{"id":265,"date":"2010-06-16T14:04:56","date_gmt":"2010-06-16T14:04:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/unicef\/?p=265"},"modified":"2010-06-16T14:04:56","modified_gmt":"2010-06-16T14:04:56","slug":"ltrato_de_reposar_del_parto_pero_es_impo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/unicef\/2010\/06\/16\/ltrato_de_reposar_del_parto_pero_es_impo\/","title":{"rendered":"\u00abTrato de reposar del parto, pero es imposible en estas condiciones de estr\u00e9s\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><P><STRONG>UNICEF visita durante la tormenta \u00c1gatha el albergue de Las Brisas, que acoge a 120 ni\u00f1os y sus familias evacuados de las zonas de riesgo de Tegucigalpa. Raquel, un beb\u00e9 de dos d\u00edas, y su madre descansan como pueden.<\/STRONG><\/P><br \/>\n<P><EM>Por Ianire Molero, cooperante vasca en Honduras<\/EM><BR><BR>Una s\u00e1bana ro\u00edda sobre una cama hace de cuna de un beb\u00e9 que duerme. Raquel tiene dos d\u00edas y descansa serena envuelta en mantas de lana, a pesar del calor. \u201cYa sabe, salen de la panza de la mam\u00e1 calientes y siempre hay que taparles, aunque no haga fr\u00edo\u201d, explica&nbsp; su madre, Dulce, desde una silla contigua. <\/P><br \/>\n<EMBED pluginspage=http:\/\/www.macromedia.com\/go\/getflashplayer src=http:\/\/picasaweb.google.com\/s\/c\/bin\/slideshow.swf width=600 height=400 type=application\/x-shockwave-flash flashvars=\"host=picasaweb.google.com&#038;hl=es&#038;feat=flashalbum&#038;RGB=0x000000&#038;feed=http%3A%2F%2Fpicasaweb.google.com%2Fdata%2Ffeed%2Fapi%2Fuser%2Fpresentacionblog%2Falbumid%2F5480795478173366305%3Falt%3Drss%26kind%3Dphoto%26hl%3Des\"><\/EMBED><br \/>\n<P>Estamos en la escuela Toribio Bustillo de Tegucigalpa, un centro escolar del barrio de Las Brisas que ha sido habilitado como albergue durante la primera tormenta tropical \u00c1gatha, que ya ha dejado 18 muertos en Honduras. Distribuidas por aulas, 50 familias vecinas de Las Brisas \u2013unas 170 personas, entre ellas 120 ni\u00f1as y ni\u00f1os- tratan de hacerse un hueco entre la incomodidad de un espacio que no es el suyo.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P>\u201cPor supuesto que no es lo mismo estar en casa que aqu\u00ed. Di a luz el domingo. El lunes, despu\u00e9s de tener al beb\u00e9, vine directamente con mi hermana y los ni\u00f1os porque a\u00fan no es seguro regresar a casa. Trato de reposar, pero en estas condiciones de estr\u00e9s\u2026 es imposible\u201d, explica Dulce, se\u00f1alando un colch\u00f3n esparcido en el suelo donde, dice, descansa del post parto. La peque\u00f1a Raquel es la cuarta de hijos y, a juzgar por sus diminutos ojos cerrados, no parece alterarse por el ambiente del albergue ni por las conversaciones a su alrededor. \u201cY eso que no pude ba\u00f1arla, s\u00f3lo pasarle una toalla, as\u00ed son las circunstancias\u201d, apunta Dulce.<\/P><br \/>\n<P><STRONG>Evacuados <BR><\/STRONG>La ni\u00f1a y su madre son dos de los m\u00e1s de 4000 hondure\u00f1os que han sido evacuados de sus domicilios por la polic\u00eda o los bomberos de Honduras a centros comunales o escuelas p\u00fablicas para protegerse de unas lluvias que han podido devorar sus casas. Esta tarde, todos en el albergue esperan la respuesta del Comit\u00e9 Permanente de Contingencias (COPECO) que, justo en el momento de la visita de UNICEF, analiza la situaci\u00f3n de cada casa y la posibilidad o no de que cada familia regrese. \u201cVan una por una examinando. Los que no sufrieron da\u00f1os, seguramente, pronto volver\u00e1n. Sin embargo, hay siete casas destruidas&nbsp; y est\u00e1n viendo c\u00f3mo recolocar a la gente\u201d, expone la coordinadora voluntaria del albergue.