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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Vientos de agua: La excepcional serie maldita de nuestra ficción

Todas los países tienen productos audiovisuales, que han sido etiquetados con el calificativo de malditos, utilizados para describir a las series con críticas fabulosas y un seguimiento de culto, pero que por una u otra razón pasan completamente desapercibidas por las audiencias que directamente las ignoran o por las propias cadenas que las acaban maltratando con horarios intempestivos o cancelándolas directamente.

En nuestro país  el mejor ejemplo de serie maldita es sin duda alguna “Vientos de Agua” una coproducción hispano-argentina, donde el derroche de talento y un presupuesto mas que generoso, no se vio acompañado por el refrendo de las audiencias. Por lo menos en este caso y como veremos en el articulo, fue un poco como “El Cid Campeador” que venció después de muerto y su sola mención en las redes sociales, suscita un torrente de alabanzas y elogios que no es nada habitual en las series de nuestro país.

Por estas razones, nada mejor que poner un colofón de oro y brillantes a nuestra semana dedicada a las series argentinas, hablándoles de una de las mejores series televisivas que se han hecho en castellano en toda la historia, la excepcional “Vientos de Agua”, para conmemorar  los diez años de su estreno en nuestro país.

Ficha: Vientos de agua 13 ep Ene 2006– Feb 2006  Cadena: Telecinco ( E)- La trece ( Arg)

Sinopsis: La historia narra los caminos inversos de la emigración de un padre y un hijo, que debido a las circunstancias de la vida y en etapas diferentes de la historia se ven obligados a dejar su país para cruzar el océano, El padre José que abandona la mina y su Asturias natal en 1934 para hacer las Américas y su hijo Ernesto un arquitecto que decide emigrar a España, en 2001, por la enorme crisis argentina.

La serie nos muestra con todo lujo de detalles, las vicisitudes de ambos personajes, buscándose la vida en un lugar alejado de su familia y sus seres queridos.

El inicio: Juan José Campanella es uno de los directores de cine mas reputados de Argentina, con una carrera en la que ha ido alternando trabajos de cine y televisión tanto en su país natal, como en los Estados Unidos, donde finalizó sus estudios cinematográficos.

Su consagración llegó a inicios de este siglo con dos películas como “El Hijo de la novia” y “Luna de Avellaneda” . Tras el rodaje de esta última y con su productora “100 Bares”, decidió embarcarse en su proyecto mas ambicioso y personal, narrar la epopeya de los emigrantes europeos que llegaron a Argentina en las décadas de los treinta y cuarenta , huyendo de la miseria y las guerras que asolaban Europa.

Campanella ( segundo por la izquierda) planteó la serie como un homenaje a su abuelo materno que llegó a Argentina tras salir muy joven de un pueblo asturiano, pero sin inspirarse directamente en su persona. Su proyecto era tan ambicioso que buscó financiación en muchos lugares hasta que consiguió que la cadena española Telecinco entrara en el proyecto como coproductora, por un empeño personal de su director Paolo Vasile que estaba entusiasmado con la idea y poder ofrecer un producto propio de enorme calidad en su programación. En el primer vídeo pueden ver a su creador hablando sobre su serie y los motivos para hacerla

El rodaje en el que Campanella hacia de hombre orquesta, escribiendo guiones, produciendo la serie y dirigiendo muchos episodios, duró casi tres años con localizaciones tanto en Asturias como en Argentina en la que fue la producción mas cara de la historia de Telecinco, como bien anunciaban las promociones de la cadena amiga en esa época.

El trailer de la serie solo hacía presagiar que estábamos delante de algo diferente a lo habitual en nuestras cadenas

Las cosas no fueron como estaba previsto, pero la explicación de todo ello se merece un capitulo aparte y mucho mas detallado. La carrera de Campanella siguió alternando su dirección en series prestigiosas televisivas como “House” o “Ley y Orden”, con grandes películas como “El Secreto de tus ojos”, con la que consiguió el Oscar a la mejor película extranjera y recientemente lo hemos visto  implicado como director del piloto y algunos episodios, de una de las mejores series que se emiten en la actualidad “Halt and Catch Fire”, o el de la reciente “The Colony”

La trama:
La serie narra el recorrido vital de dos personajes José y Ernesto Olaya. José Olaya es un anarquista asturiano que trabaja en las minas de su pueblo. José tras una explosión de gas, causada por la negligencia del capataz y que causa muchas victimas, decide atentar contra la mina y al verse perseguido por la justicia, sigue el consejo de su madre y con el poco dinero que le da, toma los papeles y el nombre de su hermano Andrés fallecido y en 1934 decide embarcarse para Argentina para emprender una nueva vida.

