{"id":306,"date":"2020-09-26T12:10:15","date_gmt":"2020-09-26T10:10:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=306"},"modified":"2020-09-27T11:59:08","modified_gmt":"2020-09-27T09:59:08","slug":"la-familia-baroja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2020\/09\/26\/la-familia-baroja\/","title":{"rendered":"La familia Baroja"},"content":{"rendered":"<p>Dif\u00edcilmente el apellido Baroja se puede despegar del calificativo de artistas. A lo largo de estas l\u00edneas queremos adentrarnos en el perfil de cada miembro, saber qu\u00e9 tipo de personas fueron y sobre todo indagar c\u00f3mo se relacionaron entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Estamos ante <a href=\"http:\/\/www.residencia.csic.es\/bol\/num2\/baroja.htm\" rel=\"external nofollow\">una singular familia<\/a> formada por unos padres, Seraf\u00edn Baroja (1840-1912) y Carmen Nessi (1849-1935), que les transmitieron a sus cuatro hijos, Dar\u00edo (1870-1894), Ricardo (1871-1953), P\u00edo (1872-1956) y Carmen (1883-1950), junto a una fuerte conciencia de clan, la ideolog\u00eda liberal-anticarlista. La hija fue la \u00fanica que tuvo descendientes, lo que ayud\u00f3 a prolongar la saga: <a href=\"https:\/\/elcultural.com\/julio-caro-baroja-memoria-inedita-del-sabio-independiente\" rel=\"external nofollow\">Julio<\/a> y <a href=\"http:\/\/aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus\/eu\/caro-baroja-pio\/ar-29392\/\" rel=\"external nofollow\">P\u00edo Caro Baroja<\/a>.<\/p>\n<p>En este grupo familiar no todos brillaron por igual. De ah\u00ed que focalicemos nuestra atenci\u00f3n en dos nombres: el de <a href=\"https:\/\/www.rae.es\/academicos\/pio-baroja\" rel=\"external nofollow\">P\u00edo Baroja<\/a>, por ser el m\u00e1s afamado, y el de <a href=\"https:\/\/elcultural.com\/carmen-baroja-y-nessi-una-mujer-del-98\" rel=\"external nofollow\">Carmen<\/a>, por representar a la persona <strong>que aglutinaba a todos<\/strong>.<\/p>\n<p>Tanto P\u00edo como Carmen dejaron escrita su conciencia del recuerdo. Por un lado, tenemos las <em><a href=\"https:\/\/www.revistadelibros.com\/articulos\/desde-la-ultima-vuelta-del-camino-memorias-de-pio-baroja\" rel=\"external nofollow\">Memorias de P\u00edo<\/a>,<\/em> publicadas a partir de 1944 y por otro, las escritas entre 1945 y 1946 por Carmen pero que no salieron a la luz hasta 1998, gracias a la fil\u00f3loga y traductora <a href=\"https:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/cultura\/2018\/10\/10\/amparo-hurtado-mujeres-98-primeras\/780838.html\" rel=\"external nofollow\">Amparo Hurtado<\/a> quien se preocup\u00f3 de desempolvar su figura y su obra.<\/p>\n<p>Y sobre P\u00edo y sobre su extensa obra se ha escrito tanto que entre la infinidad de libros que hay en el mercado, destacamos los firmados por sus sobrinos Julio y P\u00edo Caro Baroja. Seg\u00fan Julio todos, aunque desarraigados a causa de las andanzas de su abuelo \u2014Seraf\u00edn era ingeniero de minas y cambiaba de destino laboral\u2014, viv\u00edan formando un n\u00facleo compacto, bastante al margen de la vida corriente de la capital. <em>Era una familia en que se amalgamaban de modo extra\u00f1o la bohemia y el puritanismo.