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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Luz de Luna: el híbrido de comedia-drama que lanzó a la fama a Bruce Willis

Luz de Luna fue una serie que a mediados de los ochenta desarrolló un nuevo concepto televisivo: el ‘dramedy’. Una mezcla a partes iguales de comedía y drama aderezado con unas gotas de romance. Su trabajo al frente de una peculiar agencia de detectives se mezclaba con una gran tensión sexual entre ambos protagonistas, dando como resultado una serie muy elegante y sofisticada que marcó una época y abrió nuevos caminos para la narrativa televisiva.

Moonlighting, su titulo original, fue una de las primeras series de lujo de la historia televisiva y por ello se merece un análisis pormenorizado en un blog de series para gourmets televisivos.

 

Ficha: Luz de Luna (Moonlighting)  67 episodios.   Mar 1985-May 1989. ABC (USA), la 1 (E)

Sinopsis: Una ex top-model, Maddie Hayes descubre que sus asesores fiscales la han desplumado y la han dejado sin apenas fondos ni propiedades, excepto una modesta agencia de detectives llamada Blue Moon dirigida por un excéntrico detective David Addison, por lo que decide  hacerse cargo de la agencia de detectives ante la frontal oposición del responsable de la agencia.

El inicio: En el año 1984 el  productor Glenn Gordon Caron, que había creado la exitosa ‘Remington Steele’, vehículo de lanzamiento de Pierce Brosnan, fue encargado por la cadena ABC para crear una serie de detectives de gama alta, con una gran estrella al frente de ella.

Caron, después de dar muchas vueltas, dio con el concepto de la modelo arruinada y forzada a trabajar como detective, y basándose en las comedias clásicas de enredo de Howard Hawks creó un símil televisivo con equívocos constantes y tensión sexual entre ambos protagonistas con diálogos ultrarrápidos y punzantes.

Para la elección de los protagonistas, Caron siempre tuvo en mente a Cybill Shepherd para interpretar a la modelo sofisticada, pero en cambio tuvo que realizar muchas audiciones para encontrar al detective ideal, que recayó en un desconocido Bruce Willis. La cadena ABC se opuso, porque buscaba algún actor con más renombre, pero su actuación y el éxito inicial de la serie les convenció de la elección. Como muestra de la sofisticación de la serie, nada mejor que la sintonía cantada por Al Jarreau:

La trama: A partir de la premisa inicial, una vez establecido el marco de colaboración entre la propietaria y el director de la agencia de detectives, la dinámica de la serie consistía en resolver un caso en cada episodio.

Los casos no eran los habituales y tenían siempre elementos originales e incluso algo esperpénticos, que los dos protagonistas debían resolver aportando sus conocimientos e intuiciones complementarias, pero siempre salpicado por numerosas escenas de guerra de sexos entre ambos. En estas escenas se atacaban y lanzaban puyas constantemente, en unos diálogos centelleantes, donde parecían dos pistoleros disparándose palabras. En este vídeo lo pueden observar con una típica conversación en el vehículo, donde se desarrollaban la mayor parte de estas escenas, que eran la salsa de la serie.

Los capítulos eran autoconclusivos y muchos de ellos tenían un final espectacular con persecuciones y capturas del malhechor de turno, en clave de comedia.

Los elementos cómicos y dramáticos se iban combinando con gran maestría, además de introducir constantes guiños al espectador cuando los actores se dirigen directamente a la cámara para explicar interioridades de la serie. Era una especie de serie dentro de la serie, lo que reforzaba sus elementos cómicos.

A medida que avanzaban los capítulos la tensión sexual entre ambos protagonistas iba in crescendo, hasta llegar a un punto donde los guionistas decidieron resolverla de una vez por todas, evolucionando la serie hacia una comedia romántica y creando lo que en el sector se ha denominado ‘La Maldición de Luz de Luna’. Esta maldición consiste en que  una serie se hunde o pierde seguidores al emparejar a los dos protagonistas, después de varias temporadas de equívocos y tensión sexual entre ellos, como una clara señal del declive de la misma. Recientemente tenemos ejemplos que van por ese camino, como Castle o Bones, aunque no de forma tan acusada.

