{"id":1178,"date":"2018-04-11T07:00:03","date_gmt":"2018-04-11T05:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/?p=1178"},"modified":"2018-04-12T13:33:45","modified_gmt":"2018-04-12T11:33:45","slug":"leccion-de-una-nina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/2018\/04\/11\/leccion-de-una-nina\/","title":{"rendered":"Lecci\u00f3n de una ni\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Aunque llevamos ya unas semanas en primavera, el tiempo sigue siendo bastante inestable y fr\u00edo, y los pron\u00f3sticos para los pr\u00f3ximos d\u00edas parece que no muestran ning\u00fan cambio favorable. Soy consciente que este es un blog sobre el coaching, y no sobre la climatolog\u00eda, y entonces, \u00bfpor qu\u00e9 comienzo hoy hablando del tiempo? A parte de ser un desahogo personal y mi derecho a la pataleta, ya que este invierno ha resultado muy largo y muy duro y en ocasiones me ha costado mantener el \u00e1nimo alto ante tanta lluvia y fr\u00edo, tambi\u00e9n es porque quiero compartir una cosa que me dijo el otro d\u00eda una ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os, y que me record\u00f3 que la vida es mucho m\u00e1s importante y especial que el tiempo que hace, y que no merece la pena sentirse mal por la climatolog\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1179\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab-300x199.jpg\" alt=\"photo-1502701023938-7e1a159d64ab\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab-300x199.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab-768x510.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1502701023938-7e1a159d64ab.jpg 1053w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>And\u00e1bamos por las calles juntas de la mano, siguiendo a sus padres debajo de un paraguas y sorteando charcos y los dem\u00e1s paraguas de los otros paseantes. En ese momento llov\u00eda como si el cielo se hubiera roto sobre nuestra ciudad, y en mi prop\u00f3sito de querer animar un poco la situaci\u00f3n le dije que a lo mejor deb\u00edamos cantarle al sol para que saliera. Ella se ri\u00f3, creo que m\u00e1s por compromiso que porque le pareciera buena idea o le hiciera gracia, pero luego muy seria me dijo que <strong>porque hiciera mal tiempo no deb\u00edamos estar tristes<\/strong>, y reconozco que en ese momento me dio una lecci\u00f3n. Muchas veces he repetido esto mismo a otras personas, que no debemos dejarnos llevar por la climatolog\u00eda para determinar nuestro humor, sobre todo aquellos que vivimos en regiones en las que el cielo muchas veces est\u00e1 gris, sin embargo, a veces se me olvida, y no s\u00f3lo esto, sino que prejuzgo que a los dem\u00e1s tambi\u00e9n les pasa lo mismo que a mi, y que al final, se desesperan con el mal tiempo.<a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1520180443584-6463f966a739.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1180\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1520180443584-6463f966a739-240x300.jpg\" alt=\"photo-1520180443584-6463f966a739\" width=\"240\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1520180443584-6463f966a739-240x300.jpg 240w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/04\/photo-1520180443584-6463f966a739.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Reconozco que me sent\u00ed un poco avergonzada por el hecho de que una ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os tuviera que recordarme que hay cosas mucho m\u00e1s importantes que el tiempo para determinar nuestra disposici\u00f3n ante la vida, sobre todo cuando era ella la que estaba acompa\u00f1\u00e1ndome a mi a hacer un encargo y adem\u00e1s ten\u00eda que hacerme ver que pod\u00eda estar contenta a pesar de la lluvia. Porque desde luego, \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda pedir? Hab\u00eda conseguido hacer mi recado y adem\u00e1s en buena compa\u00f1\u00eda, \u00bfqu\u00e9 importaba que cayeran unas gotas sobre nosotras si pod\u00edamos cobijarnos en cualquier lugar y tomarnos algo juntas?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque llevamos ya unas semanas en primavera, el tiempo sigue siendo bastante inestable y fr\u00edo, y los pron\u00f3sticos para los pr\u00f3ximos d\u00edas parece que no muestran ning\u00fan cambio favorable. Soy consciente que este es un blog sobre el coaching, y no sobre la climatolog\u00eda, y entonces, \u00bfpor qu\u00e9 comienzo hoy hablando del tiempo? 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