{"id":365,"date":"2021-10-26T11:51:24","date_gmt":"2021-10-26T09:51:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=365"},"modified":"2021-10-26T11:51:24","modified_gmt":"2021-10-26T09:51:24","slug":"proust-la-esencia-de-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2021\/10\/26\/proust-la-esencia-de-la-lectura\/","title":{"rendered":"Proust. La esencia de la lectura"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Mira, mira,<br \/>\n<\/em><em>perfumados de tr\u00e9bol y artemisa,<br \/>\n<\/em><em>ci\u00f1endo sus vivos arroyos estrechos<br \/>\n<\/em><em>los pa\u00edses del Aisne y del Oise.<\/em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Este fragmento guarda la esencia del acto de leer. Con cada texto, con cada obra, el artista parece querer decirnos: \u201cmira, mira, esto es lo que te muestro, pero detr\u00e1s hay mucho m\u00e1s; \u00a1aprende a ver!\u201d. Y aparece el punto final y se acaba la obra, y entonces nos damos cuenta de que estamos solos ante el umbral de algo, de una reci\u00e9n descubierta e incompleta \u201cvida espiritual\u201d, la del lector.<\/p>\n<p>Pertenece a <a href=\"https:\/\/www.actualidadliteratura.com\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/marcel-proust-sobre-la-lectura.pdf\" rel=\"external nofollow\"><em>Sobre la lectura<\/em><\/a>, un breve ensayo de <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/p\/proust.htm\" rel=\"external nofollow\">Proust<\/a> con el que este prologa el libro que compila una serie de conferencias del esteta y cr\u00edtico social ingl\u00e9s <a href=\"https:\/\/webs.ucm.es\/info\/especulo\/numero25\/ruskin.html\" rel=\"external nofollow\">John Ruskin<\/a>. Ya desde la primera p\u00e1gina, asistimos a una detallada descripci\u00f3n del proceso de lectura presentado con los mismos procedimientos y artificios que caracterizan la producci\u00f3n novel\u00edstica de Proust: el juego con el tiempo, la minuciosidad descriptiva, los saltos temporales\u2026<\/p>\n<p>En un momento en que la literatura es ligera en cuanto al estilo y simplista en cuanto a la plasmaci\u00f3n de las ideas, la escritura de Proust\u2014muy diferente a la de hoy en d\u00eda, por eso no est\u00e1 de moda\u2014 nos sacude la pereza, desafi\u00e1ndonos a no perder el hilo de sus frases eternas mientras nos activa la inteligencia. As\u00ed, mediante p\u00e1rrafos llenos de oraciones subordinadas que parecen multiplicarse en otras que van abriendo un abanico de ideas infinitas, este escritor franc\u00e9s \u2014uno de los grandes de finales del XIX y principios del XX\u2014 m\u00e1s que defender la lectura, analiza su funci\u00f3n y el alcance de esta en la formaci\u00f3n del creador y del lector en general.<\/p>\n<p>Comienza el ensayo con una encantadora escena. El protagonista, totalmente concentrado en la lectura de un pasaje fant\u00e1stico de una novela, busca un rinconcito, casi clandestino, para leer. Encuentra la soledad del comedor, lugar donde no sol\u00eda entrar nadie hasta la hora del almuerzo y en el que no ten\u00eda <em>m\u00e1s compa\u00f1eros, muy respetuosos con la lectura, que los platos pintados que colgaban de la pared, el calendario cuya hoja de la v\u00edspera hab\u00eda sido reci\u00e9n arrancada, el reloj de p\u00e9ndulo y el fuego, que hablan sin pedir que les respondamos y cuyas dulces frases vac\u00edas de sentido no acuden, como las palabras de los hombres, a sustituir un [sentido] distinto al de las que le\u00e9is.<\/em><\/p>\n<p>Un pasaje muy literario cuya esencia ha sido plasmada por otros autores como, por ejemplo, Italo Calvino en \u201c<a href=\"https:\/\/www.literatura.us\/idiomas\/ic_lector.html\" rel=\"external nofollow\">La aventura de un lector<\/a>\u201d; relato en el que sustituy\u00f3 el comedor por el mar y en el que supo plasmar con gracia y mucha iron\u00eda el incordio que supone que el mundo se al\u00ede para fastidiarte la lectura de un fant\u00e1stico libro que tengas entre manos. Sin tanto humor pero con un estilo envolvente, puntillista, caracter\u00edstico de los impresionistas y que desplegar\u00eda en su novela-catedral <em><a href=\"https:\/\/www.culturamas.es\/2020\/02\/04\/acerca-de-en-busca-del-tiempo-perdido-de-marcel-proust\/\" rel=\"external nofollow\">En busca del tiempo perdido<\/a>, <\/em>Proust nos llena la retina de detalles, con exactitud obsesiva a veces, que describen a la perfecci\u00f3n el lugar elegido para disfrutar de la lectura.