{"id":368,"date":"2021-11-26T12:08:37","date_gmt":"2021-11-26T11:08:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/?p=368"},"modified":"2021-11-26T12:08:37","modified_gmt":"2021-11-26T11:08:37","slug":"reflexiones-sobre-la-estructura-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/2021\/11\/26\/reflexiones-sobre-la-estructura-narrativa\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la estructura narrativa"},"content":{"rendered":"<p>La obra de arte musical est\u00e1 compuesta de sonidos y la obra de arte pict\u00f3rica, de colores. En ambos casos, la materia prima usada para producirla apela directamente a los sentidos y, en s\u00ed misma, nada significa. En cambio, los fonemas que constituyen la obra de arte literaria son palabras y frases que pertenecen al sistema de lenguaje com\u00fan y, por tanto, significan algo. Mientras que a la obra musical o pict\u00f3rica tenemos acceso directo, a la obra literaria no, a menos que conozcamos el idioma en que llega a nuestros ojos u o\u00eddos y podamos entender el significado de las palabras y de las frases que la componen.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ffayala.es\/vida-y-obra\/vida\/\" rel=\"external nofollow\">Francisco Ayala<\/a> (1906-2009) inicia as\u00ed sus <em>Reflexiones sobre la estructura literaria<\/em> (Tusquets, 1970), libro escrito con el aval de su experiencia como lector, escritor y profesor de materias literarias en su <a href=\"https:\/\/www.todoslosnombres.org\/sites\/default\/files\/Francisco%20Ayala%20-%20(Granada)_1.pdf\" rel=\"external nofollow\">largo exilio americano<\/a> (1939-1976). Y como se\u00f1ala el <a href=\"https:\/\/serescritor.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/498.-Reflexiones-sobre-la-estrutura-narrativa.pdf\" rel=\"external nofollow\">profesor Chicharro<\/a> \u2014en un brillante art\u00edculo publicado al calor del centenario del nacimiento de su paisano granadino\u2014, con el fin de suministrar medios para la comprensi\u00f3n de la l\u00f3gica interna de la obra literaria y explicar en qu\u00e9 consiste su proceso creativo.<\/p>\n<p><strong>El fondo y la forma<\/strong><\/p>\n<p>El argumento, la historia que se cuenta; la acci\u00f3n confinada en el reducto espacio-tiempo; las ideas, los sentimientos de los personajes; el ambiente representa el \u201cfondo\u201d de la obra. Frente a \u00e9l, est\u00e1 la \u201cforma\u201d: el l\u00e9xico, las frases, las im\u00e1genes, lo que se ha dado en llamar \u201cestilo narrativo\u201d. <a href=\"https:\/\/www.actualidadliteratura.com\/fondo-y-forma-en-literatura-lo-que-decimos-y-como-lo-decimos\/\" rel=\"external nofollow\">El fondo es lo que decimos; la forma es c\u00f3mo lo decimos<\/a>. Y si en el sentir popular, el fondo goza de prestigio y la forma es el \u201cpariente pobre\u201d, en el apartado literario las cosas est\u00e1n cuando menos equilibradas.<\/p>\n<p>Ambos son inseparables. La obra po\u00e9tica no puede prescindir de su argumento por muy tenue que sea. La prueba es que, con la misma historia, autores diferentes producen contenidos distintos; cada uno nos ofrece un \u00e1mbito imaginario cerrado, dentro del que somos invitados a penetrar e instalarnos. Pero para poder hacerlo, el autor ha de apoyarse en esos objetos externos que conforman la historia que se cuenta, ese mundo aparte de la ficci\u00f3n po\u00e9tica que configura el \u00e1mbito imaginario a imitaci\u00f3n de la naturaleza que como finalidad esencial tiene el arte.