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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

El Ala Oeste de la Casa Blanca: Hacer historia política desde la ficción

Una semana dedicada a las series políticas no podía tener mejor colofón que analizar una de las mejores y mas influyentes series de la historia de la televisión, “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, un relato apasionado de la gestión de un presidente demócrata y de sus mas allegados colaboradores.

Su influencia en la televisión posterior, ha sido enorme, tanto desde el punto de vista visual, como narrativo y mucha gente se sigue refiriendo a ella en términos mas que elogiosos, siendo una constante en cualquier lista de mejores series de la historia de las que se realizan periódicamente a ambos lados del océano.

Desde los inicios del blog hace mas de tres años, es una serie que tenía pendiente para analizar, pero nunca encontraba el momento adecuado para darle la atención que se merece, por ello la semana de series políticas ha sido el marco ideal para saldar mi deuda personal con una serie verdaderamente excepcional y que espero que sea de su agrado.

Ficha: El Ala Oeste de la Casa Blanca( The West Wing) 156 episodios. Sep 1999-May 2006 NBC (USA) La 1 (E)

Sinopsis: La serie nos muestra el día a día del presidente demócrata Joshua Bartlett, un gran economista católico y de pensamiento liberal, que junto con su grupo de fieles colaboradores, deben hacer frente a la gestión tanto nacional como internacional del país mas influyente del planeta.

El inicio: John Wells se había convertido en uno de los productores de cabecera de la NBC, a donde llegó tras empezar en el medio en la gran joya que fue “China Beach” y pasar a ser la mente creativa tras el desarrollo del gran éxito que fue “Urgencias”, lo que le valió firmar un contrato para desarrollar seis series para la NBC con completa libertad.

Wells era un admirador de la obra de un guionista cinematográfico llamado Aaron Sorkin (Algunos hombres buenos, Malicia) y le persiguió hasta conseguir una reunión para proponerle trabajar en algún proyecto televisivo de su interés.

Sorkin no estaba demasiado por la labor de pasarse al campo televisivo, por lo que la noche anterior a la reunión, lo comentó durante una cena con unos amigos entre los que se encontraba otro gran guionista cinematográfico Akiva Goldsman ( El cliente, Batman y Robin), y su falta total de ideas ante el encuentro del día siguiente.

Durante la cena y al salir el tema en la conversación, Goldsman señalo a un póster de la película “The American President”, la última que había escrito Sorkin y le dijo que ahí tenía un gran material para una serie con el material sobrante que le había quedado de su investigación para la película.

Sorkin no lo vio muy claro, pero al día siguiente en la reunión con Wells y los ejecutivos de la NBC, decidió lanzarse al rio de cabeza y les propuso una idea sobre una serie centrada en los funcionarios mas cercanos al presidente.

La cadena NBC estuvo muy reticente debido a que asociaban Washington y política con tedio y aburrimiento, pero la insistencia de Wells para hacer valer su contrato de desarrollo de series, consiguió que Sorkin escribió el piloto. Una vez escrito los temores de la cadena junto con el escándalo Lewinsky que sucedió en esa época 1997-1998, hicieron que el proyecto se viera pospuesto sine die.

En ese periodo de hibernación, Sorkin desarrolló otra serie, una comedia centrada en un noticiario deportivo llamada “Sports Night”, que fue aclamada por la crítica desde el principio por su estilo novedoso y original e hizo crecer la fama de Sorkin como la espuma.

Con estos datos, un año mas tarde, la cadena NBC decidió dar luz verde a la serie con Sorkin ( centro ) como mente creativa y John Wells (derecha) en las tareas de producción, a los que se unió un director de la confianza de ambos Thomas Schlamme ( izquierda), para diseñar la parte visual de la serie

El estreno de la serie tuvo un enorme éxito entre la crítica y el público, disipando los temores de la cadena NBC que consideraba la serie demasiado partidista y que podía molestar a algunos grupos mas conservadores, lo que iba a repercutir en las audiencias, por esa máxima de intentar molestar o incomodar al menor número posible de espectadores en las series.

La constelación de grandes actores que reunieron para la serie era lo primero que saltaba a la vista viendo la cabecera, con la mas que adecuada sintonía creada para la serie por el gran W.G. Snuffy Walden

La trama: Sorkin diseñó la serie en sus inicios en torno a la figura principal de Sam Seaborn un funcionario de alto rango que trabaja en el ala oeste de la Casa Blanca (los aposentos presidenciales están en el ala este), Seaborn era el ayudante del Director de Comunicaciones y era un cargo lo suficientemente próximo a la presidencia para conocer lo que pasaba pero sin capacidad directa de asesorar o influir sobre el presidente.