<\/p>\n<p><strong>Primera idea<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfOs hab\u00e9is preguntado por qu\u00e9 cuando record\u00e1is tan bien las lecturas de vuestra infancia y adolescencia sois capaces de rememorar datos externos que os rodeaban y sobre los que la lectura hubiera debido impediros percibir algo? En opini\u00f3n de Proust \u2014y de aqu\u00ed extraemos la primera idea interesante\u2014 es porque esos d\u00edas que cre\u00edmos dejar sin vivir y que pasamos leyendo un libro son los que, quiz\u00e1s, hayamos vivido con m\u00e1s plenitud; todo eso que supuestamente nos pod\u00eda molestar grababa en nosotros un recuerdo dulce y casi m\u00e1s valioso que el recuerdo que nos deja, en el momento en el que pensamos en ello, lo que le\u00edamos entonces con tanto inter\u00e9s. Y esto nos lleva a la segunda idea interesante.<\/p>\n<p><strong>Segunda idea<\/strong><\/p>\n<p>La vida no puede entenderse en el mismo instante en que es vivida sino que es a trav\u00e9s del recuerdo, de la evocaci\u00f3n, el modo como logramos la correcta apreciaci\u00f3n de las cosas; reinterpretamos los hechos, aunque sea de forma subconsciente. Y aqu\u00ed entra en juego \u201c<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/04\/12\/ciencia\/1492013791_451324.html\" rel=\"external nofollow\">el efecto magdalena o efecto proustiano<\/a>\u201d, que parece en 1913, en la obra <a href=\"https:\/\/www.ateneovalencia.es\/por-el-camino-de-swann-de-marcel-proust\/\" rel=\"external nofollow\"><em>Por el camino de Swann<\/em><\/a>. El protagonista se dispone a degustar una magdalena reci\u00e9n horneada y, cuando decide ba\u00f1arla en el vaso de t\u00e9 caliente y se la lleva a la boca, las sensaciones percibidas le transportan a su m\u00e1s tierna infancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Y de pronto, abrumado por el triste d\u00eda que hab\u00eda pasado y por la perspectiva de otro d\u00eda tan melanc\u00f3lico por venir, me llev\u00e9 a los labios una cucharada de t\u00e9 en el que hab\u00eda echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, toc\u00f3 mi paladar, me estremec\u00ed, fija mi atenci\u00f3n en algo extraordinario que ocurr\u00eda en mi interior.<\/em><\/p>\n<p>El objetivo de esta t\u00e9cnica, si podemos llamarla as\u00ed, es instalarse en los mejores momentos de felicidad de la vida y revivirlos, o grab\u00e1rnoslos en nuestra conciencia mediante un esfuerzo de atenci\u00f3n. En el instante en que nuestros sentidos perciben una determinada sensaci\u00f3n, autom\u00e1ticamente realizamos asociaciones cerebrales que nos llevan a evocar de forma involuntaria un suceso pasado; un recuerdo que puede estar sepultado en lo m\u00e1s profundo de nuestras redes neuronales y que podr\u00edamos haber dado por olvidado hasta ese momento en que se produce la recuperaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p><strong>Tercera idea<\/strong><\/p>\n<p>Nos llega a partir de la concepci\u00f3n de la lectura que tiene <a href=\"https:\/\/www.ateneovalencia.es\/por-el-camino-de-swann-de-marcel-proust\/\" rel=\"external nofollow\">Ruskin<\/a>, autor al que Marcel Proust idolatraba y que fue fundamental en la configuraci\u00f3n de su personalidad literaria. Aparece resumida b\u00e1sicamente con <a href=\"https:\/\/citas.in\/frases\/1356457-rene-descartes-la-lectura-de-todos-los-buenos-libros-es-como-una\/\" rel=\"external nofollow\">las siguientes palabras de Descartes<\/a>: <em>La lectura de todos los buenos libros es como una conversaci\u00f3n con la gente m\u00e1s honesta de los siglos pasados que fueron sus autores. <\/em><\/p>\n<p>Semejante afirmaci\u00f3n incita a Proust a desarrollar una interesante contraofensiva. Si los autores de los libros son inmensamente m\u00e1s sabios que todas las personas que podamos conocer, \u00bfpara qu\u00e9 queremos amigos? Nos descubre que la diferencia entre un libro y un amigo no est\u00e1 en el grado de sabidur\u00eda de los contertulios sino en la forma en c\u00f3mo se da la comunicaci\u00f3n entre ellos. As\u00ed, explica que la lectura nos ofrece a cada uno de nosotros informaci\u00f3n de otro pensamiento \u2014el de la obra\u2014 pero lo recibimos en soledad, y de esta manera nadie interrumpe las reflexiones que van surgiendo paralelas a la lectura, las cuales s\u00ed quedar\u00edan aplacadas en una conversaci\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>En otras palabras: mientras nuestras neuronas trabajan descodificando las tramas librescas, nuestro intelecto no deja de trabajar, lo que enriquece el hecho lector.