<\/p>\n<p>Esa esfera de lo imaginario se construye mediante una estructura verbal: \u201c<a href=\"https:\/\/escaramuza.com.uy\/nota\/mallarme-y-una-frase-capital-sobre-la-literatura\/362\" rel=\"external nofollow\">Los poemas se hacen con palabras y no con ideas<\/a>\u201d (Mallarm\u00e9). Ahora bien, si eso es as\u00ed, ser\u00e1n siempre palabras de alguien. Por eso, el sujeto que habla \u2500el poeta\u2500 pertenece plenamente a la estructura de la obra literaria; es \u00e9l quien sostiene con su verbo el mundo imaginario. Lo que nos lleva a la siguiente afirmaci\u00f3n: el poeta, por depurado que quiera ser, est\u00e1 siempre obligado a decir algo m\u00e1s all\u00e1 de su intenci\u00f3n est\u00e9tica, lo que implica cierta ambig\u00fcedad y, por tanto, una irremediable impureza.<\/p>\n<p>Ha habido intentos de desnudar el poema de cualquier ingrediente ajeno a ese prop\u00f3sito, pero casi siempre han fracasado. G\u00f3ngora fue el primero en ensayar una <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/aih\/pdf\/14\/aih_14_3_019.pdf\" rel=\"external nofollow\">poes\u00eda pura<\/a>, al reducir a lo nimio la apoyatura argumental de su obra y evitar as\u00ed la curiosidad del lector. Todo lo que pudiera distraerle del mero goce est\u00e9tico fue ocultado a su vista con asombrosa maestr\u00eda \u2014a base de forzados recursos de la sem\u00e1ntica, la sintaxis y la ret\u00f3rica\u2014, hasta hacer la f\u00e1bula casi indescifrable. El resultado es maravilloso, pero al mismo tiempo, insatisfactorio: tras el intenso placer de leerla, nos deja una vaga sospecha de trivialidad.<\/p>\n<p>Parece pues que el poeta no puede prescindir del significado que tienen las palabras. Entonces, si por poema se entiende una obra de ficci\u00f3n o imaginaria, en prosa o en verso, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre el poema y las otras manifestaciones verbales como la pieza oratoria, a las que no se puede negar ni artificio ret\u00f3rico ni potencial est\u00e9tico? La historia de la literatura est\u00e1 llena de obras que no son estrictamente poemas, como por ejemplo los discursos de Cicer\u00f3n, pero \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00eda a regatearles ese m\u00e9rito?<\/p>\n<p>Las fronteras entre el arte literario por excelencia \u2014la poes\u00eda\u2014 y los dem\u00e1s usos del idioma \u2014inclusive el que de \u00e9l hacemos en la vida cotidiana\u2014 son fluidas e indecisas. Sin darnos cuenta, en nuestra conversaci\u00f3n corriente, efectuamos una selecci\u00f3n de vocablos y disponemos las frases en cierto orden con vista a lograr un determinado efecto. As\u00ed, nuestro hablar presenta una estructura concreta dispuesta seg\u00fan una orientaci\u00f3n que bien podr\u00eda llamarse est\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>El contenido intelectual de la obra<\/strong><\/p>\n<p>Ya dijimos al principio que la literatura es impura y ambigua, ya que el material que utiliza para su construcci\u00f3n \u2500los signos\u2500 est\u00e1 fuera del \u00e1mbito est\u00e9tico. Cuando el razonamiento se utiliza como mero pretexto de la obra po\u00e9tica, esta evidencia su inferioridad como instrumento est\u00e9tico frente a la composici\u00f3n musical o pict\u00f3rica.<\/p>\n<p>M\u00e1s vale pues aceptar la impureza est\u00e9tica del arte literario y reconocer que ese elemento intelectual pertenece a su propia esencia; que reclama ser incluido en la esfera imaginaria, ya que \u00e9l no es indiferente a su logro art\u00edstico. Eso s\u00ed, siempre que no imponga su propio fuero \u2014a costa de destruir el poema, o al menos, de degradar su calidad\u2014 como ocurre con frecuencia en las llamadas obras de tesis o en aquellas poes\u00edas l\u00edricas en las que el sentimiento crudo pugna por prevalecer con violencia sobre la armon\u00eda de la estructura.