Su hijo Ernesto , un arquitecto de cierto éxito en la ciudad de Buenos Aires, se ve engullido por la crisis y desesperado y oyendo el consejo de su padre, decide emigrar a España en 2001, huyendo de la crisis y el corralito, con la intención de establecerse y poder traer a su familia. Las cosas a su llegada tampoco van a ser del color de rosa que se esperaba, al carecer de papeles legales y no tener homologado su título de arquitecto, lo que le obliga a sobrevivir en el submundo de la emigración ilegal madrileña de principios de siglo XXI.

La serie sigue una estructura lineal con dos historias paralelas, la del padre y del hijo, en la que tan importante es su recorrido vital como los hechos de la época que están viviendo que son presentados en la cabecera de la serie, que nos explica antes de cada episodio en que periodo histórico nos vamos a mover, todo ello con la evocadora música de Emilio Kauderer que pueden recordar en la cabecera de uno de los episodios centrales.

La historia del padre es la que tiene mas protagonismo, con la del hijo que sirve principalmente para acentuar que la historia se repite con mas o menos matices, sesenta y cinco años mas tarde .

El primer episodio de la serie se desarrolla casi íntegramente en la Asturias empobrecida de los años treinta, con el principal motivo de controversia que tuvo la serie, como fueron las quejas que hubo por el uso de un asturiano no demasiado correcto ni en los giros ni en el acento. No tengo conocimiento suficiente sobre el asturiano como para poder opinar al respecto, excepto que el acento de algunos actores me sonaba raro y forzado, comparado con el mas natural de otros, pero mejor que juzguen ustedes por esta escena.

La historia sigue con el segundo episodio dedicado al interminable viaje en barco, donde Andrés hizo amistades con emigrantes de todos los países, que le iban a durar toda la vida, formando su núcleo principal de apoyo en Buenos Aires.

Del viaje tenemos que destacar una preciosa escena que resume en apenas tres minutos, todas las luchas de clase y los prejuicios sociales, que fueron la causa de la emigración de todas esas personas, y en ese momento, el espectador ya se daba cuenta que estaba ante algo especial y muy singular con una calidad muy por encima de lo habitual.

Mas adelante somos testigos de la llegada del aluvión de emigrantes a Buenos Aires, y sus primeros pasos por la capital argentina, en todo tipo de trabajos y empleos, pero con la solidaridad con los amigos que se forjó en el barco como núcleo de las nuevas familias que iban a formar, como pueden comprobar en el siguiente vídeo

La lejanía de Argentina, con respecto a los conflictos europeos no impedía que estos no se vivieran con gran virulencia en ese país, con bandos enfrentados como en el país natal, pero como pueden ver en esta escena, con muchos más puntos de contacto que lo que ambas partes desearían reconocer, como pasó durante la Guerra Civil Española.

Mientras tanto la historia principal del padre, se iba puntuando con las enormes dificultades de su hijo para abrirse camino en Madrid, lo que le llevaba a un estado de desesperación y frustración constante ante lo que consideraba el fracaso de su vida y ante su familia.

Las dificultades para conseguir los papeles, la nacionalidad o la habilitación como arquitecto, centran buena parte de sus problemas, que son solventados de una manera paralela a la de su padre, con su propia red de solidaridad de personas de todos los países que están en su misma situación como colombianos, dominicanos o rumanos, que acaban siendo sus aliados en sus peripecias madrileñas.

El circulo vicioso que supone la necesidad de tener papeles para poder realizar cualquier actividad que justifique conseguir los papeles, se rompía gracias a la ayuda de algunas personas locales, que daban la cara por ellos frente a inmobiliarias, bancos, etc, para poder asegurarse los mínimos necesarios para dormir o comer.

Las mayores referencias de este tipo de estructura narrativa, son sin duda series como la alemana “Heimat”, y apurando un poco la estadounidense “Raices”, donde las historias personales de los miembros de una saga se desarrollan, en un marco histórico real y que les afecta de forma directa.

“Vientos de Agua” es una serie comprometida que no duda en airear las miserias a ambos lados del océano, que nuestros indefensos protagonistas, van sorteando como buenamente pueden, pero con un tono dramático que predomina en todo momento sobre algunos momentos mas ligeros, ideales para desengrasar las tensiones de la serie.