La figura presidencial fue pensada inicialmente como alguien bastante etéreo que apenas aparecía en algunos capítulos, pero viendo la acogida de las escasas escenas que tuvo Martin Sheene, como el presidente Bartlett en el piloto, Sorkin, no tuvo ninguna duda en trasladar el foco hacia el presidente y darle mucha mas preponderancia que la que tenía prevista.

La presentación del circulo de colaboradores mas cercano al presidente finalizó mediante el recurso de introducir en el tercer capitulo, el personaje del asistente personal del presidente, un joven afroamericano llamado Charlie, que se queda con los ojos como platos al conocer por primera vez al máximo mandatario de los EUA, como muestra el vídeo


Charlie va conociendo a todos los personajes del entorno presidencial y de esta manera el espectador es llevado de la mano por los pasillos de la Casa Blanca y se familiariza con todos los personajes.

La estructura de la serie es bastante compleja ya que entremezclaba con toda fluidez arcos narrativos de varios episodios, de un capítulo o de solo una escena, que podían ser tanto historias personales de los funcionarios, como  la crisis diaria en cualquier lugar del planeta o temas de política doméstica.

Todo ello era escrito de forma casi exclusiva por Aaron Sorkin, enfrascado en la titánica tarea de hacer todos los guiones en solitario por su obsesión en controlar hasta el mas mínimo detalle y que le impedía delegar cualquier tarea relacionada con el guión final.

En el cambio en el tema visual, su socio Thomas Schlamme tenía total libertad para plasmar las imágenes, con la única condición de que no podía cambiar ni una letra del guión escrito por Sorkin sin su consentimiento. Viendo que  las enormes cantidades de dialogo que salían de la mente de Sorkin y que se desarrollaban alrededor de una mesa, tenían muy poco recorrido, Schlamme decidió perfeccionar la técnica del “walk and talk”, que hasta esta serie  se utilizaba en escasas ocasiones por la complejidad de la misma, y que se convirtió en la seña de identidad visual de la serie.

El “walk and talk”, consiste en rodar en una sola toma con una cámara “steady-cam” que va delante de los actores mientras se desplazan de un lado a otro del complejo presidencial, hablando de sus cosas mientras caminan, lo que permitía dar mucho dinamismo a largos diálogos, con esa sensación de movimiento continuo que teníamos al caminar con ellos, como pueden ver en el vídeo

Desde el principio de la serie Sorkin no huyó de ningún tema por complicado o delicado que pudiera ser, haciéndolo desde una perspectiva militante, mostrando ambos lados del problema para acabar tomando la decisión que fuera la mejor para el país, aunque en su interior el presidente o sus asesores no estuvieran de acuerdo.

Un tema recurrente era el racismo que Sorkin introdujo en la serie desde los primeros capítulos con la contratación del ayudante negro y la reacción que desencadenó en algunos sectores de la sociedad, con esta gran conversación con su jefe del estado mayor como ejemplo de enfocar el racismo.

Cada episodio solía tener un eje central que oscilaba entre las crisis internacionales con amenazas armadas de países enemigos o los problemas con los congresistas y senadores para aprobar o rechazar leyes o nombramientos en unas auténticas peleas de desgaste en las que sus colaboradores eran los que se batían el cobre para defender la agenda presidencial. Otro ejemplo de los temas candentes que trataron era el de la homosexualidad en el estamento militar con escenas como la siguiente:

La maestría de Sorkin se mostraba al combinar los temas políticos con el desarrollo de unos personajes magnéticos con multitud de matices y formas de encarar los problemas, pero capaces de dejar todo de lado para asesorar a su presidente para  tomar la mejor decisión posible.

Por ello cuando se introducía alguna escena mas relajada, la tensión disminuía y nos permitía profundizar mucho mas en facetas desconocidas del entorno presidencial, el mejor ejemplo es una de las escenas mas clásicas, cuando una desmelenada jefa de prensa del presidente, interpretada por la gran Allison Janney se ganó el Emmy casi vitalicio, por su interpretación de la canción de Ronnie Thomas “The Jackal”.

Cronológicamente, la serie se iniciaba a mitad del primer mandato presidencial, lo que lógicamente llevó a la serie al tema de la reelección que desarrolló en las temporadas tercera y cuarta, pero si sucedía algo excepcional, Sorkin no dudaba en parar las maquinas y dedicarle la atención que se merecía, como sucedió con los atentados terroristas del 11 de Septiembre de 2001.

