{"id":211,"date":"2010-02-03T17:55:19","date_gmt":"2010-02-03T17:55:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/unicef\/?p=211"},"modified":"2010-02-03T17:55:19","modified_gmt":"2010-02-03T17:55:19","slug":"experiencias_de_ida_y_vuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/unicef\/2010\/02\/03\/experiencias_de_ida_y_vuelta\/","title":{"rendered":"Experiencias de ida y vuelta"},"content":{"rendered":"<p><P><I>Por Maite Elola, cooperante de UNICEF Guatemala (Septiembre 2008- diciembre 2009)<\/I><BR><BR>Regres\u00e9 a Bilbao cuando la ciudad ya estaba iluminada por las luces navide\u00f1as; desde ese momento comenz\u00f3 una nueva etapa de readaptaci\u00f3n tras 15 meses trabajando en UNICEF Guatemala. <\/P><br \/>\n<P>Un retorno agridulce a lo que para m\u00ed era la cotidianeidad que tras esta intensa experiencia siento extra\u00f1a. La vuelta a la normalidad despu\u00e9s de convivir con la incertidumbre y el caos de Ciudad de Guatemala, que desde la distancia se me antoja buc\u00f3lica, me resulta sumamente complicada.<\/P><br \/>\n<P>Guatemala es un pa\u00eds de contrastes donde destaca por encima de todo la desigualdad. El&nbsp; contraste entre las sonrisas afables y estampas dolorosamente punzantes, paisajes extraordinarios, grandes casas en buenas colonias y barriadas indescriptibles, sin acceso a agua potable y suelos sin pavimentar. Por no hablar del \u00e1rea rural, donde el cambio clim\u00e1tico hace estragos y la falta de servicios b\u00e1sicos es patente a todos los niveles, afectando a la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable: ni\u00f1os, ni\u00f1as, adolescentes y mujeres. <\/P><br \/>\n<P>No existe el grado medio a ning\u00fan nivel. En sus calles se mezclan los vendedores del sector informal y peque\u00f1os comedores a precios populares y las grandes superficies y cadenas de comida r\u00e1pida. Ni si quiera existe equilibrio entre los propios ciudadanos, conviven sin mezclarse dando lugar a una jerarqu\u00eda que utiliza a sus propios compatriotas, la mayor\u00eda ind\u00edgena, como mano de obra barata. <\/P><br \/>\n<P>Sin embargo, todo el pueblo guatemalteco, y los que hemos tenido la suerte de convivir entre ellos, tenemos algo en com\u00fan: una total exposici\u00f3n a la violencia. <\/P><br \/>\n<P>Una violencia creciente que da lugar a experiencias de vida crueles, marcadas por el dolor y por un grado de impotencia que confluye en la consideraci\u00f3n general de que esta situaci\u00f3n es normal. <\/P><br \/>\n<P>Por eso regresar a Bilbao, volver a caminar por las calles sin mirar hacia atr\u00e1s, subir a un autob\u00fas sin estar rodeada de personas armadas, tener garant\u00edas de que los tuyos est\u00e1n a salvo, tiene, obviamente, un lado positivo.<\/P><br \/>\n<P>Con todo, echo de menos a cada una de las personas que he conocido, cada profesional de la cooperaci\u00f3n para el desarrollo que creen que Guatemala es un pa\u00eds lleno de posibilidades y luchan cada d\u00eda por que ese d\u00eda llegue. Cada lugar que he conocido con los sentidos bien abiertos para no perderme ninguna de las sensaciones que transmit\u00edan o cada sabor de las comidas tradicionales que he podido compartir. <\/P><br \/>\n<P>A\u00f1oro a mis cuates, su energ\u00eda y carisma, el amor con el que me han tratado sus familias, y el orgullo de todos ellos por su pa\u00eds. El rechazo absoluto a una violencia que les afecta diariamente y sus disculpas cuando te sorprende a ti, apenados de que esa situaci\u00f3n te afecte y te saque de un zarpazo de tu sue\u00f1o. <\/P><br \/>\n<P>Volver no es sencillo, son muchas vivencias y experiencias, algunas de ellas muy duras, dejando atr\u00e1s personas maravillosas, pero que te hacen apreciar la suerte de haber podido aprender de ellos otra forma de entender el mundo. Un mundo que no es justo pero por el que luchan y se crecen, mientras nuestra comodidad y d\u00eda a d\u00eda nos hace lamentarnos con ligereza, sin reflexionar sobre lo afortunados que somos por disfrutar de un estado del bienestar y calidad de vida que otras personas, millones en el mundo, no llegan ni a acariciar con los dedos. <\/P><br \/>\n<EMBED pluginspage=http:\/\/www.macromedia.com\/go\/getflashplayer src=http:\/\/picasaweb.google.es\/s\/c\/bin\/slideshow.swf width=600 height=400 type=application\/x-shockwave-flash flashvars=\"host=picasaweb.google.es&#038;captions=1&#038;hl=es&#038;feat=flashalbum&#038;RGB=0x000000&#038;feed=http%3A%2F%2Fpicasaweb.google.es%2Fdata%2Ffeed%2Fapi%2Fuser%2Fpresentacionblog%2Falbumid%2F5433980769002831825%3Falt%3Drss%26kind%3Dphoto%26hl%3Des\"><\/EMBED><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Maite Elola, cooperante de UNICEF Guatemala (Septiembre 2008- diciembre 2009)Regres\u00e9 a Bilbao cuando la ciudad ya estaba iluminada por las luces navide\u00f1as; desde ese momento comenz\u00f3 una nueva etapa de readaptaci\u00f3n tras 15 meses trabajando en UNICEF Guatemala. 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