del Antiguo R\u00e9gimen y, al mismo tiempo, un intelectual penetrado hasta la m\u00e9dula por la concepci\u00f3n burguesa de la vida.<\/p>\n<p>Ideol\u00f3gicamente, era un liberal moderado, tolerante y, al mismo tiempo, esc\u00e9ptico en cuanto a lo religioso, lo que explicar\u00eda el enfoque de algunas de sus novelas. Nadie dudaba de la finura estil\u00edstica de su prosa, pero la \u00f3ptica ultramontana de la \u00e9poca lo catalog\u00f3 sin motivo como un intelectual volteriano, agn\u00f3stico y descre\u00eddo, lo que significaba entonces la condena a perpetuidad. Valera defend\u00eda la prevalencia de la raz\u00f3n sobre la fe, sin menoscabo de sus creencias religiosas, que eran profundas. Siempre en el centro, su postura era el equilibrio propio del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Moderantismo\" rel=\"external nofollow\">credo moderantista<\/a> que le inspiraba: \u201c<em>Al final, acaba viniendo un entendimiento superior y halla un medio de conciliaci\u00f3n entre las dos verdades, la sabida por la Revelaci\u00f3n y la descubierta por medio del estudio<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Lo que Valera no acepta de la religi\u00f3n es la renuncia al placer, la contenci\u00f3n que entra\u00f1a la profesi\u00f3n de la fe. Sobre el ascetismo cristiano, descarga el peso de su iron\u00eda, con ese esp\u00edritu vitalista y gozador que caracteriza su personalidad: \u201c<em>Los imp\u00edos del d\u00eda presente acusan, con falta completa de fundamento, a nuestra santa religi\u00f3n de mover las almas a aborrecer el mundo, a despreciar o a desde\u00f1ar la naturaleza. Tal vez a temerlo, casi\u2026<\/em>\u201d. Por aqu\u00ed van los tiros del anticlericalismo de Valera: su rechazo a la moral antinatural, a la represi\u00f3n sexual, y su t\u00edmido alegato en favor de la liberaci\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>Cultiv\u00f3 todos los g\u00e9neros literarios: periodismo, ensayo, historia \u2014escribi\u00f3 la continuaci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/clasicoshistoria.blogspot.com\/2014\/08\/valera-borrego-y-pirala-continuacion-de.html\" rel=\"external nofollow\"><em>Historia General de Espa\u00f1a<\/em>, de Modesto Lafuente<\/a>, desde la muerte de Fernando VII hasta finales del siglo XIX\u2014 poes\u00eda, teatro, relato corto y novela, adem\u00e1s de dejar un epistolario extenso y variado que nos ha servido para conocer el punto de vista del autor sobre los acontecimientos hist\u00f3ricos ocurridos en Espa\u00f1a durante el siglo XIX, <a href=\"https:\/\/divergencias.arizona.edu\/sites\/divergencias.arizona.edu\/files\/articles\/JuanV.pdf\" rel=\"external nofollow\">as\u00ed como para desvelar su vida sentimental<\/a>.,<\/p>\n<p>Fue Valera un conquistador que tuvo numerosas aventuras a lo largo de su vida. Dej\u00f3 escritas abundantes cartas en las que describe a las mujeres que am\u00f3 y la pasi\u00f3n que cada una le despert\u00f3. Esa correspondencia ha sido estudiada en detalle por Carmen Bravo-Villasante en su libro Biograf\u00eda de don Juan Valera (Barcelona, 1959), que hace el siguiente retrato del escritor: era culto, de refinados modales, elegante, de conversaci\u00f3n amena, y embelesaba a las damas de la alta sociedad, solteras o casadas, porque adem\u00e1s era un hombre apuesto y varonil.<\/p>\n<p>En N\u00e1poles, coquete\u00f3 primero con la marquesa de Villagarc\u00eda, que le llevaba seis a\u00f1os, y luego se enamor\u00f3 de Luc\u00eda Palladi, marquesa de Bedmar, tambi\u00e9n mayor que \u00e9l, con quien compart\u00eda el gusto por el arte y la literatura. A su regreso a Madrid, se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la hija del duque de Rivas, en Lisboa, intent\u00f3 enamorar a Laura Blanco, cuyo marido era en extremo celoso y en R\u00edo de Janeiro, alude a su Armida brasile\u00f1a y a Jeanette. En San Petersburgo, pretendi\u00f3 el amor de Madeleine Brohan, una famosa actriz francesa, pero no fue correspondido, lo que le caus\u00f3 profunda aflicci\u00f3n. Este fracaso lo plasma en <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/poesias--50\/html\/ff0079f8-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html#I_123_\" rel=\"external nofollow\">un poema, <em>Saudades de Elisena<\/em><\/a>, en el que se queja de la volubilidad de las mujeres. Y la \u00faltima aventura la tuvo con 60 a\u00f1os, en Washington, con Catherine Lee Bayard, hija del ministro de Negocios extranjeros de EE.UU., que luego se suicid\u00f3 cuando Valera es trasladado a la embajada de Bruselas.