Diario Vasco

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Tengo sesenta años…¿y qué?
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Cecilia Casado | 03-03-2014 | 08:24



Desconozco los motivos,pero casi siempre mis amigas han sido mayores que yo y mis amantes más jóvenes. Quizás haya habido este baile intergeneracional porque es importante tener referentes para reflexionar y cada uno los encuentra tal y como el Universo se los va sirviendo en bandeja. Ya digo que no lo sé.

De mis amigas “mayores”, he aprendido y sigo aprendiendo muchísimo, me fijo en cómo ven ellas la vida, diez, quince o veinte estaciones (años) por delante de mí; escucho atentamente consejos y opiniones y reflexiono con la ventaja que me da el tener una especie de “bola de cristal” privada de lo que puede ser el futuro…visto con ojos avezados de alguien que ya ha llegado a él.

Y lo que más me llama la atención es el hecho de que perciben la diferencia de edad como un tanto a mi favor, es decir, que se admiran de que yo quiera y pueda aprender de ellas…a estas alturas de la vida. ¡Y cómo no! Si son las sabias que están ya en lo que para mí no es más que un horizonte brumoso…

Transcribo aquí un párrafo recibido hace poco tiempo por e-mail de una mujer entera y verdadera que tiene trece años más que yo:

“Recuerdo la cincuentena como algo inesperadamente bueno, una libertad que no sabía que existía, una apertura inesperada.”

Otra amiga mía, ésta de más de ochenta años, me dijo hace muy poco por teléfono:

-“¡Quién pudiera volver a tener sesenta años…! Estaba llena de vida, de fuerza, de salud, me quedé viuda y nadie me ataba… !Pude hacer todo lo que quise…y más!”

Y yo, que ya he sido soltera, casada, divorciada y viuda

 –por ese orden- me encuentro ahora inmersa en la edad “fatídica” en la que todas mis amigas se desinflaron (cumplir 60 es un “palo” se mire por donde se mire), mientras que yo sigo empeñada en repetir, una y otra vez, eso de “la vie est belle!” –y espero que no sea una ecolalia- como queriéndome convencer de que sí, de que mis alquimias personales van a seguir funcionando a pesar de todos los pesares…incluso los de la edad.

Nunca entenderé a esas personas –mujeres muchas de ellas- que insisten y persisten en falsear su edad (a los 15 querían tener 18 y a los 60 quieren tener 49), como si se avergonzaran de los años vividos, como si les pesara no estar ya muertos o acaso se sienten agonizar al mirarse al espejo y necesiten por ello la máscara que les retrotraiga al tiempo en que creyeron ser más felices que hoy…solamente por ser más jóvenes.

Cuando cumplí los 40 mi marido (el de entonces) me miró con cariño –y algo de compasión, me pareció- y me dijo:

 -“Bueno, ahora ya puedes deprimirte oficialmente” y yo, que nunca le había escuchado una ironía o un sarcasmo me quedé mirándole y le dije: -“Sí, cariño; a ver si tú puedes llegar a esta edad y salir indemne…¡que eres hombre!”

Como ya estábamos divorciados para cuando él cumplió los 40 no sé cómo se lo montó…

Pero lo que sí sé es que, cuando cumplí los 50, nada me deprimió y cuando llegué a los 60, estuve celebrando mi cumpleaños durante una semana entera con todas mis amigas y amigos…

¿Soy ya “vieja” oficialmente o todavía tengo que esperar un poco más?

Como los que se estrujan el cerebro pensando en lo que necesita el ser humano a cada edad –para poder vendérselo- siguen insistiendo en que “la juventud” da ganas de vivir y “la edad” ofrece sabiduría, no veo que vaya a tener que cambiar ninguna de mis “costumbres”: mis amigas mayorcitas y mis amores jovenzuelos, (aunque sea en espíritu)

De momento, voy a buscar en el mapamundi algún país que no haya visitado todavía, no vaya a ser que me pille el toro y se nos haga demasiado tarde…a mí y a mis huesos.

En fin.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

 Foto: Álbum personal

Sobre el autor Cecilia Casado
Una mirada alternativa a la vida después de haber cumplido los 50. Con un martillo rompe-tópicos y una sibilina barrena destroza prejuicios. Desde la óptica femenina y quizás por ello más interesante para el hombre.

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