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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Trackers (Sudáfrica). Un thriller antiterrorista con rinocerontes

La internacionalización de las producciones televisivas es un hecho que hemos tratado en muchas ocasiones en este rincón de series remotas de los lunes, donde destaca el auge que esta teniendo Sudáfrica, para convertirse junto a Nigeria, en los dos países más importantes del continente africano. La coincidencia en el tiempo de varios estrenos de producción original sudafricana como es el caso de ‘Trackers’, me ha dado la excusa perfecta para dedicar una semana temática a Sudáfrica con alguna excursión de lujo a algún país vecino.

De hecho la semana temática va a tener una ramificación transmedia con la emisión del próximo viernes de mi podcast ‘Travelling series’ que estará dedicado integramente a Botswana el país donde se ha ubica la serie del pasado, cerrando ese circulo de la África Austral.

Iniciamos nuestra semana con ‘Trackers’ un curioso amasijo de varias nacionalidades que transita entre las cómodas aguas del ‘crimen con vistas’ en Ciudad del Cabo y el thriller conspiranoico a través de toda Sudáfrica con la obligatoria amenaza terrorista islámica, y un  toque exótico de  rinocerontes como parte integral de la historia.

Ficha: Trackers 6 ep 45 min Oct 2019- . Idioma: Ingles/Afrikaner Cadena: M-Net ( ZA) / HBO, a partir del 6 de Junio ( E)

La trama : Lemmer es un antiguo miembro de las fuerzas especiales y guardaespaldas presidencial que fue expulsado del cuerpo policial tras una operación fallida de inteligencia en la que intervino. Se ha refugiado huyendo de todo en Loxton, una población situada en la gran extensión árida que es el Karoo, en el centro de Sudáfrica, donde sobrevive haciendo chapuzas varias.

Un día es contactado por un antiguo camarada que le ofrece un trabajo de seguridad como escolta de un preciado cargamento en su traslado de Zimbabwe a Sudáfrica, que le puede permitir ganar mucho dinero en poco tiempo. La operación falla de forma estrepitosa y Lemmer se ve obligado a perseguir a los responsables de esa catástrofe por todo el país para evitar las represalias del cliente que le ha encargado el trabajo.

En paralelo y sin relación alguna inicial, conocemos el trabajo de la ‘Oficina Presidencial de Inteligencia’, que responde al acrónimo ingles de PBI, encargada de coordinar la seguridad nacional del país. Su directora es Janina Mentz, una antigua luchadora antiapartheid, que recibe información privilegiada sobre la preparación de un posible atentado terrorista a gran escala en Ciudad del Cabo, por lo que pone todos sus efectivos a trabajar para desactivar esa amenaza, como muestran en el trailer de su estreno en EEUU, en Cinemax

‘Trackers’ es la adaptación audiovisual, de la novela del mismo nombre escrita por Deon Meyer el escritor sudáfricano más importante de best-sellers en lengua afrikaner. El encargado del coordinar el guión ha sido Robert Thorogood, el creador del enorme éxito que está siendo ‘Crimen en el Paraiso‘ . Su labor ha sido internacionalizar la historia, limando bastante todos los aspectos más  afrikaner del libro, eligiendo al director finlandes Jyri Kähönen (Bordertown) para darle un estilismo más europeo.

‘Trackers’ empieza con varias historias paralelas que no parece que tengan mucha conexión hasta que poco a poco van convergiendo en el tema del atentado terrorista que centrará el tramo final de la historia. Su planteamiento es algo desconcertante, como si hubieran hecho una versión local y otra internacional, como hacían en muchas películas españolas durante los años sesenta y setenta.

Un ejemplo son los propios títulos de crédito que le dan el protagonismo a Ed Stoppard (Knightfall), un actor británico de segunda fila,  que no aparece hasta el final del segundo capítulo, como un estadounidense que aparece por arte de magia en Ciudad del Cabo y sigue como un personaje bastante marginal, por lo que utilizan su nombre como cebo, aunque tampoco es que arrastre multitudes precisamente.

El protagonista de facto de la serie es el desconocido actor sudáfricano James Gracie que interpreta a ese mercenario Lemmer,  la persona que hace avanzar la trama junto a los operativos del PBI sudafricano.

Si escucha la serie en versión original se va a percatar del multilingüismo absoluto con la mayoría de los diálogos alternando entre el afrikaner y el ingles, pero sin olvidar el árabe y lenguas negras como el sotho. Ese es un detalle que  me temo que habrán aplastado con el doblaje, lo que puede hacer incomprensibles bastantes escenas que se basan en equívocos de las diferencias entre ambas lenguas.

De hecho su estreno en la cadena de pago sudafricana M-Net vino precedido por un trailer donde predominaba el afrikaner al ser  la lengua vehicular de muchos de sus suscriptores.


‘Trackers’ me ha parecido un thriller exótico y muy entretenido, con unas grandes localizaciones en la preciosa Ciudad del Cabo que distraen mucho de una trama conspiranoica y maniquea que no aporta mucho en ese terreno, pero el aire sudafricano que tiene, le hace ganar muchos enteros.

Las interpretaciones no son para tirar cohetes pero tampoco son un desastre, poniéndose casi siempre al servicio de las escenas de acción que abundan y en algún caso son hasta espectaculares al  perseguirse entre las chabolas de las Flatlands que rodean Ciudad del Cabo.

Un gran punto a su favor es que no intenta esconder completamente sus orígenes sudafricanos, como sucede en los dos originales sudafricanos de Netflix, de los que les hablaré el miércoles, más asépticos e insípidos que un licor destilado de tofu.

Si tienen curiosidad por conocer las interioridades sudafricanas de ‘Trackers’ les dejo con un reportaje sobre la misma.

El estreno de ‘Trackers’ es nuestro país será  el próximo sábado seis de Junio en la rama española de HBO, por lo que es una magnífica oportunidad de descubrir las maravillas de Ciudad del Cabo, con una ficción de acción,  muy correcta, digna y entretenida, ideal para iniciar esta semana temática dedicada a Sudáfrica.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino