Flesh & Bone: El arte del ballet según Sun Tzu | Series para gourmets

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Lorenzo Mejino

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Flesh & Bone: El arte del ballet según Sun Tzu

El ballet clásico profesional era un campo inexplorado por las ficciones televisivas, que preferían desarrollar historias en el campo del baile moderno con coreografías y músicas mucho mas chillonas y resultonas que las clásicas mucho mas rígidas en sus formatos y músicas. La única excepción hasta cierto punto fue la serie “Bunheads”, pero estaba mas enfocada a la formación de bailarinas adolescentes en un pequeño pueblo californiano-

Por ello, el anuncio de la producción de una serie centrada en el entorno de una compañía de ballet profesional y creada por una de las guionistas mas importantes de Breaking Bad, levantó bastantes expectativas, porque por lo menos iba a ser algo diferente , tanto por el tema como por la autora.

Estrenada en forma de miniserie cerrada de ocho capítulos, el resultado final no ha sido todo lo espectacular que muchos esperaban, pero ha tenido bastantes puntos de interés, que han derivado en una intensa división de opiniones en su valoración global, de la que nos vamos a hacer eco en este análisis, del estreno de esta noche en la plataforma de Movistarplus

Ficha: Flesh & Bone 8 episodios. Nov 2015  Cadena: Starz (USA) Movistarseries (E)

Sinopsis: Claire Robbins es una joven bailarina, con un turbulento pasado que se traslada de su Pittsburgh natal a Nueva York, para realizar las pruebas de ingreso en la American Ballet Company, una de las compañías mas prestigiosas del país dirigida por un tiránico director y coreógrafo, Paul Grayson. La serie nos narra el recorrido de Claire dentro de la compañía y su ascenso por el escalafón artístico

El inicio: Lawrence Bender ( segundo derecha) es el productor de cabecera de Quentin Tarantino, con el que ha colaborado en casi todas sus películas, pero desde su época universitaria, había desarrollado una gran pasión por la danza y el ballet clásico, que comparte con su amigo productor Kevin Brown ( primero izq) , hijo de bailarina profesional y productor entre otras películas de “Trumbo” con Bryan Cranston.

Ambos hablaban siempre de producir alguna serie o película sobre el ballet, pero no tenían muy claro como hacerla, hasta que Kevin Brown en una reunión de preproducción de Trumbo con Bryan Cranston, le comentó el tema y Cranston le recomendó encarecidamente que hablará con una de sus guionistas preferidas de Breaking Bad, Moira Walley-Beckett que había sido bailarina profesional en su juventud y siempre había querido escribir sobre ello.

Una rápida reunión entre los dos productores y la guionista, derivó en un encargo de un piloto para intentar venderlo por alguna de las cadenas de pago, dándole completa libertad para desarrollar el tema que quisiera en el entorno del ballet profesional.

Moira Walley-Beckett había tenido una curiosa trayectoria, ya que empezó como bailarina y luego pasó a ser actriz, para posteriormente reconvertirse en escritora, que deambulaba por series de poca monta, hasta que vio la 1T de Breaking Bad y se enamoró completamente de la serie, tanto es así que se obsesionó con trabajar en ella, llegando a escribir un capitulo ficticio de la serie para pedir trabajo en ella.

Tras diversas vicisitudes, ese guión le llegó a Vince Gilligan que se quedó estupefacto, ante una guionista que quería tanto a su serie ( todavía pendiente de renovación para la 2T, por sus bajísimas audiencias) como para escribir una gran historia sobre ella y la contrató siempre que renovaran la serie y el resto ya es historia.

Entró en el escalafón mas bajo de los guionistas y salió por la puerta grande a hombros del Emmy que ganó al mejor guión por el que muchos ya han catalogado como uno de los mejores episodios de la historia de la televisión “Ozymandias”.

En la cresta de la ola, escribió el piloto que en principio estaba destinado a ser una serie de larga duración, pero que cuando recibió la aprobación del canal de pago Starz, lo hicieron como miniserie cerrada de ocho episodios, y con la que iban a probar el método Netflix, liberando todos los episodios de forma simultanea.

Con el piloto ya escrito, empezó la complicada elección del reparto, Walley-Beckett, tenía muy claro que quería bailarines clásicos que pudieran actuar, y no actores que tuvieran que ser doblados en las escenas de baile y eso le suponía empezar de cero, haciendo audiciones a muchos bailarines para intentar intuir si podían actuar. Una vez completado el reparto  con bailarines profesionales y de gran nivel, empezó el rodaje en Nueva York.