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s. El contenido intelectual puede acrecer el valor de la obra literaria, a condici\u00f3n de que se haya integrado por completo dentro del \u00e1mbito imaginario. Esta transustanciaci\u00f3n est\u00e9tica explica que ideas ordinarias a primera vista, esquemas intelectuales de escaso vuelo e incluso menos que mediocres, hayan servido de base en alguna ocasi\u00f3n a obras de apreciable calidad literaria. Por el contrario, un pensamiento original puede ser formulado en un lenguaje art\u00edsticamente pobre que perjudica su interpretaci\u00f3n, sin privarlo de su validez objetiva.<\/p>\n<p><strong>La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica<\/strong><\/p>\n<p>Consideremos en cambio el caso de una obra literaria cuyo contenido sea filos\u00f3fico, es decir, un poema que, por su trascendencia intelectual, apunta hacia un vector ajeno al est\u00e9tico: el valor de la verdad. Su composici\u00f3n tendr\u00eda dos significados diferentes: el po\u00e9tico, inmanente a su estructura verbal; y el filos\u00f3fico, que se mantiene siempre vivo.<\/p>\n<p>El pensamiento de Plat\u00f3n consiente ser comunicado en soportes ajenos a las de su formulaci\u00f3n original, sin desvirtuarse. Pero si esas formas expresivas var\u00edan con el paso del tiempo \u2500la evoluci\u00f3n del lenguaje, por ejemplo\u2500, la obra po\u00e9tica se habr\u00e1 esfumado; sin embargo, el pensamiento mantendr\u00e1 su entera virtud si se traduce con fidelidad.<\/p>\n<p>Ayala cree que el espacio intelectual no estorba al efecto de la creaci\u00f3n po\u00e9tica, que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica es esencial al poema y que las palabras no nos seducen por su halago sensual, sino por el sentido profundo de lo que expresan; el contenido te\u00f3rico se ha transformado en sustancia po\u00e9tica. La poes\u00eda es, a su modo, un m\u00e9todo de conocimiento por v\u00eda intuitiva que, sin duda, posee mayor calado que el ofrecido por la v\u00eda racional de la filosof\u00eda y de la ciencia. Esto y no otra cosa es lo que implica el cl\u00e1sico \u201c<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1992\/08\/24\/opinion\/714607208_850215.html\" rel=\"external nofollow\">ense\u00f1ar deleitando<\/a>\u201d. La poes\u00eda nos hace vislumbrar aquello que quiz\u00e1 no pueda explicarse. El toque del arte es hacer posible esa intuici\u00f3n, una haza\u00f1a de veras prodigiosa.<\/p>\n<p>Si el pensamiento, una vez comprendido, resulta inequ\u00edvoco, el producto percibido no ser\u00e1 id\u00e9ntico en cada lector. M\u00e1s a\u00fan, ni siquiera responder\u00e1 a la intenci\u00f3n originaria del propio autor, quien al escribirlo habr\u00e1 tenido que plegarse a las exigencias de la forma art\u00edstica que ha elegido para su conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que el poema existe solo como instancia mediadora entre una conciencia individual \u2500la del autor\u2500 que ha redactado el texto incorporando en \u00e9l su instinto personal y otras conciencias \u2500innumerables por principio\u2500 en quienes se provoca una serie de respuestas, en muchos casos divergentes, que dan la impresi\u00f3n de esa insalvable ambig\u00fcedad que ya pusimos de relieve.