Sorkin escribió y rodó en un tiempo récord, un episodio homenaje a las victimas centrado en la ficticia reacción de la administración Bartlett a esos ataques, para continuar posteriormente con los episodios previstos centrados en la campaña presidencial que llegó a su máximo apogeo con los debates presidenciales de los que tienen un ejemplo en el siguiente vídeo


El frenético ritmo de trabajo de escribir casi personalmente 22 episodios por temporada, acabó por quemar completamente a Aaron Sorkin, que al finalizar la 4T y con el tema de la reelección presidencial resuelto decidió abandonar la serie, completamente exhausto desde el punto de vista creativo y su socio Thomas Schlamme decidió aprovechar la puerta abierta para irse con él, dejando a John Wells como único responsable de la serie.

Wells se arremangó e intentó mantener el barco a flote, pero el cambio del estilo tan personal e intransferible de Sorkin al de un grupo de guionistas mucho mas heterogéneo derivó en un descenso  de calidad que sin llegar a ser alarmante no se acercaba ni de lejos a la excelencia de las cuatro primeras temporadas, lastrada ademas por centrarse en el primer año del segundo mandato y con temas de gestión presidencial mas áridos.

Por ello cuando Wells le tomó el pulso a la serie tras esa temporada de transición impuesta por las circunstancias, tomo la decisión de dar un salto adelante en el tiempo, y empezar a preparar la salida presidencial y su legado , compaginándola con el largo proceso electoral para encontrar a su sustituto.

En este terreno es donde Wells demostró su gran olfato, al buscar un candidato presidencial perteneciente a una minoría, teniendo como ejemplo en la realidad un prometedor joven senador por Illinois que empezaba a despuntar y que se llamaba Barack Obama, creando a un candidato latino Matt Santos, un congresista de Texas, muy inspirado en el actual presidente de los EUA.

La serie renació de sus cenizas por la savia nueva que le dieron los personajes de la nueva campaña electoral, que con mayor o menor fortuna consiguieron integrar a la vieja guardia presidencial en esas tramas, ademas de seguir en el día a día de los últimos meses del presidente Bartlett.

La cabecera de la séptima temporada es una muestra de los cambios en el reparto.

No voy a aseverar nada que no se esperaban, si les digo que “El ala oeste de la Casa Blanca”, ha sido una de las series con las que mas he disfrutado en mi larga vida visionando series de televisión y que tenía como mejor serie política de la historia, hasta la llegada de la danesa Borgen que me cautivó a un nivel similar.

El ritmo frenético, los diálogos punzantes e inteligentes y su planteamiento de temas candentes y actuales de forma valiente y huyendo de fáciles componendas, la hacían una serie verdaderamente adictiva y que fue el mejor ejemplo de que es posible hacer una serie comprometida y entretenida al mismo tiempo, sobre un colectivo de chupatintas de la Casa Blanca , que a priori no presentaban mayor interés.

El único aspecto que me chirriaba en algunos instantes era la excesiva deificación del presidente, presentándolo como un ser infalible la mayoría de las veces y por encima del bien y del mal, lo que no dejaba de ser una contradicción con el pretendido realismo de la serie, pero globalmente los aciertos apabullaban a esos ligeros desajustes en especial en las cuatro primeras temporadas.

Es una serie absolutamente recomendable y de las escasas que es imprescindible visionar por poca curiosidad que se tenga en el mundo televisivo. Es una de las mejores muestras de la gran televisión que se ha hecho en las televisiones generalistas durante toda la historia y que no debe olvidarse en ningún momento, por mucha veneración actual que se tenga por las cadenas de cable de pago y los nuevos operadores de streaming que ni en sus series mas conocidas se han acercado a producir poco mas de la mitad de episodios de esta joya televisiva y eso yo por lo menos lo tengo muy en cuenta.

Para finalizar este apartado y destacar su importancia en el mundo televisivo, nada mejor que la frase que dijo el actor Bradley Whitford a sus compañeros durante el rodaje de la serie, “ Ser conscientes que en la primera linea de la necrológica de todos y cada uno de nosotros, saldrá nuestra participación en The West Wing”, la mejor sentencia para describir la historia televisiva.

Los actores:
Martin Sheen era el actor mas famoso del reparto por su participación en “Apocalypse Now” de Francis Ford Coppola, a la que siguieron muchos papeles relacionados con la Casa Blanca, incluyendo el del Jefe de Gabinete en la película “The American President” escrita por Aaron Sorkin, que pensó en él para un papel mas representativo que efectivo.

Al principio su papel de presidente era para pocos episodios, pero cuando Sorkin lo vio aparecer en su primera escena y el halo que emanaba ante todo su personal, cambió de parecer y renegoció su contrato para hacerlo fijo, pero para ello Sheen le puso solo dos condiciones que el presidente fuera católico y hubiera estudiado en la Universidad católica de Notre Dame, a lo que Sorkin aceptó y empezó a hacerlo  parte prinicipal de la trama.

Sheen estaba majestuoso como el presidente Bartlett y va a ser muy difícil que alguien consiga equipararse con su actuación, Su carrera tras la serie se ha centrado en papeles en películas independientes, incluyendo una de su hijo sobre el Camino de Santiago y ni ha intentado reeditar su éxito en esta serie.

El camino inverso tuvo Rob Lowe , que fue fichado como protagonista, recomendado por la cadena NBC, que buscaba tener algún personaje atractivo entre todos los veteranos del reparto. Lowe había conseguido bastante fama como ídolo juvenil de bastantes películas de los ochenta como componente del colectivo “Brat pack”, pero tras entrar en un importante bache en los noventa volvió al candelero como Sam Seaborn el ayudante del director de Comunicaciones de la Casa Blanca.

Lowe estaba muy bien como Sam Seaborn , en su registro ideal , pero su personaje tenía el problema de estar demasiado abajo del escalafón del circulo presidencial y el cambio de enfoque de su persona a la del presidente, le dejo fuera del campo de acción en muchos momentos. El actor expresó su descontento hacia la disminución paulatina de su papel, lo que derivó en su salida al final de la 4T, tras la que ha seguido trabajando en series como “Cinco Hermanos” o “Parks & Recreation” hasta la actualidad con el estreno de “The Grinder”.

John Spencer era un magnifico actor que saltó a la fama por su papel de un abogado desastrado en “La Ley de los Ángeles” durante cinco años, que le prepararon para el papel de su carrera, el gran Leo McGarry el jefe de gabinete y consejero principal del presidente. Duro, solitario, áspero y dispuesto a todo para defender a su presidente, Spencer le dio a su papel unas notas humanas que su gran química con Martin Sheen en la pantalla hacían destacar.

Su muerte le llegó de un infarto en Diciembre de 2005 a mitad del rodaje de la 7T y la muerte de su personaje se incluyó en un episodio muy emotivo en forma de homenaje al fallecido, lo que significo el inicio del fin de la serie, en la consiguió un Emmy al mejor actor secundario.

Bradley Withford se convirtió con Allison Janney y Richard Schiff en la columna vertebral de la serie, como enlaces entre la presidencia y el resto de equipo. Whitford estaba fabuloso como Josh Lyman el ayudante del jefe del gabinete y fontanero mayor de la administración, al que encargaban casi siempre hacer el trabajo sucio de sus jefes, en temas de  política interna para conseguir los apoyos de congresistas y senadores, ademas de producir reacciones cómicas con sus salidas de tono, por las que también se llevó una estatuilla.

Oscuro secundario hasta este papel , ha aprovechado bien su fama para conseguir papeles en series como “Studio 6o on Sunset Strip”, “The Good Guys” o “Trophy Wife”, donde siempre era lo de lo mas salvable de la serie hasta que era cancelada. Este año ha sorprendido a todos apareciendo irreconocible en “Transparent”, donde ha rascado otro Emmy, en este caso al mejor actor invitado.

Allison Janney era una actriz teatral que no pasaba de papeles secundarios en cine o televisión, cuando fue seleccionada para el papel de la portavoz presidencial C.J. Gregg, la encargada de lidiar con la prensa y sus preguntas explicando solo lo que le dejan y sin mentir al cuarto poder en una tarea muy complicada. Destacar en un reparto lleno de estrellas y como casi la única mujer en un club de chicos, es el mejor elogio que se puede hacer a Allison Janney que se llevo cuatro Emmys dos a la mejor actriz secundaria y dos a la mejor actriz principal, y su interpretación de The Jackal que han visto antes la puso en el camino que ya no dejó.

Tras la serie volvió al teatro principalmente, pero su vuelta a la televisión  ha sido a lo grande y encima en otro registro opuesto, el de la comedia Mom, donde se ha llevado dos Emmys a la mejor actriz secundaria en comedia, y encima lo compagina con Masters of Sex, donde también fue premiada como actriz invitada, llevando su cuenta total a siete, y yo no le pienso discutir ninguno.