<\/p>\n<p>Como narrador, Valera se mantuvo al margen de las modas literarias; practic\u00f3 una especie de <a href=\"https:\/\/elretohistorico.com\/juan-valera-literatura-pepita-jimenez\/\" rel=\"external nofollow\">realismo est\u00e9tico<\/a> sustentado en una idea b\u00e1sica: la novela ha de reflejar la vida real de una manera idealizada, contando los hechos no como son exactamente, sino como deber\u00edan ser, huyendo de los ambientes s\u00f3rdidos y de las escenas penosas. La novela es, sobre todo, arte; su fin es la creaci\u00f3n de belleza, deleitar, no instruir: <em>\u201c<\/em><em>Mi idea al componer cuentos, narraciones o lo que sean, ya que no sean novelas, no es probar nada. Para probar tesis escribir\u00eda yo disertaciones&#8230; El principal objeto del autor ha de ser la pintura, la obra de arte, y no la ense\u00f1anza\u201d. <\/em>Por eso, cuida tanto su estilo, siempre ameno y preciso, que le permite delinear la psicolog\u00eda de sus personajes, sobre todo, los femeninos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistadelibros.com\/articulos\/juan-valera-libros-para-un-centenario\" rel=\"external nofollow\">Todo intento de clasificar la obra de Valera resulta in\u00fatil<\/a>: romanticismo, realismo, novela de tesis, novela psicol\u00f3gica, casticismo\u2026 Su novela es una anomal\u00eda de g\u00e9nero que no se adhiere a ninguna de las corrientes literarias de la \u00e9poca; sin ataduras a c\u00e1nones, propone una narraci\u00f3n fruto de la observaci\u00f3n, resaltando lo natural y lo bello, a condici\u00f3n de que sea veros\u00edmil. Y para que la historia sea cre\u00edble, nada mejor que presentar personajes t\u00edpicos de la sociedad espa\u00f1ola y hacerles hablar el lenguaje castizo que utiliza el vulgo, exento de culteranismos, en un sano ambiente provinciano.<\/p>\n<p>No era amigo de las descripciones prolongadas: rara vez se entreten\u00eda en los detalles, excepto cuando intentaba pintar el mundo rural andaluz, las procesiones, las comidas, las tertulias&#8230; Ni de recrear el lado desagradable de la vida, <a href=\"http:\/\/www.hispanoteca.eu\/Literatura%20ES\/Naturalismo.htm\" rel=\"external nofollow\">como abunda en el naturalismo<\/a> que, hacia 1880, comenz\u00f3 a penetrar en Espa\u00f1a, de la mano de Emilia Pardo Baz\u00e1n, al publicar en 1983, <a href=\"https:\/\/www.biblioteca.org.ar\/libros\/300663.pdf\" rel=\"external nofollow\"><em>La cuesti\u00f3n palpitante<\/em><\/a>, en el que la escritora gallega defiende la nueva corriente literaria que hab\u00eda iniciado Zola en Francia.<\/p>\n<p>Entre 1886 y 1887 publica en la <em>Revista de Espa\u00f1a<\/em> diez art\u00edculos sobre la novela naturalista francesa, recogidos seguidamente en un volumen titulado <em>Apuntes sobre el nuevo arte de escribir novelas<\/em>. En el pr\u00f3logo, expone la &#8220;sorpresa dolorosa&#8221; que le ha producido D\u00aa Emilia Pardo Baz\u00e1n al declararse naturalista. Y en su interior, escribe: <em>&#8220;En lo antiguo se escrib\u00edan las novelas para divertir, para ensanchar el coraz\u00f3n, para distraer con bellas ficciones los \u00e1nimos que se contristaban con la vulgar y prosaica realidad de la existencia terrena &#8230; Ahora es todo lo contrario: el toque, el busilis de la buena novela, est\u00e1 en dar un mal rato a cada uno de cuantos la lean; en turbar su digesti\u00f3n&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Andaluz de tierra cordobesa, fue Valera un hombre de mundo dotado de hondo saber human\u00edstico y un ciudadano errabundo, siempre nost\u00e1lgico de su paisaje natal. Prefiri\u00f3 dedicar su vida a la creaci\u00f3n literaria, antes que al cultivo de actividades m\u00e1s provechosas. Vivi\u00f3 apremiado por la estrechez econ\u00f3mica, pero nos ha dejado un legado sobresaliente, por la variedad de temas que plantea y por el exquisito valor de su prosa, adornada con un fino sentido del humor y una burlona iron\u00eda, que no ha perdido actualidad. En el cincuentenario de su muerte, concluye Men\u00e9ndez Pidal su homenaje con esta frase: \u201c<em>La obra de Valera, muy extensa y tornasolada, irradia la misma serena y suave luz que siempre la nimbara\u201d.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andaluz de tierra cordobesa, fue Valera un hombre de mundo dotado de hondo saber human\u00edstico y un ciudadano errabundo, siempre nost\u00e1lgico de su paisaje natal. 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