Su estreno se produjo en Noviembre de 2015 y solo viendo la hipnótica, obsesiva  y espectacular cabecera, ya eramos conscientes de que estábamos ante algo diferente y especial.

La trama: La serie se centra en la trayectoria personal y profesional de la joven bailarina Claire Robbins desde el momento en que entra por primera vez en la sede de la American Ballet Company para las pruebas de ingreso. A traves de sus ojos vamos conociendo tanto a los miembros del ballet, como a los directores y patrocinadores del mismo en un mundo endogámico e hipercompetitivo, que vamos descubriendo con el personaje de Claire.

El trailer de la serie nos muestra esos primeros pasos de la bailarina en la gran manzana.

El personaje de Claire es uno de los mas complejos que han aparecido por la pequeña pantalla, dotada de una enorme sensibilidad y talento para la danza , pero completamente traumatizada por sus relaciones familiares, que le hacen tener unas tendencias autodestructivas preocupantes, mientras equilibra su mente hiperfrágil, con las tensiones y exigencias de la compañía de ballet.

En los primeros episodios debe vencer la envidia de sus nuevas compañeras siempre temerosas de que una recién llegada acabe quitándoles el puesto o retrasando su ascenso a solista o prima ballerina. Exhibiciones como la del siguiente video, al mismo tiempo encantaban a sus coreografos y directores que veían a una gran estrella en ciernes, como despertaban enormes celos en sus compañeras

El relato se vuelve mas convencional con las diferentes personalidades de los miembros de la compañía, con una relación de personajes arquetípicos con los comportamientos que cabe esperar de una bailarina con problemas para mantener el peso, la chica rica que reniega de su familia, una prima bailarina a la que le atrapa el ocaso de su carrera y destrozada por las lesiones o un director mesiánico, déspota y caprichoso.

Cuando salimos del ámbito de la compañía, la historia se pierde bastante mas, con la aparición de mafiosos rusos, clubs de striptease, tratas de blancas, prostitución de alto nivel o consumo de drogas que revolotean alrededor de las bailarinas y la compañía para intentar sacar su propio beneficio.

El tono de la serie es bastante sombrío y amargo, mostrando en toda su crudeza, las altísimas exigencias que a nivel físico deben padecer los miembros de la compañía para actuar al máximo nivel, con lesiones a la orden del día y el dolor como parte integrante de su rutina diaria, huyendo de cualquier componenda o momento alegre.

El carácter hipercompetitivo de la danza clásica, hace que la creadora utilice terminología bélica para presentar cada episodio, lo que me ha servido para ponerme el titular en bandeja, con la referencia a Sun Tzu, ya que en varios momentos, aquello parecía una verdadera guerra que habría hecho las delicias del famoso estratega chino.

La danza la vemos tanto en los inacabables ensayos en busca de la perfección, como en la representación de algunas obras en el escenario, a un nivel que a un profano en el tema como un servidor, le parecía excelente, como pueden comprobar en este vídeo de un ensayo en grupos de tres.

En mi opinión, la serie me ha resultado interesante y la valoro más positivamente de lo que me cabía esperar al principio, ya que al no ser ningún entusiasta del ballet, me temía lo peor y en ese sentido me ha sorprendido para bien.

El problema es que la historia es tremendamente irregular con muchos aspectos positivos pero otros bastante negativos metidos con calzador y que dependiendo de la importancia que les demos a unos u a otros tenemos la división de opiniones asegurada.

Lo mejor de la serie es el personaje central de la misma, Claire Robbins y todas sus tribulaciones personales en el seno de la compañía de ballet, mientras que la parte negativa va creciendo a medida que nos alejamos de las barras y el parqué de las salas de ensayo.

Las tramas exteriores son un lastre muy importante, al introducir demasiados elementos distorsionadores ( mafia, prostitución, etc ) que no aportan nada a la historia, excepto mas capas de amargura a una historia bastante dura por si misma, y que pueden acabar cansando bastante al espectador.

Mirándola en su globalidad no deja de ser una pequeña lastima que una serie con una premisa tan interesante y con un intento evidente de convertirse en una serie de autora, haya sido parcialmente fallida, precisamente en los elementos añadidos a la trama central que ya era lo suficientemente potente como para meter elementos a lo “Showgirls” o extraídos de un rodaje cercano de “Ley y Orden: Unidad de Victimas Especiales”.