<\/p>\n<p>La verdadera originalidad no est\u00e1 pues en los materiales de la experiencia, sino en el yo que habla, a quien en un sentido amplio podemos llamar narrador y que pertenece plenamente a la estructura de la obra literaria. Detr\u00e1s de ella queda siempre el creador, el poeta, el esp\u00edritu libre que \u2500con distintas intenciones, temple y humor, pero siempre con su acento personal \u00fanico y original<strong>\u2014<\/strong> nos narra su particular visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p><strong>Ficci\u00f3n y realidad<\/strong><\/p>\n<p>Esa operaci\u00f3n de qu\u00edmica po\u00e9tica, por cuya virtud el hombre que escribe un poema viene a transformarse en personaje ficticio incorporado como elemento esencial de su estructura, nos lleva a encarar de nuevo el problema de las relaciones entre <a href=\"https:\/\/sritamerengada.wordpress.com\/2013\/01\/26\/la-literatura-entre-ficcion-y-realidad\/\" rel=\"external nofollow\">ficci\u00f3n y realidad<\/a>. Podr\u00edamos citar muchas obras basadas en la noticia de un diario (<em>Madame Bovary<\/em>, de Flaubert, <em>Bodas de sangre <\/em>de Garc\u00eda Lorca y <a href=\"https:\/\/clubdeescritura.com\/obra\/11519012\/analisis-de-la-obra-el-malentendido-autor-albert-camus\/\" rel=\"external nofollow\"><em>Le malendendu<\/em><\/a>, de Camus, por ejemplo). \u00bfAcaso la noticia representa la \u201crealidad cruda\u201d y el poema, la ficci\u00f3n adobada transformada por el talento de su autor? No. Ambas forman parte de un mismo g\u00e9nero literario, quiz\u00e1 la segunda con mayor rango que la primera.<\/p>\n<p>La noticia period\u00edstica, como el cuento popular jocoso o serio, lejos de ser un mero trasunto de la realidad, presenta una estructura narrativa firme y peculiar. Y dentro de ella, el suceso exhibe una fisonom\u00eda singular \u2500como apunta Barthes en su ensayo <a href=\"https:\/\/victorianpersistence.files.wordpress.com\/2012\/03\/barthes-structure-du-fait-divers1.pdf\" rel=\"external nofollow\"><em>Estructura del suceso<\/em><\/a>\u2500 que, si no viene a aclarar el misterio entrevisto, procura ahondar en \u00e9l y lo explora en dimensi\u00f3n de profundidad, adorn\u00e1ndolo con una aportaci\u00f3n estil\u00edstica propia, de car\u00e1cter muy diferente.<\/p>\n<p>Si ciertas an\u00e9cdotas, o cuentos u otras estructuras narrativas de tipo an\u00e1logo \u2500como los \u201ceternos chistes\u201d\u2500 apelan con tanta energ\u00eda a la imaginaci\u00f3n de la gente, adquiriendo perennidad tal, es porque su contenido apunta de alg\u00fan modo hacia nexos de fascinante atracci\u00f3n para el esp\u00edritu humano, y deben remitirse al campo de lo m\u00edtico, donde radica la creaci\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Y hasta aqu\u00ed nuestra aportaci\u00f3n a la obra de Ayala, que es un ensayo algo peculiar, quiz\u00e1 un poco desorganizado, en cuyo t\u00edtulo utiliza la palabra \u201creflexiones\u201d en lugar de \u201cteor\u00eda\u201d. Y esto se debe a que plantea los diferentes problemas que integran el fen\u00f3meno de la narraci\u00f3n literaria y trata de encontrar la respuesta a cada uno de ellos mediante cavilaciones propias o con preguntas que lanza al lector para excitar su curiosidad y empujarle a discurrir.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este libro, Francisco Ayala suministra medios para la comprensi\u00f3n de la l\u00f3gica interna de la obra literaria y explica en qu\u00e9 consiste su proceso creativo.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,10,11],"tags":[728,727,731,730,732,729],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=368"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":369,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368\/revisions\/369"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ser-escritor\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}