<\/em><\/p>\n<p>Comencemos por analizar el perfil de <a href=\"https:\/\/www.diariovasco.com\/20090615\/cultura\/ingeniero-repleto-ingenio-20090615.html\" rel=\"external nofollow\">Seraf\u00edn Baroja<\/a>. Sin lugar a dudas, un fuera de serie. A sus setenta a\u00f1os, en 1910, todav\u00eda se entreten\u00eda en componer versos en euskera, en traducir poes\u00eda cl\u00e1sica castellana y en escribir disquisiciones ling\u00fc\u00edsticas que, incluso, publicaba. Y, por si esto fuera poco, en aprender japon\u00e9s para ver si era verdad que se parec\u00eda al euskera. Hombre vers\u00e1til, risue\u00f1o, afable, bondadoso y muy alegre; hab\u00eda sido corresponsal de un peri\u00f3dico de Madrid y su pasi\u00f3n por la m\u00fasica le llev\u00f3 a tocar el violonchelo y a componer, junto con un amigo, la primera \u00f3pera en euskera.<\/p>\n<p>Su mujer, <a href=\"http:\/\/piobaroja.gipuzkoakultura.net\/pio_baroja_carmennessi.php\" rel=\"external nofollow\">Carmen Nessi<\/a>, fue religiosa pero poco clerical. Si bien naci\u00f3 en Madrid, fue vasca en esencia. Mujer de personalidad y de indudable bondad. Su nieto, Julio, la califica como una mujer sin inquietudes intelectuales y de un rigor moral que hoy parecer\u00eda absurdo. A pesar de haber una diferencia de nueve a\u00f1os entre ellos y de que se cas\u00f3 muy jovencita, a los diecisiete, vivi\u00f3 en muy buena armon\u00eda con su marido. Su hijo P\u00edo con el que convivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os dice de ella que ten\u00eda un fondo de renunciaci\u00f3n, de fatalismo, que le hac\u00eda tomarse la vida como algo serio, por eso trabajaba sin cansarse y hac\u00eda trabajar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Dar\u00edo fue el hijo mayor al que la tuberculosis no le dej\u00f3 cumplir m\u00e1s de veintitr\u00e9s a\u00f1os. Su hermano P\u00edo lo caracteriza como un poco rom\u00e1ntico, creyente en la amistad, galanteador y aficionado a la literatura, lo que le llev\u00f3 a escribir un diario, que desgraciadamente se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque tambi\u00e9n escrib\u00eda en la prensa, <a href=\"http:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/7910\/ricardo-baroja-nessi\" rel=\"external nofollow\">Ricardo tuvo fama como pintor y grabador<\/a><em>.<\/em> F\u00edsicamente muy alto y huesudo, era muy severo consigo mismo; pensaba que todo lo que hac\u00eda era despreciable, y como consecuencia de ello no pod\u00eda ser ben\u00e9volo con los dem\u00e1s. Por eso una de sus especialidades era decir cosas despectivas sobre los cr\u00edticos de su \u00e9poca. Se cas\u00f3 cerca de los cincuenta, con Carmen Monn\u00e9, a quien doblaba la edad. Result\u00f3 un matrimonio muy bien avenido, hasta en el absurdo. Ella era caprichosa, voluntariosa. Ricardo fue el \u00fanico de la familia que toc\u00f3 la pol\u00edtica, en la campa\u00f1a a favor de la Rep\u00fablica, y no le trajo nada bueno. Al volver de dar un mitin el taxista se durmi\u00f3 y a consecuencia del accidente perdi\u00f3 el ojo derecho. Fue quien hered\u00f3 la alegr\u00eda exterior, la despreocupaci\u00f3n de su padre, hasta la muerte de su hermana. Entonces le invadi\u00f3 una tristeza muy honda, que se acrecent\u00f3 con el temor de quedarse ciego, pues cada d\u00eda sent\u00eda la p\u00e9rdida de visi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Calvo, zarco o rubio cobrizo, con un aire n\u00f3rdico, pero de n\u00f3rdico oriental \u2014en Par\u00eds le tomaron por ruso varias veces\u2014.