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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Zamudio, perdidos en la noche( Chile). La reconstrucción de un brutal crimen homófobo.

El panorama audiovisual chileno ha experimentado una mejora impresionante los últimos años, con una fiereza impresionante para tratar temas escabrosos y muy incómodos para la sociedad, con ejemplos como “Prófugos”, “Ecos del Desierto” y “Los Archivos del Cardenal”, de los que ya les hemos hablado en nuestro rincón remoto del lunes, y que nos consta que muchos de ustedes han seguido nuestras recomendaciones.

Hoy les vamos a hablar de la última joya chilena, “Zamudio, perdidos en la noche”, que siguiendo los pasos valientes de estos precedentes, se adentra en la reconstrucción de los hechos reales del asesinato en 2012 de un adolescente homosexual en un parque de la capital chilena a manos de un grupo de neonazis,  un suceso que conmocionó a la sociedad andina y que dio pie a un libro escrito por Rodrigo Fluxá que ha sido la base de esta miniserie.

Un retrato brutal y descarnado de cinco adolescentes que vemos como sus vidas confluyen en un momento que va cambiar su futuro para siempre, es el epicentro de esta excelente miniserie que vamos a analizar en este articulo y que les podemos adelantar que no deja en absoluto indiferente a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad ante los hechos que narra.

Ficha: Zamudio, Perdidos en la noche 4 ep 50 min .   Mar 2015- Abril 2015. Idioma: Castellano. Cadena: TVN

La trama :
Daniel Zamudio es un joven cuya máxima aspiración es vivir la vida al máximo, sin esconderse de su condición homosexual y que sueña con convertirse en una estrella televisiva, mientras va de relación en relación con hombres mayores y adinerados, que le pagan sus caprichos a cambio de seguir ocultos en el armario.

Su asesinato a manos de cuatro adolescentes de estética neonazi, es el punto de partida de la miniserie, que nos lleva de la mano de la investigación del fiscal a descubrir el mundo personal de cada uno de los cinco adolescentes implicados, como si fueran cinco caminos que confluyen en una rotonda de la que no  van a salir indemnes.

La trama avanza mediante el recurso de los interrogatorios del fiscal a los cuatro imputados, para conocer su pasado y sus circunstancias personales, contrastando sus respuestas al fiscal, con flashbacks reales de su historia, como pueden ver en el trailer de la serie.

La mayor virtud de la serie es su exposición quirúrgica de los hechos, evitando caer en maniqueísmos y separaciones entre buenos y malos que simplificarían mucho la historia, tomando el camino mas difícil de entrar en el terreno del matiz en los cinco personajes, con sus virtudes y defectos que afloran en esa etapa tan difícil como es la adolescencia.

En el caso de la victima, el pobre Daniel no es presentado como un santo ni mucho menos, y su deslizamiento por la espiral de la vida debido a sus propios errores e inmadurez, da unas claves interesantes para conocer porque se encontraba en el peor lugar posible en el momento equivocado.

Por el lado de los atacantes sorprende poderosamente la debilidad ideológica de los chavales convirtiéndose en neonazis mas por seguir al macho alfa del grupo y por razones estéticas, que por un convencimiento en la causa a la que dicen defender. Esa necesidad de pertenecer a un grupo, en chavales aparentemente sin problemas, que son imitadores de Michael Jackson o brillantes estudiantes, muestra el sinsentido que tiene el borreguismo y la influencia de personas dominantes en esas etapas formativas de la vida.

La historias de los cinco personajes se encuentran en el momento culminante de la serie,  la reconstrucción  de la agresión, mostrada con una crudeza y salvajismo, pocas veces vista en televisión, acentuada por la sensación de gratuidad de la misma, una vez conocidas las circunstancias personales de los chavales.

La sensación de impotencia que crea en el espectador, que es testigo de una salvajada sin sentido y completamente evitable es el mayor activo que podemos tener en una puesta en escena impecable y que nos va a hacer recapacitar y mucho sobre algunos aspectos de la condición humana y de la homofobia de muchas personas en particular.

Si a eso le añadimos el hecho de estar basada en los hechos reales de la muerte de Daniel Zamudio, ( en la foto inferior con el actor Nicolás Rojas, que lo representa en la miniserie) la sensación de desasosiego va a ir en aumento a medida que conocemos a los implicados y el choque de trenes al que se van a ver abocados.

La serie me ha encantado por tratar de cara y sin tapujos, temas tan presentes en la actualidad como la influenciabilidad de los jóvenes y la homofobia latente en la sociedad, con el principal problema, de la gran dificultad para comprender los diálogos ininteligibles de los chavales entre ellos, trufados de onomatopeyas, tacos, manierismos y expresiones muy locales, nada habituales para los espectadores de estos lares debido a  no estar muy avezados en esa forma de hablar.

Otro punto a destacar en la atmósfera tan bien lograda de la miniserie, es su sugerente y envolvente banda sonora, creada por el grupo chileno Dënver, con su canción Noche Profunda, que suena en los títulos de crédito y en muchos momentos de la serie.

Epilogo:
Zamudio, es una serie mas que recomendable para conocer de primera mano una historia real y sobrecogedora, con la homofobia como eje central de la agresión, pero que va mucho mas allá al mostrarnos a unos jóvenes que como bien indica el subtitulo de la miniserie, deambulan y divagan por la vida, perdidos en la noche.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino