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Cecilia Casado

A partir de los 50

Reflexión del lunes. “Esclavos”

esclavitud

“Nuestra vida está construida sobre la creencia adquirida de que son las circunstancias y las personas que me rodean las que hacen que yo sea feliz o desgraciado” * Antonio Blay. “Ser”. Curso de psicología de la autorrealización.

El común de los mortales –entre los que me encuentro- cree a pies juntillas en esta sentencia y otras parecidas. Desde el fatum hasta las teorías conductistas, quien más quien menos, cae alguna vez en la “comodidad” de sustraerse a la responsabilidad de su propia vida derivándola a esas famosas circunstancias y, sobre todo, a “los otros”. De esta manera tan sencilla y comúnmente extendida vamos viviendo un poco adormilados, sin tomar conciencia auténtica de lo que significa ese verbo de la tercera conjugación al que todos estamos abocados: vivir.

Estamos tan condicionados por la (mala) educación recibida -casi siempre- que reaccionamos de forma estereotipada a los estímulos: me tratan mal, respondo mal; me tratan bien, respondo bien. Simple, sencillo y sin complicaciones. Es el aprendizaje básico del niño que no puede hacer otra cosa que aceptarlo sin cuestionarse nada mentalmente.

Lo auténticamente terrible es que uno puede llegar a la edad adulta (o muy adulta) y seguir funcionando de la misma manera, inmersos en una pasividad alienante, como si realmente no pudiéramos sustraernos a las circunstancias y al ambiente que nos rodea. Quizás pensemos que la libertad del individuo se ha de quedar en teoría nada más puesto que son tantas las vallas, las cortapisas sociales (y morales) que no queda otra posibilidad que uncirse a la noria que nos lleva a todos a dar vueltas alrededor de nosotros mismos hasta el día de la muerte.

¿Que llevamos años inmersos en una crisis económica? Pues a ese estímulo hay que responder deprimiéndonos y vistiendo nuestros días de color gris.

¿Que los valores humanos han desaparecido de la faz de la tierra y de las portadas del telediario? Pues aceptamos que es correcto robar, mentir o engañar para sobrevivir un poco mejor que el vecino.

¿Que nos dan bofetadas institucionalizadas por todos los lados? Entonces agachamos la cabeza y nos conformamos en silencio con las migajas que nos arrojan, como pan duro a los patos del estanque.

Quizás podríamos esgrimir una actitud personal, reflexiva, calibrada desde nuestro interior más profundo, como respuesta a estos estímulos sociales que nos bombardean cada día; quizás todavía sea posible que nuestra reacción a todo cuanto está ocurriendo en el pequeño mundo en el que nos batimos el cobre cada día –familia, trabajo, vecindad, tribu- no esté manipulada por la inercia vergonzosa de agachar la cabeza por miedo a que alguien nos señale con el dedo.

Cuestión de actitud, qué duda cabe, será decidir cada uno en su espacio íntimo y privado, cómo quiere vivir la vida, si soportando las circunstancias y lo que nos venga de fuera sin cuestionar nada o, por el contrario, despertar de la modorra en la que nos hemos ido acomodando en los últimos años.

Una actitud positiva vs una actitud negativa. Eso lo sabe cualquiera, hasta el que no ha leído ni un solo libro de autoayuda lo tiene claro; entonces… ¿qué ocurre para que haya tanta cara sombría en todas partes?

Nos han robado las ilusiones y el dinero invertido; con mentiras indecentes han conseguido nuestro voto para tener carta blanca y seguir llenando sus arcas de ambición y poder. Promesas incumplidas, faltas flagrantes contra la ética y la moral, incluso mofa de la Ley que se estira o se encoge según quien esté sentado en el banquillo.

Así que nos hemos convencidos de que son “ellos y las circunstancias” los que nos están amargando la vida, quitando las ilusiones, condenando a la grisura existencial…

Yo, simplemente, me niego y para ello no me queda más que enarbolar una actitud –la mía- que a veces estará de acuerdo con lo socialmente correcto y otras mirará no únicamente por mi bien individual sino que seguiré creyendo que el bien colectivo es mucho más enriquecedor para el ser humano que pasarse la vida mirando el propio ombligo…y siendo infeliz.

Felices los felices

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

**”La abolición de la esclavitud” Autor desconocido.

 

 

Temas

Actitud pasiva, actitud positiva, circunstancias negativas, Engaños, manipulación, rebelión

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

mayo 2018
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