A pesar de todo, la serie seguía manteniendo un nivel elevado con algunos episodios especiales que eran verdaderas películas en miniatura, como  ‘Atomic Shakespeare’, una versión de la Fierecilla Domada ambientada en la Edad Media, o el episodio en blanco y negro Blue Moon, del que pueden ver un extracto en el siguiente vídeo:

La producción de la serie siempre fue un gravísimo problema, ya que su cuidada estética y gran cantidad de diálogos requería mas días de filmación de los habituales, lo que provocaba graves retrasos en finalizar los episodios. No podían filmar mas de 16 o 18 por temporada, cuando lo habitual eran 22 o 24.

Además, la relación entre los dos protagonistas en la vida real se fue deteriorando debido al éxito de Bruce Willis en ‘la Jungla de Cristal’, que le hizo subirle los humos de forma exponencial y enemistarse continuamente con Cybill Sheperd. Ella estaba además embarazada de gemelos, creando una gran tensión en el lugar de rodaje entre ellos, que lógicamente se traducía en mas retrasos.

Por ello, y para relajar las tensiones y conseguir producir mas episodios, a partir de la cuarta temporada empezaron a desarrollar mas tramas para los actores secundarios de la serie, en especial para la secretaria de la agencia y los otros detectives de la misma con el objetivo de salvar los muebles. Así, hubo diversos episodios en los que no aparecía ninguno de los dos protagonistas, hecho impensable al principio de la serie y que aceleró su declive.

Luz de Luna, en mi opinión, fue una serie excelente y de lo mejorcito que se ha visto en televisión. Su originalidad y calidad de producción perduran en nuestros días y es un ejemplo de la maravillosa televisión que se realizaba antes de la irrupción de las redes sociales, que magnifican cualquier nueva serie olvidando revisar clásicos como Luz de Luna.

La química entre los dos personajes era incuestionable y nos hacía estar pegados a la pantalla atentos a cualquier réplica y contrarréplica entre ellos, a una velocidad sólo vista en ‘las Chicas Gilmore’. Sus declaraciones a cámara, fuera del contexto de la serie, eran elementos brillantes que acentuaban la originalidad y el buen hacer de los guionistas en una serie que en sus tres primeras temporadas se puede colocar en el escalafón mas alto del Olimpo televisivo.

A continuación les muestro una serie de tomas falsas, donde pueden apreciar su nivel de calidad:

Los actores: La protagonista que siempre tuvo en mente Glenn Gordon Caron fue Cybill Shepherd, actriz nacida en Memphis en 1950, y que fue una famosa modelo en su juventud y que empezó una fulgurante carrera cinematográfica con películas como ‘La Ultima Película’, ‘Los rompecorazones’ o ‘Taxi driver’. A partir de aquí su carrera sufrió un parón para dar a luz a su primer hijo, de la que volvió para pasarse a hacer papeles en la televisión hasta llegar a Maddie Hayes.

 

Shepherd está majestuosa en un papel hecho a su medida, aportando  belleza, clase y glamour a un personaje que tiene que volver a rehacer su vida, pero sin perder ni un ápice de su sofisticación anterior, y sobre todo llegando al público con su interpretación de la modelo arruinada convertida en detective.

Shepherd, ha tenido una sólida carrera posterior con su propia serie ‘Cybill’, un relativo éxito durante cuatro años y multitud de apariciones en muchas series, aunque a diferencia de su compañero siempre será recordada principalmente por esta serie.

Bruce Willis, en cambio, era un completo desconocido antes de aparecer en Luz de Luna. Su único papel hasta ese momento fue una breve aparición en un capítulo de ‘Corrupción en Miami’, hasta que Caron apostó todo con él para darle el papel protagonista de Luz de Luna.