<\/p>\n<p><strong>Cuarta idea<\/strong><\/p>\n<p>P\u00e1gina tras p\u00e1gina nos vamos dejando interesar por la trama a la vez que se va reforzando esa comunicaci\u00f3n y las nuevas ideas o perspectivas nos invaden. Y cuando menos lo esperamos, de repente, llega el final de la obra, ese punto de inflexi\u00f3n que da inicio a nuestra \u201csabidur\u00eda\u201d, al desarrollo de esa vida espiritual a la que hac\u00edamos menci\u00f3n al inicio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>\u00bfPero c\u00f3mo? \u00bfAquel libro era solo eso? Aquellos seres a quienes hab\u00edamos dado m\u00e1s de nuestra atenci\u00f3n y de nuestra ternura m\u00e1s que a la gente de la vida sin atrevernos a\u00fan a reconocer hasta qu\u00e9 punto los am\u00e1bamos [\u2026]; aquella gente por la que hab\u00edamos jadeado y sollozado, nunca m\u00e1s la ver\u00edamos\u2026<\/em><\/p>\n<p>Con esta encantadora desilusi\u00f3n del <a href=\"https:\/\/www.culturajoven.es\/el-lector-como-protagonista\/\" rel=\"external nofollow\">lector-protagonista<\/a> ante el irremediable punto final de cualquier obra, plasma Proust ese momento programado por el autor para incitar al lector a desear m\u00e1s. Esos deseos se despiertan si, y solo si, el autor en ese esfuerzo \u00faltimo remata su obra art\u00edstica mostrando la suprema belleza de la obra. Algo parecido sucede con los cuadros de los pintores. Querr\u00edamos formar parte de esos maravillosos parajes de Monet y vivir en ellos hasta el punto de mimetizarnos y sentir la brisa y oler las fragancias del romero y la lavanda. <em>Sin la lectura, sin esa incitadora no habr\u00edamos conseguido las llaves m\u00e1gicas que nos abran la puerta de las moradas donde no habr\u00edamos sabido penetrar.<\/em><\/p>\n<p><strong>El punto final<\/strong><\/p>\n<p>Dos cosas bien claras extraemos de las p\u00e1ginas de este delicioso mini ensayo de Proust: por un lado, su profundo amor al arte y por otro, la idea de que la lectura es un acto que contin\u00faa la labor del escritor una vez finalizada la obra; idea esta muy actual, no hay m\u00e1s que ver la numerosa cantidad de tertulias literarias que se organizan alrededor de las lecturas de libros.<\/p>\n<p>Pero, \u00a1cuidado!, no nos vaya a suceder como a <a href=\"https:\/\/www.abretelibro.com\/foro\/viewtopic.php?t=27681&amp;start=120\" rel=\"external nofollow\">Amedeo, el personaje de Calvino<\/a>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Su temor era no poder terminar la novela: el comienzo de una reuni\u00f3n de verano pod\u00eda significar el fin de sus tranquilas horas de soledad, un ritmo completamente diferente que se adue\u00f1aba de sus d\u00edas de vacaciones; y ya se sabe que, cuando uno est\u00e1 completamente enfrascado en la lectura de un libro, si tiene que interrumpirla para reanudarla al cabo de un tiempo, casi todo el gusto se pierde: se olvidan muchos detalles, uno no logra entrar como antes.<\/em><\/p>\n<p>Proust nos advierte de este peligro del ejercicio lector porque, si bien su pr\u00e1ctica nos adentra en ambientes y territorios desconocidos en donde nunca hubi\u00e9ramos penetrado por nosotros mismos, \u00bfqu\u00e9 pasa si nos obsesiona tanto su presencia en nuestra vida que llega a suplir a nuestro propio esp\u00edritu y a nuestra propia vida?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este breve ensayo, Proust nos lanza la idea de que la lectura es un acto que contin\u00faa la labor del escritor una vez finalizada la obra.<\/p>\n<p><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,11],"tags":[724,725,721,726,722,723],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/365"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=365"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":366,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/365\/revisions\/366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}