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Somalia, llamamiento de emergencia











Dos niños caminan por una calle abarrotada y llena de escombros en Mogadiscio, la capital de Somalia. [Michael Kamber/UNICEF]

Los niños y niñas en Somalia, particularmente en el sur, están sufriendo las consecuencias de una crisis humanitaria triple: sequía, inundaciones y ahora el conflicto. Si la situación no se estabiliza rápidamente, nadie puede garantizar la seguridad de los niños y las niñas somalíes. Muchos de ellos van a quedar huérfanos, van a ser separados de sus familias o se van a convertir en víctimas del abuso y el abandono.


Las divisiones étnicas que siguen sin resolverse, la debilitada y a veces inexistente administración, así como la pobreza, limitan extremadamente el acceso a la atención sanitaria de salud, al agua potable y a la educación primaria.



Más del 20% de los niños sufren desnutrición aguda. Debido al deficiente acceso a los servicios de salud y a los continuos desplazamientos provocados por el conflicto y la sequía, el control de las enfermedades prevenibles resulta muy problemático. Sólo el 29% de la población tiene acceso a fuentes de agua seguras y poco más de la mitad a sistemas mejorados de evacuación de residuos.












En la aldea de Isdorto, al sur de la región de Bakol, una niña espera junto a su madre en la cola para recibir ayuda alimentaria en un centro de alimentación suplementaria.[Brendan Bannon/UNICEF]

En estas condiciones, enfermedades como el cólera o la diarrea son endémicas. Se estima que la tasa de mortalidad infantil es de 133 muertes por cada 1.000 nacidos vivos y que menos del 30% de los niños y niñas asisten a clase. 

Somalia necesita urgentemente paz y estabilidad para que se ponga fin al sufrimiento de miles de niños y niñas afectados por el conflicto, pues son las principales víctimas de la actual crisis y, según han asegurado testigos directos, recientemente están entrando a formar parte del conflicto armado como combatientes en activo. Las organizaciones humanitarias están preocupadas de que con el cierre de las fronteras con Kenia aumente la amenaza sobre los somalíes que huyen. Los niños y niñas son el grupo más vulnerable de todos y se han recibido informaciones que aseguran que algunos han sido disparados arbitrariamente en las calles, mientras que otros están en riesgo de ser reclutados para combatir a los señores de la guerra.











En los primeros días de enero, dos mujeres con niños pequeños caminan entre tiendas de campaña construidas con retales y otros materiales.[Michael Kamber/UNICEF]

La posibilidad de un gobierno centralizado abriría nuevas oportunidades en el país, pero existen aún enormes desafíos de cara a asegurar un futuro estable para los niños y niñas. La principal preocupación es que la situación actual restringe el acceso de los trabajadores humanitarios a poblaciones vulnerables, dificultando el reparto de suministros y la vigilancia de posibles violaciones de los derechos de los niños y niñas.  En estos momentos hay alrededor de 70.000 personas desplazadas por el conflicto armado y la creciente inseguridad, por lo que la asistencia a la escuela se ha visto severamente afectada.

El representante de UNICEF en Somalia, Christian  Balslev-Olesen, ha declarado que “la continuación del conflicto en Somalia pondría en peligro los modestos logros conseguidos por los somalíes con la ayuda de la Comunidad Internacional durante los últimos 15 años”. UNICEF es la organización con mayor presencia en Somalia. Opera en el país desde 1972. Tras el derrumbamiento del gobierno somalí en 1991, UNICEF ha seguido dando servicios a niños y mujeres en Somalia.









Para colaborar en esta emergencia:


BBK:   2095 0374 70 9107249716
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CAJA VITAL: 2097 0149 21 0005231045
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