 

Durante el rodaje de Luz de Luna fue elegido para encarnar a John McClane, el protagonista de ‘La Jungla de Cristal’, que lo propulsó al megaestrellato cinematográfico, donde ha encarnado al mismo personaje en toda la saga además de grandes éxitos de taquilla, como ‘Doce Monos’, ‘Pulp Fiction’, ‘Armaggedon’ y un sinfín de películas que lo han convertido en uno de los actores mas famosos de Hollywood.

Su vida privada también fue muy publicitada, en especial su boda con Demi Moore, que aprovechando su relación apareció como estrella invitada en la serie, como atestigua el siguiente vídeo:

A un nivel mucho más inferior teníamos a la secretaria de la firma de detectives, Agnes Dipesto, que por un tema cacofónico en nuestro país se le cambió el nombre por Agnes Topisto, que interpretaba Allyce Beasley.

Su papel de secretaria soñadora y romántica era muy reducido y al principio de la serie era responder al teléfono con frases ocurrentes a los posibles clientes publicitando la agencia. Con el paso de los años y los problemas de la serie, su papel fue ganando en importancia, más de lo que debía.

 

 

Beasley cumplía en un papel muy esquemático y con pocos matices, y su carrera posterior ha sido prácticamente invisible.

En el transcurso de la tercera temporada los guionistas introdujeron a otro detective, Herb Viola, para expandir un poco las tramas y para darle un objetivo amoroso a la secretaria de la agencia. El actor Curtis Armstrong, un veterano de diversas comedias juveniles, fue el encargado de darle vida al papel, y la verdad es que lo hizo más que correctamente.

Armstrong es un buen actor e hizo una buena composición del socarrón y atribulado detective Viola, aunque el sucedáneo de su relación con Agnes no le llegaba ni a la suela del zapato de la relación de los dos protagonistas principales. Armstrong ha seguido trabajando en multitud de papeles y seguro que su cara les suena…

Por último, una mención a los extras de la agencia, que jugaban un papel importante en la parte humorística de las tramas. Aunque no decían ninguna palabra, siempre estaban pululando por allí como si fueran parte del mobiliario, pero de forma mucho mas activa que en muchas otras series.

 

El final: La boyante carrera cinematográfica de Bruce Willis y la reciente maternidad de gemelos de Cybill Shepherd, unido a su creciente enemistad personal, hizo que ambos actores tuvieran ganas de irse de la serie para proseguir con nuevos proyectos personales y profesionales.

Glenn Caron se marchó al final de la tercera temporada, harto del divismo de ambas estrellas, y sus sucesores no pudieron remontar el vuelo, lo que hizo decidir a la cadena al inicio de la quinta temporada finalizar la serie con trece episodios, y así dejar volar a sus descontentos protagonistas.

El episodio final fue un mas que digno colofón de la serie, en uno de esos capítulos donde la ficción se mezcla con la realidad. Un ejecutivo de la ABC se personaba en el rodaje para anunciarles la cancelación y los operarios empezaban a retirar todos los decorados ante la mirada estupefacta de los actores, que se resistían a creerlo. La serie finaliza con una selección de los mejores momentos de la serie, que a mi me dejó mas que satisfecho, y siempre lo he considerado uno de los más correctos de la televisión, como pueden comprobar en el último vídeo del artículo:

Epílogo: Luz de Luna, una de esas series míticas de la historia de la televisión con su mezcla de comedía y drama, y con una pareja protagonista de las que han marcado época, además de servir de trampolín de lanzamiento a la carrera meteórica de Bruce Willis, de la que hoy hemos tenido el inmenso placer de recordarles en un autentico plato para gourmets televisivos.

Si se acuerdan de la serie y les gustó, esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestras cuentas de twitter (@lmejino) (@jefoce). Hasta la próxima.

Lorenzo Mejino