Un aspecto a destacar es la gran calidad de la producción y las secuencias de baile, donde poder ver la cara de los bailarines, evitando el uso de dobles, le da una autenticidad imposible de obtener con grandes actores, como explican en este vídeo donde se comentan las bambalinas de la serie.

Si sienten curiosidad por la premisa o les atrae el mundo de la danza clásica, considero que es una serie recomendable, porque a pesar de los problemas que tiene, a mi me ha mantenido pegado a la pantalla, durante los escasos ocho episodios que dura y por lo menos es diferente a todo lo que han visto hasta ahora y al tener un final cerrado ,bastante correcto por cierto, ya saben que la cosa va a acabar ahí.

Para cerrar este apartado les dejo con un vídeo donde pueden ver las opiniones de creadores y actores sobre la serie.

Los actores:
La arriesgada apuesta de la creadora Moira Walley-Beckett de buscar bailarines profesionales para interpretar todos los papeles de baile, se centraba en su creencia, de que iba a ser mas fácil enseñar a actuar bien a un bailarín profesional que viceversa. El problema es que le costó dios y ayuda completar el reparto porque no encontraba a ninguna bailarina que le convenciera para el papel principal y el proyecto corría peligro de muerte por ese problema.

Al no encontrar a nadie en los EUA, desesperados, ampliaron su búsqueda por todo el mundo y contactaron con Sarah Hay, una bailarina americana que estaba de segunda solista en el ballet de la opera de Dresde y la invitaron  para que fuera a Nueva York, a hacer una audición que fue un éxito instantáneo, convenciendo a todos los productores en su primera prueba y dándole el papel protagonista de forma inmediata.

Hay era una bailarina profesional que había aparecido como cuerpo de baile en la película de ballet “Black Swan”, que tuvo que emigrar de los EUA, porque la consideraban demasiado gorda y con demasiado pecho, para los cánones que les gustan a las compañías americanas, encontrando su lugar en Alemania, donde llevaba cinco años.

Hay está impresionante en su debut ante las cámaras, con una enorme sensibilidad en un papel muy complicado y que se ha convertido en el principal aspecto positivo de “Flesh & Bone”, capaz de mostrarse asustadiza y frágil en un momento y rabiosa e iracunda en el siguiente, se ha convertido en la revelación del año, lo que le ha valido su inesperada nominación como mejor actriz en los Globos de Oro, que se otorgaron el pasado fin de semana.

El británico Ben Daniels fue el elegido para el papel del fundador y director de la compañía Paul Grayson, a pesar de no tener ninguna experiencia en ballet, pero al no tener que bailar, en este caso decidieron ir a por un actor solvente. Daniels tiene su principal vocación en el teatro, donde ha desarrollado casi todas su carrera, alternándola con papeles secundarios en cine o televisión como uno recurrente en “House of Cards”.

Daniels es un buen actor, pero en algunos momentos me ha parecido mal dirigido, obligándole a sobreactuar un pelín, para acentuar los aspectos mas negativos de un coreógrafo dictador, pasándose de la raya en mas de una ocasión, cuando un poco mas de contención habría estado mejor.

Por último mencionar a la pareja de bailarines principales de la compañía, la reputada bailarina ucraniana Irina Dvororenko como la diva de la compañía Kiira, junto a su pareja de baile, uno de los pocos bailarines heteros de la compañía, el mujeriego Ross a cargo de otro bailarín profesional Sascha Radestsky

Ambos fueron solistas y trabajaron durante muchos años, en el American Ballet Theatre y se nota cuando los vemos bailar, con mención especial para Irina, en un papel reminiscente de su situación personal, recientemente retirada del baile por las lesiones y que nos muestra a la perfección el comportamiento de una diva de la escuela rusa, que intenta resistir todo lo posible el inexorable paso del tiempo.

Epilogo:
“Flesh & Bone” una serie recomendable para los amantes del ballet y de las dramas duros y sin concesiones, en entornos originales. Se debe consumir con precaución, por las instrucciones que les he dado en este articulo, pero por lo menos en mi caso, los aspectos positivos como la espectacular cabecera de la serie se van a quedar grabados en mi memoria durante bastante tiempo, y eso es mas de lo que puedo decir de muchas series.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter ( (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino