{"id":1324,"date":"2018-11-14T07:00:49","date_gmt":"2018-11-14T06:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/?p=1324"},"modified":"2018-11-06T21:38:06","modified_gmt":"2018-11-06T20:38:06","slug":"salario-emocional-vs-salario-economico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/2018\/11\/14\/salario-emocional-vs-salario-economico\/","title":{"rendered":"Salario emocional Vs Salario econ\u00f3mico"},"content":{"rendered":"<p>Leyendo sobre la importancia del salario emocional frente al salario econ\u00f3mico me encontraba con la afirmaci\u00f3n de que una empresa no debe comprar el compromiso del trabajador mediante dinero, igual que un padre no compra el cari\u00f1o de sus hijos con este. Entiendo lo que se quiere decir con esta afirmaci\u00f3n, y entiendo que el cari\u00f1o de los ni\u00f1os se debe conseguir gracias al amor que se les ofrece incondicionalmente, pero tambi\u00e9n me ha hecho reflexionar, hasta que punto nos interesa un tipo de salario, y d\u00f3nde comenzamos a valorar el otro. Es verdad que el <strong>compromiso<\/strong> con el trabajo y la empresa se adquiere por factores que van m\u00e1s all\u00e1 que el puramente econ\u00f3mico, pero si tenemos este tambi\u00e9n cubierto.<img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1325\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1525850799078-93b0fd68cbab-300x200.jpg\" alt=\"photo-1525850799078-93b0fd68cbab\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1525850799078-93b0fd68cbab-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1525850799078-93b0fd68cbab-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1525850799078-93b0fd68cbab-628x419.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1525850799078-93b0fd68cbab.jpg 1050w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Casualidades de la vida, hace poco me he visto involucrada en la contrataci\u00f3n de una persona que cuenta con muy poco para empezar, justo tiene los papeles para poder trabajar, pero a\u00fan no tiene ni donde alojarse para poder vivir mientras trabaja aqu\u00ed. Por supuesto, para esta persona poder <strong>pagar sus facturas<\/strong> con las que mantenerse es la prioridad que busca a la hora de elegir un trabajo, mejor dicho, en este momento, no tiene ni la posibilidad de elegir, sino de quedarse con lo que le ofrecen para poder pagar su manutenci\u00f3n y poder seguir buscando algo m\u00e1s interesante. A\u00fan y todo, y teniendo en cuenta que le ha salido una oportunidad para trabajar que puede resultarle interesante econ\u00f3micamente y respecto a las condiciones, no est\u00e1 muy segura de cogerlo, precisamente por el aspecto emocional que este trabajo le implica. No se trata de nada turbio ni complicado, simplemente debe tratar con una persona con un car\u00e1cter dif\u00edcil, y no se siente capacitada para poder gestionar las situaciones que se puedan dar, a la vez que consigue realizar bien sus tareas. Cuando he le\u00eddo sobre la importancia del salario emocional me he acordado de esta persona, ya que, a pesar de estar en una situaci\u00f3n cr\u00edtica, prevalece en ella el poder sentirse bien para trabajar, ya que considera que si no es as\u00ed no va a poder hacer bien su trabajo. \u00a0<img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1326\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1528702670713-4de9b36c8c03-300x210.jpg\" alt=\"photo-1528702670713-4de9b36c8c03\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1528702670713-4de9b36c8c03-300x210.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1528702670713-4de9b36c8c03-768x537.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1528702670713-4de9b36c8c03-628x439.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/62\/2018\/11\/photo-1528702670713-4de9b36c8c03.jpg 1016w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Habr\u00e1 quien piense que primero hay que satisfacer las necesidades econ\u00f3micas para poder pasar a las <strong>emocionales<\/strong>, pero no siempre es as\u00ed, y en muchas ocasiones van de la mano unas y otras. Al final, todos trabajamos para pagar las facturas, pero tambi\u00e9n queremos sentirnos bien desarrollando nuestro trabajo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leyendo sobre la importancia del salario emocional frente al salario econ\u00f3mico me encontraba con la afirmaci\u00f3n de que una empresa no debe comprar el compromiso del trabajador mediante dinero, igual que un padre no compra el cari\u00f1o de sus hijos con este. Entiendo lo que se quiere decir con esta afirmaci\u00f3n, y entiendo que el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1324"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1324"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1324\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1327,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1324\/revisions\/1327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/trampolin-vida\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}