{"id":143,"date":"2013-03-19T10:09:49","date_gmt":"2013-03-19T09:09:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/viajeros\/?p=143"},"modified":"2013-03-19T10:09:49","modified_gmt":"2013-03-19T09:09:49","slug":"dublin-grafton-street","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/viajeros\/2013\/03\/19\/dublin-grafton-street\/","title":{"rendered":"La calle m\u00e1s viva de Dubl\u00edn"},"content":{"rendered":"<div>\n<div id=\"noticia-pestanas\">\n<div id=\"ccronica\">\n<div><strong>Por Yolanda Veiga<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/01\/grafton.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-144\" style=\"margin: 5px;\" title=\"grafton\" src=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/01\/grafton.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/01\/grafton.jpg 343w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/01\/grafton-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Tiene Dubl\u00edn ese encanto de las ciudades peque\u00f1as que parecen casi pueblos. Y una calle que no tiene nada que envidiar a cualquiera de esas avenidas importantes por donde la gente pasea su prisa y apresura caf\u00e9s sorbidos y compras caras.<\/div>\n<div>\n<div>Lo bueno de<strong> Grafton Street<\/strong> es que al final de la calle, siempre nos espera alguien. Molly Malone, la vendedora de mejillones y berberechos de generoso escote, se ha convertido en el s\u00edmbolo de esta ciudad que las est\u00e1 pasando canutas. En honor de esta joven de cuya existencia hay serias dudas se escribi\u00f3 el himno no oficial de Dubl\u00edn y se erigi\u00f3 una estatua de bronce en la calle m\u00e1s cosmopolita de una urbe joven y moderna llena de promesas para el forastero. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da si <strong>Molly Malone<\/strong> existi\u00f3 o no? Existe en el imaginario popular, en las canciones, en los libros, en la cultura que se transmite por el boca a boca&#8230; Su estatua es punto de encuentro para lugare\u00f1os y turistas y el rinc\u00f3n m\u00e1s fotografiado de la ciudad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si usted no quiere comprar pescado, desp\u00eddase cort\u00e9smente y enfile al sur por Grafton hasta entrar en la zona peatonal. Como en la Quinta Avenida de Nueva York o en la c\u00e9ntrica Oxford Street de Londres, aqu\u00ed tambi\u00e9n hay un mont\u00f3n de tiendas, especialmente zapater\u00edas, con las botas m\u00e1s atrevidas y los tacones m\u00e1s altos, m\u00e1s apropiadas para lucir en los escaparates que para caminar sobre el empedrado o para correr en los sem\u00e1foros, porque no encontrar\u00e1 uno que dur\u00e9 m\u00e1s de 10 \u00f3 15 segundos, da igual lo ancha que sea la calle. Grafton figura en el <strong>\u2018top ten\u2019 de las calles m\u00e1s caras del mundo<\/strong>, lo cual es un honor bastante dudoso. Ha llegado a ser la tercera, por detr\u00e1s de la parisina Avenida de los Campos El\u00edseos y de New Bond Street de Londres y antes de la crisis se pagaba a 5.340 euros euros el metro cuadrado. Ahora anda por el puesto 13 o m\u00e1s abajo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero por Grafton Street camina mucha gente con pocos posibles y sin bolsas, que se para cada diez metros a disfrutar de los espect\u00e1culos callejeros, porque si hay una ciudad que ama al artista amateur (y al profesional) \u00e9sa es Dubl\u00edn, donde se puede escuchar un concierto gratis cada noche. Grafton fue el escenario de la <strong>pel\u00edcula \u2018Once\u2019<\/strong> (2007), que habla de los sue\u00f1os de un m\u00fasico, y suele parar por all\u00ed un chico rubio con un piano que congrega siempre a un mont\u00f3n de p\u00fablico. Al lado, un africano grueso de verbo incontenible lanza pelotas de colores al aire, y aros y un mont\u00f3n de cosas que nunca se le caen y que fascinan a los m\u00e1s peque\u00f1os. Otro se atreve con un bongo, con una guitarra&#8230; y cada tarde un chaval toca con su viol\u00edn la versi\u00f3n m\u00e1s bonita de \u2018Hotel California\u2019 (The Eagles, 1976): \u2018Welcome to the Hotel California \/ such a lovely place, such a lovely face&#8230;\u2019<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Calor para una ciudad que tirita de fr\u00edo desde septiembre y que no se quita el abrigo hasta mayo o junio. El paraguas siempre, que tiene ese microclima que vuelve loco a los meteor\u00f3logos y al personal, que amanece con sol, se come el chaparr\u00f3n a mediod\u00eda y quiz\u00e1 puede disfrutar todav\u00eda de un pase\u00edto fresco pero soleado por la tarde por el parque de St. Stephen\u2019s Green. <strong>En Dubl\u00edn nadie se queja por el tiempo<\/strong>. \u00bfCostumbre? Tambi\u00e9n actitud.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que caen como chuzos&#8230; pues busque refugio en el <strong>Bewley\u2019s de Grafton<\/strong>. No sabemos si sirven el mejor caf\u00e9, como ellos mismos presumen, pero llevan haci\u00e9ndolo desde 1927, as\u00ed que ser\u00e1 por algo. Si el primer d\u00eda no encuentra mesa, que puede ocurrir, pruebe al siguiente porque el lugar es un aut\u00e9ntico est\u00edmulo para los sentidos. No solo por el majestuoso alfombrado, las escaleras de madera noble y esos sillones principescos&#8230; Ya en la entrada, en la vitrina de los postres, uno se empacha de puro placer. Madalenas, pasteles, tartas de todos los colores y talla XXL, como las cervezas.<\/div>\n<div>Eso le falta a Grafton Street, un pub de referencia, pero no hay m\u00e1s que asomarse por cualquier calle transversal. O caminar un poco,<strong> cruzar el r\u00edo Liffey y torcer a la derecha en O\u2019Connel Street<\/strong> a la altura del Spire, la aguja met\u00e1lica de 120 metros de alto que corona el cielo de esta ciudad sin cuestas. El Celt (81-82 Talbot Street) no es un pub de turistas, solo de los que llegan all\u00ed por casualidad o por recomendaci\u00f3n. Nunca alcanzar\u00e1 la fama de Temple Bar, pero seguro que Molly Malone, despu\u00e9s de despachar todo el pescado, paraba por aqu\u00ed.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Yolanda Veiga Tiene Dubl\u00edn ese encanto de las ciudades peque\u00f1as que parecen casi pueblos. Y una calle que no tiene nada que envidiar a cualquiera de esas avenidas importantes por donde la gente pasea su prisa y apresura caf\u00e9s sorbidos y compras caras. 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