Por Lara Dopazo, voluntaria de UNICEF
Los pequeños agricultores malawianos llevan ya tiempo alertando de los efectos del cambio climático en su país. El cambio en la época de lluvias y las frecuentes sequías hacen que los cultivos no crezcan.
Ahora se presenta un 2008 terrible: los riesgos de inundación antes de la cosecha del mes de abril amenazan con escasez de alimentos y dificultades para acceder al agua potable y los servicios de saneamiento.
| [Unesco] |
Ante esto, UNICEF responde poniendo en marcha algunas medidas como:
– Tratamiento de la malnutrición severa en la infancia, continuando con proyectos como las Unidades de Rehabilitación Nutricional
– Prevención del cólera y otras enfermedades relacionadas con el agua, así como la provisión de kits básicos de agua y sanitarios
– Rehabilitación de escuelas
– Campañas respecto a la protección de los derechos humanos (especialmente sensibilización contra los abusos sexuales y la explotación laboral)
– Prevención del VIH/SIDA y cuidado de los ya enfermos (el SIDA es una de las grandes pandemias de este estado africano)
Si no se llevan a cabo estos programas para frenar el impacto de las inundaciones, se cumplirán las estadísticas que indican que más de cuatro millones de personas se pueden ver expuestas a la escasez de alimento.