Estoy en el SFCE. En el Sevilla Festival de Cine Europeo. El festival en cuyo marco la Academia de Cine Europeo anuncia las nominaciones para sus premios anuales. El festival en el que en ediciones anteriores se estrenaron en España de La vida de los otros, Al otro lado, La Duquesa de Langeais o La banda nos visita. Un festival que necesita tener películas potentes en la programación para que no nos tiente demasiado ir de paseo por el Barrio de Santa Cruz, visitar la Catedral o tomarnos una caña en la plaza de Doña Elvira. O mejor un Festival que nos permita compatibilizar ver cine con disfrutar de la ciudad.
De momento toca intentar recuperar parte del retraso acumulado, ya que no pude asistir a los primeros dos días de Festival. Así que tras una mañana para dormir, que buen susto nos ha dado la falta de sueño, uno se mete a primera hora de la tarde en los multicines Nervión y hasta que el cuerpo aguante.
Lo más destacado de lo que he visto hasta ahora es la italiana Gomorra, que inauguró el Festival y se estrena comercialmente el próximo viernes. En Cannes se llevó el Premio Especial del Jurado, ha recibido cinco nominaciones para los Premios de Cine Europeo, es la candidata italiana para los Oscar… pero la principal razón por la que se habla tanto de la película es que el autor de la novela en que se basa, a su vez, coguionista de la cinta está condenado a muerte por la mafia napolitana. La Camorra ha dicho que Roberto Saviano no llegará con vida a 2009. Y si bien, este periodista de 29 años estuvo en el Festival apoyando la presentación de Gomorra, ha debido exiliarse de Italia ante la imposibilidad del Estado italiano y del señor Berlusconi de protegerlo y vive escondido.
El hecho que ha colocado a Saviano en el punto de mira de la Camorra ha sido su denuncia de la relación entre los grandes diseñadores de moda italianos y los mafiosos. La existencia de talleres clandestinos en los que en condiciones infrahumanas, demasiado próximas a la esclavitud, inmigrantes chinos cortan y confeccionan las prendas de las grandes marcas. Pero en Gomorra hay mucho más.
Porque aparte de la polémica, Gomorra es cine excelente. Habla de la mafia. Pero su mirada es distinta de la de El Padrino o Uno de los nuestros. La mirada de Coppola y de Scorsese es más grandilocuente. Tiene más glamour. La de Garrone es más directa, más cruda. La violencia recuerda por momentos a La Virgen de los sicarios. Su estilo es casi documental. Cruza historias y personajes para mostrar el poder de la Camorra, pero no sólo a través de las mansiones, los grandes coches o los actos violentos de los mafiosos, sino a través del día a día de sus vecinos.
No sabemos qué pasará el día de la entrega de los Oscar. Pero sería toda una ironía que los mismos y sobre todo, las mismas que podrían estar aplaudiendo la entrega de este premio, estuvieran vestidos con modelos realizados de acuerdo con los métodos de explotación y esclavitud que la película denuncia.