<\/em> As\u00ed describe a P\u00edo su sobrino Julio. Y a\u00f1ade que era un tipo poco com\u00fan entre meridionales, pero a su vez, un vasco t\u00edpico, muy poco aficionado a razonamientos largos. <em>Esto es as\u00ed y el que quiera saber por qu\u00e9 es as\u00ed que haga el esfuerzo necesario para saberlo. <\/em><\/p>\n<p>De muchos dijo que era \u201cun t\u00edo lata\u201d, y es que no dec\u00eda m\u00e1s que la verdad, a pesar de que no gustaran sus afirmaciones. Busc\u00f3 refugio en la soledad, pero a su vez agradec\u00eda las visitas; y estas marchaban sorprendidas por haber estado con un hombre famoso que, al mismo tiempo, se hab\u00eda mostrado sencillo, llano y con ganas de escuchar. Esto afianza la idea de que para \u00e9l lo principal eran las personas, los individuos, hombres o mujeres como tales. Lo mismo le daba que fueran ricas, pobres, cultas, incultas\u2026 apreciaba que tuvieran alg\u00fan rasgo en\u00e9rgico o caracter\u00edstico.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 soltero toda su vida, quiz\u00e1 por eso se habl\u00f3 mucho de su misoginia. Sin embargo, Julio nos dice que siempre gust\u00f3 del trato con las mujeres. Y que as\u00ed lo demuestra su literatura, llena de encantadoras y enigm\u00e1ticas siluetas femeninas. Y tambi\u00e9n sus palabras al calificar a los dos sexos de forma parecida. <em>El hombre de nuestro tiempo m\u00e1s que inmortal es bruto. Le gustan las diversiones est\u00fapidas y un poco infantiles, quiere comer, beber y lucir. Lo mismo les pasa a las mujeres. Este lucimiento no lo buscan en la gracia o en el esp\u00edritu, ya saben que no lo tiene ni lo necesitan, sino en el f\u00edsico, en el dinero y en el traje.<\/em><\/p>\n<p>De los cincuenta en adelante se hizo mucho m\u00e1s sociable, puesto que de joven hab\u00eda sido \u00e1spero, hura\u00f1o y hostil. Su sobrino menciona que durante muchas horas de su vida fue jovial, que participaba con los amigos y que ten\u00eda conversaciones largas con ellos. Y fue en su vejez cuando tuvo la sensaci\u00f3n de que <em>la vida no tiene objeto, ni fin concreto, que el hombre es como un barco mal gobernado en un mar tempestuoso.<\/em> \u00c9l, a diferencia de su padre, no vivi\u00f3 contento con su \u00e9poca: <em>Pienso que mi t\u00edo hab\u00eda venido muy tarde al mundo, por la mayor\u00eda de sus gustos y sus ideas era un \u201cprerrom\u00e1ntico\u201d, un hombre que hubiera vivido a gusto desde la \u00e9poca napole\u00f3nica hasta 1840. <\/em><\/p>\n<p>Y llegamos a la \u00fanica mujer, a Carmen. Su hijo Julio la describe como una mujer alta, delgada, rubia, con un color de pelo m\u00e1s bien veneciano que n\u00f3rdico. Ella, en sus memorias, se autorretrata con las siguientes palabras: <em>Recuerdo a una chicuela inconsciente y saltarina (\u2026) con sus piernas largas y su trenza rubia; una jovencita rom\u00e1ntica y un poco preciosista de principios de siglo que reproduc\u00eda arquetas esmaltadas y puntos de aguja copiados de los museos; una casada defraudada por el romanticismo, ego\u00edsta, sin duda, por haber pedido a la vida m\u00e1s de lo que en general suele otorgar (\u2026) ; y queda la viuda, madre de dos hijos admirables a los que supedit\u00f3 todo y con el cari\u00f1o de los cuales me siento recompensada y feliz como no lo fui nunca<\/em>&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hace balance de lo que ha sido su trayectoria vital. De sus palabras se desprende no el rencor y s\u00ed la tristeza, la nostalgia y el aburrimiento que, como bien dice, le acompa\u00f1aron durante toda su vida. Sin duda, <a href=\"http:\/\/jruizenlared.blogspot.com\/2018\/05\/mujeres-olvidadas-carmen-baroja-nessi.html\" rel=\"external nofollow\">fue una mujer excepcional en su tiempo, inteligente y emprendedora<\/a>. Tocaba el piano y sab\u00eda franc\u00e9s e ingl\u00e9s. Con veinte a\u00f1os, tras sobrevivir a las fiebres tifoideas, comenz\u00f3 a repujar cuero, plata y otros metales en el taller de Ricardo. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde viaj\u00f3 a Par\u00eds con P\u00edo, all\u00ed vivi\u00f3 feliz. Y se mantuvo alegre al participar en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, al ganar medallas y formar parte del jurado. Pero el no poder seguir con eso la hunde. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde le vuelve la ilusi\u00f3n a su vida con las comedias que organizaban en casa. Y despu\u00e9s, en 1926, gracias a su participaci\u00f3n en la creaci\u00f3n y desarrollo del Lyceum; el club femenino en el que ella ten\u00eda la labor de organizar exposiciones y conferencias enmarcadas en la secci\u00f3n de arte y cuya impulsora fue Mar\u00eda de Maeztu, quien tuvo el apoyo incondicional de su hermano, Ramiro de Maeztu, que hubiera deseado su amiga Carmen.<\/p>\n<p>Se cas\u00f3 al borde de la treintena. Su marido, Rafael Caro Raggio, pint\u00f3 de adolescente, lo que sirvi\u00f3 para conocer a Ricardo y frecuentar su taller donde coincidi\u00f3 con Carmen. Ella lo describe como un muchacho rubio, guapo, muy pulcro. La infelicidad marc\u00f3 la infancia y juventud de este editor y quiz\u00e1 ayud\u00f3 a crear su desigual car\u00e1cter. Aunque los dos se quer\u00edan m\u00e1s de lo que parec\u00eda, result\u00f3 una vida conyugal triste por estar llena de dificultades econ\u00f3micas y porque a \u00e9l ni le gustaba recibir visitas ni soportaba que su mujer no estuviera en casa a la hora de cenar. Tuvieron cuatro hijos, pero sufrieron la inmensa p\u00e9rdida de dos: Ricardo muere a los cuatro a\u00f1os y Carmen a los dieciocho meses. Antes que ellos, hab\u00eda nacido Julio quien se llevar\u00eda catorce a\u00f1os con el \u00faltimo, P\u00edo. Este la convertir\u00e1 en abuela de Carmen y P\u00edo Caro Jaureguialzo.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os que median entre 1902 y 1936, toda la familia convive en el mismo edificio: la casa de la calle Mendiz\u00e1bal de Madrid, un referente en la familia y donde perder\u00e1n casi todas las pertenencias familiares al ser destruida durante la contienda. En la planta baja a un lado estaba la vivienda de la familia de Carmen y Rafael y al otro, este ten\u00eda su negocio: <a href=\"https:\/\/caroraggioeditor.com\/historia\/\" rel=\"external nofollow\">la editorial Caro Raggio<\/a>. En la planta principal, la casa de Ricardo y Carmen, en la que los domingos se form\u00f3 una tertulia de escritores y artistas, a los que Ricardo, en 1925, les propuso montar un teatro amateur: \u201cEl Mirlo Blanco\u201d. En este proyecto art\u00edstico particip\u00f3 toda la familia escribiendo obras, actuando, montando luces\u2026 Y arriba se acomodaron la madre y P\u00edo.<\/p>\n<p>Una vez dibujados los componentes de esta familia, sabiendo c\u00f3mo eran, podemos adentrarnos en el tipo de relaciones que tuvieron. Se puede afirmar que madre e hija, compartieron el nombre, pero nada m\u00e1s. Para la hija fue su antagonista, puesto que le impon\u00eda el mundo de las mujeres y ella se identificaba con el de los hombres. La madre era una mujer tradicional, interesada por las cosas de la casa. La hija odiaba la cocina y todo lo relacionado con ella, consideraba que era un trabajo ingente e ingrato que nadie agradec\u00eda. Adem\u00e1s, aunque fue una buena madre, hac\u00eda distinciones: trat\u00f3 a su hija con menos cari\u00f1o, porque para ella los hombres eran siempre m\u00e1s que las mujeres. Carmen Baroja, al sufrimiento por la p\u00e9rdida de sus dos hijos, le sum\u00f3 la indiferencia que sobre todo le mostr\u00f3 su madre. Esta injusticia que padeci\u00f3 en casa le impuls\u00f3 a manifestar su forma de pensar: <em>Yo era francamente feminista, ve\u00eda la poca diferencia que hab\u00eda entre los dos sexos. Yo cre\u00eda que si las mujeres, empezando por m\u00ed, no \u00e9ramos m\u00e1s inteligentes era por nuestra falta de preparaci\u00f3n, de conocimientos. Encontraba a muchos hombres tan est\u00fapidos o m\u00e1s que las mujeres y que sin embargo gozaban de un sinf\u00edn de prerrogativas.<\/em> En cambio, para su padre, su hija era la favorita. Ofrec\u00edan conciertos en casa, y se preocup\u00f3 de que recibiera clases particulares.<\/p>\n<p>Los hermanos discut\u00edan, pero no re\u00f1\u00edan. Iban juntos al teatro, a la \u00f3pera, a los conciertos. En la juventud y m\u00e1s en la ni\u00f1ez, la relaci\u00f3n fue cordial y de uni\u00f3n, pero las cosas empezaron a cambiar cuando Ricardo para su boda necesit\u00f3 dinero y tuvo que vender la panader\u00eda de su abuela. P\u00edo no le perdon\u00f3 la venta, ni le gustaron la boda ni la novia.<\/p>\n<p>Carmen para ellos fue su <em>arreba maitia<\/em> (hermana querida). Pero era distinta, iba por libre. Era la m\u00e1s equilibrada, y muy independiente en sus juicios. Discut\u00edan y ella no daba su brazo a torcer; reconoc\u00edan el valor de sus argumentos y a veces les rega\u00f1aba o les dec\u00eda cosas que a nadie hubieran tolerado. Defend\u00eda a Gald\u00f3s o a Valle-Incl\u00e1n de las cr\u00edticas de P\u00edo. Y a Ricardo le critic\u00f3 su intromisi\u00f3n en la pol\u00edtica, alentado por su mujer. Aunque les sermoneaba a los hermanos, tach\u00e1ndoles de arbitrarios y apasionados, por encima de todo ellos la ten\u00edan por una persona querida y respetada.<\/p>\n<p>Tras convivir durante sesenta a\u00f1os, ella se reafirma en el ego\u00edsmo de los dos: <em>Mis hermanos nunca se han ocupado m\u00e1s que de ellos mismos.<\/em> Habla de ro\u00f1oser\u00eda, sobre todo de Ricardo, <em>porque no han sido conscientes de todo lo que se les ha dado<\/em>. Achaca a su familia el no haberse ocupado de sus aficiones y la indiferencia que le mostraron cuando las abandon\u00f3.<\/p>\n<p>Tal y como hemos visto, facetas como la lectura y la escritura caracterizaron a toda la familia. Para Carmen, la lectura se convirti\u00f3 en la mayor y casi \u00fanica diversi\u00f3n de su vida, adem\u00e1s de en algo primordial durante la guerra; la pas\u00f3 en Navarra, y gracias a la lectura de la \u201cliteratura enciclop\u00e9dica\u201d, como la llamaba, aprendi\u00f3 a labrar la tierra y a criar animales.<\/p>\n<p>En cuanto a la escritura: <em>yo, al escribir, naturalmente no pretendo enga\u00f1ar a nadie y menos a m\u00ed misma, pero, como soy mujer que cree tener bastante buena idea de su persona, podr\u00eda suceder que sin propon\u00e9rmelo me adjudique cualidades que no tengo, suavice defectos y me coloque en un plano m\u00e1s vistoso e interesante del que en realidad me corresponde<\/em>. Sinceridad y humildad se desprenden de estas palabras que caracterizan su obra. En 1917 comenz\u00f3 a publicar con seud\u00f3nimo: <a href=\"http:\/\/www.apintoresyescultores.es\/tag\/vera-de-alzate\/\" rel=\"external nofollow\">Vera de Alzate<\/a>, extra\u00eddo de la casa que en 1912 P\u00edo compr\u00f3, Itzea, situada en el barrio de Alzate del pueblo navarro de Vera. Colabor\u00f3 en prensa, desde 1941, con art\u00edculos muy documentados que han sido recopilados por su nieta, <a href=\"http:\/\/ipsoediciones.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Diario-Diario-de-Navarra-17_09_2019-50.pdf\" rel=\"external nofollow\">Carmen Caro Jaureguialzo<\/a>. Adem\u00e1s, escribi\u00f3 varios cuentos, una farsa estrenada en \u201cEl Mirlo Blanco\u201d, un libro sobre el encaje de nuestro pa\u00eds, otro sobre amuletos y talismanes, dos guiones de cine basados en novelas de P\u00edo y sus memorias.<\/p>\n<p><em>Muchas veces he sentido ganas de anotar los recuerdos; generalmente cuando me hallo en casa sola y sin tener trabajo, se me ocurre escribir. <\/em>Comienzan as\u00ed, y se refieren a los a\u00f1os posteriores a la guerra, \u00e9poca en la que se queda viuda. Las titula, <a href=\"http:\/\/fueronuntiempo.blogspot.com\/2018\/12\/carmen-baroja-nessi-recuerdos-de-una.html\" rel=\"external nofollow\"><em>Recuerdos de una mujer de la Generaci\u00f3n del 98<\/em><\/a>: <em>pienso que los gustos, las ideas y el car\u00e1cter todo m\u00edo lleva el sello de lo que yo supongo que era esta \u00e9poca, aun cuando yo no ten\u00eda m\u00e1s que trece a\u00f1os<\/em>. <em>P\u00edo ha dicho que esta generaci\u00f3n no ha existido jam\u00e1s, pero en m\u00ed coincide con el despertar de las aficiones a la lectura, a las cosas art\u00edsticas. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si Carmen tuvo necesidad de escribir sus recuerdos, P\u00edo redact\u00f3 sus memorias a rega\u00f1adientes, solo porque una revista se las pidi\u00f3. Julio nos dice que el escribir para \u00e9l no era una especie de delirio ni tampoco un trabajo de fot\u00f3grafo o de notario, sino una labor paciente, de pintor antiguo, que requer\u00eda una vida muy regular y ordenada. Durante cincuenta a\u00f1os escribi\u00f3, no copi\u00f3, m\u00e1s de cien vol\u00famenes: <em>no he partido nunca de la lectura de un libro para escribir otro, a diferencia de escritores ilustres, como Shakespeare, Lope de Vega y Goethe, que compon\u00edan sus obras leyendo otras anteriores de distintos autores imit\u00e1ndolas y modific\u00e1ndolas.<\/em><\/p>\n<p>Como gran lector que era afirm\u00f3 que<a href=\"http:\/\/elbarojiano.blogspot.com\/2008\/05\/la-generacion-de-1.html\" rel=\"external nofollow\"> la novela de su \u00e9poca le interesaba poco<\/a>, porque cre\u00eda que la novela la hace tanto un tipo de sociedad como el novelista y que la sociedad del siglo XIX en s\u00ed era m\u00e1s novelesca o novelable que la del XX: <em>Que hay una necesidad para el hombre actual de leerla, no cabe duda. Para unos es como un abrigo necesario para preservarse de las inclemencias de la vida; para otros, es una puerta abierta al mundo de lo irreal; para otros, es un calmante. <\/em>Hasta el final de su vida sigui\u00f3 fiel a su admiraci\u00f3n por Dickens y a su entusiasmo por Dostoyevski y por El Lazarillo.<\/p>\n<p>Su val\u00eda como escritor tambi\u00e9n es reconocida por su hermana, pero no deja de desconcertarle su actitud: <em>ha sido un hombre que no ha tenido m\u00e1s preocupaci\u00f3n en su vida que sus escritos y la manera de hacerlos. (\u2026) nunca vio ni le interes\u00f3 lo que hab\u00eda a su lado. Gran desacierto para un escritor (\u2026) creo que, en el caso de querer describir a unas gentes, personajes o a s\u00ed propio, hay que desentra\u00f1ar primero su verdadera manera de ser y de sentir. (\u2026) No sab\u00eda c\u00f3mo era su madre, ni su padre, ni sus hermanos, ni \u00e9l mismo.<\/em> Por esto Carmen no entiende el af\u00e1n de la gente por conocer personalmente a los escritores, puesto que para ella la mayor\u00eda de las veces, lo \u00fanico interesante son sus obras, las considera muy superiores a la persona. En este aspecto tambi\u00e9n tienen opiniones opuestas: a P\u00edo le gusta m\u00e1s o\u00edr hablar a un autor que leer su obra. As\u00ed como en el modo de vivir: P\u00edo fue fiel a una monoton\u00eda que Carmen no soportaba.<\/p>\n<p>Ella, al vivir entre artistas, conoce a la perfecci\u00f3n la poqu\u00edsima cordialidad que reina entre ellos, as\u00ed como la falta absoluta de amistad. El caso de P\u00edo y Azor\u00edn es rar\u00edsimo. Y m\u00e1s si a\u00f1adimos a Ramiro de Maeztu y a Camilo Jos\u00e9 Cela.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elcultural.com\/cela-escribe-de-baroja\" rel=\"external nofollow\">Cela sinti\u00f3 veneraci\u00f3n por Baroja<\/a>, hasta el punto de reconocerse como su disc\u00edpulo y de reclamar su reconocimiento internacional. Cuando le concedieron el Premio Nobel de Literatura, sinceramente dijo que se lo ceder\u00eda con gusto. Admiraba que Baroja no hubiera sido esclavo de su propia prosa, la gram\u00e1tica era para \u00e9l letra muerta en cualquier idioma. P\u00edo reivindicaba que el escritor tiene que saber \u00fanicamente el significado de las palabras en su idioma y en su tiempo.<\/p>\n<p>Por todo lo referido, compartimos las palabras de Julio: <em>P\u00edo no es un escritor que se lee m\u00e1s o menos, sino un mito.<\/em><em> Mi t\u00edo no necesita apolog\u00eda como no la necesita mi madre. <\/em>Y con los \u00faltimos versos del poema que Carmen escribi\u00f3 en 1945 titulado \u201c<a href=\"https:\/\/books.google.es\/books?id=M9Im4O-WI1AC&amp;pg=PT360&amp;lpg=PT360&amp;dq=al+referirse+a+una+lejana+historia+recordar%C3%A1n+por+siempre+a+tres+Barojas&amp;source=bl&amp;ots=3WFXD8WTok&amp;sig=ACfU3U3S7zHFIx_RMZ6sOzkfEZUNr-bzAA&amp;hl=eu&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjLs4Os-YTsAhV65-AKHbJpAzsQ6AEwAHoECAgQAQ#v=onepage&amp;q=al%20referirse%20a%20una%20lejana%20historia%20recordar%C3%A1n%20por%20siempre%20a%20tres%20Barojas&amp;f=false\" rel=\"external nofollow\">Tres Barojas<\/a>\u201d corroboramos que es Carmen quien agrupa a los tres hermanos como tres miembros de una misma familia que estuvieron a la misma altura:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 150px;\">De nuestras juventudes \u00a1tan lejanas!,<br \/>\nvividas en dulce y fraternal amor,<br \/>\nsolo quedan tres ruinas, ya pasadas,<br \/>\nque dejar\u00e1n la vida sin temor.<br \/>\nY mis dos hijos, en su fiel memoria,<br \/>\nde nuestro viejo tronco, verdes hojas,<br \/>\nal referirse a una lejana historia<br \/>\nrecordar\u00e1n por siempre a tres Barojas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque es P\u00edo Baroja el miembro m\u00e1s conocido, los Baroja formaron una dinast\u00eda de intelectuales que sobresalieron en diferentes disciplinas. 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