{"id":486,"date":"2014-01-03T16:07:36","date_gmt":"2014-01-03T15:07:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/viajeros\/?p=486"},"modified":"2014-01-03T16:07:36","modified_gmt":"2014-01-03T15:07:36","slug":"entre-picos-y-penas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/viajeros\/2014\/01\/03\/entre-picos-y-penas\/","title":{"rendered":"Entre picos y pe\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/12\/caballito.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-488\" title=\"caballito\" src=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/12\/caballito.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"267\" \/><\/a>ERLANTZ GUDE.\/\u00a0La ruta de los Ferrocarriles es una mezcla de dos v\u00edas verdes. Ruta de rutas, recoge pedazos de los itinerarios de Traslavina y Alen en un tr\u00e1nsito mentolado sobre avenidas de tierra.<\/p>\n<p>La pena de Santull\u00e1n y los picos de Otanes y la Cruz conforman el triunvirato implacable que otea los pasos del caminante. Un macizo que corta el cielo de Santull\u00e1n con sus puntas afiladas.<\/p>\n<p>Y, mientras, el caminante escudri\u00f1a los entresijos del itinerario en las inmediaciones del cementerio de la pedan\u00eda, antes de afrontar un recorrido circular que le devolver\u00e1 al punto de partida tras m\u00e1s de dos horas de \u00e9xtasis contemplativo, donde las miradas quedar\u00e1n atrapadas bajo los designios de la batuta natural.<br \/>\nCada metro ganado aleja la realidad, trasladando al observador a \u00e9pocas pasadas en un viaje que revive la sufrida tarea del labriego y la obstinada diligencia del ganadero, que transporta a su carnero en un viejo todoterreno.<\/p>\n<p>La fronda se precipita sobre el camino eclipsando la lluvia de sol, y, entre las sombras, el bosque recuerda que atesora <strong>secretos insondables<\/strong>. En medio de la quietud, s\u00f3lo se aprecian las voces de un arroyo que esculpe guijarros con su suave cincel.<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n de Ota\u00f1es alza tres pisos del suelo aguardando a m\u00e1quinas que nunca llegar\u00e1n. Entre el exquisito paisaje, exhibe pujante su luminoso traje blanco en espera de un baile imposible, aunque su futura conversi\u00f3n en albergue rural la convertir\u00e1 en novia del peregrino fatigado. La traves\u00eda conduce al n\u00facleo de la pedan\u00eda, a la que el puente de acceso le otorga un aire inexpugnable.<\/p>\n<p>La localidad es breve, y el tr\u00e1nsito a <strong>la iglesia de Santa Mar\u00eda<\/strong>, sencillo. Los perros custodian las viviendas rurales con vista fi rme ante el paso del extra\u00f1o. En torno al templo aparecen varias fuentes entre las que sobresale un manantial que fl uye intenso desde 1855 a trav\u00e9s de un estrecho ca\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Oc\u00e9ano de eucaliptos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/12\/paisaje.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-487\" title=\"paisaje\" src=\"\/viajeros\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2013\/12\/paisaje.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"360\" \/><\/a>El hechizo del agua se extiende al salto del Cabrera, que, de vuelta a los bosques de Ota\u00f1es, muestra las acometidas del r\u00edo Rucalzada contra los restos de la presa que nutri\u00f3 el molino de la pedan\u00eda en tiempos lejanos. La cascada indica el camino de retorno al caminante, que debe desandar sus pasos para dar con la senda de regreso.<\/p>\n<p>Los le\u00f1adores revisan la cosecha de troncos de vuelta de la tala, cuando una mirada fugitiva muestra Ota\u00f1es, cautiva entre robustas monta\u00f1as. El camino se adentra en un oc\u00e9ano de eucaliptos, que despliega su estimulante aroma. Un manto bals\u00e1mico hipnotiza al caminante ya pr\u00f3ximo a <strong>Santull\u00e1n<\/strong>. Los \u00e1rboles se dispersan para exhibir la fortaleza de su pe\u00f1a ara\u00f1ada sin piedad por la f\u00e1brica que indaga su roca caliza, celebrando con un panel los casi dos a\u00f1os sin accidentes en un macizo que duerme su resignaci\u00f3n. Entre la nube de polvo, un peque\u00f1o pedregal sugiere la huida. En forma de uve, transita por la tierra labrada de La Marea, para desembocar en el barrio El Campillo. <strong>La iglesia de San Juli\u00e1n<\/strong> y el palacio de los Indianos son las perlas que luce el vecindario. La pedan\u00eda mantiene una deuda con la casona, pues presume de su presencia con un vasto cartel mientras la maleza devora sus paredes y el desamparo apaga su brillo.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo llegar:<\/strong> \u00a0Abandonamos la A-8 en la salida de Santull\u00e1n (km. 145) y, tras superar una rotonda, nos desviamos a la izquierda en la cuesta que conduce a la pedan\u00eda.<br \/>\nEl camino empieza a extinguirse al paso por una simp\u00e1tica garita amarilla que ofrece cortes de pelo. La ruta se aproxima de nuevo al cementerio de la pedan\u00eda, donde exhalar\u00e1 su \u00faltimo aliento. Un vistazo al cielo devuelve una sonrisa cegadora. Son las tres monta\u00f1as c\u00f3mplices despidi\u00e9ndose ufanas del caminante.<\/p>\n<p><strong style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Parada  y fonda<\/strong><\/p>\n<p>Las m\u00e1s de dos horas que conlleva el recorrido requieren un avituallamiento, pudiendo disfrutar a mitad de camino de un pincho en el bar de Ota\u00f1es, situado en la plaza de la pedan\u00eda. Su terraza facilita un apacible reposo los d\u00edas soleados. Al final de la ruta, con las reservas agotadas, el restaurante La Cantera, pr\u00f3ximo a la pe\u00f1a de Santull\u00e1n, propicia una buena oportunidad para reponerse en un ambiente tranquilo. Un men\u00fa del d\u00eda asequible y se sirve a cualquier hora. La variada oferta de vino y los postres caseros son la principal caracter\u00edstica del establecimiento.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; ERLANTZ GUDE.\/\u00a0La ruta de los Ferrocarriles es una mezcla de dos v\u00edas verdes. Ruta de rutas, recoge pedazos de los itinerarios de Traslavina y Alen en un tr\u00e1nsito mentolado sobre avenidas de tierra. 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