El huraño, maquiavélico y cascarrabias Toby Ziegler, era el director de comunicaciones de la Casa Blanca, lo que ahora se denomina un “spin doctor”, encargado de diseñar los mensajes y las estrategias de comunicación del presidente. Para representarlo eligieron un actor de características similares Richard Schiff, que tiene fama de ser uno de los actores mas complicados de trato, a pesar de su enorme calidad.

Schiff daba el toque amargo a las reuniones con su sempiterna cara de disgusto y que le reportó un Emmy al mejor actor secundario.Tras la serie, se ha especializado en salir en muchas series en papeles recurrentes de varios episodios pero sin echar raíces en ningún sitio

La excesiva blancura del entorno presidencial, llena ademas de veteranos resabiados y con el colmillo torcido, necesitaba un cierto contrapunto racial y de idealismo, y el personaje de Charlie el ayudante presidencial cumplía a la perfección con ambas misiones, interpretado de forma muy convincente por el debutante Dulé Hill

Hill tenía un papel muy agradecido, al ser un joven al que le ha tocado la lotería de estar junto al presidente en todo momento y se hizo con la simpatía de todo el mundo. Fue el actor que encontró trabajo mas rápido tras la serie al enrolarse en “Psych”, donde estuvo haciendo el ganso durante muchos años en un personaje mucho mas relajado.

Por último les vamos a hablar sobre Janel Moloney, la secretaria personal de Josh Lyman, el ayudante del jefe de Gabinete, y con el que mantiene una relación profesional-personal bastante complicada de definir y que fue evolucionando con el paso del tiempo, convirtiéndose en la pareja preferida de la audiencia por sus continuas peleas y piques personales, en un papel que también pasó de ser episódico a fijo en la serie

La rubia Moloney siempre me pareció la mas floja del reparto al definir siempre su personaje  en relación al de Josh, perdiendo muchos enteros cuando interaccionaba con el resto del personal. Su carrera posterior ha sido la mas irrelevante de todas, hasta el año pasado en que ha empezado a aparecer por la serie de “The Leftovers”, pero todavía no tengo muy claro lo que pinta su personaje en la serie.

El final :
La salida de Aaron Sorkin fue un gran mazazo para la serie, que como ya hemos visto volvió a encontrar su camino tras una temporada de transición. Al inicio de la 7T, John Wells, tenía previsto continuar uno o dos años mas, con la nueva administración surgida de las elecciones, mas por las presiones de la NBC para continuar con una de sus series de mas éxito, que por propio convencimiento. En esta preparación tomó algunas decisiones extrañas como algunos ascensos de personal poco comprensibles y que hacían temer un estiramiento innecesario de la historia.

Pero la muerte repentina del actor John Spencer , en pleno rodaje de la 7T y donde su personaje había adquirido una gran relevancia, obligó a introducir su óbito en la trama y acabó decidiendo a Wells de finalizar la serie con el mandato de Bartlett y declinar seguir con la historia.
Los últimos episodios de la serie fueron preparando la toma de mandato del nuevo presidente y la salida de Josh Bartlett de una forma natural y lógica, sin grandes sorpresas ni aspavientos , presidido por la dignidad y la solemnidad inherente al cargo.

El emotivo último episodio es como una larga despedida de la administración Bartlett, con la presencia de todo el personal y colaboradores, incluyendo alguna presencia inesperada, con una última escena de la retirada reposada del presidente en su avión oficial hacia su feudo en el estado de New Hampshire, realmente emotiva e ideal para cerrar las siete temporadas de la serie.

Epilogo:

La serie está  en primera posición en el numero de Emmys conseguidos igualada con “Hill Street Blues”, con 26 cada uno y forma parte del imaginario cultural de medio mundo. Cualquier referencia a la misma despierta la nostalgia de los admiradores de la serie y el mejor ejemplo, fue el sketch humorístico que realizaron en 2010, varios miembros del reparto original sobre el famoso “Walk and Talk” para el programa “Funny or Die”

El Ala Oeste de la Casa Blanca ha representado el tipo de televisión comprometida y de entretenimiento, tan difícil de conseguir y que solo genios como Aaron Sorkin han conseguido , con su retrato de la administración Bartlett, que en la actualidad sigue siendo el presidente de ficción mas admirado por los estadounidenses y por supuesto muy por encima de los reales y que deseo que hayan disfrutado en esta semana que hemos dedicado a las series políticas.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino

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Sobre el autor

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