<\/P><br \/>\n<P>Varios se unen a la conversaci\u00f3n cuando ven a la organizadora dando informaci\u00f3n.&nbsp; Una mujer llorosa, entre el grupo, se anima a hablar. Se\u00f1ala el morat\u00f3n que hace de rastro de la mordida de un perro en su muslo: \u201cMe tiene que ver un m\u00e9dico. Me pas\u00f3 cuando buscaba comida para los ni\u00f1os. Y mi casa ha quedado en ruinas, no puedo volver\u201d, comenta. Su casa es una de las siete que COPECO \u2013aliado de UNICEF en Honduras- considera inhabitables por su estado despu\u00e9s de las lluvias.<\/P><br \/>\n<P>Aunque en Tegucigalpa hay varias zonas declaradas \u201cde alto riesgo\u201d por el gobierno, la hilera de casas de madera con techos de uralita ancladas en la ladera del r\u00edo Choluteca siguen estableciendo el paisaje capitalino. Cuando la lluvia cae con fuerza, quienes est\u00e1n en su interior corren el peligro de ser engullidos por el desbordamiento del r\u00edo. Por eso, cuando el Gobierno declara Emergencia Nacional por las lluvias, como ahora, son los primeros en ser evacuados. <\/P><br \/>\n<P><STRONG>Invasiones<\/STRONG><BR>\u201cYa sabemos que es peligroso. Construimos all\u00ed porque no tenemos dinero para un alquiler. Con mi trabajo como comerciante gano 150 lempiras al d\u00eda \u2013nueve d\u00f3lares- y con ello viven los cinco de mi familia\u201d, arguye Jos\u00e9, moderando los movimientos de su hijo en sus hombros. Para ilustrarlo, \u00e9l y varios compa\u00f1eros del albergue se ofrecen a hacernos un recorrido por la hilera de casas que conforman su peque\u00f1o barrio en primera l\u00ednea del r\u00edo Choluteca. Son los habitantes de lo que el resto de capitalinos denomina \u201cinvasiones\u201d.<\/P><br \/>\n<P>&nbsp;\u201cVe d\u00f3nde est\u00e1 la marca en la pared, hasta all\u00ed lleg\u00f3 el agua\u201d, nos explican en la \u201cinvasi\u00f3n\u201d. El conjunto de viviendas est\u00e1n asentadas a pocos metros de la orilla, entre el r\u00edo y un gran muro de contenci\u00f3n construido despu\u00e9s del Hurac\u00e1n Mitch para frenar futuros desbordamientos. Del otro lado del pared\u00f3n comienza un nuevo vecindario con casas de material consistente. Los ni\u00f1os, las madres y los padres que nos acompa\u00f1an caminan con decisi\u00f3n sobre la estrecha superficie en lo alto del muro: \u201cYa estamos acostumbrados, a\u00fan nadie se ha ca\u00eddo. Por aqu\u00ed pasamos todos los d\u00edas para entrar a las casas\u201d.<\/P><br \/>\n<P>Mientras tanto, en el albergue de Las Brisas, a escasos metros, las ni\u00f1as y ni\u00f1os ordenan las sillas en fila y acicalan el suelo. \u201cEsta tarde llega el presidente a ver nuestra situaci\u00f3n\u201d, interviene una maestra que hace de voluntaria en la organizaci\u00f3n del refugio.<\/P><br \/>\n<P>Hasta el momento, COPECO estima que hay m\u00e1s de 13.000 afectados en Honduras por las tormentas, m\u00e1s de 4.000 albergados \u2013unos 600 damnificados-&nbsp; casi 1.500 viviendas da\u00f1adas y casi 13.000 evacuados. Adem\u00e1s, la tormenta \u00c1gatha ha da\u00f1ado cuatro centros de salud, 13 l\u00edneas de agua potable, casi 900 alcantarillados, 12 fuentes de energ\u00eda el\u00e9ctrica, m\u00e1s de 5.000 manzanas de cultivo y m\u00e1s de 200 cabezas de ganado.&nbsp; UNICEF ha contribuido en la emergencia con kits de higiene y cocina, sobre todo en el sur de Honduras, donde \u00c1gatha ha causado m\u00e1s estragos.<\/P><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNICEF visita durante la tormenta \u00c1gatha el albergue de Las Brisas, que acoge a 120 ni\u00f1os y sus familias evacuados de las zonas de riesgo de Tegucigalpa. Raquel, un beb\u00e9 de dos d\u00edas, y su madre descansan como pueden. 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