La vida les da mil y un golpes tanto al padre como al hijo, de los que se recuperan como buenamente pueden con el apoyo de sus amigos y sus seres queridos, como una especie de canto a la esperanza de que todo se puede solucionar por muy duro que parezca.

El carácter humano de unas personas normales que toman decisiones, se equivocan, rectifican, caen y se vuelven a levantar es el motor central que mueve una historia explicada de forma preciosa y preciosista con la que he disfrutado como nunca lo he hecho con una ficción en castellano, con una descripción de un trayecto vital que si se hubiera hecho en ingles y en la HBO ahora estaría en todas las listas de mejores series del mundo mundial.

Si a todo eso le añadimos, un hermosísimo capitulo final, donde se cierra el circulo vital de nuestros dos protagonistas con algunas escenas verdaderamente impactantes por la calidad de la interpretación y la emotividad que transmitían, “Vientos de Agua” se convierte en una miniserie que debería ser de visión obligada para todos aquellos de ustedes que tengan una mínima sensibilidad por las historias bien contadas y mejor explicadas.

La maldición de la serie:
En este punto del articulo, muchos de ustedes se estarán preguntando, si tan buena es, como es que no habían oído nunca hablar de ella ni de refilón y se empiezan a cuestionar el estado etílico del autor al que imaginan todavía en plenos efluvios navideños.

La solución al enigma se la voy a explicar de forma pormenorizada a continuación y se puede resumir en que todas y cada una de las circunstancias adversas que se podían haber dado se produjeron y aumentadas.

A pesar del enorme esfuerzo económico realizado por Telecinco, en el momento de programarla, lo hizo de una manera timorata y sin apostar por ella de forma decidida,  informando a su público de las características de la serie, que no tenía un bar, ni desayunos familiares, ni abuelos cascarrabias y simpáticos, ni niños resabiados y espabilados, que era la marca de todas las series de esa cadena.

Además a Telecinco, no se le ocurrió otra cosa que estrenarla un martes 3 de Enero en plenas fiestas navideñas y con un capítulo doble, que con publicidad se alargó hasta más allá de las tres horas, lo que dio como resultado unas audiencias bajísimas.

El programador que tuvo la ocurrencia de programar en plenas fiestas navideñas, un drama durisimo sobre la emigración con un primer capítulo, hablado en gran parte en asturiano, con subtítulos en castellano, se cubrió de gloria, y si además de meter la pata y no rectificar para intentar mimarla algo más, cunde el pánico y la destierran en el siguiente capítulo a la madrugada de los viernes, el batacazo que se pegó fue de impresión.

El desastre fue de tales dimensiones que Telecinco dejó de emitirla en el sexto episodio, dejando a los pocos espectadores que primero la encontraron y luego la siguieron, completamente indignados, ante el maltrato al que era sometida la serie.

Lo mejor de todo es que la serie tuvo unas críticas fabulosas e unánimes diciendo que era el mejor ejemplo que se había hecho de televisión de calidad en nuestro país, pero como apuntaba el crítico de “El Mundo” de esa época , Javier Pérez de Albéniz  “No me sorprenden las malas audiencias: si las televisiones llevan años alimentando a los asnos con paja seca es difícil que estos aprecien la miel a la primera” .

La emisión en Argentina de la serie fue algo mejor ya que al menos se emitió íntegra, pero sujeta a constantes cambios de horario y día, lo que tampoco hizo que tuviera grandes audiencias.

La sorpresa llegó en el momento en que se editó el DVD, que se convirtió de forma automática en el número uno de ventas en nuestro país, durante bastantes meses, con mucha gente animada por el boca a oreja y que lo regalaba a sus amigos cinéfilos que a su vez lo recomendaban a otros, lo que fue incrementando su fama año tras año tras su defenestración de la parrilla.

No era una serie para el gran público, pero en cambio el perfil del público interesado era mucho más entusiasta que el habitual, y sin que las redes sociales tuvieran mucho predicamento en ese momento, recuerdo que se organizó incluso una manifestación delante de la sede de Telecinco, contra la cancelación de la serie. No quiero imaginarme lo que habría sucedido en caso de existir Twitter, Facebook o Instagram en aquella época

El desprecio hacia la serie por parte de las propietarias de sus derechos sigue en la actualidad, sin que se les ocurra reponerla de forma continua, en algunos de esos canales de la TDT, que emiten reposiciones de series de nuestro país en bucles continuos . Con  el DVD descatalogado, toca verla en Youtube donde está íntegra, o por otros métodos más ultramontanos y podrán comprobar lo bien que se mantiene la serie diez años después de su infausto estreno.

Los actores:
El amplísimo reparto de la serie, contaba con actores argentinos, italianos y españoles para cubrir todo el gran espectro de personajes y épocas que tenía la serie. Entre los españoles cabe destacar la presencia de grandes actrices como Marta Etura o Silvia Abascal, de personalidades como el Gran Wyoming y para nuestros lectores vascos mencionar especialmente la maravillosa interpretación de la donostiarra Bárbara Goenaga, en el que considero el mejor papel de su carrera.

La serie tenía tres protagonistas principales, por lo que empezaremos por el argentino Eduardo Blanco, que daba vida a Ernesto Olaya el arquitecto argentino que se veía obligado a emigrar a la patria de su padre en busca de algún futuro. Blanco es uno de los actores preferidos de Campanella, con el que ha participado en muchas de sus películas como el secundario que es el mejor amigo del protagonista que siempre era Ricardo Darin.

Blanco hizo en esta serie, el mejor papel de su larga trayectoria, como una persona desarraigada y desesperada por encontrar su nuevo lugar en la vida tras perder todo lo que había construido y tener que emigrar para empezar de cero. Blanco desprende la melancolía y la amargura ideal de un personaje por el que sentimos lástima y compasión en todo momento, y acaba convirtiéndose en entrañable. Tras la serie ha trabajado de forma regular, incluso apareciendo en “Aquí no hay quién viva” y recientemente ha aparecido en la última miniserie de su amigo Campanella “Entre Caníbales”.


El papel de recorrido más largo en la serie era el de José/ Andrés Olaya que fue a parar a manos de Ernesto Alterio, hijo del gran actor Héctor Alterio que daba vida también a su padre en la ficción. Ernesto empezó a destacar en la actuación con las películas “El otro lado de la cama” y “Días de fútbol”, tras las cuales se embarcó en este proyecto tan ambicioso, con el papel más complicado en el que debía representar la evolución de  un adolescente asturiano hasta un maduro padre de familia lo que le exigía un buen rango interpretativo.

Ernesto Alterio salió más que airoso del titánico esfuerzo que suponía su personaje, mejorando mucho a medida que iba haciéndose mayor y se encontraba en su mejor registro, lejos de las dificultades que le suponía el acento asturiano que debía tener de adolescente, pero globalmente estaba espléndido en el papel más complicado de su vida artística, que ha continuado con series en nuestro país como “La chica de ayer”

Hector Alterio era uno de los mejores actores de cine y teatro argentinos cuando a mediados de la década de los setenta decidió exiliarse en España con su familia, huyendo de la dictadura militar argentina. En nuestro país se ha consagrado como uno de los mejores actores de cine, televisión y teatro, ganando el Goya de Honor en 2004 y en la serie interpreta al anciano José, razón por la cual nunca coincide con su hijo en la pantalla, al interpretar ambos el mismo papel.

Su papel es bastante reducido y con mucha menos participación que el de sus compañeros que son los que llevan el peso de la historia, pero en cambio su personaje en el último episodio, nos resarce de toda la espera, cerrando todas las historias y con una impresionante escena que tiene con otro mítico actor José Luis López Vázquez, que justifica por si sola su reducida presencia en la miniserie.

Por último el mas destacado entre los actores secundarios fue sin lugar a dudas Pablo Rago, que daba vida a Juliusz, un judío húngaro, que llegó a Argentina huyendo del nazismo, y  que se convierte en el mejor amigo y compañero de fatigas de José

Rago empezó como actor infantil en muchas series argentinas y desde entonces no ha parado de trabajar, aunque no le he visto en ningún papel en el que estuviera mejor que en el de Juliusz, la persona más integra y más buena de todo el grupo, que es el palo en el que todos se apoyan cuando tienen problemas y que no duda en ayudarles en la medida de sus posibilidades.

Epilogo:
“Vientos de Agua” es una de esas series que no me cansaré de recomendar a cualquier persona que tenga amor por las series televisivas y que es la mejor demostración de que nuestras cadenas pueden hacer series impresionantes y con gran talento, aunque luego no sepan lo que hacer con ellas, como ocurrió en este caso.

Por suerte las redes nos permiten disfrutarlas como y cuando queramos y a eso les emplazó porque se van a congraciar con las series en castellano, tras esta obra maestra y personal de Juan José Campanella, a la que hemos querido recordar en el décimo aniversario de su estreno mundial en nuestro país.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino